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25.7.26

Archivo, 2016: Hace una década Aquiles Báez conmemoró los 133 años del Teatro Baralt y dijo adiós a Maracaibo

 

Aquiles Báez

Nostalgia concitada por Alexis Blanco, El Barroco Cronista Cuántico

La última vez que nos despedimos fue en el Teatro Baralt. Hubo tantos planes y proyectos que ahí nos contó, en el camerino, mientras rasgaba las cuerdas de su compañera. Decía que por acá por los lados del Coquivacoa el talento musical florecía como mangos o cayenas. Suave decir, de alma, voz y manos, cadencia preciosa trepada en la platabanda de aquella casa imaginaria donde quiso sembrar tiempo y soma ¡Qué mala noticia la vuestra…! Bichas casualidades nuestras, nada más el viernes revisaba aquella nota última que propició para mí la presencia de Aquiles Báez en esa velada conspicua que traba mis recuerdos de harta pena.  En aquel entonces, 2016, escribía, poseído de la vertiginosa fuerza de mi posverdad en pleno cumplimiento de su deber.

Cayito Aponte, Brenda Rangel, Aquiles Báez y Ana Isabel Domínguez.
133 aniversario del Teatro Baralt.  Foto: Alexis Blanco

Teatro Baralt.  Este concierto aniversario de Aquiles Báez y su cuarteto ha sido uno de los más hermosos y sentidos que he presenciado en mi facinerosa vida de seudo crítico de arte.  Una belleza conjugada de poesía y música, como si el arrabal quedara en la tramoya.  Aquiles transforma su guitarra en un nuevo bandoneón (instrumento que dejará de llevar sólo el apodo de "Doble A, o Alfred Arnold" (sic. Piazolla) para denominarse también "AB por Aquiles Báez").  Ese homenaje suyo compuesto en homenaje al inmortal Ástor, proyectado también para otro inmortal, Alirio Díaz, resultó extraordinario...Cayito Aponte y la exquisita Ana Isabel Domínguez son un par demasiado intenso, como para que uno no llorara, desde Palermo hasta Corrientes, esto es, entre las bambalinas del hermosísimo Teatro de Teatros, nuestro Teatro Baralt, donde (sic. Aquiles), hasta los fantasmas andaban moqueandito, como lo hacía este miserpiento cuando escuchó esa versión de "Chiquitín, dame un ramo de vos, así salgo a vender mis vergüenzas en flor.  Baléame con tres rosas que se lleven a cuenta del hambre que no te entendí, Chiquitín…". ¡Ufff!!! Demasiado Sur deslizándose por "La cresta del sueño" convertida ahora en esa dama de las cuerdas del poder de Báez y de su cómplice violinista Brenda Rangel, egregia talentosa muchacha que merece un aplauso de letras multiplicadas.  Mención especial merece el maestrísimo Alexander Ventura, quien, junto con sus bailarines, terminó por redondear una velada plena de arte fino, digno de esos 133 añitos del espacio que hemos aprendido a defender a capa y espada en cualquier instancia posible... “Adiós, Nonino”; “Oblivión”, como para volver a renacer en cada cadencia.. La bienamada Goya Sumoza hizo una presentación magistral, plena de humor y de gracia como para seducir a cualquier "maracucho-bonaerense".  Gracias a la gente del Baralt (Mexi de Donato seguirá siendo extrañada, por tirios y troyanos) por tan exquisito "bocatto di cardenal".

El sábado me perdí el fiestón teatral en la calle pero me han contado, para mi perfecto regocijo, que también reportó hartas complicidades congregadas en un solo canto de amor y de vida por nuestro egregio coso teatral, el que tanto nos enorgullece y compromete.  En fin, extraordinaria celebración.  El año próximo redondearemos nuestros comentarios con una mirada íntima al escenario desde el escenario mismo, donde trataremos que nos inviten a concitarla.  ¡Viva el Teatro de Teatros!!! El mismo donde, hace tres décadas, los "Dramáticos" de Enrique León Luzardo hicimos una Visita Guiada que instigó el plan de rescate del teatro del cual ha contado con magistral enfoque nuestra bienamada Marlene Nava.  Gracias, de nuevo, bienamados cómplices baraltianos. ¡Salud!!

Triste.  Venezuela, que digo, los venezolanos, hemos perdido a uno de nuestros más nobles y generosos músicos. Murió por allá por Aschen, un lar donde La Parca creyó que aquel hermoso gordo que dormía poseía el mismo talento del músico aquel de quien se enamoró, en una novela muy celebrada, de José Saramago.

Esa misma tristeza cunde como neblina en el Ávila, ¡coño…!

ARCHIVO, 2016: Hace una década “Los locos de Dios” estuvieron en Maracaibo

 


Por Alexis Blanco, El Barroco Cronista Cuántico.

El viernes 22 de julio de 2016, con mi Club Dramático Teatro de la Concitación, más un puñado de hermosos y honorables artistas de varias disciplinas que hacían vida en el Centro de Arte de Maracaibo Lía Bermúdez, realicé una singular experiencia estética, donde bajo el fulgor del término sinestesia, fusionamos distintos senderos artísticos para producir una magnánima experiencia: Los locos de Dios, primera versión.

Aquel año, a través de las redes, fui sorprendido con el cuadro de mi bienamado hermano de la vida, Yehoshua Villarreal (también registrado en catálogos como Jesús Villarreal), a quien el Museo de Barcelona, España, le había requerido Los locos de Dios, creado en 2014. Tiene unas dimensiones de 198 x 213 centímetros. Esta obra forma parte de la colección permanente de arte figurativo contemporáneo de Museo de Arte Moderno (Meam), situado en el centro histórico de la ciudad condal, llamada así por Carlomagno en el noveno siglo de nuestra era.

Escribí entonces: Los locos de Dios... Jesús Villarreal no vendrá sino para octubre. Motivos de pasaportes y demás términos inmigratorios motiva su ausencia para el viernes. Eso estuvo previsto desde antes de comenzar el proyecto. Sin embargo, es menester resaltar que la experiencia dramática del Club Dramático del Centro de Arte de Maracaibo Lía Bermúdez, Teatro de la Concitación, inspirado en el monumental cuadro del artista zuliano, tendrá su primera fase, a las cinco en punto de la tarde del próximo día 22, tal como hemos previsto. Incluirá la apertura, inspirada en este formidable jolgorio visual que él propone, más la música y lectura de unos brevísimos textos suyos. Esta es la primera sesión. A continuación, siempre el mismo día, contaremos con el homenaje de nuestros concitantes y concitados a seres trascendentes y maravillosos del mundo del teatro, la poesía y de la música, como David Bowie (representaciones inspiradas en los videos BlackStar y Lázarus, con el Primer Actor Ilya Izaguirre interpretando al moribundo Ziggy Stardust).  Luego reivindicaremos la inmortal presencia de Federico García Lorca, leyendo “Crucifixión” y algunos pasajes de su antológica conferencia “Juego y Teoría del Duende”. También expondremos miradas profundas de la vida y el amor, desde poemas de José Manuel Briceño Guerrero, como “Jonuel Brigue”. Estrenaremos sendos poemas falconianos: “Carpe Diem”, de César Seco y “Pájaros del Sur”, de Celsa Acosta Seco. Cerramos con una delicia: “Isabel viendo llover en Macondo”, de Gabriel García Márquez.  ¿Que si no tengo más sencillo?  Bueno, contaremos con la música del Pitch Project, donde intervienen Itsván y Peter Alberto Botfalusi-stock Jessurum, así como Sonia Sthormes y Alguna Duque (juntas, aunque no revueltas). Una sorpresa anunciada: El Movimiento de Estatuismo de Maracaibo, con Dulce María Rojas Gil. Cerramos como comenzamos, con la visión del cuadro del Jesús Villarreal. Como anfitriones fungiremos, en concierto escénico, los miembros del Club, todos multiplicados felizmente en muchas otras actividades culturales de y en la ciudad, lo cual condensa de modo formidable la filosofía, teoría y praxis, pues, de la Concitación como propuesta estética de heteróclitas virtudes. Asistir será por cuenta de ustedes, bienamados figurantes de El Público, ese gran actor gregario que inspira e instiga nuestra propuesta. Los locos de Dios aguardan por todos nosotros, a las cinco en punto de la tarde. Entretanto, Por pura pasión, de Ramón Palomares, otro poemita sagrado, para compartir. ¡Salud!

Máscaras
“He aquí que existimos en el límite de la mentira
Que nuestra vida es impalpable
Que estas personas representadas pertenecen
A un dueño de otro orden
Cumplimos cabalmente en escena
Ante el gran público. Así recreamos bajo los astros
Y acudimos a una cita en los vientos
Saliendo al paso de nuestras fiestas.
Nuestro corazón está prestado a otros personajes,
Murmuramos un sueño y nuestros labios no son responsables,
Somos bellos o nobles según la circunstancia.
Nos asalta un delirio azaroso
Y caemos en los escenarios bajo una voluntad extraña.
Y no tenemos vida,
Pues andamos sobre ruedas en un país desconocido
Cuyas flores nos interesan de manera frívola
Y cuyas mujeres nos aman en alcobas de falsedad.
Producimos un fuego y su corazón azul
Crepita con más fuerza que el nuestro
En tanto arden los leños a la manera de sangre.
Nos permitimos ser extraños. Falsos.
Llevar una emoción no sincera.
Mientras andamos, desterramos de nuestro cuerpo
En un interminable paseo”.

Yehoshua (Jesús) Villarreal

La segunda versión, realizada en noviembre de ese 2016, nos hizo delirar con igual pasión:

Jesús Villarreal... Un lujazo trabajar, desde la distancia, con mi hermano Yehoshua Villarreal... El Club Dramático del Centro de Arte de Maracaibo Lía Bermúdez, Teatro de la Concitación, transita por estadios que irán in crescendo.  Cuestión de creer, pero, esencialmente, de hacer. Manteniendo controlado al "fucking ego" podremos permitirnos desplegar las alas con este tipo de acciones poéticas gregarias, léase colectivas, donde la palabra improvisación troca en hedonismo sinestésico. Puro placer de ejercer nuestra condición de oficiantes del arte, en todas sus manifestaciones. Con férrea voluntad, disciplina y vocación de artesanos, antes que de artistas per se... Con la venia del maestro pintor tengo a bien adelantarles parte de las conversas preliminares que conllevarán a la experiencia, en noviembre, Dios mediante:

Alexis Blanco: OK...La idea consiste en proyectar el cuadro en el fondo de una de las salas del Camlb.  El espectador tendrá unos minutos para escudriñar la obra, mientras una música especialmente concebida para la contemplación se escuchará, tocada en vivo, por Pitch Project, una agrupación ad hoc.

En ese marco, van entrando los actores quienes, ataviados del mismo modo que los personajes del cuadro irán recreando una suerte de cuadro vivo, hasta alcanzar el máximo punto de parecido a la obra, entonces comenzarán a improvisar una danza cósmica, mientras van presentándose, diciendo de memoria las líneas textuales y testimoniales escritas por vos... Todo irá in crescendo hasta llegar a un punto de paroxismo clave.  Todo muy cadencioso y sublime, a la par que energético, una fiesta de los sentidos, lo más aproximado posible a ese discurso de alegría y vitalidad que comparece en cada uno de los gestos.  Esos instrumentos, más los vestuarios, los zapatos y cascos, en fin todo representando la obra en sí, incluido ese piso mojado que me chifla, al igual que ese paisaje distante e íntimo a la vez que aparece como fondo.  Repito: la obra tuya siempre estará proyectada, de manera que no haya lugar a engaños o ficciones erróneas. Se trata de un grupo de artistas del teatro representando una hermosísima pieza pictórica que, justo, los refiere a ellos, a esa alegría infinita de vivir para trascender. ¿Voy bien?

Tu opinión es fundamental. Nada se hará si vos no estáis de acuerdo.  Pronto estaremos conversando por Skype en una sesión abierta con los participantes de la experiencia.  La llamo así, experiencia, porque sólo la haremos una vez, cada vez....
Previo a la puesta esencial, Los locos de Dios, haremos en el mismo programa una inicial con los sendos videos póstumos de David Bowie, Lázarus y BlackStar, así como una más breve aún, de unos personajes de un pintor local llamado Ender Colina, quien los llama "Mijo Lindo".

Es decir, serían tres piezas, siendo la inspirada por vos como la más importante de la vespertina (siempre cito a la gente para las cinco en punto de la tarde, clave Lorquiana, jejeje).

What you thinking about?

Yehoshua (Jesús) y su esposa Yeli

Jesus Villarreal: Ya te contesto, es que me llego una alumna y le estoy explicando. Dame 5 minutos.

La puesta en escena me parece extraordinaria; lo único que te preguntaría cuál es la música porque para mí, esa parte es bien importante, ya que ella es vital para enganchar con la obra. ¡Y vos sabéis lo importante que es la música para mí!

La mole que está atrás es uno de los tepuyes de la Gran Sabana.
Te quería decir que es bien importante el documento fotográfico y en video que quede como testimonio del evento, ya que pienso enviárselo al museo al cual pertenece la obra -el MEAM, Museo Europeo de Arte Moderno de Barcelona, España- ya que hace poco ellos me pidieron material del proceso de la obra y ahora pienso que este proyecto tuyo es bien importante que ellos lo tengan en su banco de datos como parte de la ficha de la obra.

Me parece extraordinario, cuando tú me digas, que conversemos por Skype con todo el equipo.

Con respecto a los textos, ¿quieres que te envíe por email los escritos completos? Incluso tengo un último que no han publicado (El Vacío IX) te lo podría enviar también. Dame un correo por donde enviarlo, please.

AB: La música anhelo que me la sugiráis vos...En ese sentido tendríamos que conectar también con los panas que trabajan conmigo haciendo la música de cada evento...Hay un toque de espontaneidad e improvisación (en el pleno sentido del término en teatro) para desempeñar estos menesteres.

Los locos de Dios.  Museo de Arte Moderno, Barcelona España

Octavio Paz nos alumbrará en este experiencia múltiple.  Leamos lo que nos recomienda el cuatito paisano de Ofelia Soto:

“La poesía es conocimiento, salvación, poder, abandono. Operación capaz de cambiar al mundo, la esclavitud poética es revolucionaria por naturaleza; ejercicio espiritual, es un método de liberación interior. La poesía revela este mundo; crea otro. Pan de los elegidos; alimento maldito. Aísla; une. Invitación al viaje; regreso a la tierra natal. Inspiración, respiración, ejercicio muscular. Plegaria al vacío, diálogo con la ausencia: el tedio, la angustia y la desesperación la alimentan. Oración, letanía, epifanía, presencia. Exorcismo, conjuro, magia. Sublimación, compensación, condensación del inconsciente. Expresión histórica de razas, naciones, clases. Niega a la historia: en su seno se resuelven todos los conflictos objetivos y el hombre adquiere al fin conciencia de ser algo más que tránsito. Experiencia, sentimiento, emoción, intuición, pensamiento no-dirigido. Hija del azar; fruto del cálculo. Arte de hablar en una forma superior; lenguaje primitivo. Obediencia a las reglas; creación de otras. Imitación de los antiguos, copia de lo real, copia de una copia de la Idea… Analogía: el poema es un caracol en donde resuena la música del mundo y metros y rimas no son sino correspondencias, ecos, de la armonía universal. Enseñanza, moral, ejemplo, revelación, danza, diálogo, monólogo. Voz del pueblo, lengua de los escogidos, palabra del solitario… La unidad de la poesía no puede ser asida sino a través del trato desnudo con el poema. Al preguntarle al poema por el ser de la poesía, ¿no confundimos arbitrariamente poesía y poema? … Un soneto no es un poema, sino una forma literaria, excepto cuando ese mecanismo retórico -estrofas, metros y rimas- ha sido tocado por la poesía. Hay máquinas de rimar, pero no de poetizar. Por otra parte, hay poesía sin poemas; paisajes, personas y hechos suelen ser poéticos: son poesías sin ser poemas. Pues bien, cuando la poesía se da como una condensación del azar o es una cristalización de poderes y circunstancias ajenos a la realidad creadora del poeta, nos enfrentamos a lo poético… Sólo en el poema la poesía se aísla y revela plenamente. Es lícito preguntar al poema por el ser de la poesía si deja de concebirse a éste como una forma capaz de llenarse con cualquier contenido. El poema no es una forma literaria sino el lugar de encuentro entre la poesía y el hombre. Poema es un organismo verbal que contiene, suscita o emite poesía. Forma y sustancia son lo mismo… La poesía no es la suma de todos los poemas. Por sí misma, cada creación poética es una unidad autosuficiente. La parte es el todo. Cada poema es único, irreductible e irrepetible. Esta diversidad se ofrece, a primera vista, como hija de la historia. Cada lengua y cada nación engendra en la poesía lo que el momento y su genio particular les dictan. La perspectiva histórica -consecuencia nuestra fatal lejanía- nos lleva a uniformar paisajes ricos en antagonismos y contrastes. La distancia nos hace olvidar las diferencias que separan a Sófocles de Eurípides, a Tirso de Lope. Y esas diferencias no son el fruto de las variaciones históricas, sino de algo mucho más sutil e inapresable: la persona humana. Así, no es tanto la ciencia histórica sino la biografía la que podría darnos la llave de la comprensión del poema. Y aquí interviene un nuevo obstáculo: dentro de la producción de cada poeta cada obra es también única, aislada e irreductible… La historia y la biografía nos pueden dar la tonalidad de un período o de una vida, dibujarnos las fronteras de una obra y describirnos desde el exterior la configuración de un estilo; también son capaces de esclarecernos el sentido general de una tendencia y hasta desentrañarnos el porqué y el cómo de un poema. Pero no pueden decirnos qué es un poema. La única nota común a todos los poemas consiste en que son obras, productos humanos. Ahora bien, los poemas son obras de una manera muy extraña: no hay entre uno y otro esa relación de filialita que de modo tan palpable se da en los utensilios. Técnica y creación, útil y poema son realidades distintas. La técnica es procedimiento y vale en la medida de su eficacia, es decir, en la medida en que es un procedimiento susceptible de aplicación repetida: su valor dura hasta que surge un nuevo procedimiento. La técnica es repetición que se perfecciona o se degrada; es herencia y cambio… El estilo es el punto de partida de todo intento creador; y por eso mismo, todo artista aspira a trascender ese estilo comunal o histórico. Las diferencias entre palabras, sonido y color han hecho dudar de la unidad esencial de las artes. El poema está hecho de palabras, seres equívocos que si son color y sonido son también significado. En muchos casos, colores y sonidos poseen mayor capacidad evocativa que el habla. En el poema el lenguaje recobra su originalidad primera, mutilada por la reducción que le imponen prosa y habla cotidiana. La reconquista de su naturaleza es total y afecta a los valores sonoros y plásticos tanto como a los significativos… El ser imágenes lleva a las palabras, sin dejar de ser ellas mismas, a trascender el lenguaje, en tanto que sistema dado de significaciones históricas. El poema, sin dejar de ser palabra e historia, transciende la historia. A reserva de examinar con mayor detenimiento en qué consiste este traspasar la historia, puede concluirse que la pluralidad de poemas no niega, sino afirma, la unidad de la poesía… El poema es una posibilidad abierta a todos los hombres, cualquiera que sea su temperamento, su ánimo o su disposición. Ahora bien, el poema no es sino eso: posibilidad, algo que sólo se anima al contacto de un lector o de un oyente. Hay una nota común a todos los poemas, sin la cual no serían nunca poesía: la participación. Cada vez que el lector revive de veras el poema, accede a un estado a un estado que podemos llamar poético. el poema es vía de acceso al tiempo puro, inmersión en las aguas originales de la existencia. La poesía no es nada sino tiempo, ritmo perpetuamente creador…”.

LINK: https://youtu.be/G7oqK1H23uI?is=efbj3PNhwLk_YT14

11.5.26

Rajatabla: Once apuntes de Alexis Blanco sobre Rajatabla en el Baralt.

 Rajatabla: Once apuntes de Alexis Blanco acerca de la obra de Rajatabla en el Baralt: "Gallegos: selva, llano y palabra", viernes 8 de mayo 2026


1
La sola presencia de Rajatabla, verbo y gracia, el grupo teatral más importante del país (en lo que concierne a su proyección en el mundo entero) representa un lujo para el Teatro Baralt, cuyo director, Jesús Lombardi Boscán, una vez más ha acertado en su labor gerencial, presentando la espléndida pieza donde la figura del mejor novelista venezolano emerge como el protagonista clave. La acertadísima puesta de Marisol Martínez para el texto de Yoyiana Ahumada producido por William López significó un extraordinario hito en la cartelera teatral de Maracaibo durante las últimas fechas. Muchos esperaban una obra mucho más involucrada con el contexto político e histórico del hombre que, desde el 15 de febrero al 24 de noviembre de 1948 ejerció la presidencia de Venezuela y cuyo derrocamiento degeneró una crisis terrible, también ausente de esta edulcorada versión teatral, pero no fue así. Sin embargo, el poder del arte estuvo ahí, sobre el escenario de nuestro edificio centenario.

2
En principio, estamos ante una ingeniosa estrategia de mercadeo, ideada desde la Editorial Sarrapia, creada en 2023 por Ramiro Molina, Julieta de Molina y Rosalexia Guerra, donde se planteó que, en paralelo con el relanzamiento de Canaima y Doña Bárbara, dos novelas fundamentales del gran autor, un educador a ultranza, también se recrease esta experiencia teatral en la que, junto con la institución teatral cuya Fundación preside el mismo William López, se hiciese un montaje con matices pedagógicos para relanzar la figura del gran escritor criollo. Ese estreno se hizo el 29 de noviembre de 2023, en medio de la celebración del día nacional del escritor, y hasta el tres de diciembre de ese mismo año. Un éxito increíble tipo “ganar/ganar”. Nuestro público aplaudió, emocionado y poseído, por la gracia de una rica obra de arte.

3
Carlos Conde, nuestro “Washé”, de Do a Si uno de los más importantes músicos con que cuenta la escena contemporánea venezolana, director de la compañía Baralt Ancestral, ejecuta una performance sonora, ahí mismo, en vivo, sustentando con su poderosa presencia estética, cada instancia de esta suerte de estado onírico dentro del cual transcurre el romancero Gallegos propuesto por la autora, Yoyiana Ahumada Licea, reconocida en el medio teatral venezolana por ser la noble “amanuense” de nuestro héroe maestro, el grande José Ignacio Cabrujas. Quizás por la propia naturaleza del proyecto teatral/editorial ella haya tenido que mover su discurso escénico entre aguas no tan turbulentas del Orinoco o la densidad de fábula de los paisajes del llano o la reverberante intemperancia ecológica de Canaima, con su flora y su fauna plena de enigmas y conflictos que el propio Gallegos devolvió al país en forma de mitos y turbulencia demasiado humana.

Desde la nota crítica de Luis Perozo Cervantes subrayamos alguna coincidencia: “Sus novelas no salieron de un trasnocho febril ni de una alucinación. Salieron de una ideología nacional pensada con paciencia y mucha intención. Su literatura es política y es filosofía. Reducirlo al señor distraído que pierde la página 28 es un acto de cariño que estrangula al objeto admirado, lo ridiculiza y anula. Se nos presentó un Gallegos higiénico y distraído…”. Suene, gran Washé.

4.
Ese hombre inmaculado llamado Rómulo Ángel del Monte Carmelo Gallegos Freire, caraqueño de lino blanco, aparece representado por un actorazo de fina estampa, Jesús Das Mercedes, acompañado por una exquisita Rebeca Herrera como doña Teotiste de Gallegos (¿sabrán nuestro bienamados “Rajatablos” que aquí en Maracaibo hay una muy populosa barriada con su nombre?), mientras que, pensamos e intuimos, que ninguno de los estudiantes que durante la mañana del viernes 8 vieron la obra, olvidarán la figura hipnótica de Margareth Aliendres haciendo de Doña Bárbara. Mujerón de actriz.

5
El notable maestro greco venezolano, Costa Palamides así lo visualizó: “Yoyiana Ahumada y Marisol Martínez encuentran una veta única, en: Gallegos: Selva, Llano y Palabra, al ubicar lo anecdótico de una vida, en un contexto de universalidad literaria, que no se esfuerza en ser dramática. La poética de lo escénico dejada por Carlos Giménez en Rajatabla, es renovada con creces y buen tino, defendida por intérpretes camaleones como: José Gregorio Martínez, Margareth Aliendres y Jesús Das Merces. Destacan también, las creatividades de: David Blanco, Altagracia Martínez y Oscar Salomón, en iluminación, vestuario y escenografía, respectivamente…”. Desde las letras de Yoyiana Ahumada Licea, con quien comparto mi admiración y el desasosiego de la madre en fuga, endoso esta otra clave: “El arte siempre debe descolocar el espíritu. Disponerlo a otra comprensión de lo humano, desde un lugar de incomodidad. No creo por eso que signifique renunciar al entretenimiento como lo entendía Bertolt Brecht. Tener entre dos, entre el artista y el receptor. El teatro debe hacernos preguntas... El teatro construye nuestra humanidad porque nos muestra ese " ser tuyo ahí" como diría Cabrujas parafraseando a Martín Heidegger”. Yoyi brillante.


6
La nota de prensa emitida desde el Teatro Baralt precisaba: “Este evento es posible gracias a la dirección general de Marisol Martínez, la producción general de William López y la visión ejecutiva de Ramiro Molina…”. También, y así lo ponderaba la talentosa directora, gracias al equipo técnico del Teatro Baralt, comandado por la infatigable María Fernanda Ortega, secundada por los Cabrita. Muy temprano, ese mismo viernes, encontramos a William López en el backstage, echándole broma al inefable maestro Orland Espluga, el administrador del Teatro Baralt y quien, con paciencia budista, se calaba el vacilón del viejo zorro del teatro venezolano. Total, Orland sabe muy bien que el tipo tiene más de 55 años del viejo zorro oficio y que se ha paseado y rejodido por los teatros más importantes de unos 70 países. Honor y gloria. Sobre el montaje de Marisol Martínez hay harto logro estético: el uso de a luz, el vestuario, una utilería alucinante donde un paraguas puede ser remo con el cual “un bongó remonta el Arauca”.

Vale esa cita sobre Carlos Giménez y su estética: “Muchas de las escenas en los montajes de Rajatabla adquieren una dimensión fotográfica. Carlos Giménez es un creador de cuadros vivos por la manera como organiza a la gente y como utiliza la luz y los colores, formando imágenes casi estáticas que parecen atrapar, como en una fotografía, los momentos relevantes de ciertas actitudes e intenciones de los personajes. La iluminación es otro de los elementos que definen en Rajatabla la manera de enfrentar el hecho teatral. En todos los montajes se utiliza luz blanca”.

7
Así debemos comprender la dimensión de nuestros ilustres visitantes: “El Grupo Rajatabla, fundado en 1971 en Venezuela, por Carlos Giménez y Xulio Formoso, es una de las compañías teatrales más influyentes del país. Su enfoque fusiona el teatro con las tradiciones populares y el teatro experimental, abordando temas sociales y políticos con gran profundidad. Su repertorio abarca desde obras clásicas hasta creaciones originales, destacando por la calidad de sus montajes y su capacidad para conectar con el público. Rajatabla no solo ha sido un referente en el ámbito teatral venezolano, sino que también ha contribuido significativamente a la formación de nuevas generaciones de artistas. Su impacto se extiende a la promoción de la cultura y la reflexión crítica, consolidándose como un pilar fundamental del teatro en Venezuela […] La espectacularidad y crudeza de sus propuestas, la honestidad de sus performances y su estética orientada a la crítica de los abusos del poder definieron una forma de hacer arte cuando comenzaban los años setenta en la Venezuela saudita […] Desde sus orígenes, Rajatabla buscó “desvelar los mecanismos del poder, denunciar la obscenidad del terror en sus variadas encarnaciones, evidencias claves de la corrupción, de la manipulación ideológica, de la explotación y saqueo a que están sometidos los individuos. Asumió todos los riesgos posibles para llevar su visión alucinada del arte…”, citamos con justeza de Barroco Cronista Cuántico, el texto del maestro inolvidable de la crítica teatral hispana, don Moisés Pérez Coterillo.

8
La historia no siempre engrandece: “Medio siglo después, la Fundación Rajatabla ya no tiene compañía estable. La plantilla no pudo seguir debido, entre otras razones, a la crisis económica, social y política del país, en la que la migración e hiperinflación marcan la pauta de sus individuos. Sin embargo, queda una pequeña nómina presidida por Williams López, el único de los miembros fundadores activos. Junto a él conforman el equipo: Eduardo Bolívar como vicepresidente, Pedro Pineda en la dirección técnica, Daniel Blanco en el área de iluminación y Laura Pérez, que es encargada de recepción y taquilla. Hacen hasta lo imposible por sacar adelante el legado…”. López, dixit:

“Llegó un momento en que éramos principal punto de referencia teatral en el mundo con las obras que dirigía Carlos Giménez y los festivales internacionales que realizábamos; con piezas como Señor Presidente, Cuando quiero llorar no lloro, El coronel no tiene quien le escriba. Esa historia de Rajatabla girando por todo el mundo nos permitió una presencia importante en el mapa teatral…”. Esa versión de su Bolívar, de José Antonio Ríal, fue estrenada, a nivel mundial, en el Teatro Bellas Artes de Maracaibo. Que esto nunca se olvide.

9
El destino y esas crudas “Intermitencias de la muerte” acabaron con la edad de oro de Rajatabla. Su creador, Carlos Giménez, amaba esta ciudad. Una vez le permitió a Enrique León que, para que pudiera montar su Traje de Etiqueta, en la legendaria Sala Rajatabla del Ateneo de Caracas, destruyera por completo la sofisticada y costosísima escenografía de La charité de Vallejo, una obra extraordinaria de Larry Herrera que hoy mismo tendría harta vigencia en este país de “Risitas”. Doy fe de esto, porque Carlos me permitió escribir y publicar, en el diario El Nacional (donde era más influyente que el propio Miguel Enrique Otero), la crónica de la inauguración, en 1989, de la edición octava del Festival Internacional de Teatro, con el Berliner Ensemble de Alemania, con su aclamada producción de La ópera de tres centavos, marcando un hito al ser la primera vez que la compañía fundada por Bertolt Brecht visitaba Latinoamérica. Eso se agradece de por vida, con tu propia vida. El colega Carlos Pérez Ariza da fe de este hito del BCC.

También fue el tenaz amor de Carlos Giménez por Maracaibo, lo que impulsó la creación del Núcleo Zulia del Teatro Nacional Juvenil. Dense duro con esa clave.


10
Le preguntaron a López: “¿Cómo varió la estética de la compañía tras la muerte de Carlos Giménez en 1993?”. Y con una solemnidad conmovedora respondió, el William: “Sí, hubo un cambio muy drástico, porque Carlos era un genio del teatro, estaba a la altura de grandes como Peter Brook, y era difícil sustituirlo. Pero algo hicimos y José “Pepe” Domínguez, que trabajó muchos años con él, estuvo al frente, junto con directores invitados como Vladimir Vera, Consuelo Trum, Miguel Issa, Marisol Martínez. Carlos quería que el público se enriqueciera visualmente, independientemente del texto y de las actuaciones; que se enriqueciera del hecho espectacular con las escenografías y efectos en los montajes…”. Este romancero Gallegos así lo comprueba.

11
Rajatabla volverá a Maracaibo. Ténganlo ustedes por seguro. Con esto quiero decir que hay vida para esta agrupación que aun conserva intacta la pasión y a voluntad y el instinto de su creador. López vuelve a conmoverse, a conmovernos, todo Rajatabla conmueve y en este instante pienso en mi bienamado Aníbal Grunn, en Paco Alfaro, en Pedro Pineda, Daniel Blanco, Francis Rueda, en Beatriz Castillo, en José Luis Montero y en quienes sobreviven esa Edad de Oro del Teatro Venezolano. Pienso en mis entrañables colegas del alma, auténticos artistas del gesto de mostrar: Pepe Tejera, Cosme Cortázar, Pilar Romero, Roberto Moll, Carlos Canut, Mariel Jaime Maza, Juan Pagés, Gustavo Gutiérrez, Leopoldo Renault, José Ramón Ortiz, Enrique Serrano, Juan Gómez, entre otros, a quienes imaginamos ahora, diciendo a coro las palabras de William (todas las citas encomilladas de López la redactó María Angelina Castillo). Ellos corean, musitando:
“Fundamentalmente, y no sé si es una metáfora, el espíritu de Carlos Giménez está rondándonos siempre y recordándonos que tenemos que estar vivos; vivos como un homenaje a su memoria. Porque si Rajatabla se acaba, y no creo que se acabe, sería traicionarlo a él”. Dios salve el espíritu eterno de Carlos Giménez.


Texto e imágenes por Alexis Blanco (El Barroco Cronista Cuántico)

5.5.26

Maracaibo: Claroscuro… Una sesión alentada por Maleiwa, por Alexis Blanco

Foto: Juan Mantilla

Isidro Morillo respira y respira, al término de su proeza actoral denominada Claroscuro, y desde las profundidades de su alma aún poseída por el rigor shamánico, extrae fuerzas para agradecer al hechizado público su declaración de principios: El Teatro Esencial apenas comienza su nueva etapa.


Desde hacía buen tiempo perseguía la gloria y la fortuna de presenciar este extraordinario espectáculo de Isidro Morillo. Incluso, para la penúltima función, el sábado 25 de abril, llegué puntual junto con mi hijo Dylan, cuatro de la tarde, solo que el tiempo con sus “wanulúes” (¿o sería Juyá?) nos jugó una broma pesada: aún era viernes 24, esto es, 24 horas antes. Deidades luz.

El sábado dos de mayo se produjo este milagro teatral. “Quizás nos lo legó la luna llena en Escorpio”, me susurró un duende lorquiano que por allí anduvo, o quizás fue el ánima del maestro Ernesto Rubino, pero lo cierto es que, desde esa tarde, este Barroco Cronista Cuántico que me habita, hombre de teatro por derecho y por deber, no ha podido ser el mismo. Quizás fue esa voz temprana de Aquiles Nazoa, su ánima bendita, esa que en mayo de 1975, con una muñeca de trapo sobre sus rodillas, de quienes contaba su “Vida Privada, etc…”., musitaba las mismas líneas con las que Isidro Morillo su Claroscuro comenzaba:
-“Creo en Pablo Picasso, Todopoderoso, Creador del Cielo y de la Tierra;
creo en Charlie Chaplin, hijo de las violetas y de los ratones,
que fue crucificado, muerto y sepultado por el tiempo ,
pero que cada día resucita en el corazón de los hombres,
creo en el amor y en el arte como vías hacia el disfrute de la vida perdurable, […] Creo en la amistad como el invento más bello del hombre, creo en los poderes creadores del pueblo,
creo en la poesía y en fin,
creo en mí mismo, puesto que sé que hay alguien me ama…”.

Keren Montero y María José Alviárez. Foto: Juan Mantilla

Y entonces eran las voces de ángeles también muy barrocos, bellísimas, Keren Montero y María José Alviárez, entonando temas de un repertorio celestial que conmovía hasta el delirio. Luego este monje alucinante, con su tirso cósmico contra el piso marcando el ritmo de síncopa en un indefinido tiempo claroscuro, generando una atmósfera estentórea donde podíamos registrar su mensaje de sabio:
“Cómo no voy a pintar tus ojos de pintora. Si tu falda entalla mejor en tus caderas, que mi cintura tan serena en el balcón de esta sociedad, que impone sus arrebatos machistas y descompone a quien compone un lienzo… Unos ojos grandes oscuros, por donde entra la luz de un modo distinto al resto de sus semejantes, como los que ahora te miran, sólo que estos están serenos, no temerosos…No me mires bella, pintura, que te comencé a pintar con la mirada tonta, déjame seguir indagando el misterio de tu presencia en mi vida, no quisiera seguir mintiendo, pero no puedo dejar de pintarte… Señorita, ayer de la mano de tu hermana que te deja, y hoy te nombró señora de la mano de mi hermano, que te ama, y te imagino reina y te admiro y ardo en deseos de profanar tus pinceladas de libertad para no sentirme presa en mi falta de coraje, ya no hagas que te hable. Háblame, mujer, de ser pintor. Artista, maestra de tu maestro, háblame que tengo miedo… Mucho miedo…”.

Ya para ese entonces estabais envuelto entre una atmósfera de sangre y de territorio. Ya parecías escuchar aquellas antiguas entrevistas con Eduardo Marín, el dramaturgo y director creador del Teatro Esencial. Él, junto con Marisol Sánchez, con fina estampa de creyente declarando: “Esencial significa que algo es fundamental, necesario o constituye la naturaleza intrínseca de una cosa. Se refiere a lo que no puede faltar o ser eliminado sin alterar o destruir el ser o el sentido de algo. Es un adjetivo sustancial, principal y central, clave para la comprensión de conceptos, con sinónimos como indispensable, fundamental, básico, sustancial o vital…”. Sonoridad arcaica e inseminada por el aire de esta era de militantes tan teatristas.

Y de ahí proviene la santidad de Isidro Morillo. Un obrero integral (sic) del oficio teatral y en quien se nos convierte en poiesis greco-maracuchista-rubinista aquella frase antológica del sabio inglés, Peter Brook: “El teatro no es un espejo para la realidad, sino un martillo con el que darle forma”. Cuando Pablo García Gámez, príncipe mentor de este santo Blog del Teatro Venezolano posteó una invitación para ver Claroscuro, tras ver el conmovedor espectáculo le comentamos: “Esto es otro nivel. Prometo que te enviaré mi crónica ad hoc. Estoy muy orgulloso de pertenecer a la era de Isidro Morillo”. Esto es una autocrítica: este texto mío aparece muy impregnado de posverdad. Es decir, escribo muy influenciado por mis emociones.

Es algo que resulta inevitable, una vez que Keren y Marijo te remueven el palito de la miel y de la hiel y mucho más cuando Isidro vuelve a recitar, con su voz de truenos distantes: “A veces siento que no temo, y cuando eso pasa me da miedo. ¿Para qué me sirven las alas, si no puedo volar? Sé que no soy como el avestruz. Sé que no soy de los que esconden la cabeza, pero mis alforjas están repletas de calamidades: las que me invento y las que me inventan. Es duro llegar al tiempo de cosecha y darte cuenta que se te olvidó sembrar más, aún tienes una semilla en el bolsillo, pero el miedo se va a poner de tus manos y se entrelazan gasas, mientras veo pasar a mí alrededor aquellos que sembraron cargados de motivos para ser feliz. ¿Para qué sembrar un árbol que no da sombras, ni da frutos? ¿para qué escribir un libro que nadie lee?; ¿para qué tener un hijo en el abandono? Quisiera sembrar libros enteros, escribir 1 millón de páginas, tener tres hijos y educarlos con el mejor de los ejemplos. Pero es tarde, porque ya estoy muerto”.

Foto: Juan Mantilla

Muy vivo está este proyecto del Teatro Esencial. Isidro tiene unos admirables rituales para prepararse para cada función. Siendo el sábado, el inicia el lunes anterior un muy particular proceso de ayuno. Una ceremonia que le viene desde el lunes 10 de junio de 2002, cuando comenzó la primera de las tres etapas históricas de su Claroscuro.

“Eduardo Marín estaba dando el primer taller, yo estaba trabajando, haciendo las cosas que yo tenía que hacer dentro de la escuela de teatro. En el taller, que estaba al lado de la sala. Y dejaba de trabajar un rato y me iba a escucharlo ante sus talleristas. Un día amanecí, como se dice, con el santo volteado y le dije “Marín, yo te quiero mostrar a vos y a los muchachos lo que es para mí el teatro esencial. Y entonces él me dice ‘dale, échale bola’. Bueno, agarré y empecé a buscar cosas que tenía allí dentro. Agarré un pantalón de jean, que tenía allí de trabajar. Agarré un saco de fique, metí algunas cosas dentro del saco, entre las cuales había una flauta dulce y simplemente, sin preparar nada, empecé a evocar lo que Eduardo había dicho, tratando de representarlo. Así comenzó esto”.

“-Hoy me he reído del dolor, he descubierto que el arte es una esencia que vive conmigo, desde que estoy solo. Me hace falta un cuerpo donde alojar mi divino tesoro. Mira dentro de mí, a través de mis esculturas y mi teatro, eso es lo que soy y seguiré siendo mientras me haga feliz. Déjenme seguir soñando, que no puedo, para que cuando despierte me complazca saber que siempre he podido Me encontraron torturando la realidad, con mis sueños y me llamaron enemigos y me dejaron solo, solo, solo…”.

Tres etapas de Claroscuro que ya generan una nueva generación. La estudiante de la Escuela de Teatro “Inés Laredo”, Claudia Roncajolo, tataranieta de la inmortal poeta zuliana, María Calcaño, nos confidencia su mirada Claroscuro:

“La puesta en escena de Claroscuro con Isidro Morillo, es una obra que refleja la dualidad entre la luz y la sombra interna, el caer, renacer y prosperar. Establece el arte como una forma de protesta, de vida, de sentir y amar. Menciona que pierde a su hijo artista, que no ha muerto físicamente, sino que "fallece" al convertirse en soldado. Muere porque deja atrás su sensibilidad ante los detalles, ante lo delicado, ante el amor. Deja atrás su humanidad para levantar un arma y un -escudo-, que está en su corazón. Las dos acompañantes, como ángeles u observadoras le dan un toque místico a la obra, crean una atmósfera cálida que hace sentir que el protagonista, aunque camine solo, tiene compañía. El ritual indígena transmite arraigo a las raíces, que también están repletas de arte. Nos muestra que, aunque a veces perdemos partes de nosotros (o personas que amamos), siempre habrá esa luz dentro de la oscuridad…”.

Con su Claroscuro, Isidro Morillo agrega un extraordinario aporte al teatro zuliano contemporáneo: el discurso antropológico inspirado en la riquísima cultura ancestral wayuu. En esa escena final (este espectáculo bien podria involucrar dos piezas en una sola función), él, junto con sus hermosas compañeras, detenidas en silentes plañideras, él se transforma en un líder de una nación desconocida para todos.

Foto: Juan Mantilla

Los wayuu son un pueblo de teatristas. Son animistas, profundamente simbólicos y militantes de sus propios sueños u onirias. Ellos suelen dar vida a todos los seres: flora, fauna, agua montañas, salinas, fenómenos naturales. Con devoción muy particular, (Esencial sería el término cabal), entablan su relación con la naturaleza y las entidades superiores. Según nos refería el maestro Nemesio Montiel Fernández, primer antropólogo guajiro, estamos ante una cultura material espiritual y simbólica donde los rituales mágicos religiosos son trascendentales. Todo tiene alma, espíritu, vida, todo es un paso en el largo camino para la eternidad por que el alma no muere”. Y sobre eso, nuestro hermoso bienamado actor articula, gesticula, danza, baila, toca su propia música, tanto con el cuerpo como con elementos muy sui generis: maracas, un manare con semillas, sus pequeñas esculturas y así, un mundo entrañable, donde luz y sombra, vida y muerte, fluyen con regocijo vital por el gran cosmos. Sí, una extraordinaria sesión teatral alentada por Maleiwa, la suprema deidad de los wayuu.

Foto: Juan Mantilla

Ese aplauso para nuestro Maestro Actor, muy por encima de todo primer, segundo y ene actor, seguirá retumbando en nuestros corazones. Vaya lección de bondad, generosidad y coherencia como artista. Dios y Maleiwa te cuiden, bienamado colega don Isidro Morillo.

¡Salud!

(Alexis Blanco/Imágenes de Juan Mantilla)

20.3.26

Marlene Nava: Gran Homenaje… En Maracaibo siempre.

 El viernes 27 de marzo, Día Mundial del Teatro, en la Gran Sala del Baralt, a partir de las cinco en punto de la tarde y con entrada libre.


Alexis Blanco

Todos están invitados. Será el mismo homenaje que habíamos proyectado para el pasado 17 de diciembre y que las aciagas circunstancias de su honorable vida, el día anterior, obligaron a posponerlo para este viernes 27.

Pero esta vez, ante la ausencia de su inmortal y venerable figura, extenderemos un canto muy especial, al cual agregaremos el estreno de su única pieza de teatro escrita, La herencia de Juyá, que pensó de manera especial para nuestro primer actor, José Luis Montero, y que Alfredo Peñuela ha versionado para la escena, donde también brillará el talento de la primera actriz Doris Chávez, junto con el eximio maestro Romer Urdaneta y el actor Víctor Zabala, con la asistencia en la dirección de Miguel Ángel Palma.

La obertura significará un homenaje institucional preparado por el mismo Teatro Baralt, con dirección general de Jesús Lombardi Boscán y la conducción escénica de Alexis Blanco, quien ha concitado a Israel y Gustavo Colina, artistas residentes, junto con el violinista José Luis Ferrer, la flautista Donatella Sambiagio, además de los actores Walter Sambiagio y Leonardo Isea, así como la cantautora y actriz Claudia Rocajolo, más la actriz Norimel Badell (ambas estudiantes de la Escuela Inés Laredo). También irradiarán belleza y armonía para Marlene Nava, las actrices Geraldine Suárez y Lisaura Morales, además del niño actor y cantor Dylan Gabriel. Todos ellos, bellos.

Está prevista la participación del eximio ex rector de Luz y de la Unica, además de gran amigo personal de la historiadora y periodista homenajeada, Ángel Lombardi. Con él, los bienamado es hijos de la homenajeada.

Instituciones esenciales, como la Gobernación del Estado Zulia, a través del gobernador Luis Caldera y la Primera Dama Regional; el Alcalde Gian Carlo Di Martino y su equipo vinculado con los campos atinentes a la vasta obra intelectual y artística de Marlene Nava; la presidenta del Clez, Magdelis Valbuena y demás parlamentarios; el Secretario de Cultura, Giovanny Villalobos; la Rectora de LUZ, Judith Aular, así como el director de Cultura, Aitor Romano y los decanos de Arte y Humanidades; el presidente de la Academia de la Historia, Juan Carlos Morales Manzur, así como todos los sectores culturales y comunitarios están siendo especialmente invitados para que con su presencia realcen el carácter remarcable de la ceremonia que ha de comenzar con la lectura del Mensaje del Día Mundial del Teatro, que este 2026 escribió el legendario actor Willem Dafoe. Será una fiesta que, además de honrar la naturaleza teatral del alma de Marlene Nava nos concitará a todos en una ceremonia concitada desde la belleza y armonía de la paz. Reiteramos que la entrada es gratuita y para todo público. Será muy linda esa tarde, sí señor. Marlene Nava lo merece, En Maracaibo siempre. ¡Salud!


11.2.26

La crítica teatral nacional en duelo: Falleció el maestro Leonardo Azparren Giménez. Por Alexis Blanco


A sus 85 años, Leonardo Azparren Giménez, surca el cielo de Barquisimeto para despedirse en su crespúsculo del adiós. Este miércoles, 11 de febrero, mientras dormía exhaló su último suspiro. Confieso que me siento muy triste, tristísimo. Era uno de esos amigos luminiscentes. Uno de esos muy pocos que en el mundo van quedando para poder conversar acerca de “La ciencia del teatro”.

Por ello, al partir hacia el morado mundo, Leonardo Azparren Giménez deja una impactante huella como el más acreditado crítico e investigador del teatro venezolano, dejando vacío el Sillón Letra "LL" de la Academia Venezolana de la Lengua. Un titán de “El Gesto de Mostrar”, como llamó a su imprescindible columna periodística.

En Maracaibo sembró una abundante camada de amigos. La mayor discrepancia que con LAG mantuve fue por un hecho baladí: él, seguidor de los Cardenales de Lara; yo, de las Águilis lis lis lis. Ni siquiera nuestra antinomia política deshizo un entrañable lazo de profundo respeto y amor por el teatro bien pensado y mejor hecho. Cada vez que publicaba un libro o un artículo suyo, lo encontraba adjunto en mi buzón de correo electrónico.

Leonardo Azparren Giménez con Alexis Blanco.  Casa de la Capitulación, 1986.

Tanta generosidad se agradece de por vida. La suya comenzó en Barquisimeto, el 12 de julio de 1941. Obtuvo licenciatura en Filosofía e hizo su maestría en Teatro Latinoamericano. Era Profesor Titular de la Universidad Central de Venezuela y coordinador de la Maestría en Teatro Latinoamericano de esa institución.  Trabajó en el cuerpo diplomático, durante sendas décadas (1971-1991). Dirigió el Fondo de Fomento Cinematográfico cuatro años (1982-86).

Fue Presidente del Círculo de Críticos de Teatro de Venezuela (1986-88); de la Editorial Monte Ávila (1994) y de la Fundación Teresa Carreño (1995-1999). Fue un especialista en teatro venezolano y teatro griego.

Sus investigaciones estuvieron centradas en los procesos de modernización del teatro venezolano y en el discurso teatral. La muerte lo durmió sin condiciones ni tregua. Y no le dio tiempo de culminar ese estudio del teatro completo de José Ignacio Cabrujas (1937-1995). El 27 de octubre de 2008 se incorporó a la Academia Venezolana de la Lengua con el discurso titulado “El drama: La paradoja del progreso en el primer discurso teatral moderno venezolano”.  Asesoraba el Grupo de Estudios de Teatro Argentino e Iberoamericano de la Universidad de Buenos Aires.

Reía, perplejo, cuando Enrique León, con quien ya desandará los escenarios de Dante Alighieri, le decía: “El Chamo dice que vos sois un verdugo”. No podía creer que, con esa frase, los maracuchos proferían el más sentido elogio.

Partió, en paz, el excelso Leonardo Azparren Giménez, dejando libros de insoslayable trascendencia histórica y referencial: Cabrujas en tres actos (1983, ensayos) Caracas; El Nuevo Grupo, 105p.; Documentos para la historia del teatro en Venezuela, siglos XVI, XVII y XVIII (1994, documentos con estudio preliminar) Caracas: Monte Ávila Editores, 333p.; El teatro en Venezuela, ensayos históricos (1997, ensayos) Caracas: Alfadil ediciones, 209 p.; El realismo en el nuevo teatro venezolano (2002, ensayos). Caracas: Universidad Central de Venezuela, 111p.; Estudios sobre teatro venezolano (2006, ensayos) Caracas, Universidad Central de Venezuela, 286 p. En 1999, ganó, en Argentina, el Premio Nacional de Investigación Armando Discépolo (1999) de la Universidad de Buenos Aires. Sí, sin duda, un verdugo.

Una vez, en señal de afecto insondable, descorchó una botella de Tokaji, un vino al que los húngaros llaman “oro dulce”. Una bendición compartida con Herminia, su compañera de toda la vida.

Ahora nos parece escucharlo, leyendo en voz alta, con su voz de violonchelo: “Aspiro ofrecer unos instrumentos que puedan ser útiles al alumno, en los que coinciden algunos aspectos teóricos y metodológicos tradicionales en los estudios teatrales, como los de la semiología, y los aportes de los estudios del discurso y su análisis crítico. El énfasis está puesto en el texto dramático (TD) en sus marcos sociales, sin perder la perspectiva de la práctica teatral como un todo, incluido el TD. Mi enfoque en nada pretende ser excluyente de otros en el análisis teatral. Entre nosotros se han publicado varios trabajos que han contribuido con la investigación teórica. Baste citar Técnica literaria del drama, de Enrique Izaguirre (1965) y, más recientemente, Apuntes sobre el texto teatral (1993) y Trama, proceso de construcción de la obra teatral (2010), del dramaturgo Edilio Peña. Incursiono en un campo amplio y previamente enriquecido. Comienzo con un panorama general de los orígenes y evolución de la teoría teatral para hacer escala en la semiología, la teoría que en el siglo veinte formuló principios teóricos y perspectivas metodológicas para los estudios teatrales.


Me detengo en lo relacionado con el signo teatral, el modelo actancial y el objeto teatral, por parecerme los campos de investigación más interesantes; también me refiero al enfoque semiológico del discurso teatral. A continuación, presento un panorama de los principios generales de los estudios del discurso, susceptibles de ser útiles para el análisis del discurso teatral. Parto de autores clásicos como Ferdinand de Saussure y M. M. Bajtín, para después abordar los planteamientos de Teun van Dijk, Norman Fairclough y Ruth Wodak.

En la tercera parte propongo una definición/descripción del discurso teatral y hago un análisis de los elementos que lo conforman.  Después expongo el concepto y el procedimiento general para abordar su análisis crítico, alimentado con lo expuesto en las partes iniciales. Mi propósito e interés es su utilidad para los estudiantes”.

Como decía antes, el teatro hecho en el Zulia ocupó siempre la atención en su enfoque global nacional: “También en 1959 tuvo lugar el festival de teatros universitarios en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela. Lo inauguró el teatro universitario de la Universidad del Zulia con El enfermo imaginario, de Molière, bajo la dirección de Inés Laredo.”

Y con la Sociedad Dramática de Maracaibo devino en un asesor fundamental. En enero de 1986, del 17 al 19, coadyuvó en el éxito del Primer Encuentro Nacional de Críticos de Teatro, capitaneando a un selecto grupo de miembros de ese gremio en Venezuela: Pablo García Gámez, Pedro Gatti, Edgardo Greco, Enrique Izaguirre, Edgar Moreno Uribe, Sonia Murillo, Carlos Pérez Ariza, Helena Sassone, Gisselle Schafermann, Virginia Vidal, Carmen Bohórquez, Víctor Carreño y Alexis Blanco.


Al crepúsculo del pasado tres de enero, el alma y el espíritu del maestro expresaron, en su cuenta Facebook: “Siento vergüenza por lo ocurrido ayer en mi país. Los venezolanos estamos obligados a revisarnos, a revisar lo que somos como sociedad, los valores en los que creemos y deberíamos creer y considerar la insuficiencia de sabiduría práctica que padecemos…”

Finalmente, hace muy poco, citaba al gran dramaturgo de la Grecia antigua, por él mismo muy estudiado: “Mientras está en juego el destino de nuestra sociedad y nuestro país, yo me dedico a releer a Eurípides y su representación de la violencia que destruyó su ciudad.”


Y, desde Eurípides, desde esa confrontación entre Odiseo y el Cíclope, imaginamos escuchar al propio Leonardo leyendo las líneas de…

SILENO:
Veo a la orilla del mar el casco de una nave griega, y a los remeros con su capitán que vienen hacia aquí y traen colgados de su cuello vasos vacíos, sin duda en busca de alimento, y las urnas del agua. ¡Oh extranjeros desdichados! ¿Quiénes son? No sabrán quién es Polifemo, nuestro señor, cuando se dirigen hacia este techo inhospitalario, arrastrados por su triste destino para servir de pasto al Cíclope que devora a los hombres. Pero callaos, y les preguntaremos de dónde vienen a las sículas rocas del Etna.”. Luego habrá apagón general mientras la Corifeo musita, compungida:

Oración Memoria Silencio.
Descanse en Paz.

 Alexis Blanco

7.2.26

CINE: Alexis Blanco escribe esta “Barroca Crónica Cuántica” de una muy íntima película teatral llamada “Valor Sentimental”

En exclusiva, presentamos a continuación los apuntes del crítico de arte del Teatro Baralt, miembro del equipo del blog Miradas al Escenario y reportero ad honorem de Noticia Al Día, acerca de otra extraordinaria joya cinematográfica de nuestro tiempo, también muy vinculada con la historia universal del arte de la actuación. Menester será leerlos y sentirlos…


Valor Sentimental: Acerca del infinito afán de la memoria.

Sólo quienes han subido a un escenario y han sentido ese delicioso estado de pánico escénico, previo al comienzo de una representación teatral, podrán comprender a cabalidad ese incendio desde las entrañas que consume a “Nora Borg”, el personaje protagonista de esta última extraordinaria película del noruego Joachim Trier, Valor Sentimental, la cual, con un Globo de Oro en su muy rutilante palmarés, se apresta ahora a coronarse en marzo próximo, durante la ceremonia de los Premios Óscar.

“Nora Borg”, la actriz de la ficción de Trier, interpretada en el filme por la excepcional noruega Renate Reinsve, tiene que salir a escena para un pequeño rol en una obra del maestro ruso, Anton Chejov. Pero también ella estará después convocada para protagonizar “Nora” (Casa de muñecas), obra de su compatriota Enrik Ibsen y de donde le proviene su nombre:


“HELMER: ¡Claro! Como abogado, lo he comprobado en numerosas ocasiones. Casi todas las personas depravadas en su juventud han tenido madres embusteras.

NORA: ¿Por qué madres... precisamente?
HELMER: De ordinario son las madres; aunque, como es lógico, también los padres influyen en este sentido. Bien lo saben todos los abogados”.


Ojo: ese texto citado de Ibsen no está incluido en el filme de Trier, pero he aquí que lo utilizo para referirlo y para no arruinarles la fiesta a ustedes, bienamados lectores, con necios spoilers. No, señor…Aunque también pude haber enloquecido un poco, citando aquella bella canción de Lennon y Los Beatles, citada por Haruki Murakami: “Y cuando desperté estaba solo, este pájaro había volado.   Así que encendí un fuego ¿No es buena la madera noruega?”

Joachim Trier habla de su película maravillosa: “Lo que heredamos no es propiedad: es memoria”. Así planteada, Valor Sentimental es un drama familiar, discretamente devastador, sobre el legado, el ego artístico y el patrimonio emocional del que nunca nos desprendemos. Cuando un cineasta, antaño aclamado, regresa a la vida de sus hijas distanciadas, viejas heridas resurgen en una casa que ha absorbido generaciones de amor, abandono, ambición y silencio… Una ojeada a la enciclopedia virtual refleja:

Sentimental Value (2025), dirigida por Joachim Trier, es una película noruega que evoca la intensidad dramática de Henrik Ibsen, explorando traumas familiares no abordados, el distanciamiento y la carga de la memoria. La protagonista, Nora, es una actriz que interpreta el papel de Nora en Casa de muñecas, de Ibsen, reflejando la búsqueda de liberación y autenticidad del clásico…”.

Así, como una preciada joya familiar muy antigua van apareciendo las claves, los objetos cuyo valor sentimental florecen durante las dos horas de la película: culpas, actos fallidos, descomunicación, oscuros recuerdos gregarios, dolorosos recuerdos del fascismo y sus agravios torturantes. Dos niñas crecen escuchando conversaciones de terapias terribles, en una antigua casa donde los ductos calóricos incendian las almas ofuscadas por la postguerra y sus crímenes extendidos. Un muchacho crece y envejece marcado por la culpa y el estupor ante el suicidio de su madre. Es un artista que proclama la palabra libertad como el componente fundamental de toda obra estética importante. Libertad, recordábamos desde Erich Fromm, es soledad muy sola.

Cuando entra a escena, al actor o actriz le sucede esa paradoja terrible: tiene detrás a todo un equipo humano, técnico y artístico que le acompaña, pero en verdad está íngrimo ante ese monstruo, esa hydra llamada El Público. Por ahí transcurre la pieza cinematográfica de Trier, por ese mundo de espectros vivientes llamado Teatro. Así, los “Borg” son gente de teatro y por ello las alusiones a Medea, no sólo la de Eurípides, sino tal vez a la reescrita por Heiner Müller, subyacen en la mente del espectador cinéfilo.

Como también le seducirán esas subyacentes alusiones al médico ruso dramaturgo, Anton Chejov, en cuyas obras el tiempo pareciera detenerse en el ser de los personajes, cuyos conflictos, también impregnados de soledad, permean toda la estructura familiar. Susurros vuelan: “Lo raro y muy admirable es que a Trier le haya cabido un particular y fino sentido del humor y un fardo de mordacidad en su ‘container’ colmado de drama sin resquicios y que a través de sus personajes nos hable de las diferentes calidades del arte, del cine, de la frivolidad de redes y plataformas, o la escenificación del miedo de salir a escena y actuar…”.

Al extraordinario maestro sueco, Stellan John Skarsgård (Gotemburgo, 13 de junio de 1951), ya le llueven los premios como actor, por esta interpretación de “Gustav Borg”, un artista consagrado invadido por las culpas devenidas de su propio oficio. Ha abandonado a sus sendas hijas y solo dedicó tiempo a una porque la incluyó como niña actriz en uno de sus más exitosos filmes tempranos. Sin embargo, su vida íntima está destrozada y solo desea intentar reivindicarla a través de una última película cuyo guión tiene listo y que él necesita que sea Nora, su hija actriz, quien lo protagonice. Ella se niega rotundamente, ni siquiera leerlo. Vaya golpazo.

Stellan Skarsgård ha sumado notoriedad a su gran éxito profesional, por sus demoledoras declaraciones contra el régimen de Donald Trump y lo que él considera una real amenaza mundial. Pero su autoridad artística rebasa todo nivel: Stellan es el papá de toda una generación de estrellas Skarsgård: Alexander, Bill, Gustaf y Valter.

Aquí necesitamos comprender cómo, en estas dos últimas crónicas sobre cine, encontramos referencias de artistas escénicos trascendiendo la tendencia a la frivolidad de las selfies y los likes, para proponer verdaderos acercamientos de los espectadores hacia los grandes valores universales del oficio de ficcionar la realidad o de construir ficciones desde ésta. Nunca olvidemos que los actores y actrices importantes están en una cruzada en defensa de los derechos de imagen y de voz. Un asunto insólito pero muy vigente. La muerte del Ser y del Otro a manos del capitalismo.

Volviendo al film de Trier, encontramos otra poderosa figura protagónica, cuyo nombre también nos resultará muy familiar desde el punto de vista de lo teatral: “Agnes Borg”, hermanita hermosísima de “Nora”, está interpretado por la también noruega, Inga Ibsdotter Lilleaas, una presencia fundamental de la narrativa de Trier. Ella es la madre de “Erik”, el nieto de “Gustav”, felizmente interpretado por el niño actor Øyvind Hesjedal Love y para quien su abuelo tiene planes interesantes: quiere que lo interprete cuando era ese niño que padeció el suicidio de su madre, “Karin”, una activista contra los nazis, cuyas ideas políticas le costaron sendos años de su propia vida.


Cuando “Nora” rechaza el proyecto de su padre, éste se encuentra, en un festival de cine donde se celebra su trayectoria, con “Rachel Kemp”, una estrella de cine en ciernes, interpretada por la formidable actriz estadounidense Elle Fanning. El veterano director quiere que ella haga ese papel tan trascendente, pero ella, aún haciendo un alarde de maestría interpretativa, reconoce que no podrá dar el rol. Y entonces tiene lugar otra gran escena-lección de actuación: humilde y otra vez humilde va y habla con el maestro y le ruega que acepte su renuncia al personaje. “Eres una buena persona”, le dice el viejo y entonces recordé ese principio, acuñado por un maestro polaco del periodismo, Ryszard Kapuściński: “Para ser un buen periodista (artista, digo yo) hay que ser fundamentalmente una buena persona”. Sin duda.

El cine, como el teatro, solo funciona bien si se hace en equipo. A Trier parece funcionarle muy bien esa fórmula, coescribiendo el guión, junto con Eskil Vogt, el mismo con el que hizo otra de sus muy notables películas, La peor persona en el mundo. Ese trabajo en equipo se refleja en Valor sentimental. Aquí tanto el antiguo productor, junto con su camarógrafo, son rescatados por “Gustav” del ostracismo y el olvido profesional. Recordé el guión de mi inolvidable hermano, Jacobo Penzo, en cuya película Borrador me puso a interpretar el rol de “Metáforo”, “Meta”, su sonidista de confianza. Así son los grandes directores: muy de familia.

Cierro con ese monólogo de “Nora”, una extraordinaria revelación o epifanía. Les aseguro que esta película, Valor Sentimental, con mucho puede ayudarnos a encontrar a Dios y sus misterios divinos:

“Sabes, no creo en Dios para nada. Veníamos de un hogar donde todo eso era irrelevante. No nos bautizamos. Mi hermana y yo tuvimos una confirmación civil solo por dinero. Entonces tuve una especie de crisis. Estaba sola en casa otra vez, tumbada en la cama, llorando. Sé que todos se tumban en la cama llorando en algún momento, pero... Alguien dijo que rezar no es realmente hablar con Dios. Es reconocer la desesperación. Tirarse al suelo porque es lo único que puedes hacer. Algo así como un desamor: ‘Llámame. Por favor, cambia de opinión. ‘Llévame de vuelta’.  Ahí estaba. Lo había arruinado todo. Estaba sola, tumbada allí, llorando. Y entonces, por primera vez, me senté y recé. Es difícil de explicar. No sé a quién le recé, pero lo dije en voz alta: "Ayúdame. No puedo con esto. No puedo hacerlo sola. Quiero un hogar". Dios es nuestro gran valor sentimental”. Lo juro.

Alexis Blanco

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