Por Marta Crespo.
En este devenir de experiencias en los
campamentos transitorios están: la presencia de un público espectador atento y
participativo, las risas, las preguntas, y también la espiritualidad en medio
de las miradas y respuestas de quienes nos apoyan en cada función.
No es tan fácil organizar el espacio, ni atraer
a los niños cuando están adaptándose a una cotidianidad que, si bien les brinda
protección y amor, es “diferente”, y hay que dar tiempo. Ordenadamente,
bañaditos y curiosos, han llegado a cada función de títeres buscando como
siempre un nuevo motivo para reír. Y un
conejito guarenero los atrae para viajar entre sueños.
Otra obra de títeres escrita por la profesora
Karina López fue Valores en el Baúl de las Tradiciones, que nos habla de
Guarenas. La pasamos muy bonito porque los niños recordaron muchas cosas
divertidas de nuestro pueblo. Es la conexión con lo que tenemos aún, y que es
nuestro, no se fue ni desapareció. Está
allí en nuestro corazón, en nuestra memoria. Poco a poco regresamos a la vida.
Hay que continuar.



Bendiciones, gracias por el amor genuino. Exptesado
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