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13.3.26

Testimonio: Mi experiencia con Claroscuro, por Keren Montero

Foto: Keren Moreno.  Actor: Isidro Morillo en Claroscuro

La tallerista Keren Montero comparte sus impresiones sobre el unipersonal Claroscuro, unipersonal interpretado por Isidro Morillo, de Teatro Esencial del Estado Zulia visto el 1 de octubre, 2025.

Soy fiel creyente de aquella frase: "Solo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos". Cargo con esa frase desde los diez años, y aquel zorro que conversó con El Principito me demostró que no se equivocaba. Hoy, a mis veintidós, he hallado un lugar verdaderamente esencial: un espacio que emergió ante mí justo cuando, exhausta, le pedí a mi corazón que me señalara un nuevo rumbo.

Aquel primer día en el Teatro Esencial marcó un antes y un después en mi vida. Sentía una urgencia casi desesperada por escapar de mi realidad: un entorno pesado, grisáceo y poblado por adultos de negocios, académicos y miradas mal talladas.

Allí, en el interior de lo que llamo mi "casita mágica", la obra Claroscuro me abordó como un asalto. Me arrebató el aliento; fue la carta de presentación perfecta de aquel lugar que me cautivó de inmediato. Aunque todavía no logro desentrañar sus significados más recónditos, puedo asegurar que sus versos temibles me impactaron profundamente. Por primera vez, mi propia condición de persona extraviada se proyectó nítidamente ante mis ojos.

Claroscuro es, sin duda, una obra atemporal. Es de esas creaciones que, tras repetirse en distintas etapas de la vida, cobran sentidos nuevos y punzantes. Alguien de edad avanzada jamás la percibirá como yo lo hice; tampoco alguien más joven o enamorado, frustrado o herido. Sus versos son maleables, se adaptan al estado del corazón y a la fortaleza (o fragilidad) de la mente de quien los admira.

A mí me encontró pequeña y vulnerable. Jamás lo olvidaré, quizá porque durante mucho tiempo no se me permitió ser artista.

Recuerdo con dolor al "pobre pintor feliz", sumergido en su locura en un país donde los hombres se alimentan de hierba seca y sus corazones se marchitan. Aquel que, al final, cambió las manchas de óleo en sus manos por la sucia pólvora.

¡Oh, pobre soñador! Abandonó la facultad de imaginar y crear un mundo nuevo para entregarse a la muerte como un soldado anónimo. "No morir como lo que fuiste nos produjo un extravío de tu memoria", dice la obra. Si no era un artista, ¿quién era entonces? Ese es mi mayor temor: ser una más en la fila del olvido. No quiero que mi memoria se extravíe. Si he de morir por mi patria, que sea en el frente de batalla, pero dispuesto a morir "pintando".

Últimamente, "mis alforjas han estado repletas de calamidades: las que invento y las que me inventan". He vivido cautiva de la opinión ajena, tratando de complacer a otros y proyectando escenarios catastróficos, hasta el punto de desconocer mis propios deseos. Resulta difícil perseguir un sueño cuando, para el resto, el arte, el canto y el teatro son sinónimos de locura. Ahora que finalmente me he atrevido a abrazar este camino, me aterra soltarlo o que se desvanezca, asumiendo con miedo que quizá es demasiado tarde.

Ciertamente, "es duro llegar al tiempo de cosecha y darte cuenta de que se te olvidó sembrar". ¿Será realmente tarde para intentarlo? ¿Para diferenciarme de la masa y creer en lo que amo?

"¿Para qué sembrar un árbol que no da sombra ni frutos? ¿Para qué escribir un libro que nadie lee?". No deseo vivir en vano. Anhelo sembrar bosques enteros y escribir un millón de páginas, pero a veces dudo si mi espíritu aún persiste o si ya está muerto.

Sin embargo, guardaré conmigo lo siguiente, como un tesoro:

"Déjenme seguir soñando que no puedo, para que cuando despierte, me complazca saber que siempre viví (...) Me encontraron torturando la realidad con mis sueños y me llamaron enemigo. Y me dejaron solo".

No encuentro palabras suficientes para describir la profunda conexión que he forjado con Claroscuro; solo puedo agradecer que una maravilla de tal magnitud exista en este mundo.

​Le agradezco a Dios por su vida y le agradezco a Isidro Morillo por su entrega. Gracias por permitirme conocerle a través de su teatro y sus esculturas; gracias por brindarme la oportunidad de disfrutar su obra y, sobre todo, de encontrarme reflejada en ella.

​Por mi parte, asumo un compromiso: lucharé por conquistar mi propio teatro, por descubrirme en el proceso y por convertirme en luz para otros a través de mi canto y mi arte.

“La Quinta Dayana”: Radiografía de un país llamado Venezuela

 
Leonardo Guilarte Lamuño / Red de Espectadores
Función del domingo 15 de febrero de 2026

Llevar a las tablas un libreto que es una obra maestra, es como caminar por un cable a 500 metros de altura y con mucho viento. Pero con La Quinta Dayana del dramaturgo Elio Palencia, es demasiado difícil no querer montarse en ese cable. Palencia creó una fuente inagotable de reflexiones, acotaciones, señalamientos, preguntas, dudas, certezas inconclusas; una mezcla de caleidoscopio con collage.

Cuesta encontrar, en cualquier país, textos que traten en profundidad y sin ambages ni propaganda, el tema de la identidad. Palencia nos pinta, como lo hizo Bárbaro Rivas, compone un universo teatral como Luisa Richter hacía collages.

Luis Ledrick se sumergió en este texto maravilloso, potente y complicadísimo de montar, para su participación en la 11a edición del Festival de Jóvenes Directores del Centro Cultural Trasnocho. Dicho evento es una de las marcas más reconocidas de ese recinto y también uno de sus mayores aportes en una trayectoria que supera los 25 años de existencia. El Festival sirve de vitrina, no solamente para directoras y directores, sino para todo el personal que trabaja en las obras. La función que pudimos vivenciar, fue la que dio origen a la denuncia, por agresión, realizada por la actriz Cloudet Márquez (Katy) y secundada por la actriz Angélica Vitanza (Dayana), sus cuentas en Instagram, donde se realizaron las denuncias, son, respectivamente: @cloudetmarquez y @angelicavitanzaoficial .

El libreto (agradezco enormemente al maestro Elio Palencia, por habérmelo enviado) comienza con un monólogo de Dayana, recién llegada de Canadá junto a su amiga Katy, en un viaje que será corto y en el que anunciará dos noticias que causarán impacto en sus familiares: dentro de pocos días se someterá a una operación para formalizar su identidad como mujer (ya que nació siendo Daniel) y debido a los costos de dicha intervención médica, comunicará que no puede seguir pagando las cuotas de la quinta; solamente quedan 3 años por pagar y entre todos y todas, deberían poder contribuir para cancelar cada giro sin problemas. Pero bueno, una cosa es lo que piensa el burro y otra quien lo arrea.

Dayana, en el inicio, rompe la cuarta pared y nos dice “¡Una quinta! ¿Quién no sueña con una quinta? ¿Quién no la haya tenido por herencia, trabajo o latrocinio de la picaresca criolla? ¿Quién no la sueña? ¿Quién que haya pasado los últimos cien años entre cují palma moriche tierra adentro o mar perdida recoveco caserío pueblo y gallinero a trocha camino carretera autopista industria proletariado… rancho parroquia barrio casita vereda apartamento bloque… no ha soñado con una buena casa de dos pisos, garaje techado y habitación de servicio?

Esta mujer transgénero, a punto de pasar a transexual, nos mete a todas y todos en el mismo saco, y así se va construyendo lo identitario que ocasionará que nos veamos en el escenario.

Pero Ledrick nos prepara otro comienzo, que respeta lo identitario y lo potencia; respetó todo el libreto, lo comprendió a cabalidad, absorbió cada contenido, el manejo semiótico es una delicia; por ello, la obra pasa a tener un preámbulo antes del prólogo: entramos como público al espacio teatral y estamos en la quinta, en la cual hay un bochinche armado, los personajes bailan, cantan, van de un lugar a otro, abren la nevera, toman algo de allí, se echan broma, los niños juegan, algunos están paloteados, otros no tanto, son los personajes que Palencia tiene en el libreto (Maíta, Mamá -Mercedes-, Rey, todos los del Coro) salvo Dayana, Katy y Monche. Esta inmersión acentúa lo de la identidad, lo de obra coral, lo del collage, lo del caleidoscopio, lo de hacer que el público mire hacia muchos lados, que observe en profundidad, que vea hacia arriba, hacia las esquinas, que observe, que observe, que se vea allí, que se escuche, es que si no se identifica con una canción, se identificará con la siguiente o con la otra, con la cerveza que se toman, con como bailan o como discuten, es una aviso de alerta que reza Estás dentro, esto no es para ti, esto es tuyo, eres tú. Poco a poco, el bullicio disminuye, cesa la música, cada uno se va retirando a dormir, el espacio queda sin personajes, se hace de día y es entonces cuando llegan Dayana y Katy. Es magistral.

Los anuncios de Dayana nos llevan a recorrer una línea de tiempo y a penetrar en la mentalidad de su familia y la suya. Con lo de lo transexual, se da paso a cuestiones del pasado, a eventos que marcaron y, algunos que, seguirán afectando la vida de Dayana: discriminación, rechazo, violencia, violación, negación, odio, impotencia, solidaridad, amor, nostalgia, incomprensión, comprensión, aceptación, autoestima, entre otros. Lo del pago de las cuotas de la quinta nos devela: irresponsabilidad, insensibilidad, egoísmo, chuleo, miedo, angustia, terror, hipocresía, desesperación, falta de empatía, ignorancia, entre otros.



En el libreto Palencia se vale del Coro, para exponer la pluralidad de sentimientos, sensaciones, pensamientos, juicios, prejuicios, etc. Ledrick, por su parte, conforma un elenco heterogéneo, en el que están los personajes indicados por el dramaturgo: la flaca, la embarazada, los gordos, los niños, el adolescente y otros más. Hay quien debuta con esta obra y quienes ya tienen un camino andado; todas y todos están en un alto nivel de interpretación, y esto incluye a las niñas (las hijas del actor Theylor Plaza) y el adolescente. Hay algo que los conecta y que causa que nosotros como público estemos muy pendientes de ellas y ellos: sus miradas. Lo que Palencia, logra con la diversidad de frases, las intenciones, los puntos de vista y el ritmo; Ledrick, lo alcanza tejiendo las miradas, nos enteramos de sus pensamientos sin escucharles, porque vemos lo que sienten y piensan, nos revelan sus almas, sus incomodidades, su actitud egoísta o de complot.

Al poco rato de haber comenzado la obra, sentí una leve decepción, esto no tiene que ver con el espectáculo sino con la expectativa: el año pasado tuve la oportunidad de ver dos obras en las que Luis Ledrick participó, una fue Respira en la que actuó e hizo de dramaturgo, una pieza muy linda, por cierto; y la otra fue Los pájaros vuelan sin alas, en la que dirige. En ambas está plasmado el trabajo de la danza en el teatro, algo que viene manejando con su emprendimiento “Actores de la danza”; así que bueno, esperaba danza…y no la obtuve… ¿O sí?

Pensé que no, de hecho, luego de la función una amiga me presentó al talentoso Jeizer Ruíz y le hice el comentario. Pero en el proceso de varias semanas trabajando en esta crítica, las miradas, de los personajes del Coro, me ayudaron a ver la coreografía que está armada, aunque no dancen formalmente. Las actitudes, las idas y venidas, el escuchar a escondidas, los momentos grupales, los cantos, todo encaja coreográficamente.

Palencia (@palenciaelio) nos hace sentir la importancia del Coro, para comprender esta radiografía de país; el elenco nos la hace vivir: Anilec Vera (@anilecvera), se afinca en la expresión corporal y lo gestual, para componer a La preñada: John Hernández 8(@johnhernvoz), emplea su corpulencia maleable, para conectarnos con la actitud y el mundo interior de ese fortachón; Yendy Vegas (@yendyvegas), con su excelente manejo de lo vocal y sus gestos, dibuja una muda inolvidable, de esas que “hablan” más de la cuenta, aunque no hablen; la actitud de Maikel Rivera (@maik_2025r), expresa la serenidad con su lentitud de movimientos y una mirada que indaga y maneja cierto distanciamiento; Jhurani Servellon (@jhurita), con el movimiento contenido y quizá calculado, nos acerca a su vulnerabilidad y resentimientos; Eduvina Soto (@eduvina95_), logra que su delgadez ocupe más espacio que el que corresponde, su presencia escénica es notable; Mónica Morón (@monique_moron), construye un desparpajo bien administrado; las dos Niñas (Carmela y Candela) con su expresión corporal y sus sonrisas, iluminan el escenario; Santiago Pereira como el adolescente, se convierte en representación de la adolescencia gracias a la frescura.

Estamos inmersos en una batalla de concepciones de la vida, Dayana apelando a la responsabilidad, y Mamá, sosteniendo lazos atávicos que le imposibilitan crecer, queda envuelta en sus autoengaños y hasta cierto narcisismo, acompañado de la eterna posición de víctima. Rossana Hernández (@Rossanahm), realiza una interpretación magistral, brindando el abanico de actitudes y sentimientos que vive Mercedes. En la escena cumbre con Dayana, donde sale lo peor de ella, ciertamente provoca un rechazo brutal y a la vez está mostrando cuán vulnerable es, cuánta desesperación tiene y cuánto le queda por sanar.

María Brito (@mariabritoteatro) compone un personaje que nos da el contraste necesario para poder apreciar, de manera equilibrada, lo que está sucediendo; con Maíta, representó a todas las abuelas nobles de Venezuela, a esas que te van a apoyar cuando nadie te brinda una mano, cuando todos te abandonan. Sus cambios de ritmos en lo corporal; su manejo de los sentimientos, en lo vocal y gestual; su ritmo al hablar; la integración de todo esto con la mirada y la transmisión de las intenciones son sencillamente inolvidables.

Theylor Plaza (@theylorplaza) tenía un reto: interpretar al irreductible chulo que, hemos visto en obras de teatro, películas, telenovelas, sin que se parezca a esos otros sopotocientos chulos. Lo logró con creces, hay un manejo de sus labios, de sus expresiones faciales, la forma en la que lleva los bermudas, la manera de caminar, cómo pasa, en micras, de ser racional a un soberano chantajista emocional, cómo construye al pasivo agresivo; la escena con Mercedes, en el cuarto de ella, cuando va allí para que ella le haga los pies, es antológica. Dos de nuestros mejores intérpretes de la actualidad, en una escena brillante, divertida, profunda, reveladora y contundente.

Cloudet Márquez se metió en la piel del personaje que, sin tanto opinar, nos da la mirada exterior, la de quien no tiene la menor idea de dónde se encuentra, de cómo es esto, pero lo va comprendiendo, intuyendo, conociendo. Convence desde el inicio, sus rompimientos de la cuarta pared son impecables, su acento tipo canadiense funciona a la perfección; la ayuda el vestuario de “turista en el Caribe” y ella lo aprovecha.

Lo que Marlon Brando tenía que lograr en la película Superman, esa presencia que te atrapa en el primer segundo y hace que te creas que es Jor-el, el padre de Superman; lo tiene Luis Serría (@luisserria). El libreto nos adelanta quién es Monche, nos da el spoiler; esto complica más al actor, porque ahora debe cumplir con las expectativas creadas y lo hace de maravillas, es un roble y eso es el personaje. La conciencia, la responsabilidad, el salmón que nada contra la corriente, entendiendo qué lo criticarán, lo discriminarán, le podrán dejar de tener aprecio y hasta cariño, pero él no se doblegará, no traicionará sus principios. Monche, en la vida real, son esas personas que logran que un país no caiga en una guerra civil. Y su interpretación de A tu regreso de Henry Martínez, es hermosa, lindísima a más no poder, con las voces de casi todos los personajes cantando ese tema que tanto los toca y tanto nos afecta. El elenco pasa a representar la ternura, esa característica tan nuestra y tan dejada de lado, como si diera miedo reconocerlo. Con A tu regreso, Palencia nos muestra, nos obliga a enfrentarnos a la sensibilidad que tenemos, a la humanidad que nos acoge, a esas notas invisibles y visibles que nos enlazan y por algunos minutos todas y todos terminamos siendo uno. Extraordinariamente asertivo Palencia, al incluir este tema musical en el libreto.

Angélica Vitanza, más allá de contar con la conexión de género con el personaje, realiza una interpretación vibrante, sensible, conmovedora; se mueve con soltura en ese escenario – quinta que termina siendo una catarata de nostalgias y olvidos que se niegan a olvidarse; de pasados crudos que vuelven como si hubiesen sucedido ayer. Su lucha por la identidad, que extralimita lo del género, y se convierte en la lucha por ser, la construcción del ser, teniendo a casi toda la sociedad y la familia en contra, está plasmada sin fisuras, la recordaremos siempre y cada vez que esta obra se represente en cualquier país, conectará con el público, porque esa lucha es universal.

Ledrick (@luisledrick) nos ha brindado una pieza excepcional, con una escenografía que por sus texturas y colores nos remiten al collage. Fenomenal, la elección de la cortina transparente del cuarto de Mercedes, es evidentemente un elemento de transparencia en las artes plásticas y contribuye a la dureza del discurso agresivo de Mercedes, cuando quita ese velo para atacar a Dayana. Que el cuarto esté arriba, acompaña lo semiótico del personaje, que representa a la matrona y al patriarcado, al poder y al resentimiento, a quien está atrapada en esa “torre” y busca un “príncipe” que la salve de las cuotas del crédito por pagar. Toda la Dirección de Arte es una delicia (Escenografía, Vestuario, Maquillaje, Peinados), así como la Iluminación, que no trata la iluminación sino la luz y se convierte en creadora de atmósferas.

El manejo de la profundidad, tanto desde el frente, como desde los laterales, es magistral. A mí me tocó un lateral y la obra funciona a la perfección, mi condición de cineasta me llevó a imaginarme las otras dos visuales y son del carajo. Hay una traducción de la angustia, de la multiplicidad de pensamientos y sentimientos, de la heterogeneidad del Coro, que al presentarse en 5 planos frontales (el borde donde se rompe la cuarta pared, el siguiente donde por un lado están los sofás y por el otro la mesa, el tercero que es la franja a la que pertenece el horno – cocina, el cuarto que es ese que da acceso al fondo y finalmente el fondo), en todos pasa algo y algo que tiene que pasar, aquí no hay nada gratuito. Desde los laterales hay tres planos de profundidad, y además el director nos regala mirar hacia arriba para encontrarnos con el cuarto de Mercedes y otros elementos; convirtiendo el escenario, conceptualmente, en una especie de caleidoscopio.

La sonoridad va desde temas salseros hasta las voces con ternura, de reclamos, de indignación, de rabia, los pasos, los gritos, el sonido de la puerta de la nevera; la Dirección Musical de Abraham Mendoza (@abj_mt) y Maikel Rivera, es asertiva, sensible, creadora de atmósfera, promotora de bochinche; la sonoridad nos adentra en la quinta y nos mantiene en ella.

Palencia utilizó el barrio para desnudar a la sociedad venezolana; pero pudo haberlo hecho con la “Operación Colchón” aplicada de manera sistemática en canales de televisión, emisoras de radio y sellos disqueros, para solamente nombrar tres escenarios; pudo haber elegido el tema de los Auxilios Financieros durante el segundo gobierno de Rafael Caldera; el de la legitimación de capitales en el municipio Chacao, desde su fundación; el de la indiferencia de la “Clase Media” durante finales de los setenta y parte de los ochenta, en los cuales se bebió en whiskey los sueldos y salarios que podría haberle aumentado a sus trabajadores, para que tuvieran mejor calidad de vida y se llegara a ser la “Suiza del Caribe”; pudo ubicarla en el mundo de las medianas y grandes empresas, tan chulo (dólares que han ido y no han vuelto, por ejemplo), con tantos aportes crediticios que no llegaron a nada. En todos encontraría los elementos negativos de nuestra identidad, y esto incluye al mundo universitario, aunque tal vez no los positivos, vistos de la forma en la que se manifiestan en nuestros barrios.

Esta obra es descomunalmente buena. Se hace muy buen teatro en Venezuela. Y me atrevo a afirmar que se seguirá haciendo.


FICHA
Dramaturgia: Elio Palencia.
Dirección: Luis Ledrick.
Actuación: Angélica Vitanza, María Brito, Rossana Hernández, Theylor Plaza, Cloudet Márquez, Luis Serria, Maikel Rivera, Mónica Morón, Eduvina Soto, Jhurani Servellon, Abraham Mendoza, Anilec Vera, John Hernández, Yendy Vegas, Santiago Pereria, Candela y Carmela.
Dirección Musical: Abraham Mendoza y Maikel Rivera.
Asistencia de Producción: Andrea García Lara y Andrés Martínez.
Fotografía: Augusto Marcano.
Diseño Gráfico: Thais Morales.
Diseño de Iluminación: Valentina Sánchez.
Acompañamiento Coreográfico: Antonella Mijares.
Diseño y Realización de Escenografía: Pedro Arias y Virginia Sancler.
Vestuario: Felia Torres.

 

Leonardo Guilarte Lamuño (@leonardoguilartel)

Es dramaturgo, guionista, docente, director y publicista. Con más de 30 años en el mundo audiovisual, también participa en experiencias teatrales. El año pasado, en julio, estrenó como dramaturgo y director: “Extraños en el Subte”, en el Festival de Autores In-visibles”, y posteriormente en noviembre, “¿Qué vaina esta?”. Actualmente escribe la trilogía de monólogos “Sentir las cadenas”. Forma parte de “Taima Teatro” y dirige el emprendimiento educativo Cursos Solidarios (@cursos.solidarios).

12.3.26

El universo de la representación revela en la escena un vacío ejercicio de la apariencia teatral. Freddy A. Torres González


Para Nietzsche existir expresa el hecho de que algo se dé a partir de un cierto origen.
Ese darse algo en que consiste
la existencia del actor
de todo cuanto aparece
se muestra desde "la presencia escénica", una especie de intuición enamorada
en el que lo que desea y atrae el intérprete
es lo orgánico interpretado,
vacío existencial,
carácter físico
estrictamente emocional,
manifiesta el horror
del hombre buscando el ser aquí y ahora.

La filosofía de la representación
en lo que representa al mundo de la acción
no pudiendo el hombre gozar de él
como un don de la relajación y,
después de la concentración
aparece súbitamente una relación
con el mundo del entorno de las cosas
realidades disímiles, dispersas y plurales.

De repente aparece la quietud respirada
un vacío existencial del mundo,
un armisticio con el entorno de la escena,
para que origine un sentimiento
amplitud, seguridad, serenidad
ante la vida de los hechos de la obra;

La verdad de la técnica del actor
en situación es una voluntad
compartida ahí, preciso, determinado,
una forma de desterrar el miedo,
el peligro, la inquietud y la angustia
buscando el criterio de la verdad
que produce un orden y sosiego.

La verdad de esos momentos
de los actores atrapados por el dominio
de la técnica produce un hacer voluntario
perdurable, escapar del ritmo presuroso
atrapado por la ficción de la obra;
y las pretensiones del director.
La verdad del hecho de actuar,
ver, sentir, pensar y existir en soledad.

El otro ideal cara a cara la vida del personaje
poético, apasionado, con un plan de vida
busca con desesperación redimensionar
lo inaprehensible para hacerlo propio
tolerable, como para comenzar el texto cómodo; el misterio de lo real
cuando en verdad el actor está escondido
intercambiando sucesos, acciones
y la pretensión de su carácter genuino.
El otro ideal lejos de la crisis existencial
que produce los hechos escénicos
es una oportunidad para que "la persona"
viva una relación ideal con:
el partner ideal, la pareja ideal
el oponente ideal y el público perfecto;
es una excelente ocasión para encarar
todo aquello que desea para si,
es un permiso para vivir la fantasía y,
aceptar todas las cosas como son.

Lo que Nietzsche cuestiona
es el hecho de que la vida se tome
cómo argumento para descalificarla
para la creación paralela de un mundo
verdadero.

Los hombres hemos compuesto
un mundo de la apariencia
en el que podamos vivir...
Nadie soporta vivir y actuar de otra manera.
Sin embargo, de todas maneras,
no queda el mundo demostrado.

La justificación de la existencia del personaje
por la vía estética se presenta un paradigma
que confronta la modernidad del teatro;
un mundo hermenéutico que dialoga
con la tradición de la ética y la disciplina el
fenómeno brechtiano del distanciamiento.

Entre el mundo y el hombre hay un pacto,
hacer posible las actividades físicas
de un estilo capaz de producir
un horizonte plástico de expectativa;
incluso superar la premisa de la obra
para superar también el mundo de la vida.

Ahora el mundo del juego aparece,
para la vida como juego perdurable,
para expresar en la escena conocida
también la existencia pensada
un atrevimiento biomecánico del cuerpo
que se constituye en metáfora cósmica.

Se trata de transferir la constitución
de un ser único; eso significa transferir
la esencia ontológica del hombre - teatro
a la totalidad de todo lo que existe,
dónde lo que ocurre es todo lo contrario.

Aquello que es ser hombre,
solo se convierte en juego
posee una soberanía absoluta
con un mundo propio como apunta Nietzsche,
dotado de una razón teatral única,
conducida por la inocencia,
un hombre solo jugando con el mundo
donde atraviesa la apariencia finita
para observar orgánicamente " la vida".

Es decir, avanzar con todo
lo que lo constituye, genera y destruye.

Un ser humano sólo
descubriendo el nacimiento
y la muerte...
infinito y temporal,
una danza lúdica que juega
con el cosmos
el azar y la ternura,
la existencia precoz.

Así vemos al hombre con calma,
instalado con la verdad trágica
con el gozo supremo
libre de decidir su destino.

Lamentablemente,
la experiencia de ver, sentir y ser,
se va con el camino luminoso
atónito
mundano
precoz
Inaudito,
siempre él
en su laberinto,
creador,
artista,
soportando
la incógnita celestial,
dudando,
usando su destino
de llegar a ser
el que ya es.
¡Y punto!

Freddy Antonio Torres González. Mérida 2026.

10.3.26

Los dioses y los adioses con Costa Palamides en la Escuela Juana Sujo

 

La Escuela Superior de Artes Escénicas Juana Sujo, siempre con el deseo de ofrecerles a los estudiantes de actuación y público general interesado en asistir al teatro, invita este viernes 13 de marzo a las 3 de la tarde, en el Teatrino de la Escuela Juana Sujo, al espectáculo teatral Los dioses y los adioses, a cargo de Costa Palamides. Este unipersonal recorre algunos hitos representativos de nuestra ancestralidad teatral desde el POPOL VUH y el Rabinal Achí de los mayas al Ollantay de los quechuas pasando por la elocuencia graciosa de Los enredos de una casa del portento de México Sor Juana Inés de la Cruz y la vanguardia de Electra Garrigó de Virgilio Piñera y el neosainete de Abelardo Estorino Los mangos de Caín, grandes autores de Cuba.

Esta audaz y latinoamericanista propuesta incluye además fragmentos de Tierra Insome de Marco Antonio de la Parra (Chile), Vida y muerte Severina de João Cabral de Melo Nieto (Brasil) y a Medea Call Back Peky Andino Moscoso (Ecuador) interrelacionados con poesía de Nezahualcoyóti (México), Juan Gelman (Argentina) y José Antonio Ramos Sucre (Venezuela), y textos narrativos cortos de Eduardo Galeano (Uruguay) y Augusto Monterroso (Guatemala) enmarcados con cantos tradicionales del Caribe y canciones originales de Pantelis Palamides.

Con la función del viernes 13 de marzo, Costa Palamides inicia una gira nacional que lo llevará a los estados: Aragua, Sucre, Mérida y Trujillo. Los dioses y los adioses fue estrenada el 8 de octubre del 2025 celebrando el Día del Teatro Latinoamericano en la Sala Román Chalbaud del Teatro Alberto de Paz y Mateos. También se presentó en la Sala Horacio Peterson de UNEARTE y en la Sala Rajatabla conmemorando los 40 años del Teatro de Repertorio Latinoamericano TEATRELA. En diciembre se presentó como Clase Magistral en David y Ciudad de Panamá, en la Semana de la Cultura Griega: GRECIA VIVA en Panamá.

Viernes 13 de marzo, 3 de la tarde.  Sede de la Escuela Juana Sujo: final calle 200, Edificio “Pérez Acosta”, planta baja, Quinta Crespo cerca de RCTV, detrás de la Chevrolet.

ENTRADA GENERAL 3$. 

Información 0212-484-1028/0412-9519550/04241447050.

3.3.26

Noche tan linda en Caracas

Después de doce años de recibir el premio Proyecto Asunción de Teatro Pregones, uno de los grupos de mayor proyección del Nueva York hispano, Noche tan linda llega a Caracas.  Han sido doce años de viajes a diversos escenarios: Nueva York, Buenos Aires, Lima, Cholula, Ciudad de México y Santiago de Chile han visto la historia de Camelia Margarita; agradecido a esas producciones; sin embargo, la obra necesitaba el paisaje donde, estar allí.  Ello por fin se da este 5 de marzo, 2026, 6:00pm en el Centro Cultural Chacao, gracias a un grupo estudiantes de comunicación social de la Universidad Católica Andrés Bello.

La Academia, a veces retraída, abre las puertas para permitir esta experiencia de contacto entre estudiantes y comunidad.  En este caso, los estudiantes de la cátedra de Comunicación Escénica y Sociedad a cargo del profesor Jesús Navas, se lanzan a la aventura de representar un texto que aborda la alteridad: esos seres otros que el prejuicio nos ha enseñado a no ver.

El reparto lo integran estudiantes con poca o ninguna experiencia teatral.  Ese rasgo abre un proceso de exploración donde lo colectivo se une a lo individual y este último por primera vez explora la acción escénica. Además, actores y actrices tienen el reto de hurgar para reflejar un grupo caraqueño de 1989 con las situaciones de ese contexto y los objetivos y limitaciones de cada personaje. 

Y más allá del contexto de casi cuatro décadas, Camelia Margarita tiene gustos diacrónicos para la época: venera a las cantantes de los años sesenta y setenta: Estelita del Llano, Blanca Rosa Gil, Tania de Venezuela y La Lupe: quiere llegar al desgarro de La Lupe, mujer de excepcional talento y compleja vida personal.

A propósito del texto, el académico y dramaturgo Antonio Moron Espinosa, describe la obra como:

Noche tan linda: la estigmatización plástica del querer ser.  A través de veintinueve fragmentos concebidos a modo de realismo y presentados mediante una acción desarticulada en temporalidades y espacios diferentes (entre los que se llega incluso a mezclar el espacio onírico con la realidad del personaje), se nos cuenta la vida de Macario-Camelia Margarita (…).  Camelia Margarita lucha por convertirse en una estrella de la interpretación emulando a La Lupe; al mismo tiempo que deberá luchar dentro de su propia comunidad por ser respetada, defendiéndose incluso de agresiones de carácter homófobo.  Así es como se aprende a luchar (8).

El elenco lo integran: Samuel De Gouveia, Angelly López, Adriana Rivas, Valentina Ferreira, Rommel Carrasco, Mauricio Zerpa, Isabella Zambrano, Gabriel Rivero, Daniel Serrano, Vicente Martínez.

Producción: Angelly López, Sara Marques, Isabella Urdaneta, Víctor Garófalo, Valeria Macedo.  Arte: Oriana Noriega, Gabriela Gutiérrez, Helena Silva.  Comunicaciones: Sophia Noriega, Oriana Balzán, Paola Ramírez.  Técnico: Marcos Garay, Juan Ignacio Domínguez.  Audiovisuales: Daniel Serrano.

Dirección Artística y Docente: Jesús Navas.  Dirección: Sophia Noriega y Paola Ramírez.

 

Morón Espinosa, Antonio.  Prólogo Querer ser: Tres piezas queer.  Hispanic/Latino Cultural Center of New York, 2022.

28.2.26

El Mensaje Día Mundial del Teatro 2026 de Willem Dafoe y su celebración en el Teatro Baralt de Maracaibo, por Alexis Blanco.

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Willem Dafoe

Willem Dafoe es un extraordinario actor. No sólo lo dicen sus increíbles interpretaciones, que van desde el Jesucristo de Scorsese hasta el enloquecido creador de Bella, en esa película de Yorgos Lanthimos que ya hemos visto unas cuatro veces. Como gran artista que es, Dafoe también resulta un importante pensador de la contemporaneidad, ora en los escenarios, luego en los tiempos de rodaje. El Instituto Internacional de Teatro le encargó para este año la escritura del Mensaje del Día Mundial, el viernes 27 de marzo próximo. 

Marlene Nava

Esa tarde, en el Teatro Baralt ofrendaremos un homenaje a la gran maestra periodista especializada en artes escénicas, Marlene Nava, donde mostraremos ese homenaje que no pudimos realizarle en vida (ella falleció un día antes del 17 de diciembre del aciago 2025). Lo más importante de esa vespertina será el estreno de una pieza escrita por ella para José Luis Montero, quien, junto con Alfredo Peñuela y Baralt Teatro Clásico (esta tarde, a las 6, repondrán su Macbeth, en la Plaza Baralt), revivirán ese dulce verbo coronado con la gracia del buen gusto en esta aldea que ella misma nos enseñó a seguir queriendo tanto y tanto. Esa tarde leeré las palabras del genial Willem Dafoe que a continuación les ofrendo, en exclusiva:


Mensaje para el Día Mundial del Teatro 2026 por Willem Dafoe

Soy actor, conocido principalmente como actor de cine, pero mis raíces están profundamente arraigadas en el teatro. Fui miembro de The Wooster Group de 1977 a 2003, creando e interpretando piezas originales en The Performing Garage, en Nueva York y realizando giras por todo el mundo. También he trabajado con Richard Foreman, Robert Wilson y Romeo Castellucci. Actualmente soy el Director Artístico del Departamento de Teatro de La Biennale di Venezia. Este nombramiento, los acontecimientos mundiales y mi deseo de regresar al quehacer teatral han reforzado mi convicción en el poder positivo y único del teatro y su importancia.

Willem Dafoe
En los humildes comienzos de mi etapa en The Wooster Group, la compañía con sede en Nueva York, solíamos recibir muy poco público en algunas de nuestras funciones. La regla era que, si había más intérpretes que espectadores, podíamos optar por cancelar. Pero nunca lo hicimos. Muchos de los miembros no estaban formados en artes escénicas, sino que provenían de distintas disciplinas que se reunían para hacer teatro; así que “el espectáculo debe continuar” no era realmente nuestro lema. Sin embargo, sentíamos la obligación de mantener ese encuentro con el público.


Con frecuencia ensayábamos durante el día y por la noche presentábamos el material como trabajo en proceso. A veces, dedicábamos años a una obra mientras nos sosteníamos con giras de producciones anteriores. Trabajar durante años en una pieza podía volverse tedioso para mí, y los ensayos me resultaban a veces extenuantes; pero esas presentaciones de trabajos en proceso siempre eran estimulantes, incluso cuando el público reducido parecía un juicio contundente sobre el nivel de interés en lo que estábamos haciendo. Eso me hizo comprender que, sin importar cuán pocas personas hubiera, el público, como testigo, le daba al teatro su significado y vida.


Como dice el letrero en una sala de apuestas: “HAY QUE ESTAR PRESENTE PARA GANAR”. La experiencia compartida en tiempo real de un acto de creación, que siempre es diferente, aunque siga una pauta y diseño, sin duda es la fuerza más evidente del teatro. Social y políticamente, el teatro nunca ha sido tan importante y vital para la comprensión de nosotros mismos y del mundo.


El “elefante en la habitación” son las nuevas tecnologías y las redes sociales, que prometen conexión, pero aparentemente han fragmentado y aislado a las personas. Uso mi computadora a diario, aunque no tengo redes sociales; incluso he buscado mi nombre en internet como actor y también he consultado la inteligencia artificial para obtener información. Pero habría que estar ciego para no reconocer que el contacto humano corre el riesgo de ser reemplazado por relaciones con dispositivos. Aunque cierta tecnología puede ser útil, el problema de no saber quién está al otro lado del círculo de comunicación es profundo y contribuye a una crisis de verdad y realidad. Si bien el internet puede plantear preguntas, rara vez capta ese sentido de asombro que el teatro crea. Un asombro basado en la atención, el compromiso y una comunidad espontánea de quienes están presentes en un círculo de acción y respuesta.

Como actor y creador teatral, sigo creyendo en el poder del teatro. En un mundo que parece volverse cada vez más divisivo, controlador y violento, nuestro desafío como creadores teatrales es evitar que el teatro se corrompa reduciéndose únicamente a una empresa comercial dedicada al entretenimiento como distracción, o que se convierta en un mero preservador institucional de tradiciones. Más bien, debemos fomentar su fuerza para conectar pueblos, comunidades y culturas y, sobre todo, para cuestionar hacia dónde nos dirigimos…

El gran teatro consiste en desafiar nuestra manera de pensar y alentarnos a imaginar aquello a lo que aspiramos.

Somos animales sociales diseñados biológicamente para vincularnos con el mundo. Cada órgano sensorial es una puerta hacia el encuentro, y a través de ese encuentro logramos una definición más profunda de quiénes somos. A través de la narración, la estética, el lenguaje, el movimiento y la escenografía, el teatro, como forma de arte total, puede hacernos ver lo que fue, lo que es y lo que nuestro mundo podría ser.

***

José Luis Montero
     
Alexis Blanco
Nos veremos en el Baralt, la tarde-noche del viernes 27 de marzo. ¡Traigan flores bonitas…
Tráiganse…!

¡Salud!

26.2.26

Una mirada al texto

Yojana Martínez comparte su texto.  Taller La propia voz
Escuela de Teatro Inés Laredo.  Maracaibo, 2024

Dora Lucena Ramírez

En Venezuela, continuamos en un contexto en el que el arte enfrenta múltiples desafíos. Pese a ello, el fortalecimiento del teatro es tangible: se observa un crecimiento y consolidación de los festivales, premios, lecturas dramatizadas y la creación de espacios nuevos e innovadores para la presentación de obras teatrales. Uno de los objetivos es dar voz a la dramaturgia nacional.

No obstante, hay espacios que permanecen cerrados para algunos grupos que parecen estancados en la invisibilidad. ¿A qué se debe esto?

Esto puede atribuirse a múltiples factores. Para conocer las posibles causas es fundamental, incluso vital, escudriñar el mundo exterior; no obstante, también es imperativo revisar de manera honesta “qué estamos haciendo, cómo lo estamos haciendo y sobre todo hacia dónde queremos ir”. Es fundamental tomar conciencia de estas realidades y trabajar en iniciativas para corregirlas. La mayoría de las veces, la falla suele ser multifactorial. Una de las principales deficiencias, nace desde la base: la calidad del texto.

En conversaciones informales con organizadores de festivales, premios, concursos, se señalan fallas en elementos fundamentales como: conflictos débiles, trama, estructura endeble, así como el desarrollo de personajes y diálogos sin profundidad. Ni qué decir de errores de ortotipografía y redacción; sin contar que el resto de los requisitos pueden presentan problemas en diseño, contenido y una extensa lista de etcéteras.

Por el contrario, en conversaciones también informales, con algunos participantes que no obtienen premios, en lugar de considerar si el texto realmente cumple con los requisitos y las normas de escritura establecidas, a menudo atribuyen su fracaso a favoritismos o sesgos: “no gané porque uno de los jurados no me quiere”, “es que no pertenezco a este círculo” “como no soy nadie, ni me tomaron en cuenta” “...siempre ganan los amiguitos”.

¿Es realmente así?, ¿el texto no cumplió con los requisitos establecidos? ¿O simple y llanamente había obras mejores? Las múltiples respuestas a estas interrogantes ya indican que el tema es más complejo de lo que podría parecer;  esto propicia el debate donde es posible encontrar nuevas vías para continuar con el mejoramiento del teatro nacional.

Maneras de mirar

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Miradas al escenario nace como resultado  del taller de Crítica Teatral organizado por la Compañía Nacional de Teatro de Venezuela durante e...