| Aquiles Báez |
Nostalgia concitada por Alexis Blanco, El
Barroco Cronista Cuántico
La última vez que nos despedimos fue en el Teatro Baralt. Hubo tantos planes y
proyectos que ahí nos contó, en el camerino, mientras rasgaba las cuerdas de su
compañera. Decía que por acá por los lados del Coquivacoa el talento musical
florecía como mangos o cayenas. Suave decir, de alma, voz y manos, cadencia
preciosa trepada en la platabanda de aquella casa imaginaria donde quiso
sembrar tiempo y soma ¡Qué mala noticia la vuestra…! Bichas casualidades
nuestras, nada más el viernes revisaba aquella nota última que propició para mí
la presencia de Aquiles Báez en esa velada conspicua que traba mis recuerdos de
harta pena. En aquel entonces, 2016,
escribía, poseído de la vertiginosa fuerza de mi posverdad en pleno
cumplimiento de su deber.
| Cayito Aponte, Brenda Rangel, Aquiles Báez y Ana Isabel Domínguez. 133 aniversario del Teatro Baralt. Foto: Alexis Blanco |
Teatro Baralt. Este concierto aniversario de Aquiles Báez y su cuarteto ha sido uno de los más hermosos y sentidos que he presenciado en mi facinerosa vida de seudo crítico de arte. Una belleza conjugada de poesía y música, como si el arrabal quedara en la tramoya. Aquiles transforma su guitarra en un nuevo bandoneón (instrumento que dejará de llevar sólo el apodo de "Doble A, o Alfred Arnold" (sic. Piazolla) para denominarse también "AB por Aquiles Báez"). Ese homenaje suyo compuesto en homenaje al inmortal Ástor, proyectado también para otro inmortal, Alirio Díaz, resultó extraordinario...Cayito Aponte y la exquisita Ana Isabel Domínguez son un par demasiado intenso, como para que uno no llorara, desde Palermo hasta Corrientes, esto es, entre las bambalinas del hermosísimo Teatro de Teatros, nuestro Teatro Baralt, donde (sic. Aquiles), hasta los fantasmas andaban moqueandito, como lo hacía este miserpiento cuando escuchó esa versión de "Chiquitín, dame un ramo de vos, así salgo a vender mis vergüenzas en flor. Baléame con tres rosas que se lleven a cuenta del hambre que no te entendí, Chiquitín…". ¡Ufff!!! Demasiado Sur deslizándose por "La cresta del sueño" convertida ahora en esa dama de las cuerdas del poder de Báez y de su cómplice violinista Brenda Rangel, egregia talentosa muchacha que merece un aplauso de letras multiplicadas. Mención especial merece el maestrísimo Alexander Ventura, quien, junto con sus bailarines, terminó por redondear una velada plena de arte fino, digno de esos 133 añitos del espacio que hemos aprendido a defender a capa y espada en cualquier instancia posible... “Adiós, Nonino”; “Oblivión”, como para volver a renacer en cada cadencia.. La bienamada Goya Sumoza hizo una presentación magistral, plena de humor y de gracia como para seducir a cualquier "maracucho-bonaerense". Gracias a la gente del Baralt (Mexi de Donato seguirá siendo extrañada, por tirios y troyanos) por tan exquisito "bocatto di cardenal".
El sábado me perdí el fiestón teatral en la calle pero me han contado, para mi perfecto regocijo, que también reportó hartas complicidades congregadas en un solo canto de amor y de vida por nuestro egregio coso teatral, el que tanto nos enorgullece y compromete. En fin, extraordinaria celebración. El año próximo redondearemos nuestros comentarios con una mirada íntima al escenario desde el escenario mismo, donde trataremos que nos inviten a concitarla. ¡Viva el Teatro de Teatros!!! El mismo donde, hace tres décadas, los "Dramáticos" de Enrique León Luzardo hicimos una Visita Guiada que instigó el plan de rescate del teatro del cual ha contado con magistral enfoque nuestra bienamada Marlene Nava. Gracias, de nuevo, bienamados cómplices baraltianos. ¡Salud!!
Triste. Venezuela, que digo, los venezolanos, hemos perdido a uno de nuestros más nobles y generosos músicos. Murió por allá por Aschen, un lar donde La Parca creyó que aquel hermoso gordo que dormía poseía el mismo talento del músico aquel de quien se enamoró, en una novela muy celebrada, de José Saramago.
Esa misma tristeza cunde como neblina en el Ávila, ¡coño…!
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