Leonardo
Guilarte Lamuño / Red de Espectadores
Función
del domingo 15 de febrero de 2026
El teatro, en su esencia más pura, funciona como un espejo
de la sociedad. Es el espacio donde la comunidad teatral nos brinda lo que ha
observado en el entorno para devolvernos una imagen que, a veces, preferiríamos
no ver.
La Compañía Nacional de Teatro (CNT, @cnteatro_ve) nos
presenta esta puesta en escena dirigida por Omar Churión, que se atreve a
abordar uno de los vacíos más dolorosos en la dramaturgia venezolana reciente:
la violencia sistemática contra la infancia.
Churión, nos comentaba luego de la función, que sentía
mucha preocupación por la invisibilización de este tema; por eso decidió
trabajarlo. Curiosamente, el año pasado en Caracas, se realizaron dos obras con
el tema de la violencia contra menores, una de ellas es por supuesto Acuarela, la otra es El Recreo, una obra magistral, escrita y dirigida por
Theylor Plaza, en el Hogar Canario y que nos coloca frente a la crudeza y
complejidad del acoso escolar.
Presentada en la Sala Román Chalbaud del Teatro Alberto de
Paz y Mateo, en su segunda temporada, Acuarela busca la sensibilización a
través del impacto emocional y de un texto que aporta mucha información para
comprender los contextos.
Una dramaturgia
nacida de la investigación
Lejos de ser un texto previo, es fruto de seis meses de
investigación colectiva. El elenco, mayoritariamente juvenil (perteneciente a
los elencos Emergente y de Laboratorio de la CNT), se sumergió en el visionado
de documentales, análisis y debates sobre la violencia contra menores de edad.
De esos conversatorios y reflexiones surgieron frases y textos que Churión
compiló y ordenó, dándole sentido dramatúrgico.
El resultado es un guion narrativamente interesante que
necesariamente rompe la cuarta pared: vemos a un Escritor intentando crear una
obra mientras sus Personajes, basados en personas reales y no en pura ficción,
le hablan y también al Público. A esto se suma un hilo conductor perturbador:
una entrevista, que el Escritor le realiza a un Asesino en Serie de niños. A
través de este recurso, la obra explora la psicopatología del agresor y, más
importante aún, las causas estructurales que empujan a los niños a la calle,
muchas veces huyendo de abusos intrafamiliares perpetrados por padres o
hermanos.
Estética de la
luz y esculturas móviles
Visualmente, la obra es un acierto. Churión demuestra una asertividad
extraordinario en el manejo de la violencia física: no la muestra de manera
explícita o gratuita, sino que se vale de la sugerencia, las sombras y el
sonido. El público siente el dolor sin necesidad de ver el golpe directo, lo
cual resulta mucho más potente y respetuoso con la temática.
La escenografía es dinámica y contemporánea. Los elementos
móviles permiten que los actores interactúen constantemente con el espacio,
creando "cuadros que se mueven" o “esculturas vivas” que justifican
el título de la obra. La iluminación juega un papel protagónico; el manejo de
los espacios, la oscuridad, los colores y las sombras es exquisito. Hay
momentos donde la sombra es la verdadera protagonista, obligando al espectador
a fijar la mirada y prestar más atención, profundizando en la lectura espacial
de la escena.
Desde hace varios años, los montajes de la Compañía
Nacional de Teatro, vienen con el sello de una aproximación plástica, son obras
en las que tanto lo pictórico como lo escultórico llega a tener gran peso (dos
buenos ejemplos son Profundo y Los 4 de Copenhague). Van reconfigurando la
utilización del espacio, la concepción del espacio teatral y aprovechan cada
milímetro de la Sala Román Chalbaud, sus paredes de ladrillos, la tramoya, el
piso, los faroles; son montajes multiespaciales, es como una película 4D,
puedes mirar hacia cualquier lado y encontrarte uno o varios elementos que
acompañan tu proceso como público y van generando más sentido y sensaciones,
que ocasionan que la experiencia de asistir a la obra se viva a plenitud.
El peso de la
actuación
El trabajo actoral es, sencillamente, impresionante.
Enfrentarse a un texto cargado de angustia, incertidumbre y dolor, requiere una
exigencia física y emocional inmensa. Sin embargo, el elenco resuelve cada
momento con una naturalidad conmovedora. Logran combinar instantes de dulzura
sublime con la crudeza de la realidad callejera, manteniendo al espectador
envuelto en una atmósfera densa desde el momento en que suena la música
infantil de apertura.
Una obra
necesaria
(aunque incómoda)
Acuarela no es una obra para "gustar" en el
sentido tradicional. Como bien señaló una espectadora al final de la función
del domingo 15 de febrero: "No me gustó". Y esa es, precisamente, la
victoria de la pieza. No puede gustarnos el abuso, ni la negligencia adulta, ni
el acoso, ni la violencia, ni la indiferencia, ni la impotencia. Aunque
celebremos este poema urbano que abruma con la belleza que encuentra en el
dolor, tenemos que reaccionar frente al tema y decir que nos desagrada; ya que
la obra busca incomodar para concienciar. Nos toca acompañarla con conciencia
ciudadana y humanidad.
Acuarela es un montaje necesario dentro del teatro
venezolano contemporáneo. Es una invitación urgente a mirar lo que duele para
poder sanarlo. Toca ir, sensibilizarnos y contribuir a que el teatro cumpla su función social.
Esta obra es una pieza fundamental para padres, jóvenes,
tíos, abuelas, madres, y también para estudiantes de sociología, psicología,
trabajo social y de cuerpos policiales. Por su contenido, está recomendada para
mayores de 14 años; ojalá pudiese ser vista por estudiantes, cuerpo profesoral,
y empleadas y empleados de liceos y colegios de la zona, así como de entes
públicos y privados de la de la Av. Andrés Bello, pienso en la Fundación del
Niño Simón, la Contraloría General de la República, entre otros, dado que el Teatro
Alberto de Paz y Mateos, está a pocas cuadras de estas instituciones.
La Compañía Nacional de Teatro mantiene su compromiso con
la accesibilidad cultural. Los boletos rondan los U$D5 a Tasa BCV, con
políticas activas como “Jueves gratis para mujeres” y “2x1 los viernes”. Acuarela continuará esta semana, desde el 18 al 22 de febrero, en horarios
de 5:00 pm de jueves a sábado y el domingo a las 4:00 pm.
El equipo que realizó esta maravillosa obra está
conformado por: Omar Churión, en Dramaturgia y Dirección; “Jo Sé”, Amilkar
García, Francys Briceño, Sara Escalona, Yemaya León, Sebastián Quevedo, Yisser
Oviedo, Kenyerli Gelvis, Maddy Hernández y Keyla Guerrero, en Actuación; Gema
Nerissa, en la Asistencia de Dirección; Jasón Hernández, en la Producción;
Sofía Carreño, en la Asistencia de Producción; Alejandro Martínez, en
Iluminación; Alejandro Capote, en Sonido; Johana Rojas, en Vestuario; y Rufino
Dorta, en la Producción General.
Leonardo
Guilarte Lamuño (@leonardoguilartel)
Es dramaturgo,
guionista, docente, director y publicista. Con más de 30 años en el mundo
audiovisual, también participa en experiencias teatrales. El año pasado, en
julio, estrenó como dramaturgo y director: Extraños en el Subte, en el
Festival de Autores In-visibles, y posteriormente en noviembre, ¿Qué vaina
esta? Actualmente escribe la trilogía de monólogos Sentir las cadenas.
Forma parte de “Taima Teatro” y dirige el emprendimiento educativo Cursos
Solidarios (@cursos.solidarios).