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3.2.26

Colombia. El Teatro de la Simulación: Algo huele mal en la cultura por Carlos Rojas

Un punto de vista 
El Teatro de la SimulaciónAlgo huele mal en la cultura
por Carlos Rojas
Especial para Miradas al Escenario

El Teatro de la Simulación.
Foto tomada del Ministerio de Cultura

“Algo huele mal en Dinamarca”, advertía Marcellus en Hamlet. En Colombia, esa peste no proviene de un castillo medieval, sino de los despachos del Ministerio de las Culturas y del Instituto Distrital de las Artes, donde lo público se ha convertido en un sistema de simulación cuidadosamente maquillado y vendido como democratización cultural.

He venido observando este sistema de hace un tiempo, sé que no se trata de errores aislados ni de fallas técnicas: es un modo de gobierno cultural. Un modelo que ha aprendido a representarse a sí mismo como transparente mientras reproduce, con admirable disciplina, los mismos circuitos de poder.

El libreto es conocido y se repite con precisión burocrática: convocatorias “transparentes”, jurados “independientes”, actas “públicas”. Una arquitectura formal impecable. Sólo que, función tras función, los beneficiarios son casi siempre los mismos nombres que circulan de comité en comité, de jurado en jurado, de convocatoria en convocatoria.

Los estímulos que deberían ampliar el acceso terminan concentrados en manos de quienes dominan el arte del amiguismo institucional, de los aliados silenciosos del sistema, de quienes aprendieron cuándo callar, a quién no incomodar y qué discursos repetir para no ser expulsados del reparto presupuestal. La democratización cultural se ha vuelto una ilusión: se invita a todos a la fiesta presupuestaria, pero el convite sigue reservado para una corte reducida, previsible y funcional.


El Ministerio de las Culturas y IDARTES se lavan las manos como Pilatos. Abren convocatorias, becas, estímulos y proclaman inclusión, mientras la historia anual repite listas casi calcadas de los mismos ganadores.

¿Eso es democracia cultural o una administración cerrada del prestigio y del dinero público? -pregunto porque tengo mis dudas.

Obra Los Cuadros Vivos de Galeras.
Foto cortesía de 
Diana Gutiérrez

En las instituciones colombianas se ha instalado una consigna peligrosa: si todo es cultura, entonces nada lo es. Al diluir el concepto hasta volverlo inofensivo, se le arrebata su función esencial: ser espacio de crítica, de conflicto y de transformación social y cultural. Una cultura que no interroga al poder deja de ser fuerza viva y se convierte en escenografía solo para decorar.

El problema no es anecdótico. Es estructural. Se ha perfeccionado una lógica de simulacro: vender inclusión mientras se reproduce exclusión, inflar indicadores de gestión mientras se precariza a quienes sostienen los procesos desde abajo. En lugar de fortalecer trayectorias reales, se multiplican cifras huecas, campañas de autopromoción y relatos de éxito que funcionan más como ejercicios de vanidad institucional que como políticas culturales.

 

La última ocurrencia roza el absurdo administrativo: inventar una matrícula y una tarjeta profesional para gestores culturales. El pretexto es “dar reconocimiento”. El efecto real es otro filtro excluyente, otro mecanismo de control con disfraz técnico. Como si la creación pudiera reducirse a un trámite notarial y la memoria colectiva cupiera en una base de datos.

La cultura no se hace por formularios ni se gobierna con likes. El teatro no se legitima con sellos ni con carnés: se justifica en la escena con el público. Nadie le exigió licencia a Botero para pintar, ni acreditación a García Márquez para escribir, ni tarjeta profesional a Vallejo para incomodar.

¿Ahora nos dirán que una lideresa comunitaria o un colectivo barrial no existen si no portan plástico laminado?

La doble operación es evidente. Por un lado, convocatorias que reparten recursos entre los mismos circuitos mientras venden la ficción de la participación masiva en el “cambio histórico”. Por otro lado, una tarjeta que excluirá a quienes no encajen en la burocracia académica. El resultado es previsible: menos diversidad, más control. Menos cultura viva, más cultura administrada.

Lo verdaderamente incómodo, lo irreverente, lo que no encaja en el discurso oficial rara vez atraviesa esos filtros. Y cuando alguien lo señala, la respuesta es siempre la misma: “no entienden el sistema”. Lo entendemos demasiado bien. No buscan democratizar: buscan regular quién puede hablar, quién puede existir y quién debe desaparecer del mapa cultural. ¿Coincidencia? No lo creo.

Programa Distrital de Estímulos. 
Imagen cortesía de IDARTES

Así se condena al público a consumir proyectos asépticos, vitrinas institucionales que lucen bien en informes de gestión, pero carecen de riesgo, de conflicto y de pensamiento. La cultura convertida en entretenimiento inocuo, no en espejo crítico de la sociedad.

Las preguntas son sencillas, aunque profundamente incómodas:

¿Para quién trabajan realmente las instituciones culturales en Colombia?
¿Quién decide qué voces son legítimas y cuáles deben permanecer marginales?
¿Se gobierna para transformar o para administrar prestigio y asegurar fotografías oficiales?

No necesitamos otra tarjeta ni más convocatorias de pacotilla. Necesitamos procesos reales, acceso equitativo, jurados verdaderamente diversos, escucha honesta. Reconocer tanto la formación académica como la experiencia comunitaria. Apostarle a la cultura viva, no al espejismo burocrático.

En este sistema de simulación, lo grave no es que algo huela mal. Lo verdaderamente intolerable, es que pretendan convencernos de que ese olor es un perfume institucional heredado de gobiernos pasados.

No es la saturación de hashtags oficiales lo que indigna, sino esta representación jactanciosa de transparencia que arrasa con lo esencial: una cultura que nace del conflicto, de la memoria, del desacuerdo y de la creación colectiva.

Y hay algo aún más grave. Si entendemos por cultura el simple montaje de espectáculos vacíos, performances convertidos en cortinas de humo mientras, se guarda silencio frente a la decadencia cultural y política, entonces no estamos ante arte, sino ante una fachada brillante al servicio del poder.

 

El Teatro de la Simulación.
Foto tomada de Getty Images

El teatro no puede seguir funcionando como alfombra roja donde se normaliza la tragedia. Está llamado a ser tribuna incómoda, espacio de memoria y de responsabilidad. No vitrina complaciente, sino lugar donde se sacuden conciencias. Porque la cultura colombiana no necesita permiso. Y mucho menos un carné.


Las convocatorias son necesarias, sí. Pero, de nada sirven si continúan concentradas en los mismos cuatro o cinco beneficiarios recurrentes que monopolizan buena parte del presupuesto público. Democratizarlas de verdad sigue siendo la tarea pendiente. Mientras tanto, lo que tenemos es una maquinaria perfectamente aceitada de simulación: todos somos invitados a participar, aunque el resultado esté decidido de antemano y, a dedo.

Artefactum - Laboratorios de Cocreación e Innovación Social.
 Foto cortesía de IDARTES

Basta ya de relatos épicos que no transforman nada. La cultura colombiana no está en crisis por falta de talento, sino por exceso de administración sin pensamiento y sin sensibilidad artística.

Es hora de bajar el telón sobre los funcionarios que convirtieron el arte en burocracia y abrir otro escenario donde las políticas culturales nazcan de los creadores y no de los escritorios de turno.

Y como coda final, no anecdótica sino reveladora: el 21 de enero del 2026, después de dos años de trabajo para construir un Plan de Acción para el Teatro Profesional de Calle, el Ministerio de las Culturas respondió simplemente, un rotundo: no.

Ese no, no es una decisión aislada. Es la confirmación de una política que prefiere el silencio a la crítica, la obediencia al compromiso y la administración a la reflexión.

Es lamentable que los recursos destinados a las artes no se distribuyan de forma equitativa ni transparente entre las agrupaciones con trayectoria, sino que, por el contrario, parecen estar orientados a favorecer de manera deliberada a un grupo reducido y cercano a la nueva y flamante ministra de Cultura.

La responsabilidad gubernamental permanece.

El conflicto de intereses continúa.

Los mismos beneficiarios de siempre siguen ganando las convocatorias.

Los funcionarios del cambio siguen usando otras máscaras.

El telón cae.

Pero, el sistema sigue pudriéndose en el Teatro de la Simulación.

Sí así es, querido lector, algo huele mal en Cundinamarca.

CR (@mipuntocritico)

25 DESTELLOS TEATRALES DE LA ESCENA CARAQUEÑA DEL 2025. Costa Palamides*

 


Costa Palamides

                                       In Memoriam Nyrma Prieto y Guillermo Díaz Yuma

Cuando el artista escénico se vuelve conscientemente espectador crítico de su profesión, para cumplir con una ponencia sobre interpretar y/o validar el arte escénico, surgen estas impresiones críticas presentadas en el Segundo Encuentro de Crítica de Arte en Venezuela; organizado por la Dirección de Apoyo Técnico y Promoción de las Artes de Iartes. La razón es simple pero poderosa: resguardar la memoria de nuestras huellas en las tablas para que no se borren ni desaparezcan en el arenal dorado de nuestra efímera teatralidad. Nuestro quehacer trabaja con el “aquí” y el “ahora” pero se regenera, se redimensiona, o resucita en cada función, temporadas, giras y reposiciones. El “aquí” y el “ahora” vuelven a estar presentes con la diáfana subjetividad del recuerdo, que me depararon los siguientes espectáculos venezolanos que alcancé a ver en este versátil y dinámico año 2025.

1. LAS MERIENDAS DE ULISES, de Enric Nolla, con el Taller Experimental de Teatro TET y dirigida por el eterno ya Guillermo Díaz Yuma; trata de iluminar la cruel “crucifixión” de la familia y nos sumerge en una compleja red de afectos y pasiones con una dureza no exenta de poesía, a través de un dispositivo espacial que deviene en crucigrama o laberinto de unos personajes, que se van desnudando hasta convertirse en esqueletos… y polvo de estrellas. Interpretaciones que se elaboran desde lo apócrifo y lo crucial para poder crear en escena esta “odisea” filial. La memoria, como un zumbido constante que desenmascara relaciones y sucesos sin nostalgia.

2. EL ORIGEN DE LAS ESPECIES, de Indira Carpio Leal, con Amaká Colectiva, bajo la dirección de Marcela Lunar, nos golpea desde el génesis o el vientre materno con una “Orestíada” coral; asume el “corpus” de lo trágico e irrumpe en un escenario con galopes de caballos enérgicos, que se niegan a ser botín y despojo del patriarcado, se niegan a ser “tierra devastada”, feminidades que rechazan ser país invadido, territorio pisoteado. La mujer-puerta o la mujer-recipiente adquiere visceralidad y se ausculta en la mesa de operaciones que rueda huracanada por el escenario; movida por potentes coreutas que logran producir un “estratégico” estremecimiento grupal.

3. ROTA, de Simone de Beauvoir, de Ceres Teatro, con puesta en escena de Jericó Montilla, nos transporta a una vorágine de mujeres despedazadas; y somos testigos del descalabro o desmembramiento de un sinfín de quehaceres del gineceo, al que la mujer se expone constantemente agrietada, cuesta abajo o cuesta arriba, defendiendo su cuerpo y su alma. La obra va más allá del manifiesto y asume con sinceridad la herida dionisíaca y la ponzoña en los cuerpos sibilinos de poderosas sacerdotisas de la escena caraqueña.

4. DESPLAZADOS, de Cruz Noguera, con Cuenta Peregrino dirigida por Somar Toro, vuelve para quedarse, marcharse de nuevo y transfigurarse, desde lo sencillo y tierno a lo frustrante, patético y lacerante. Arnaldo Mendoza y Vicente Quintero en roles excepcionales y con múltiples herramientas histriónicas, se entremezclan en el manejo vibrante de tesituras y altos vuelos, que provienen de la dramaturgia y la propuesta escénica. El discurso escénico pone el dedo en la llaga sin resentimientos y nos hace entender la vida como una travesía plena de ilusiones y decepciones, donde lo importante no es llegar a la meta sino el viaje mismo.

5. En PROFUNDO, la mirada sarcástica de José Ignacio Cabrujas al universo “mágico-religioso”, dentro del seno familiar venezolano, tejida meticulosamente en la maraña de heridas abiertas, propiciada por los conflictos económicos y sociales del país; es visibilizada e internalizada al máximo por Francisco Denis, en una producción “quimérica” de la Compañía Nacional de Teatro; donde la veteranía de su elenco estable, encabezada por: Aura Rivas, Anibal Grunn, Francis Rueda, Luis Domingo González y María Brito, mantiene un pulso ecuánime entre el desgarro y el sueño, entre la realidad y la ilusión, entre lo monstruoso y lo humano.

6. Jennifer Morales nos mantiene conectados con el redescubrimiento de joyas secretas de nuestra dramaturgia. Así, el ROCK PARA UNA ABUELA VIRGEN, de Rodolfo Santana, es repotenciado con una “paranoica” puesta en escena, que busca al gran público con puntuales actuaciones. Sin olvidar, lo esencial que se esconde tras la locura y lo extrasensorial; algo en que nuestros dramaturgos son especialistas, desde César Rengifo hasta Gustavo Ott; desde Elizabeth Schön, hasta Karin Valecillos.

7. Dos montajes de LÍRICA, de Gustavo Ott, enaltecieron la diversidad de interpretaciones que una obra maestra puede generar. El primero, fue del Taller Experimental de Teatro TET, dirigida por Guillermo Díaz Yuma; donde se desentrañan todos los contrastes psicológicos y gestuales de los personajes, donde la “poética” de la obra pasa al cuerpo y alma de las actrices: Yuricbet Navas, Oriana Chirinos y Andrea López; para dislocar muros y desarmar resistencias que sólo puede lograr el arte de la palabra.

8. LÍRICA, del Teatro Estable de Portuguesa, va a las “antípodas” donde lo singular del tejido social de los personajes, adquiere matices plurales a través de los distintos puntos de vista de la puesta en escena de Carlos Arroyo; y donde la “crónica” audiovisual, redistribuye contenidos y formas, con mecanismos espaciales y actorales interactivos.

9. En la obra: EL HIJO DEL PRESIDENTE, Lupe Gehrembeck, entreabre nuestro circo político, a través de una mirada “aristofánica” presuntamente familiar; y crea personajes que transitan entre malabares vengativos y dan nostálgicos saltos al trapecio dislocado de la realidad. Matilda Corral, enriquece esa cosmovisión autoral, al develar verdades interiores y espejismos de las complejas humanidades expuestas en la tras escena; lo cual hace, sin la estridencia de los altavoces. Ambas creaciones, repercuten con la “música” bordada, que emiten siempre las interpretaciones histriónicas sinceras del Gimnasio de Actores.

10. URDIMBRES, con la fosforescencia de lo femenino, con la visceralidad del canto, con el vuelo a través del ritual colectivo y sobre todo con la energía vital, más de 30 féminas de nuestra escena, tomaron por asalto la Sala Anna Julia Rojas de UNEARTE; para urdir verdades que ya no son secretos a voces. Hubo sensación de vox populi creadora, de parto de poesía, de artesanía pura en palmas encontradas, sillas “metafóricas” y vientres desgarrados. Diana Peñalver, volvió al sacrificio y al sacerdocio que implica siempre la escena. De allí salieron respiros de existencia y hechizos de lo trascendental.

11. Karin Valecillos, nos trae una fábula de lo nuestro, de las dicotomías sentimentales, de los dobles pareceres, de la dualidad del amor, de la metamorfosis de pueblos chicos en infiernos grandes; todo eso, bajo el reflejo de una: LUNA DE AGUA EN POTOSÍ. Un lugar misterioso, donde caben todas las pasiones y todas las identidades. Miguel Ángel García, en un ejercicio de dirección escénica brilló con luz propia. La desnudez de lo sustancial hace apreciar todas las humanidades, que quedaron sumergidas en las profundidades del agua y la complejidad de los caracteres, se debate entre lo catastrófico y lo irreal.

12. Un hospicio “terapéutico” donde el poder de la amistad y la solidaridad hace disipar todo lo podrido que nos puede ofrecer nuestra particular: Dinamarca. LOS CUATRO DE COPENHAGUE, de la imaginativa y certera en palabras, Lolimar Suárez, Premio Bienal Apacuana de Dramaturgia, de la Compañía Nacional de Teatro 2025, es diseccionada con “bisturí de cuatro filos”, por Luis Domingo González; revelando los cantos de cisne de una tétrada conmovedora, que se debate entre la vida y la muerte. Gerardo Luongo, Luis Enrique Torres, Andersson Figueroa y César Castillo, fabulan la obra con cohesión actoral y sentido de pertenencia.

13. ESTRELLA NEGRA, la pieza de Pablo García Gámez, dirigida por Hassane Kouyaté, con la técnica Kotebá del teatro popular africano; contada con espíritu de tribu y cantada “en blanco”; con el cuerpo y el alma de un caribe “en negro”, indómito, diagrama la controversial figura del jamaiquino Marcus Garvey. Estableciendo en el escenario las polémicas inherentes al enfrentamiento de lo individual, con lo colectivo y sobre todo las conflictivas luchas por un movimiento panafricano, a nivel mundial. La primera coproducción entre Burkina Faso/Africa y la Compañía Nacional de Teatro contó con el aporte significativo en cantos, danzas y percusión de: Julia Carolina Ojeda, Carmen Ortiz y Denis Bahamonde, respectivamente.

14. En DOÑA ROSITA LA SOLTERA, Orlando Arocha rescata con florituras de excepcional orfebre de nuestro teatro, una pieza lorquiana muy poco asumida. Dibuja en escena corolas y pétalos que se marchitan, no sin antes convertirse en joyas y hacer aparecer fantasmalmente una extraña epopeya que se oculta entre encajes románticos y cortinas de invernadero. Diana Volpe, Haydée Faverola y Daniela Alvarado, encienden siempre con brillantez una Caja de Fósforos, que desde hace más de una década constituye un indiscutible farol escénico de persistencia y creatividad; irradiando a Caracas desde la Concha Acústica de Bello Monte. Las interpretaciones actorales se manejan desde la modalidad del aria operática, hasta el pas de quatre, del ballet.

15. El monólogo interactivo de Duncan MacMillan, que desde la sobreexposición numérica llega a desentrañar la cualidad única de lo humano, es el que Consuelo Trum, esculpió sobre el histrionismo gigante de Adolfo Nittoli; quien abrió históricamente el “Primer Festival de Creación Actoral Ludwig Pineda”. LAS COSAS EXTRAORDINARIAS, llegan a pasar y nuestra memoria las trata de fijar. Mantener en vilo al espectador desde lo que se desdobla o no, desde lo que se necesita saber o no, es la labor heroica de un Prometeo, que desde lo personal nos extiende fuegos intergeneracionales. El grupo teatral Repico, nos conmocionó con los fantasmas que están detrás de las llamas y fue así que entre el mármol memorioso y la hoguera inextinguible, nuestro teatro anunció una palestra de… cosas extraordinarias.

16. PRESUNTOS DESCONOCIDOS, ¿puede una historia sobre el uso tiránico del celular proveniente de la cinematografía italiana, convertirse en exitosa trama teatral a nivel mundial? Así ha sucedido con este guion, de Paolo Genovese, que se ha encaramado con virtuosismo en nuestro teatro, bajo la dirección de Basilio Álvarez. El grupo Skena, con una vivacidad demoledora, verifica la conmoción de lo escénico, que sólo produce el arte del actor cuando es pujante y comprometido.

17. Virginia Wolf, Silvia Plath y Alejandra Pizarnik, hermanadas por sus existencias atípicas, respiran de nuevo en la eternidad de su obra, en un espectáculo con dramaturgística del colombiano Carlos Satizabal; en un taller montaje, que rezuma una potencialidad inusitada. Jericó Montilla, gotea: “sangre, sudor y lágrimas”, en una nueva liturgia de la tragicidad; trazando una escritura escénica que antes de decir, hiere. Todo esto en: ELLAS Y LA MUERTE.

18. Yoyiana Ahumada y Marisol Martínez encuentran una veta única, en: GALLEGOS: SELVA, LLANO Y PALABRA, al ubicar lo anecdótico de una vida, en un contexto de universalidad literaria, que no se esfuerza en ser dramática. La poética de lo escénico dejada por Carlos Giménez en Rajatabla, es renovada con creces y buen tino, defendida por intérpretes camaleones como: José Gregorio Martínez, Margareth Aliendres y Jesús Das Merces. Destacan también, las creatividades de: David Blanco, Altagracia Martínez y Oscar Salomón, en iluminación, vestuario y escenografía, respectivamente.

19. ComeCandela Teatro, nunca nos sacia con su huracán de actrices que son capaces de mover cielo y tierra, para hablar de las luchas y conflictos de género. Karolains Rodríguez, quien indagó con mucha identidad y sarcasmo en el mundo explosivo de la masculinidad, en: “Machos”, de Luis Alberto Rosas, y ahora (o desde antes), ausculta con su característica lupa, agridulce, la fenomenología de la maternidad y lo matriarcal, en: ¡MADRE: PERO NO TERESA NI NACÍ EN CALCUTA

20-21. Cuando el teatro celebra así de esta manera, uno sí se da cuenta. El Pequeño Grupo de Caracas llega a un cuarto de siglo, con: 25 RAZONES PARA NO VER ESTA OBRA DE TEATRO y AUDICIONES PARA ESCOGER UN BUEN PUBLICO; ambas de Paul Salazar Rivas, su dramaturgo y director, artífice constante y vibrante, quien más allá del homenaje al arte escénico, más allá de diagnósticos, repercusiones y sublimaciones, más allá de lo histórico y lo actual que se entremezclan, ha sabido cincelar con Aura D Ártenay, una huella significativa en el teatro capitalino; no sólo captando nuevos talentos y audiencias, sino impregnando con espíritu de veracidad popular y con mirada tierna no carente de humor, lo paradójico y divergente de nuestra idiosincrasia.

22. El teatro clásico español cuando se lleva a escena con el rigor escénico y la concepción espectacular de Federico Pacanins, alcanza una nobleza y un carisma incatalogable. Es el caso, de su puesta en escena de: DON JUAN TENORIO, de Zorrilla, donde: Alejandro Miguez, Marx Cipriani y Gerardo Soto, afianzan su entrega al arte del actor, en episodios distintos y subyugantes, donde la vida y la muerte se hacen uno.

23. William Cuao, logra una ofrenda octagonal a la cuentística venezolana, con la obra teatral: SI YO TE CONTARA; donde se destaca, el compromiso exploratorio del Laboratorio de Creación Artística, de la CNT; encabezado por la inocente veteranía de Irabé Seguías y un sinfín de aderezos poderosos: como la magia, el teatro de sombras y el humor; para poder confrontar en escena violencias y desamores, quebrantos y adversidades.

24. Marisol y Natalia Martínez, unen sus venas creativas en un experimento pleno de descubrimientos y carente de lugares comunes, para actualizar entre tablas rajadas, bambalinas deshechas y candilejas esquivas, la complejidad de uno de los grandes mitos del teatro griego. Desde el original “Hipólito”, de Eurípides, hasta la metateatralidad de Sarah Kane, pasando por la obra maestra de Jean Racine: FEDRA, ENSAYO CLÍNICO SOBRE UNA PASIÓN; responde a la necesidad de entender no sólo los entretelones de lo escénico, sino la hecatombe de la lucha feminista, en un mundo plagado de injusticias de género. Como en las grandes tragedias helénicas, siempre hay crímenes que esclarecer. Verónica Arellano asume el reto protagónico y llega a la cúspide rodeada de talentos polifacéticos y temerarios.

25. Por último, tres obras celebraron en el 2025 una continua repercusión en nuestros escenarios, con una potencialidad ecuménica donde lo mítico y lo histórico encuentran raíces que se entrelazan: EL CORONEL NO TIENE QUIEN LE ESCRIBA, de Gabriel García Márquez, que Rajatabla repone siempre con revuelo de gallos desde 1989; en escenarios nacionales e internacionales, manteniendo el legado de Carlos Giménez. HEMBRAS, MITO Y CAFÉ, de Marguerite Yourcenar, entre otras autorías, cumplió 20 años en la escena venezolana, bajo la batuta de Jericó Montilla y Teatro Ceres; en un ejercicio sin precedentes de furia bacante; y el musical: EL HOMBRE DE LA MANCHA, que desde hace 10 años se redimensiona con la fuerza quijotesca que le imprimen: Djamil Jassir, Dora Mazzone y Luigi Sciamanna, entre otros. Los tres espectáculos en celebraciones aniversarias repotencian la tradición escénica de Caracas, como capital teatral y musical a nivel mundial.


Aspectos biográficos
Costa Palamides es director de teatro, actor-cantante y docente universitario en artes escénicas. En el 2025 celebró los 40 años del Teatro de Repertorio Latinoamericano TEATRELA y el Colectivo de Canto Popular AEDOS con “LOS DIOSES Y LOS ADIOSES” (Latinoamérica en mi voz), “TEORÍA Y JUEGO DEL DUENDE” de Federico García Lorca, “PEDRO INFANTE EN EL PAÍS QUE NADIE VE” de Benjamín Farías y “MIKIS THEODORAKIS-100 AÑOS” con presentaciones y clases magistrales en Caracas y Ciudad de Panamá.

*(Miradas al Escenario agradece a Costa Palamides la autorización de reproducir esta nota originalmente publicada en edcruzart.blogspot.com. En este artículo, Palamides brinda una perspectiva una perspectiva inclusiva sobre la escena caraqueña en 2025, de ahí su relevancia).

1.2.26

Toma Teatral Nacional: martes 3 de febrero, 2026. Comunicado y grilla

Toma Teatral Nacional 3 F ¡Es momento de actuar!

En defensa de la soberanía nacional.


(Comunicado de prensa y grilla de actividades).

El Movimiento Teatral Venezolano Organizado, convoca a una jornada nacional para la gran Toma Teatral Nacional el próximo 3 de febrero para reafirmar su compromiso con la defensa de la soberanía nacional. Esta convocatoria, extendida a todo el país, convierte el primer mes del secuestro de la pareja presidencial y la agresión norteamericana a Venezuela, en motivo de organización nacional para la transformación de plazas, parques, escuelas y calles de todo el territorio, en un vasto escenario simbólico y activo de resistencia.

De manera mancomunada, creadores y creadoras teatrales, junto a personalidades, organizaciones y colectivos artísticos de más de 15 estados, unirán sus voces y montajes escénicos, en una acción simultánea y sin precedentes.

Este esfuerzo unitario y protagónico fusionará el deber y derecho al disfrute del teatro, con un justo y unánime reclamo patriótico, transformando el teatro en una tribuna pública para clamar por la libertad y el pronto retorno sanos y salvos del presidente Nicolás Maduro y de la primera combatiente Cilia Flores.  Así, la comunidad teatrista consolida más de 80 acciones artísticas escénicas, para una nueva dramaturgia de la realidad, y llevará el gran teatro de conciencia a la ciudadanía venezolana de todas las edades, para demostrar al mundo, mediante una potente puesta en escena colectiva, su firme compromiso con la dignidad nacional.  

¡En defensa de la soberanía nacional! ¡Es momento de actuar!

               

Prensa Movimiento Teatral Venezolano Organizado                                           

Instagram: motevo.3e           

Correo: motevo@proton.me          












Compañía Nacional de Teatro, Caracas


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Miradas al escenario nace como resultado  del taller de Crítica Teatral organizado por la Compañía Nacional de Teatro de Venezuela durante e...