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23.7.26

Apertura del Círculo de Lectura para Niños y Niñas de La Agrupación Teatral Coordinación, en San Felipe, Yaracuy – Venezuela.

 

Elsy Loyo

 

Entre la emoción y la conmoción.

Este 21 de julio 2026, en La Agrupación Teatral Coordinación, San Felipe, Yaracuy, Venezuela, hicimos la apertura de nuestro Primer Círculo Interactivo de Lectura para Niños y Niñas, con la lectura del cómic Un Vuelo al Teatro Griego cuya creación, fue parte de mi tesis de grado, en el año 1997, con el apoyo en las Ilustraciones de mi hermano Francisco Loyo.

Recibir a los niños y niñas en La Sede para este Círculo de estreno constituyó una experiencia hermosa, sorpresiva y conmovedora, en medio de todo lo que nos ha tocado vivir desde el 24 de junio cuando el doble terremoto nos sorprendió y, con su fuerza arrolladora, abrió su onda expansiva profundamente, hundiéndonos a todos en una tragedia inmensa que todavía hoy persiste de distintas formas, y en distintos niveles en nuestro país.

Preparar y realizar este especial Círculo de Lectura, cuando todavía sigue persistiendo la conmoción en nuestras almas, mentes y cuerpos por todo lo acontecido, fue sin duda un acto de sentimientos encontrados. Sentimientos que nos han acompañado desde el día uno, cuando después de entender lo que acababa de pasar y agradecer la vida, nuestras casas en pie, y nuestros seres cercanos a salvo, nos confrontamos con lo terrible. Con la magnitud del alcance de estos dos terremotos traducidos en catástrofe, pérdidas de vida, incertidumbre y dolor convirtiéndose esto en un terremoto más profundo dentro de cada uno de nosotros como sobrevivientes. Generando en nosotros más incertidumbre, más dolor y más temor, ¿Qué más pasará? Y al mismo tiempo esa necesidad urgente de ayudar. ¿Desde dónde hacerlo? ¿¡¡Como hacerlo!!?

Así que abrimos nuestra Sede desde el día después para poder encontrarnos, oírnos, sentirnos, tratar de entender lo sucedido e irnos recomponiendo. Y desde allí ser puente para ayudar.

Volvimos a reafirmar, a la luz de lo hechos que El Teatro para nosotros sigue siendo la respuesta, el lugar desde donde convocarnos, ayudarnos, apoyarnos, y ofrecernos en lo que somos hacia los demás, como grupo humano y artístico.

Sin embargo, la conmoción seguía y sigue estando allí.  El duelo y todo lo que él conlleva. Y al mismo tiempo, la vida demandando el accionar de cada día.


De esta manera, en estas dualidades y sentimientos encontrados, como ya mencioné, llegamos a ese martes 21 de julio, día nublado, húmedo y de calor intenso, en el querido San Felipe que nos alberga.

Durante la mañana arribamos a nuestro recinto para arreglarlo todo.

¿El lugar designado? El living de la Sala, dejando las rejas abiertas,  pues a muchas personas todavía les da temor estar en lugares completamente cerrados.

¿El reto? Convertir ese espacio en un lugar que invitase al juego, al relax. Despejado de sillas. Con colchas, telas y cojines, dónde se entrase sin zapatos. Que te invitase a la libertad de ser y estar, tanto para la lectura, como para la actividad a partir de ella. Con música que te ayudase a sentirte bien.

 Así lo fuimos conformando. Quedó listo.

Todo el que iba llegando: niño, niña o adulto, quería entrar al espacio de una vez, y quedarse ahí, incluyéndonos.

Llegó la hora. Todo dispuesto: Espacio, música, sonido, refrigerio y materiales creativos. Cómic, máscaras. Equipo de trabajo. Participantes.

Comenzamos el vuelo.

Confieso que mientras arreglamos el espacio, y durante el desarrollo de la actividad, muchas cosas ocurrían dentro de mi ser.  La energía de celebración y vida que estos niños y niñas transmitían, me conectaban con esa vida desde lo bonito; sin embargo, era inevitable que llegasen a mi pensamiento la gran cantidad niños y niñas que trascendieron hacia el infinito cielo a raíz de todo lo acontecido, y todos los que quedaron en estado vulnerable. Entonces, buscando fluir, pues ya nuestros participantes tomaban con algarabía el lugar designado, enfoqué la energía en ofrendar también este espacio a ellos y ellas, a los que ahora son luces y estrellas, y en energía de petición, para que se ejecuten las mejores soluciones posibles para esos pequeños y pequeñas que aún viven todo lo terrible.

Bajo estas sensaciones internas moviéndose en mí, producto de lo que vivimos, y con otras generándose por la emoción de ver cómo los niños y niñas se apoderaban del cómic, su atención y vivacidad. Cómo seguían las pautas, ¡como leían en voz alta!  Unos con más arrojo y otros con más timidez, pero todos y todas… ¡leían!

Con respecto a este hecho he de decirles que la pregunta “¿Qué pararía con los niños y niñas con la acción de la lectura como tal?” nos rondaba constantemente como punto de especial atención en cuanto a la actividad. Pues leer, y en voz alta, en la actualidad es todo un tema incluso para los adultos.  

La respuesta, como ya les hice ver, fue una sorpresa muy linda. Nuestros participantes se abrieron desde la espontaneidad al acto de leer. Creo que la disposición del espacio ayudó: estar todos en esta especie de gran alfombra mágica donde podíamos imaginar volar como Renata, la niña protagonista del cómic, al saber que iría a Grecia a conocer El Teatro Griego, despojó el hecho de leer de ser  una prueba aburrida y lo colocó en un lugar lúdico como medio para conocer ese viaje de Renata y Carlos y  la aventura de ir a ese mundo desconocido que para ellos se iba tornado emocionante.


Cuando uno o una de ellas se ofrecía a hacer la lectura solo, con o sin micrófono, los demás iban acompañándolo también en voz alta, pero más bajito, haciendo una especie de coro; se me antojaba pensar: “es como el protagonista y el coro en el Teatro Griego”. Después estas analogías las fui haciendo ya abiertamente para ellos durante toda lectura.


El viaje se había hecho, nuestros participantes hurgaron en el mundo del Teatro Griego.  Leyeron, preguntaron, respondieron, dieron vida a las máscaras, danzaron, comieron y bebieron como Renata y Carlos en su vuelo al Teatro Griego.

Para mí fue conmovedor vivir este momento, y agradecí a esa voz que hace años me sopló al oído: “Haz un cómic para niños, como tu tesis de grado, para darles a conocer la historia del teatro”.

Casi 30 años después de ser parte, como ya dije, de mi tesis de grado, y luego ser publicado por el Archivo Regional del Folklore del Estado Yaracuy y quedar allí reservado en el tiempo… hoy en este Círculo Especial de Lectura Interactiva, estuvo vivo ese vuelo y volví a experimentar lo que fue su creación: La inspiración de Renata, que es mi abuela niña con todas sus aventuras, el apoyo incondicional de mi familia, de Lusvio, la co-creación de las ilustraciones con mi hermano Francisco cuya ejecución bellamente él realizó; mi amor por el teatro; la conexión con los niños como el renacer del mundo. Mi vida.

Ahora no me queda más que agradecer.

Gracias a La Agrupación Teatral Coordinación por ser este lugar que me permite crear e inventar todos estos espacios para aventurarnos y convivir con otros. Gracias a todos y cada uno de los miembros del equipo.

Gracias a todos esos hermosos niños y niñas que nos dieron su todo, y nos hicieron sentir vivos, que nos hicieron ver que seguimos aquí por algo y para algo.

Gracias a sus padres y madres por confiar y dejar que el teatro sea parte de sus vidas…

No quiero irme sin resaltar que este 21 de julio se inició un nuevo compromiso, un nuevo círculo nació: El Círculo de Lectura Interactiva para Niños y Niñas. El cual ha de convivir con nuestro Círculo de Lectura mensual para todo público y con el Círculo Itinerante.

Gracias nuevamente… el final de este particular 21 de julio llegó… y todos nos fuimos a casa en un estado distinto…

Nos vemos en el próximo Círculo.

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