Un telón que se cierra, una huella que permanece
Jesús Eduardo Espinoza
La comunidad artística
de Guarenas se encuentra hoy de luto. Con profunda tristeza, recibimos la
noticia del fallecimiento de Víctor Díaz, un hombre cuya vida estuvo
intrínsecamente ligada a la magia de las tablas y al compromiso con la cultura
de nuestra región.
Víctor no fue solo un
actor; fue un apasionado del teatro que comenzó su fecundo camino en la
agrupación teatral Fénix. Su vocación lo llevó posteriormente a la Fundación
Vía Crucis Viviente de Guarenas, donde su talento encontró un propósito
especial dentro del Grupo de Teatro Infantil Armando Urbina. Allí, con
paciencia y entrega, se convirtió en un referente para las nuevas generaciones.
Recordaremos con
respeto y admiración sus interpretaciones, especialmente en personajes tan
disímiles como Pedro y el oficial romano, roles en los que demostró su
versatilidad, disciplina y profundo respeto por el oficio. Su capacidad para
dar vida a la historia y su entrega constante dejan un vacío inmenso en el
campo artístico de Guarenas, pero su legado perdurará en cada estudiante que
pasó por sus manos y en cada espectador que fue conmovido por su trabajo.
Hacemos llegar nuestras
más sentidas condolencias a sus familiares y amigos, acompañándolos en este
momento de dolor. El teatro guarenero le agradece por los años de esfuerzo, por
el rigor y, sobre todo, por haber convertido el escenario en un espacio de vida
y esperanza.
¡Hasta siempre,
compañero! Tu obra continúa en nuestra memoria.

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