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11.8.26

Memorias solidarias


Pablo García Gámez

Miércoles 24 de junio, 2026.  En Queens, recordando estar hace dos años en San Agustín del Sur, Caracas.  Barrio vestido de rojo y blanco para celebrar a San Juan: desfile, tambores y baile en honor al santo.  En Queens no se celebra San Juan, el 24 es un día más.

Me comunico con un pana por WhatsApp.  Pasadas las seis escribe: “Tembló feo”.  La memoria abre sus puertas: vuelven los recuerdos del filtro de agua tambaleándose, del televisor con la imagen de Superman, a punto de caer de la mesa; de la gente corriendo en el callejón, 59 años atrás durante el terremoto del ’67 que nos agarra a mis hermanas y a mí en la mínima casa en el barrio Manicomio.

Contactar a familiares y amigos cercanos mientras se buscan los canales de televisión por internet que muestren las primeras imágenes.  Poco a poco, durante la noche, va armándose la devastación de los dos terremotos; temprano en la mañana del 25, por las pantallas se asoma una ruina gigante: La Guaira.  El lugar para pasear y relajarse literalmente en el suelo, con seres humanos entre escombros.  Una reportera expresa un pensamiento colectivo: “Todos tenemos recuerdos de La Guaira”. 

De niño, esperaba los domingos en El Junquito -pueblo también devastado por los terremotos- para ir a La Guaira con la familia: el pescado frito con hallaquitas, tostones y el helado de coco en Naiguatá.  Las playas y la piscina de Los Caracas.  Recuerdos.

Ruinas.  Mezcla amorfa de concreto, metal, vidrio.  Adentro, seres humanos, mascotas.  Unos pierden la vida; otros intentan escapar del horror.  La Guaira es invadida: efectivos de seguridad, ciudadanos, los motorizados se dirigen hacia allá, pero no para descansar ni para rumbear como se hace antes del 24 de junio sino para servir y socorrer.

El número de personas sin hogar y sin comida es tan grande que se crean campamentos de refugiados.  El país se conecta y la inmensa mayoría de los venezolanos -algunos con muy poco- se aboca en donar ropa y servicios, recoger comida, cocinar, transportar insumos.  El desastre hace ver otras perspectivas: los motorizados, tradicionalmente vistos al margen, están entre los primeros grupos en hacerse presentes.

Las personas que pierden sus hogares son reubicadas temporalmente en espacios abiertos, plazas, escuelas; cualquier lugar sirve para albergar a multitudes en las que la población infantil es notoria.  Por cierto, en el terremoto del ’67, a mis seis años, mi familia constituida por cinco personas dormimos varias noches en el Ford Fairlane 500 de mi papá.

Por supuesto, aparecen los chalequeadores que, como en la letra de San Juan tó lo tiene, representan “...un pueblo que canta cuando va a llorar”.  Acogidos en refugios parodian con coreografía incluida:

Nosotros vivimos en Ciudad Carpita

nosotros vivimos en Ciudad Carpita

Si cae un palo de agua se moja todita (El Watahumor01).

El performance de los irreverentes refugiados contrarresta el dolor. Hay que actuar.  Es esencial la comida, el agua, la ropa; también es importante intervenir la realidad.  Los sismos y las réplicas lleva a los venezolanos a la liminalidad; la cotidianidad se quiebra y la población se siente rodeada por una atmósfera de oscuridad.  Los artistas escénicos salen a ayudar: sentir el duelo por los que partieron y a la vez encontrar la promesa de un mundo más amable; salen a los campamentos de refugiados: primero desbocados y después de manera organizada.

Actores, titiriteros, payasos, trapecistas, mimos, cuentacuentos, bailarines, músicos, cantantes.  Algunos con sus vestuarios o instrumentos musicales; otros con ropa informal, todos con ganas de compartir saberes.  El espectro abarca la representación, el espectáculo circense, el concierto, la danza y con frecuencia la intervención del espectador para que éste se exprese.

En los campamentos se quiebran angustias.  La actitud del gremio hace recordar que la cotidianidad no es el presente de concreto amorfo y polvo, sino el futuro que decidamos en colectivo: hay que ser solidarios.

Estos teatreros, y trabajadores de la escena, pertenecen a un movimiento hibrido, fragmentado, la mayoría en la alteridad y con recursos limitados.  Llevan el oficio a pesar de los obstáculos que ellos también atraviesan.  Está la actriz-dramaturga que navega por las redes sociales, buscando ayuda para el amigo atrapado entre los escombros de un edificio; ella se recompone y visita los campamentos para brindar momentos de esparcimiento.  En otra ciudad, una mujer de teatro crea una actividad en la sala donde trabaja para recoger donativos para los damnificados; ella siente apenada porque tiene poco para donar: ¡coño, ella, la misma que organiza el evento para su comunidad!  En otra ciudad una teatrera echada pa’lante produce un stand-up comedy en pocos días para recaudar fondos para un refugio para niños.

Los trabajadores de la escena están dispersos por la geografía venezolana ayudando a la población a recuperarse del trauma causado por el horror de dos terremotos.  Por ello, son héroes anónimos que han ganado la admiración de las comunidades al forjar las memorias de solidaridad.  



Caracas: voluntarios en las carpas

Este lunes 10 de agosto de 2026, un grupo de voluntarios integrado por Adliyet Castillo, Egilda Macero, Ninfa Ramírez y Alejandro Borrero realizaron una actividad para niños, niñas, adolescentes y adultos en un refugio de carpas lateral al Cuartel San Carlos y al Panteón Nacional, parroquia Altagracia.

El trabajo consistió en estimular la imaginación y la creatividad a través del entretenimiento.  Como parte de la actividad por medio del dibujo, el grupo incentivó trabajar expresar las emociones y la visión de mundo de los participantes.  Otra tarea fue la imitación de sonidos de animales para cerrar con una dinámica de baile. 

Al final de la presentación Nelly Lozada y Neyi Martínez, a nombre del Club de Abuelos Brisas de Lídice, entregaron una donación de cotillones a los participantes.  

Yaritagua: Taller de artes teatrales

 

La Compañía Municipal Teatro Escuela de Yaritagua, decretada por el alcalde Giovanni Parra, propicia una nueva experiencia para el desarrollo de las artes teatrales en el municipio, invitando a un proceso de construcción de saberes experimentación y producción artística en las áreas de máscaras y títeres gigantes, como elementos básicos para el teatro de calle y la animación sociocultural, que esta compañía se plantea como estrategia metodológica de convocatoria y participación comunal.

El taller tendrá como sedes principales La Escuela Comunal de Arte Conuco Teatro del Sol de la Comuna Comandante Supremo en La Piedra. Y la plaza Bolívar de Yaritagua. Además, realizará sesiones coordinadas con los animadores culturales en otras comunas.

De manera itinerante y permanente, este taller será el cordón umbilical del nuevo movimiento teatral del municipio estructurado en la arquitectura del poder comunal y el desarrollo integral de las comunas.

Los voceros comunales interesados en incorporar sus respectivas comunas a este proceso de formación artística deben comunicarse directamente con el profesor Alexis Aguirre (en Facebook).

8.8.26

Caracas: Las Brigadas Unearte y la comunidad

Adly Castillo

Este 8 de agosto de 2026, la Brigada Unearte Teatro y Audiovisuales visitaron un refugio en el que presentaron a los niños y niñas un espectáculo participativo, cuentacuentos y actividades de dibujo.  En las siguientes imágenes parte de la actividad.

El teatro sigue trabajando para la comunidad.






7.8.26

Teatro in Plaza en la Hemeroteca del estado Táchira.

 

Williamm Leal

En San Cristóbal, Venezuela, este viernes 7 de agosto 2026 se presentó la obra El pozo peligroso que además fue el acicate para el conversatorio que se desarrolló en el marco de Las Tertulias Vivenciales del Táchira.

Esta creación colectiva entre Abelardo Chavarriaga, William Leal y Edwar Dugarte escenifica la problemática social generada cuando la naturaleza: ríos y montañas son privatizados.

Teatro in Plaza es organizado por el Movimiento Teatro Escena Táchira (MOTESTA) agremiación donde, hasta el momento, hacen vida 10 grupos de teatro, artes circenses, mimos, títeres y performance art entre ellos Artechisua Teatro Viajero, Odraleba Teatro, Arte y Movimiento y Sancienzen Teatro de Vanguardia.

Las Tertulias Vivenciales del Táchira, con diversos temas, se realizan el primer viernes de cada mes de forma rotativa en la Hemeroteca del Estado Pedro Pablo Paredes, la Biblioteca Pública y el Ateneo del Táchira.

Guarenas: Valores en el Baúl de las Tradiciones, de Karina López.

Por Marta Crespo.

En este devenir de experiencias en los campamentos transitorios están: la presencia de un público espectador atento y participativo, las risas, las preguntas, y también la espiritualidad en medio de las miradas y respuestas de quienes nos apoyan en cada función.



No es tan fácil organizar el espacio, ni atraer a los niños cuando están adaptándose a una cotidianidad que, si bien les brinda protección y amor, es “diferente”, y hay que dar tiempo. Ordenadamente, bañaditos y curiosos, han llegado a cada función de títeres buscando como siempre un nuevo motivo para reír.  Y un conejito guarenero los atrae para viajar entre sueños.

Otra obra de títeres escrita por la profesora Karina López fue Valores en el Baúl de las Tradiciones, que nos habla de Guarenas. La pasamos muy bonito porque los niños recordaron muchas cosas divertidas de nuestro pueblo. Es la conexión con lo que tenemos aún, y que es nuestro, no se fue ni desapareció.  Está allí en nuestro corazón, en nuestra memoria. Poco a poco regresamos a la vida. Hay que continuar.

6.8.26

Guarenas: El Dilema del Bosque Verde Azul.

De Marta Crespo. Cultural Curupao.

¿Qué tema llevar a los campamentos? ¡El juego! Los niños necesitan jugar, reír, poner a trabajar su imaginación para reconectarse con la esencia de la vida a edades tempranas. Hoy, el juego está muy vinculado a las pantallas. ¿Qué obra de teatro para títeres escribo?

¡Ya sé! Vamos a jugar con lo más rico, activo, y creativo de nuestros juegos: ¡Los juegos Tradicionales! Dramatizar cada juego y, si es posible, ¡jugar! Aparte de esto, el mágico equipo ya tenía un plan para cerrar la actividad: coser después de cada función.  ¡Los Titiridedos!  Y cada persona se llevó su muñequito en el dedo. Todos los personajes del cuento presentado, pertenecientes a la fauna venezolana, se quedaron en el campamento con los asistentes a la obra de teatro.

          
Han sido jornadas maravillosas y la sorpresa más agradable es que se incorporan los padres, representantes, los abuelitos y abuelitas, y en oportunidades, los milicianos. Los guardias y policías ayudan a preparar el espacio, barrer, aportar una carpa para que el público esté cómodo.  

¡Gracias, Dios por la oportunidad de ayudar!

5.8.26

Nueva Jersey / Providence: Entrevista a Carlos Canales después del estreno de Suenan las campanas

 Un punto de vista

Entrevista a Carlos Canales
después del estreno de Suenan las campanas

por Carlos Rojas*

            criticarojas@gmail.com

                       Especial para Miradas al Escenario

                  

Carlos Canales en Suenan las campanas.  Foto cortesía de The Village Theatre © 2026.

 

Tras el más reciente estreno (26 de junio del 2026) de Suenan las campanas  en la 8va edición del Spanglish Theater Festival del Teatro Teba en el William V. Musto Cultural Center en Union City, NJ, y se representó el 27 y 28 de junio del 2026 en el marco del 3er Festival de Artistas en Escena por la Paz (27 y 28 de junio del 2026), celebrado en The Village Theatre de Providence (Rhode Island), organizado por el Teatro Tribal Danzante, la obra del dramaturgo puertorriqueño Carlos Canales no sólo confirmó la solidez de un largo proceso de escritura y reescritura, sino que encontró su verdadera dimensión en el encuentro con el público.

La representación se convirtió en experiencia viva y confirmó aquello que el texto apenas insinuaba: la memoria como territorio inestable, la salsa como lenguaje emocional y la escena como el último refugio de una identidad que se resiste al olvido.

Concluidas las funciones, regresamos a conversar con el dramaturgo, director, productor y actor Carlos Canales (1955, Río Piedras-Puerto Rico), esta vez no sobre la génesis de la pieza, sino sobre el acontecimiento escénico mismo: la relación con los espectadores, los silencios compartidos, las reacciones inesperadas y las revelaciones que sólo aparecen cuando el teatro deja de ser un proyecto y se convierte, finalmente, en una puesta en escena. Comienzo por preguntarte:

-Durante la función hubo varios momentos en que invitabas al público a cantar. ¿En qué instante sentiste que la audiencia dejó de observar al personaje y comenzó realmente a acompañarte emocionalmente?

En el estreno invité al público a cantar y el público respondió y gozó. Al finalizar la función en NJ, Héctor Luis Rivera, me sugirió que pusiera a cantar más veces a los espectadores. En la primera función en Rhode Island, añadí otro saneo y puse a cantar al público. En la última función en RI, puse a cantar al público otra canción y el público respondió. Aclaro que esas canciones que el público cantó fueron canciones de Héctor Lavoe. Me parece que el público no dejó de observar al personaje, porque la obra no cuenta una historia convencional ni tampoco tiene una estructura dramática tradicional. Yo pienso que siempre lo estaban acompañando y cuando el personaje los invitó a cantar el público aprovechó la oportunidad y lo acompañó con gusto y alegría.  

-La obra alterna humor, música y deterioro emocional de la memoria. ¿Percibiste algún momento preciso en el que las risas desaparecieron y el público comprendió que ya no estaba viendo una comedia, sino una tragedia?

El público reaccionó de muchas maneras al humor, a la música y al deterioro emocional de la memoria. Lo que más percibí del público fue el silencio que se rompía en los últimos que lo sentía por razones varias y difícil de explicar. Pienso que el público no sabía lo que estaba viendo y estaba a la expectativa y a la sorpresa e iba haciendo sus conjeturas y llegando a conclusiones.  

-Interpretas a un personaje cuya conciencia se fragmenta constantemente. Desde el escenario, ¿percibías que el público lograba reconstruir ese universo interior o preferías que permaneciera perdido junto al personaje?

Es una pregunta que no te la puedo responder. Solo percibía el silencio. Para mí, el espectador observaba un cuadro, y ese cuadro adquiría movimiento y volvía a paralizarse.

Mi posición fue siempre estimular la imaginación del espectador, pero sin ánimo de mi parte de contarlo. Mi objetivo fue que se adaptara a la fragmentación y reconstruyera la historia que yo no le estaba contando.  Que el presente, la representación, lo provocara y tuviera conflicto.

-El espacio escénico era muy íntimo y el público estaba a pocos metros de ti. ¿Esa cercanía aumentó la vulnerabilidad del personaje o modificó tu manera de actuar durante la representación?

La cercanía con el público fue parte de mi dirección escénica. Y aunque te parezca extraño, mi cercanía imponía una distancia, no física, sino de respeto e intriga. Yo interpreto al personaje sentado. En RI estuve muchísimo más cerca que en NJ. Toda mi dirección e interpretación se centró en esa premisa. Tenerlo cerca me retó como intérprete.

-Hubo espectadores que conocían profundamente la salsa y otros que no. ¿Notaste diferencias en la forma en que unos y otros reaccionaban ante las canciones y los silencios?

Hubo espectadores que cantaban conmigo. Me lo contaron. Excepto cuando invité al público a cantar con el personaje. Yo no veía a los espectadores. Percibía sombras. Pero cuando el público cantó con el personaje gozaron. Fue un momento sublime y disfrutamos todos.

-La obra evita explicar el Alzheimer y, en cambio, hace que el espectador lo experimente. ¿Escuchaste algún comentario después de la función que te hiciera pensar que ese objetivo realmente se había cumplido?

Más que explicar, contar, quise mostrar, ocultando información.  Si hubiera explicado el Alzheimer no hubiera escrito la obra. No me interesaba escribir una obra que contará la historia del personaje y las posibles razones médicas, entre otras. No quería escribir una obra sobre un caso clínico.

En esta obra, lejos de mí escribir una obra psicológica. La imagen que tuve del personaje fue sentado en una silla en un asilo de ancianos. El anciano estaba en silencio y de repente, como si se activara, mencionaba Radio Voz y cantaba salsa. Después se apagaba y volvía a la rutina anterior. En el foro, sí, lo escuché de algunos espectadores y me gustó escucharlo. En esta obra el conflicto se les plantea a los espectadores.

-Cuando el personaje llama a "Mai", ¿qué sentiste que ocurría en la sala? ¿Percibiste un cambio físico en la atención del público?

No lo puedo decir, porque no los veía. Pero Mai se quedó en sus pensamientos porque me lo dijeron. Al otro día, llegó un espectador que vio la obra el sábado y me dijo que se despertó diciendo Mai, porque se acordaba de su abuela.

-¿Existió algún momento de improvisación provocado por la respuesta del público o la representación se mantuvo exactamente como fue concebida en los ensayos?

Incorporé la improvisación y ocurrió en la última función. Para justificar el tercer soneo, improvisé y resultó hacerlo. La respuesta positiva del público rebasó mis expectativas, me motivé en esa escena y alargué el soneo.

-Al interpretar tú mismo un personaje que canta, recuerda, predica y se desdobla, ¿hubo alguna reacción inesperada del público que modificara tu ritmo interno durante la función?

Nada alteró mi representación y hubo muchos comentarios de los espectadores en las funciones, pero no me incomodaron. Porque el personaje que interpreto escucha voces y se las cuestiona.

-Muchos espectadores terminaron hablando de la memoria más que de la enfermedad. ¿Te sorprendió que la representación desplazara el centro de lectura desde el Alzheimer hacia la condición humana?

No te lo puedo asegurar. Pero si hablaron de la humanidad del personaje y me sorprendió. Pienso que el centro de la obra está en la memoria. Las canciones de salsa que canta son de los setenta, ochenta y noventa. Pero la letra de las canciones despierta la memoria. Pero la memoria no es un terreno baldío. La letra despierta situaciones y experiencias. Una espectadora me contó una experiencia con una de las canciones.

-¿Qué escena produjo la respuesta emocional más intensa del público: las canciones, el humor, los silencios o la invocación final a "Mai"? ¿Coincidió con lo que imaginabas durante el proceso creativo?

Es muy difícil responder esta pregunta. Creo que hubo una combinación de todo. Creo que la obra impactó como lo había imaginado. No me gusta espectacular, pero cuando al final invoco a Mai, percibí la intensidad del público. Fue una escena climática que caló en los espectadores.  Al final de la obra no hay apagón ni telón, cuando me levanté a saludar el público seguía impactado. Seguían en el viaje que les produjo la representación.

-En varios momentos el personaje parece conversar con voces invisibles más que con la audiencia. ¿Sentiste que el público aceptó convertirse en testigo de esa intimidad o intentó interpretar racionalmente lo que veía?

El público aceptó ser testigo, pero no pudo evitar participar, hubo risas y silencios.

-Después de las funciones en Providence, ¿cambió tu percepción como autor sobre la obra? Es decir, ¿el comportamiento del público te reveló algo del montaje que durante los ensayos todavía no habías descubierto?

Lo más duro que experimenté fue saber que estaba sentado y observando al anciano que estaba sentado e inmóvil en una silla. La presencia del público me impresionó y me sorprendió. Para incluir el segundo y tercer soneo tuve que improvisar y decir: “Para, Willie Colón. Willie, Willie, pararemos un momento. Este público gozó los soneos anteriores. Así que lo vamos a poner a gozá ahora”. Que el público goce más con las dos canciones será incorporado y me llevará a aprender otros soneos de la canción que no incluí.

-Al terminar la función, ¿qué silencios del público te sorprendieron más que los aplausos? Cuéntame.

Al final de la obra no hubo apagón, como te dije antes. Me levanté, me quité las gafas y saludé. En ese momento empezaron a aplaudir. Creo que les costó reaccionar porque estaban despertando de una pesadilla. Reponiéndose de la representación, de lo que había experimentado y sentido.

-Para terminar: Si tuvieras que definir la representación a partir de la reacción del público y no de tus propias intenciones como autor y actor, ¿qué dirías que vivieron realmente los espectadores durante esos cincuenta minutos?

Vivieron una experiencia teatral inusual. Estuvieron expuestos a una representación poco convencional, de una estructura circular, que les exigía llenar los blancos, manejar los recuerdos y conflictos que les provocaba el texto y la interpretación.

CR (@mipuntocritico)

 

*Entrevista realizada por Carlos Rojas. Crítico e Investigador teatral venezolano en tránsito por Bogotá (Colombia).   

Obra dramática seleccionada

Suenan las campanas (2025)
Yo, el Supremo (2025)
El Candombe del Olvido (2025)
El Reguetonero (2024)
Érase una vez en Buenafortuna (2024)
Yo soy el cantante (2023)
El come panty (2023)
Sopas Campbell (2023)
Invitación a la mesa (2023)
Historias de mi gente (2022)
Esas sombras que se ciernen (2022)
Doñaña (2022)
MAI (2020)
Corrupción (2019)
Los laberintos laberíntikos de Ciudad Ghótica (2018)
Los hijos desamparados de Bukowski (2017)
El seminarista (2017)
Antígona Barrio (2017)
El ángel de la muerte (2017)
Amor de Locura (2016)
Avant-Garde (2015)
Entre tú y yo está él (2015)
Siete lunas señoriales (2015)
El cumpleaños (2015)
El Rey del Tambor y el Rey del Palladium (2015)
Las noches oscuras (2015)
Cuando la memoria se convierte en olvido (2014)
A la luz de la luna (2014)
Inhala y Exhala (2013)
Vive y vacila (2012)
Fue una larga noche que terminó en el día (2011)
Los hijos desamparados de Bukowski (2011)
María del Rosario y sus hermanas (2010)
Juicio Final (2010)
No tengáis miedo (2010)
Representación (2010)
El camino (2010)
El árbol de la filosofía (2010)
Los hermanos Karloff-Lugosi (2009)
Mirando el horizonte con los ojos vacíos (2008)
Ellas revelaron secretos esa tarde (2008)
EL Generalísimo Brujillo (2008)
Basta ya (2007)
Las Vecinas (2007)
Esperando el momento (2006)
Cuéntame tu tristeza (2005)
Las Noticias (2005)
Historias de mi barrio (2005)
Breve viaje hacia la madrugada (2005)
Payaso de Carnaval (2004)
¡Qué bueno está este país! (2004)
El Señor exige tu presencia (2004)
La niña de cristal (2004)
La familia de don Piro Noble (2004)
El ángel reconstructor (2004)
Salsa, tango y locura (2003)
Los intocables (2003)
La esquina caliente (2002)
Luz Celeste (2002)
Bony and Kin (2001)
Bajo un fuego celestial (2000)
El viajero del tiempo (2000)
¡Maldita sea el Capitán América! (2001)
Ecuajey (1999)
Las turistas se divierten en el parque (1999)
Gracias, mundo (1999)
Vamos a reír un poco (1999)
Homenaje a la salsa clásica (1998)
Robinson, Cagney and Bogart (1997)
El perro de José Ferrer (1997)
¡Se formó la rumba! (1997)
Me gustan las películas de Charles Bronson (1995)
Vamos a seguir bailando (1993)
Margie (1993)
Juego Divertido (1993)
Los tres reyes magos del plebiscito (1993)
Especialmente para ti (1992)
Vórtice (1991)
Tiempo Siniestro (1988)
Juego Peligroso (1987)
La casa de los inmortales (1986)
María del Rosario (1985)
Corrupción (1984).

Ha publicado las obras de teatro: María del Rosario, Margie, Vamos a seguir bailando, La casa de los inmortales, Bony and Kin, Luz Celeste, Salsa, tango y locura, El cine del pueblo, ¡Qué bueno está este país!, Los intocables, Vórtice, Trilogía de los Dictadores, Ecuajey, El generalísimo Brujillo, Teatro del lado de allá y ¡Maldita sea el Capitán América!

En narrativa: (Relatos) Los hombres de los rostros tristes

Aquí les dejo algunos enlaces para consultar más sobre el autor:

Carlos Canales Cintrón:

https://peoplepill.com/people/carlos-canales-cintron/

http://worldcat.org/identities/lccn-n96027411/

https://leamoscuentosycronicas.blogspot.com/2020/06/ni-connery-ni-bond.html

 

En Wikipedia:
https://es.wikipedia.org/wiki/Carlos_Canales_Cintr%C3%B3n

Guarenas: Lo sabroso del teatro.


Por Marta Crespo, Cultural Curupao.

Cada vez que voy a una función de teatro, pienso en quienes están en escena, en los “tras bastidores”.  En el tiempo “cósmico”: 45 minutos, una hora, o lo que dure pasa ante nuestros ojos una historia contada por seres maravillosos capaces de tal valentía como es caracterizar a personajes que nos enseñaran algo… ¡Un privilegio!

Normalmente demora meses preparar una puesta.  Esta puesta en escena de hoy, la de los campamentos, no tiene tiempo de ensayos.  Su tiempo es de sensibilidad, de amor, de necesidad de aportar algo en momentos que nadie se imaginó nunca pasaría.

Lo que les quiero contar es la experiencia en los campamentos. No es cotidiano asistir a una función donde nuestra misión va más allá de recrear, entretener, dejar un mensaje para llevarse a casa y pensar.  Estas no, estas funciones dedicadas a los campamentos también son para apoyar, ayudar, conducir a un público tan especial a contactarse con la esperanza.

Distraer, divertir, sembrar entusiasmo… ¡Nuestros títeres al escenario! 

3.8.26

Guarenas: ¡Arriba el telón…! Los otros escombros.

 

Por Profesora Marta Crespo.
Asociación Civil Cultural CURUPAO.

Comenzaron a pasar los días, la confusión no pasaba. La experiencia se continuó repitiendo en la realidad y en nuestra mente; las réplicas estaban afuera, en el suelo, y en las almas de los asustados venezolanos… incluyendo a quienes no se vieron afectados. Comenzamos a llamar a la familia, a reencontrarnos, a buscar a los amigos, a los colegas artistas, a los teatreros, todos somos una familia.
Escenas terribles y noticias angustiosas… el doble terremoto dejó sus huellas en nuestras almas… vivimos las consecuencias del otro terremoto interno que nos mantiene alterados. Los mismos afectados acudieron a ayudar. Las autoridades y el mundo entero fijaron su mirada en nuestra tragedia.

Después, cuando el silencio del trauma se instaló en los campamentos, apareció una nueva necesidad ¡Allí es donde entramos nosotros¡ ¡El Circo! ¡La música! ¡La Danza! ¡El Teatro! ¡Los Títeres! ¡Los Cuenta Cuentos!  Cada uno con lo que sabe hacer… Aparte de lo material, lo espiritual.

El arte es un servicio de primera necesidad para el alma, la primera en marchar al frente en la batalla emocional; entonces se levantan en cada campamento espacios para recrear, sanar, recordarnos que seguimos vivos, que tenemos que continuar, que lo más bonito está por llegar, y renace la esperanza.

El teatro es salud… con sus vueltas y revueltas… En el teatro nos vemos, nos ayudamos, existe el contacto espiritual, la compasión, la mejor disposición al otro; la diversión, el gran universo de amor fraternal que se muestra a través de cada función.

Cada uno con lo que pueda ayudar, trabajemos de ahora en adelante por esta gesta para todos: crear una nueva normalidad... Es remover escombros, no de concreto… ahora son los del alma.

Agradezco al equipo de la Dirección de Cultura del municipio Ambrosio Plaza, bajo la dirección de la Licenciada Andreina Sánchez, asistente doctora; a María Eugenia Mejías y a las licenciadas Dary Tiria y Karina López por su invitación para unirme al proyecto de visitas a los campamentos transitorios.

Dirección de Cultura del Municipio Ambrosio Plaza. Equipo conformado por Dary Tiria, Karina López, Daniel Aponte, Gladys Manrique, Eglys Duarte… y los que se incorporen.

Marta Crespo.
Asociación Civil Cultural CURUPAO.

Justicia para el arte zuliano, por Jesús Eduardo Espinoza

 

El reconocimiento histórico de certificación de saberes de la creación zuliana 
fue entregado por las autoridades culturales a 400 artistas. 

Por Jesús Eduardo Espinoza

Llegar a una ciudad nueva es, en el fondo, iniciar un primer acto sin saber exactamente cómo se desplegará la trama. Hace diez años, Maracaibo dejó de ser geografía ajena para convertirse en mi territorio cotidiano, el espacio donde la vida exigió reconfigurarse y echar raíces. Hoy, al repasar este decenio, entiendo que la cultura no solo se habita: se interpreta, se descifra y se sostiene colectivamente a través de las instituciones y las personas que la hacen posible.

En esta trayectoria, la Escuela de Teatro Inés Laredo me dio a conocer como docente. Durante nueve años. Cinco años al frente de la cátedra de Análisis del Texto Dramático compartí con generaciones de estudiantes el rigor de desarmar la estructura de la pieza teatral: entender la pulsión secreta tras una réplica, el peso del subtexto en el silencio y la carpintería invisible que sostiene la acción dramática. Enseñar a leer, analizar, su temática y conflicto entre los personajes en el texto. Fue, al mismo tiempo, una lección diaria sobre la condición humana y sobre el oficio escénico.

Lic. Giovanny Villalobos
El teatro es movimiento constante. Recientemente, este trayecto se vio honrado en las instalaciones del Centro de Arte de Maracaibo Lía Bermúdez (CAMLB) en un acto de profunda significación para la memoria viva de la región. La Secretaría de Cultura del Estado Zulia, bajo la gestión del licenciado Giovanny Villalobos, en alianza con la Universidad Politécnica Territorial de Maracaibo, la Gobernación del Zulia y el Ministerio Popular para la Cultura, llevó a cabo un proceso histórico de acreditación de saberes.

Es fundamental destacar que este tributo no fue un hecho aislado ni personal: más de trescientos artistas, cultores, creadores, escultores y hacedores de diversas disciplinas fuimos convocados para recibir el justo reconocimiento de nuestras trayectorias. Para todos ellos, cuya labor silenciosa y constante ha transformado el tejido sociocultural del estado, va también mi más sincero aplauso y felicitación. Validar formalmente la experiencia empírica, la investigación y el impacto comunitario de este gremio es un acto de justicia histórica que dignifica el trabajo de la creación zuliana.

El autor Jesús Eduardo Espinoza
En lo personal, recibir en ese marco la acreditación como Maestro Emérito en Dirección Teatral y Artes Escénicas constituye un compromiso renovado con la cultura. Esta distinción no marca un punto de llegada, sino la apertura de un nuevo frente de trabajo. Mi paso por la educación formal en la Escuela de Teatro Inés Laredo se traslada ahora hacia la acción directa en la comunidad.

Desde un nuevo centro cultural comunitario, asumiré la tarea de continuar la formación tanto en la escritura teatral como en la puesta en escena, convencido de que la herramienta dramática cobra su mayor sentido cuando echa raíces en el entorno social y contribuye al engrandecimiento del lugar que nos acoge.

El arte de la dramaturgia sigue siendo el vehículo para interpretar nuestro tiempo. Al cerrar un ciclo en el aula para abrir un canal de creación comunitaria y producción escrita, ratifico el compromiso con la palabra, la escena y la transformación cultural de nuestra tierra.

Nada de esto hubiese sido posible sin la huella imborrable de quienes trazaron el camino antes que yo. Todos mis logros en las artes escénicas se los debo a recordados maestros y profesionales del teatro que me legaron sus infinitos saberes. Rindo tributo a nombres fundamentales como Rodolfo Santana (fallecido), Tomás Jurado Zabala, Néstor Caballero, Elio Palencia, Armando Urbina (fallecido), Gilberto Pinto (fallecido), César Eduardo Rojas, Blanca Sánchez, Nicolás Curiel (fallecido), Levi Rossell (fallecido) y Enrique Porte (fallecido). Aunque muchos de ellos partieron a otro plano, sus enseñanzas permanecen vivas y me han permitido transmitir ese legado a mis alumnos: tanto a aquellos del estado Miranda, en Guarenas, como a las promociones egresadas de la prestigiosa Escuela de Teatro Inés Laredo en Maracaibo. De ellos me llevo la riqueza de las experiencias compartidas, la convivencia en las tablas y, sobre todo, el afecto entrañable de maravillosos estudiantes.

Gracias a los organizadores. Profesores evaluadores de las distintas areas artisticas.

Maneras de mirar

Maneras de mirar

Miradas al escenario nace como resultado  del taller de Crítica Teatral organizado por la Compañía Nacional de Teatro de Venezuela durante e...