Un punto de vista
La Conferencia del Doctor Hunamuno
por Carlos Rojas*
criticarojas@gmail.com
Especial para Miradas
al Escenario
Carlos Canales. Foto: Archivo Personal del Escritor © 2026.
Para
mí, es un placer analizar una obra de este creador, siempre me ha gustado leer
teatro. A continuación, querido lector, se presenta el más reciente texto
dramático del dramaturgo puertorriqueño Carlos Canales (Río Piedras; Puerto
Rico, 1955), entendido como un dispositivo escénico que organiza una sucesión
de imágenes y una lógica sostenida de reducción progresiva del sentido, aquí
les dejo el texto completo para que disfruten del teatro breve:
La Conferencia del Doctor Hunamuno
de
Carlos Canales
Personaje:
Profesor
La acción se desarrolla en un salón de conferencia.
En el centro del escenario, hay un caballete y sobre él
hay una libreta gigante.
El profesor Hunamuno está ubicado en el centro del
caballete.
El profesor Hunamuno observa a los espectadores.
PROFESOR: Gracias a todos por estar aquí. Voy a hacerles una
presentación. Debo agradecer a Alberto, que fue mi alumno en la universidad,
quien tuvo la gentileza de invitarme a compartir con ustedes unas reflexiones
mías. Estas reflexiones están basadas en la observación y en la experiencia.
Llevo décadas pensando en lo que voy a compartirles. Demás está decir que esta
es la primera vez.
El profesor Hunamuno se mueve y queda detrás del
caballete.
El profesor Hunamuno observa a los espectadores, como si
fuera el mago Houdini.
El profesor Hunamuno descorre la página de la libreta
gigante.
Los espectadores se enfrentan con un círculo verde y
fondo blanco.
El dibujo está encabezado con el año 1960.
En el centro hay 35 figuras indefinidas.
Mientras los espectadores observan el dibujo, el profesor
Hunamuno los observa.
Cuando se entienda prudente, el profesor Hunamuno pasa a
la próxima página.
Los espectadores se enfrentan con un círculo azul y fondo
blanco.
El nuevo dibujo está encabezado con el año 1968.
En el centro hay 30 figuras indefinidas.
Mientras los espectadores observan el dibujo, el profesor
Hunamuno los observa.
Cuando se entienda prudente, el profesor Hunamuno pasa a
la próxima página.
Los espectadores se enfrentan con un círculo amarillo y
fondo blanco.
El nuevo dibujo está encabezado con el año 1971.
En el centro hay 27 figuras indefinidas.
Mientras los espectadores observan el dibujo, el profesor
Hunamuno los observa.
Cuando se entienda prudente, el profesor Hunamuno pasa a
la próxima página.
Los espectadores se enfrentan con un círculo violeta y
fondo blanco.
El nuevo dibujo está encabezado con el año 1974.
En el centro hay 25 figuras indefinidas.
Mientras los espectadores observan el dibujo, el profesor
Hunamuno los observa.
Cuando se entienda prudente, el profesor Hunamuno pasa a
la próxima página.
Los espectadores se enfrentan con un círculo naranja y
fondo blanco.
El nuevo dibujo está encabezado con el año 1980.
En el centro hay 20 figuras indefinidas.
Mientras los espectadores observan el dibujo, el profesor
Hunamuno los observa.
Cuando se entienda prudente, el profesor Hunamuno pasa a
la próxima página.
Los espectadores se enfrentan con un círculo gris y fondo
blanco.
El nuevo dibujo está encabezado con el año 1990.
En el centro hay 17 figuras indefinidas.
Mientras los espectadores observan el dibujo, el profesor
Hunamuno los observa.
Cuando se entienda prudente, el profesor Hunamuno pasa a
la próxima página.
Los espectadores se enfrentan con un círculo marrón y
fondo blanco.
El nuevo dibujo está encabezado con el año 2000.
En el centro hay 13 figuras indefinidas.
Mientras los espectadores observan el dibujo, el profesor
Hunamuno los observa.
Cuando se entienda prudente, el profesor Hunamuno pasa a
la próxima página.
Los espectadores se enfrentan con un círculo rojo y fondo
blanco.
El nuevo dibujo está encabezado con el año 2010.
En el centro hay 9 figuras indefinidas.
Mientras los espectadores observan el dibujo, el profesor
Hunamuno los observa.
Cuando se entienda prudente, el profesor Hunamuno pasa a
la próxima página.
Los espectadores se enfrentan con un círculo marrón
chocolate y fondo blanco.
El nuevo dibujo está encabezado con el año 2020.
En el centro hay 7 figuras indefinidas.
Mientras los espectadores observan el dibujo, el profesor
Hunamuno los observa.
Cuando se entienda prudente, el profesor Hunamuno pasa a
la próxima página.
Los espectadores se enfrentan con un círculo negro y
fondo blanco.
El nuevo dibujo está encabezado con el año 2026.
En el centro hay 1 figura indefinida.
Mientras los espectadores observan el dibujo, el profesor
Hunamuno los observa.
Cuando se entienda prudente, el profesor Hunamuno cubre
la libreta gigante.
El profesor Hunamuno observa a los espectadores.
El profesor Hunamuno camina y se ubica en el centro del
escenario.
Pausa larga.
PROFESOR: Cualquier pregunta que quieran hacerme, háganla.
El profesor
Hunamuno queda esperando.
Norwich,
CT, USA, 16 de febrero del 2026.
La
escritura escénica que tiene como título La Conferencia del Doctor Hunamuno (2026)
de Carlos
Canales aquí analizada no se inscribe en los parámetros del desarrollo
dramático tradicional. Más bien, se nos coloca frente a un dispositivo escénico
que promete discurso y entrega silencio, que anuncia conocimiento y ejecuta una
progresiva operación de vaciamiento.
No
se trata de una conferencia en el sentido académico del término, sino de su
desmontaje. El gesto inicial -un profesor, un caballete, una libreta- activa en
el lector-espectador una expectativa clara: aprender algo. Sin embargo, Canales
subvierte esa lógica desde el primer trazo. En lugar de argumentar, el profesor
muestra. Y en ese desplazamiento, el teatro se convierte en una demostración
sin tesis.
La
estructura es de una precisión casi matemática: círculos de colores, años,
cifras decrecientes. 1960, 1968, 1971… hasta llegar a 2026, donde sólo queda
una figura. El procedimiento se repite con una insistencia que no busca variar,
sino intensificar. No hay progresión dramática en el sentido clásico; hay una
curva descendente que sustituye la acción.
La
dramaturgia breve de Canales abandona cualquier anclaje narrativo o psicológico
para instalarse en una lógica de reducción. Cada página arrancada de la libreta
no añade información: la sustrae. Y es en esa sustracción donde emerge el
conflicto. No entre personajes, sino entre lo que el espectador espera
comprender y lo que efectivamente se le niega.
El
profesor no explica. Observa. Y ese detalle, aparentemente menor, desplaza el
eje de la pieza. Mientras el público intenta descifrar los signos, el profesor
lo contempla. La conferencia deja de ser un acto de transmisión para
convertirse en un espejo incómodo. El verdadero acontecimiento no ocurre en la
libreta, sino en la mente del espectador.
La
obra funciona como una máquina de sentido mínimo. No define qué está
desapareciendo, y precisamente ahí radica su potencia. Puede tratarse de
comunidades, de pensamiento crítico, de vínculos humanos, de memoria histórica
o del propio sujeto contemporáneo. La ambigüedad no es evasión: es un campo
abierto de interpretación donde cada presente queda implicado.
El
nombre “Hunamuno” activa inevitablemente la resonancia con Miguel
de Unamuno,
y con ello una tradición de pensamiento atravesada por la tensión entre vida y
muerte, fe y razón, permanencia y desaparición. Sin embargo, Canales no
desarrolla una reflexión filosófica en términos discursivos; la condensa en una
imagen. Una imagen que se repite hasta desgastarse.
El
uso del color acompaña esta deriva. De tonos vivos a la opacidad final, el
recorrido cromático sugiere no sólo una disminución cuantitativa, sino un
oscurecimiento del tiempo. El último círculo negro, con una única figura no es
un clímax dramático, sino una constatación: la soledad convertida en dato.
Hay
en esta pieza una lectura profundamente contemporánea. Vivimos rodeados de
estadísticas, gráficos, curvas descendentes, informes que anuncian crisis. Sin
embargo, la saturación de información ha producido una paradoja inquietante:
acumulamos datos, pero perdemos sentido. La Conferencia del Doctor Hunamuno parece operar precisamente
sobre esa fractura. Muestra cifras sin contexto, imágenes sin relato. El
resultado no es claridad, sino desasosiego.
Formalmente,
la pieza se inscribe en una línea de teatro posdramático donde la acción se
desplaza hacia la idea. No hay conflicto interpersonal ni desarrollo
psicológico. El conflicto es perceptivo y ético:
¿Qué hacemos frente a una evidencia que no comprendemos
del todo? ¿Cómo reaccionamos ante una desaparición que se nos muestra sin
explicación?
El
riesgo de esta apuesta es evidente. El minimalismo no admite fisuras. La
repetición puede construir tensión o caer en la monotonía. Todo depende de la
precisión del ritmo, de las pausas, de la mirada del profesor. Si el
dispositivo se ejecuta con rigor, la pieza adquiere una potencia inquietante;
si no, se diluye en su propio procedimiento.
Pero
cuando funciona, el efecto es devastador. La reducción no sólo ocurre en la
libreta; ocurre en la percepción del espectador. Algo se está perdiendo y no
sabemos exactamente qué. Y quizá ese sea el punto: la imposibilidad de nombrar
la pérdida es parte de la pérdida misma.
El
momento más contundente no es la llegada a la cifra final, sino la frase que
cierra la obra:
“Cualquier pregunta que quieran hacerme, háganla”.
Después
de un silencio prolongado, la invitación resulta casi violenta. La conferencia
no ha entregado respuestas; ha transferido la responsabilidad de formularlas.
La
pieza no concluye: se abre. Y en esa apertura radica su dimensión ética. El
teatro no como lugar de certezas, sino como espacio de interrogación. El lector/espectador
debe decidir si pregunta o si calla.
En
definitiva, La
Conferencia del Doctor Hunamuno de Carlos Canales no representa
la desaparición: la convierte en estructura. Es un teatro de reducción formal
que habla del desgaste sin nombrarlo, que construye sentido a partir de la
ausencia y que instala al espectador en un territorio incómodo donde comprender
ya no es suficiente.
El
autor propone aquí una pedagogía radical: no enseñar, sino confrontar. No
explicar, sino exhibir. Y en ese gesto austero y preciso, profundamente
contemporáneo, deja flotando una pregunta que no se resuelve en escena: cuando
sólo quede una figura en el círculo, ¿seremos nosotros quienes la miramos… o
quienes estamos dentro de ella?
CR (@mipuntocritico)
*Carlos Rojas. Crítico e Investigador teatral venezolano en tránsito por Bogotá (Colombia).
Nota: Las referencias de diálogos que aquí se utilizan fueron extraídos de la obra La Conferencia del Doctor Hunamuno de Carlos Canales, escrita en febrero del 2026 en Norwich; CT - EEUU
Carlos
Canales ha publicado las obras de teatro: María
del Rosario, Margie, Vamos a seguir bailando, La casa de los inmortales, Bony
and Kin, Luz Celeste, Salsa, tango y locura, El cine del pueblo, ¡Qué bueno
está este país!, Los intocables, Vórtice, Trilogía de los Dictadores, Ecuajey,
El generalísimo Brujillo, Teatro del lado de allá y ¡Maldita sea el
Capitán América!
En
narrativa: (Relatos) Los hombres de los rostros
tristes.
Aquí les dejo algunos enlaces para consultar más sobre el autor:
Carlos Canales Cintrón - Wikipedia, la enciclopedia libre: https://es.wikipedia.org/wiki/Carlos_Canales_Cintr%C3%B3n
Carlos Canales Cintrón: Professor, Writer (1955-) | Biography, Facts,
Career, Wiki, Life
https://peoplepill.com/people/carlos-canales-cintron/
http://worldcat.org/identities/lccn-n96027411/
https://leamoscuentosycronicas.blogspot.com/2020/06/ni-connery-ni-bond.html






