Después, cuando el silencio del trauma se
instaló en los campamentos, apareció una nueva necesidad ¡Allí es donde entramos nosotros¡
¡El Circo! ¡La música! ¡La Danza! ¡El Teatro! ¡Los Títeres! ¡Los Cuenta
Cuentos! Cada uno con lo que sabe hacer…
Aparte de lo material, lo espiritual.
El arte es un servicio de primera necesidad
para el alma, la primera en marchar al frente en la batalla emocional; entonces
se levantan en cada campamento espacios para recrear, sanar, recordarnos que
seguimos vivos, que tenemos que continuar, que lo más bonito está por llegar, y
renace la esperanza.
El teatro es salud… con sus vueltas y
revueltas… En el teatro nos vemos, nos ayudamos, existe el contacto espiritual,
la compasión, la mejor disposición al otro; la diversión, el gran universo de
amor fraternal que se muestra a través de cada función.
Cada uno con lo que pueda ayudar, trabajemos de
ahora en adelante por esta gesta para todos: crear una nueva normalidad... Es
remover escombros, no de concreto… ahora son los del alma.
Dirección
de Cultura del Municipio Ambrosio Plaza. Equipo conformado por Dary Tiria,
Karina López, Daniel Aponte, Gladys Manrique, Eglys Duarte… y los que se
incorporen.
Asociación Civil Cultural CURUPAO.

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