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10.3.26

Los dioses y los adioses con Costa Palamides en la Escuela Juana Sujo

 

La Escuela Superior de Artes Escénicas Juana Sujo, siempre con el deseo de ofrecerles a los estudiantes de actuación y público general interesado en asistir al teatro, invita este viernes 13 de marzo a las 3 de la tarde, en el Teatrino de la Escuela Juana Sujo, al espectáculo teatral Los dioses y los adioses, a cargo de Costa Palamides. Este unipersonal recorre algunos hitos representativos de nuestra ancestralidad teatral desde el POPOL VUH y el Rabinal Achí de los mayas al Ollantay de los quechuas pasando por la elocuencia graciosa de Los enredos de una casa del portento de México Sor Juana Inés de la Cruz y la vanguardia de Electra Garrigó de Virgilio Piñera y el neosainete de Abelardo Estorino Los mangos de Caín, grandes autores de Cuba.

Esta audaz y latinoamericanista propuesta incluye además fragmentos de Tierra Insome de Marco Antonio de la Parra (Chile), Vida y muerte Severina de João Cabral de Melo Nieto (Brasil) y a Medea Call Back Peky Andino Moscoso (Ecuador) interrelacionados con poesía de Nezahualcoyóti (México), Juan Gelman (Argentina) y José Antonio Ramos Sucre (Venezuela), y textos narrativos cortos de Eduardo Galeano (Uruguay) y Augusto Monterroso (Guatemala) enmarcados con cantos tradicionales del Caribe y canciones originales de Pantelis Palamides.

Con la función del viernes 13 de marzo, Costa Palamides inicia una gira nacional que lo llevará a los estados: Aragua, Sucre, Mérida y Trujillo. Los dioses y los adioses fue estrenada el 8 de octubre del 2025 celebrando el Día del Teatro Latinoamericano en la Sala Román Chalbaud del Teatro Alberto de Paz y Mateos. También se presentó en la Sala Horacio Peterson de UNEARTE y en la Sala Rajatabla conmemorando los 40 años del Teatro de Repertorio Latinoamericano TEATRELA. En diciembre se presentó como Clase Magistral en David y Ciudad de Panamá, en la Semana de la Cultura Griega: GRECIA VIVA en Panamá.

Viernes 13 de marzo, 3 de la tarde.  Sede de la Escuela Juana Sujo: final calle 200, Edificio “Pérez Acosta”, planta baja, Quinta Crespo cerca de RCTV, detrás de la Chevrolet.

ENTRADA GENERAL 3$. 

Información 0212-484-1028/0412-9519550/04241447050.

3.3.26

Noche tan linda en Caracas

Después de doce años de recibir el premio Proyecto Asunción de Teatro Pregones, uno de los grupos de mayor proyección del Nueva York hispano, Noche tan linda llega a Caracas.  Han sido doce años de viajes a diversos escenarios: Nueva York, Buenos Aires, Lima, Cholula, Ciudad de México y Santiago de Chile han visto la historia de Camelia Margarita; agradecido a esas producciones; sin embargo, la obra necesitaba el paisaje donde, estar allí.  Ello por fin se da este 5 de marzo, 2026, 6:00pm en el Centro Cultural Chacao, gracias a un grupo estudiantes de comunicación social de la Universidad Católica Andrés Bello.

La Academia, a veces retraída, abre las puertas para permitir esta experiencia de contacto entre estudiantes y comunidad.  En este caso, los estudiantes de la cátedra de Comunicación Escénica y Sociedad a cargo del profesor Jesús Navas, se lanzan a la aventura de representar un texto que aborda la alteridad: esos seres otros que el prejuicio nos ha enseñado a no ver.

El reparto lo integran estudiantes con poca o ninguna experiencia teatral.  Ese rasgo abre un proceso de exploración donde lo colectivo se une a lo individual y este último por primera vez explora la acción escénica. Además, actores y actrices tienen el reto de hurgar para reflejar un grupo caraqueño de 1989 con las situaciones de ese contexto y los objetivos y limitaciones de cada personaje. 

Y más allá del contexto de casi cuatro décadas, Camelia Margarita tiene gustos diacrónicos para la época: venera a las cantantes de los años sesenta y setenta: Estelita del Llano, Blanca Rosa Gil, Tania de Venezuela y La Lupe: quiere llegar al desgarro de La Lupe, mujer de excepcional talento y compleja vida personal.

A propósito del texto, el académico y dramaturgo Antonio Moron Espinosa, describe la obra como:

Noche tan linda: la estigmatización plástica del querer ser.  A través de veintinueve fragmentos concebidos a modo de realismo y presentados mediante una acción desarticulada en temporalidades y espacios diferentes (entre los que se llega incluso a mezclar el espacio onírico con la realidad del personaje), se nos cuenta la vida de Macario-Camelia Margarita (…).  Camelia Margarita lucha por convertirse en una estrella de la interpretación emulando a La Lupe; al mismo tiempo que deberá luchar dentro de su propia comunidad por ser respetada, defendiéndose incluso de agresiones de carácter homófobo.  Así es como se aprende a luchar (8).

El elenco lo integran: Samuel De Gouveia, Angelly López, Adriana Rivas, Valentina Ferreira, Rommel Carrasco, Mauricio Zerpa, Isabella Zambrano, Gabriel Rivero, Daniel Serrano, Vicente Martínez.

Producción: Angelly López, Sara Marques, Isabella Urdaneta, Víctor Garófalo, Valeria Macedo.  Arte: Oriana Noriega, Gabriela Gutiérrez, Helena Silva.  Comunicaciones: Sophia Noriega, Oriana Balzán, Paola Ramírez.  Técnico: Marcos Garay, Juan Ignacio Domínguez.  Audiovisuales: Daniel Serrano.

Dirección Artística y Docente: Jesús Navas.  Dirección: Sophia Noriega y Paola Ramírez.

 

Morón Espinosa, Antonio.  Prólogo Querer ser: Tres piezas queer.  Hispanic/Latino Cultural Center of New York, 2022.

28.2.26

El Mensaje Día Mundial del Teatro 2026 de Willem Dafoe y su celebración en el Teatro Baralt de Maracaibo, por Alexis Blanco.

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Willem Dafoe

Willem Dafoe es un extraordinario actor. No sólo lo dicen sus increíbles interpretaciones, que van desde el Jesucristo de Scorsese hasta el enloquecido creador de Bella, en esa película de Yorgos Lanthimos que ya hemos visto unas cuatro veces. Como gran artista que es, Dafoe también resulta un importante pensador de la contemporaneidad, ora en los escenarios, luego en los tiempos de rodaje. El Instituto Internacional de Teatro le encargó para este año la escritura del Mensaje del Día Mundial, el viernes 27 de marzo próximo. 

Marlene Nava

Esa tarde, en el Teatro Baralt ofrendaremos un homenaje a la gran maestra periodista especializada en artes escénicas, Marlene Nava, donde mostraremos ese homenaje que no pudimos realizarle en vida (ella falleció un día antes del 17 de diciembre del aciago 2025). Lo más importante de esa vespertina será el estreno de una pieza escrita por ella para José Luis Montero, quien, junto con Alfredo Peñuela y Baralt Teatro Clásico (esta tarde, a las 6, repondrán su Macbeth, en la Plaza Baralt), revivirán ese dulce verbo coronado con la gracia del buen gusto en esta aldea que ella misma nos enseñó a seguir queriendo tanto y tanto. Esa tarde leeré las palabras del genial Willem Dafoe que a continuación les ofrendo, en exclusiva:


Mensaje para el Día Mundial del Teatro 2026 por Willem Dafoe

Soy actor, conocido principalmente como actor de cine, pero mis raíces están profundamente arraigadas en el teatro. Fui miembro de The Wooster Group de 1977 a 2003, creando e interpretando piezas originales en The Performing Garage, en Nueva York y realizando giras por todo el mundo. También he trabajado con Richard Foreman, Robert Wilson y Romeo Castellucci. Actualmente soy el Director Artístico del Departamento de Teatro de La Biennale di Venezia. Este nombramiento, los acontecimientos mundiales y mi deseo de regresar al quehacer teatral han reforzado mi convicción en el poder positivo y único del teatro y su importancia.

Willem Dafoe
En los humildes comienzos de mi etapa en The Wooster Group, la compañía con sede en Nueva York, solíamos recibir muy poco público en algunas de nuestras funciones. La regla era que, si había más intérpretes que espectadores, podíamos optar por cancelar. Pero nunca lo hicimos. Muchos de los miembros no estaban formados en artes escénicas, sino que provenían de distintas disciplinas que se reunían para hacer teatro; así que “el espectáculo debe continuar” no era realmente nuestro lema. Sin embargo, sentíamos la obligación de mantener ese encuentro con el público.


Con frecuencia ensayábamos durante el día y por la noche presentábamos el material como trabajo en proceso. A veces, dedicábamos años a una obra mientras nos sosteníamos con giras de producciones anteriores. Trabajar durante años en una pieza podía volverse tedioso para mí, y los ensayos me resultaban a veces extenuantes; pero esas presentaciones de trabajos en proceso siempre eran estimulantes, incluso cuando el público reducido parecía un juicio contundente sobre el nivel de interés en lo que estábamos haciendo. Eso me hizo comprender que, sin importar cuán pocas personas hubiera, el público, como testigo, le daba al teatro su significado y vida.


Como dice el letrero en una sala de apuestas: “HAY QUE ESTAR PRESENTE PARA GANAR”. La experiencia compartida en tiempo real de un acto de creación, que siempre es diferente, aunque siga una pauta y diseño, sin duda es la fuerza más evidente del teatro. Social y políticamente, el teatro nunca ha sido tan importante y vital para la comprensión de nosotros mismos y del mundo.


El “elefante en la habitación” son las nuevas tecnologías y las redes sociales, que prometen conexión, pero aparentemente han fragmentado y aislado a las personas. Uso mi computadora a diario, aunque no tengo redes sociales; incluso he buscado mi nombre en internet como actor y también he consultado la inteligencia artificial para obtener información. Pero habría que estar ciego para no reconocer que el contacto humano corre el riesgo de ser reemplazado por relaciones con dispositivos. Aunque cierta tecnología puede ser útil, el problema de no saber quién está al otro lado del círculo de comunicación es profundo y contribuye a una crisis de verdad y realidad. Si bien el internet puede plantear preguntas, rara vez capta ese sentido de asombro que el teatro crea. Un asombro basado en la atención, el compromiso y una comunidad espontánea de quienes están presentes en un círculo de acción y respuesta.

Como actor y creador teatral, sigo creyendo en el poder del teatro. En un mundo que parece volverse cada vez más divisivo, controlador y violento, nuestro desafío como creadores teatrales es evitar que el teatro se corrompa reduciéndose únicamente a una empresa comercial dedicada al entretenimiento como distracción, o que se convierta en un mero preservador institucional de tradiciones. Más bien, debemos fomentar su fuerza para conectar pueblos, comunidades y culturas y, sobre todo, para cuestionar hacia dónde nos dirigimos…

El gran teatro consiste en desafiar nuestra manera de pensar y alentarnos a imaginar aquello a lo que aspiramos.

Somos animales sociales diseñados biológicamente para vincularnos con el mundo. Cada órgano sensorial es una puerta hacia el encuentro, y a través de ese encuentro logramos una definición más profunda de quiénes somos. A través de la narración, la estética, el lenguaje, el movimiento y la escenografía, el teatro, como forma de arte total, puede hacernos ver lo que fue, lo que es y lo que nuestro mundo podría ser.

***

José Luis Montero
     
Alexis Blanco
Nos veremos en el Baralt, la tarde-noche del viernes 27 de marzo. ¡Traigan flores bonitas…
Tráiganse…!

¡Salud!

26.2.26

Una mirada al texto

Yojana Martínez comparte su texto.  Taller La propia voz
Escuela de Teatro Inés Laredo.  Maracaibo, 2024

Dora Lucena Ramírez

En Venezuela, continuamos en un contexto en el que el arte enfrenta múltiples desafíos. Pese a ello, el fortalecimiento del teatro es tangible: se observa un crecimiento y consolidación de los festivales, premios, lecturas dramatizadas y la creación de espacios nuevos e innovadores para la presentación de obras teatrales. Uno de los objetivos es dar voz a la dramaturgia nacional.

No obstante, hay espacios que permanecen cerrados para algunos grupos que parecen estancados en la invisibilidad. ¿A qué se debe esto?

Esto puede atribuirse a múltiples factores. Para conocer las posibles causas es fundamental, incluso vital, escudriñar el mundo exterior; no obstante, también es imperativo revisar de manera honesta “qué estamos haciendo, cómo lo estamos haciendo y sobre todo hacia dónde queremos ir”. Es fundamental tomar conciencia de estas realidades y trabajar en iniciativas para corregirlas. La mayoría de las veces, la falla suele ser multifactorial. Una de las principales deficiencias, nace desde la base: la calidad del texto.

En conversaciones informales con organizadores de festivales, premios, concursos, se señalan fallas en elementos fundamentales como: conflictos débiles, trama, estructura endeble, así como el desarrollo de personajes y diálogos sin profundidad. Ni qué decir de errores de ortotipografía y redacción; sin contar que el resto de los requisitos pueden presentan problemas en diseño, contenido y una extensa lista de etcéteras.

Por el contrario, en conversaciones también informales, con algunos participantes que no obtienen premios, en lugar de considerar si el texto realmente cumple con los requisitos y las normas de escritura establecidas, a menudo atribuyen su fracaso a favoritismos o sesgos: “no gané porque uno de los jurados no me quiere”, “es que no pertenezco a este círculo” “como no soy nadie, ni me tomaron en cuenta” “...siempre ganan los amiguitos”.

¿Es realmente así?, ¿el texto no cumplió con los requisitos establecidos? ¿O simple y llanamente había obras mejores? Las múltiples respuestas a estas interrogantes ya indican que el tema es más complejo de lo que podría parecer;  esto propicia el debate donde es posible encontrar nuevas vías para continuar con el mejoramiento del teatro nacional.

Acuarela: El lienzo de una herida que no cierra

Por: Maria Gabriela Arellano

Acuarela impacta a través de una sutileza que parece subrayada en negritas. Es una obra que aborda el abuso infantil utilizando una puesta en escena minimalista, cargada de símbolos semióticos que logran que la información no llegue al espectador desde el vacío, sino desde la reflexión profunda. Nos enfrenta a la herida de dos personajes que, habiendo vivido la misma historia, han decidido accionar de formas opuestas.

La coreografía del dolor

Lo épico de esta pieza es el sentir que produce: un juego de cortisol que sube y baja en quien observa. A través de una coreografía donde el cuerpo y el alma de los actores se fusionan, se representan los matices del maltrato parental. Aquí, los varones son las víctimas de una violencia intrafamiliar cruda, envuelta en juegos de luces que pintan el escenario y nos sumergen en una imagen onírica, casi dantesca, de este drama psicológico.

El uso de las puertas es el símbolo principal. Representan cada historia, la apertura al maltrato y, al mismo tiempo, la lápida de la muerte del individuo. Es un recurso maravilloso que aporta un movimiento giratorio a las escenas, marcando el ritmo de la transición de forma impecable.

Luces y sombras en la construcción del personaje

Cada niño en escena está esculpido desde los cimientos de una historia real, aunque con una caída en la construcción ficcionada de cada personaje. Si bien los textos definen bien sus diferencias, en la caracterización hay un quiebre; quizás falta ese "enganche" total del espectador con la dimensionalidad plástica del personaje individual, aunque el enganche con la temática global es absoluto gracias al juego visual.

El Escritor es quien va hilando el tejido de las historias. Sin embargo, le falta fuerza escénica; se percibe lineal y su ritmo es lento, estancándose en una planicie que no termina de dar esa explosión necesaria para conmover desde el movimiento.

Rojo (El Antagonista): sin duda, es el perpetrador que viene a movernos las vísceras. Su fuerza corporal, el manejo de los silencios y el uso de la pelota de fútbol como símbolo de la infancia masculina son magistrales. Rojo interpreta a esos demonios indomables que muchos cargan, pero que se arrodillan en una doble moral ante Dios. La imagen de Rojo crucificado los brazos abiertos, rodeados de los niños y a sus pies la representación de "La Piedad", es de una autenticidad y genialidad visual absoluta en el movimiento escénico.

Un surrealismo destruido

El juego de luces y sombras es impecable, representando la propia cárcel del escritor, de Rojo y de los niños. Es la metáfora de estar acorralados. La luz proyecta la sombra de una ejecución abominable que marca a la víctima para siempre. La rayuela, la tira burbujas y los peluches se transforman en piezas de una infancia surrealista que ha sido destruida, un lenguaje semiótico épico.

Acuarela es una obra que el mundo necesita ver.  Del sentir. Da voz a los silenciados: a los que deciden perpetrar y a los que deciden redimirse para cortar la cadena del abuso, para mostrar el drama de las victimas reales. Es una pintura que, al mezclarse, se vuelve espesa y turbia, recordándonos que el dolor no distingue a nadie. 

Tan cierto como la nada: ¿Y a nosotros qué nos pasa?

 


Leonardo Guilarte Lamuño / Red de Espectadores
Función del domingo 16 de noviembre de 2025 

La cantante Marlene, con una voz bellísima, llegó a preguntarse ¿Qué nos pasa esta mañana? Por qué nos suenan tan vacías las palabras… ¿Qué te pasa a ti?, ¿qué me pasa a mí?

En Venezuela, solemos vivir con una pregunta que se nos presenta en algún momento del día y tiene que ver con la incertidumbre: “¿Aquí qué está pasando?”.

El Teatro, cuando nos da respuestas, nos aporta y lo agradecemos; cuando nos da preguntas, nos incita a preguntarnos y a preguntar, nos abre los caminos del entendimiento, nos hace crecer como personas y como ciudadanas y ciudadanos. Tan cierto como la nada tiene que ver con lo segundo.

Rodolfo Porras, construye un libreto que partiendo de un acontecimiento sencillo y cotidiano, nos remite a la profundidad de las dimensiones de los seres humanos. Valiéndose de dos personajes, nos ilumina el mundo y nos lleva a preguntarnos, de forma tangencial, cuestiones sobre Venezuela, sobre la violencia, la tolerancia, la necesidad, la solidaridad, el miedo, la angustia, la felicidad, la vida.

¿Dónde estamos? Es una pregunta que adquiere una profundidad metafórica, metafísica, en esos dos personajes que quedaron en ¿la nada?, ¿la muerte?, ¿en otro plano existencial?

Esto comienza en una cola, con un personaje que aparentemente está guardando cupos para que otros se coleen; y llega otro personaje que sabe que se guardan cupos, que eso es injusto, que es corrupción, que es indignante. Dos personalidades opuestas, en la forma de pensar, de actuar, de comunicarse, de vestirse; dos maneras de mirar lo moral y lo ético; de comerse la raya y respetar la raya, de hablar con franqueza y de ser hipócrita; la mentira asumida como forma de vida, la necesidad de la verdad, como una manera de garantizar algo de civilidad. Pero no todo es tan blanco y negro.

La violencia que se vuelve poética

Estos dos hombres, interpretados maravillosamente por Orlando Suárez  y Horacio Méndez, se agreden físicamente y eso los lleva al estadío que pudiésemos llamar la nada, donde quedan desamparados, perdidos y además condenados a estar juntos. Esto último es clave.

El escenario los tiene a ellos y nada más; pero como esto es teatro del bueno, del que se hace con un proceso de ensayos que duró un año, el que se construye con la esencia de este arte, con un exquisito manejo del lenguaje teatral; tenerlos solamente a ellos es tener montones de dudas, sentimientos, miedos, angustias; cuando se desnuda a los personajes, los escenarios se llenan, porque estos, al igual que los seres humanos, al quedar desnudos (no me refiero a lo físico, sino a que se ve lo que hay dentro de cada quien) quedan expuestas las sopotocientas cosas que los componen.

El libreto va desmenuzando lo que piensan y sienten, en esa necesidad de salir de allí y volver a donde estaban, de regresar a ¿la vida?, ¿otro plano existencial?, ¿otro planeta?

La dirección, también de Porras, nos conduce por el laberinto mental y espacial en el que se encuentran. La austeridad, a veces te ayuda más de lo que imaginas; un laberinto sin paredes, puede resultar más inquietante y eso es lo que sucede en Tan cierto como la nada.

La violencia que al inicio fue física y verbal, y tenía visos poéticos, sobre todo en los movimientos de los personajes, en esa danza que van generando; se torna mental, racional en grado tan superlativo que termina siendo espiritual, la ciencia y lo espiritual, de la mano. Surge entonces una poética de la razón, de la necesidad de tolerancia, de reconocimiento, de que el otro entienda y comprenda que el mundo no gira a su alrededor, de que el otro pueda sentir empatía, que respete, que deje de tener prejuicios. Todo eso, necesidades de la sociedad venezolana. Porras ¿nos habla de la nada o del país?

¿Qué vemos?

Cabe preguntarse, entonces, qué estamos viendo. Ellos llegaron a ¿la nada? Debido a un acto de violencia ¿Somos nosotros como sociedad?, ¿A dónde hemos llegado con tantos años de más de 10.000 asesinatos anuales, con tantas décadas de violencia empresarial, institucional, gubernamental, jurídica, verbal, vecinal, familiar, de pareja, patriarcal; imperial?

¿Estamos en la nada, perdidas y perdidos, necesitándonos pero sin saber cómo y qué hacer para poder reconocernos, encontrarnos?

Orlando Suárez y Horacio Méndez, construyen los personajes con maestría y eso define cómo el escenario se llena de ellos, en ese espacio tan vacío de cosas y tan repleto de dos formas de pensar y sentir. Expresión corporal, gestual, voces, miradas, se valen de todo para que sus personajes estén allí, tan desnudos tan vulnerables, tan como nosotras y nosotros; sus miradas son inolvidables. El ritmo que Porras imprime como director, tanto en la expresión corporal como en la vocal, nos mete en ellos, nos coloca en una visión de observador y también de acompañantes, de quien los tiene a su lado, de quien siente lo que viven, nos afectan sus angustias.

Lo que vemos es una joya teatral, un libreto maravilloso, dos actuaciones que enamoran. Vemos humildad, seres humanos rendidos ante el teatro, respetando al teatro, amándolo. Tan cierto como la nada es el resultado del amor al teatro y a la ciencia. Porras, logra, como dramaturgo y director, “potabilizar” lo inentendible para la mayoría, tal vez porque la mayoría no conoce de cuestiones de la física, pero sí del sentimiento; quizá Guaco tiene razón y esto es un sentimiento nacional; y está expresado desde el inicio, con esa pieza musical que nos introduce en la obra, en la vida y probablemente en ¿la nada?

Y Marlene nos canta Que no oigo el vuelo de palomas ni campanas
Y no se asoma el Sol a nuestra ventana
Porque tal vez no habrá mañana.

Estarán del 26 de febrero al 8 de marzo de 2026, de jueves a sábado a las 5:00 p.m. y los domingos a las 3:00 p.m., en el Teatro Alberto de Paz y Mateos, en la Sala Román Chalbaud. Calle Dr. Ramos, Las Palmas. Entradas en taquilla Bs. 1.700. Tienen vigilancia, estacionamiento gratuito y cafetín.

Cuentan con dos promociones, que hacen las entradas más asequibles: los jueves, gratuitos para las chicas y los viernes, 2x1.

Ficha

Libreto y Dirección: Rodolfo Porras.

Actuación: Orlando Suárez y Horacio Méndez.
Creación musical. Gilberto Simoza.
Música en escena: Gilberto Simoza y Ginmay Gimón.
Iluminación: Víctor Alexander.

Leonardo Guilarte Lamuño (@leonardoguilartel)

Es dramaturgo, guionista, docente, director y publicista. Con más de 30 años en el mundo audiovisual, también participa en experiencias teatrales. El año pasado, en julio, estrenó como dramaturgo y director: “Extraños en el Subte”, en el Festival de Autores In-visibles”, y posteriormente en noviembre, “¿Qué vaina esta?”. Actualmente escribe la trilogía de monólogos “Sentir las cadenas”. Forma parte de “Taima Teatro” y dirige el emprendimiento educativo Cursos Solidarios (@cursos.solidarios).

22.2.26

La tragedia clásica: La tentación de vivir en la búsqueda de la gracia perdida. Freddy Antonio Torres González

 Sin duda nuestra época es nihilista, nos preocupamos a cada rato por un nuevo acceso al Ser, solo aparece una única respuesta que mostrar: la recuperación de la gracia perdida.

Existe pues una Epifanía de la Gracia que se parece a otra, quizás más pertinente para el hombre contemporáneo.
Es distinta de aquella que llamamos judeo-cristiana, también distinta a la griega como fundamento de la religión.

En esa otra Epifanía se revela algo misterioso que aparece como una luz cegadora, un término "ontológico": la Nada.
¿Qué semejanza existe para la violación de lo sagrado entre la Gracia y la Nada…?
Creo que se trata de una teología mística que se acerca al Dios revelado; desde nuestra perspectiva, se acerca una Gracia nueva, o de la Nada, no conoce, más bien interfiere la revelación de una deidad.

La Epifanía de la Nada puede solamente realizarse cuando aparecen hombres que no pueden renunciar a lo sagrado, pues ven en él la Gracia, dice Nietzsche.
Es una Nada que vivifica.
Heidegger afirma que hablar de la nada en la aflicción en la tragedia Ática nunca es habitual no es algo común.
"Jamás se puede hablar de la nada como se describe, por ejemplo un cuadro, es decir, sin mediaciones. Pero es posible apuntar a la posibilidad de tal decir de la Nada"

En el teatro contemporáneo aparece una experimentación existencial desde el cuerpo y el sueño, aparece un Ethos gnóstico, ya que no consiste en la adoración o el culto a cualquier dios, sino en la trágica experiencia de la "'ausencia divina de dios" que los poetas místicos lo llaman Nadie (Niemand).
Lo inaudito de una invocación poética, a través de la euforia, se junta con el poeta y se produce la Nada, origen y fin de su existencia:

Salmo:
Nadie nos volverá a amasar de tierra y barro,
nadie conjurara nuestro polvo.
Nadie.

Loado seas tú, nadie.
Por tu amor queremos
florecer.
Hacia
ti.

Una nada
éramos, somos, seremos,
floreciendo;
la rosa de nada,
La rosa de nadie. (Paul Celan).

En estos maravillosos versos
Rilke también descubre su Epifanía
descubre la rosa de nadie.
Cuando se trata de interpretar este poema
tenemos que reconocer a Nadie
una deidad ausente
ante la cual nos sentimos
Ausente
como una Nada
que sin embargo
quiere florecer.
Y,
en este florecer
hay un profundo agradecimiento
del poeta trágico
quien decide y cuenta
que somos la "rosa de nadie",
hay un Dios ignoto
que le produce la revelación
de la alabanza
una revelación de lo trágico.

Ahora bien, frente a la facticidad de la existencia, el hombre está irremediablemente solo. Solo con su deseo y horror al contemplar en la abismal profundidad de su corazón aquello que Nietzsche llamó mysterion.

En su relación con el mundo
el dramaturgo trágico
no pudiendo encontrar sosiego en sus desvelos,
ese don apacible de la calma existencial,
al contrario descubre realidades difíciles,
dispersas, plurales,
el poeta crea una zona de sosiego una paz silenciosa la cual le permite sobrevivir
un anhelo que posiciona al hombre
frente al mundo y ante la vida.

Es la vida identificada con el sufrimiento,
un mundo de contradicciones
la enfermedad del vértigo según Nietzsche,
que trata de abolir como falso todo
cuanto es perecedero que es una tempestad.
Trata de producir un sentimiento de poder
una verdad cuestionada
un tipo de error sin el cual el espectador
no logra vivir la experiencia trágica.

La verdad de estos seres
para Shakespeare es un tipo de error
una forma de comportamiento vital
una manera de vivir sus personajes
una determinada especie de seres brutales
comportamientos, intrigas, pasiones,
desenlaces, lucha y muerte como destino.

La voluntad de estos seres
no es otra cosa sino una voluntad
de hacer fijo lo verdadero
perdurable, estricto, mortal,
evitando el destino cruel y vertiginoso
de las situaciones del mundo creado.
Los conflictos y situaciones desencadenan
una imposibilidad de ver la cara del hombre
que se muestra a través de la ficción.

La trama de los hechos en el Rey Lear,
es la lucha del Rey por hacer tolerable
asequible, verdadero, comprensible
las relaciones para hacer visible
lo real de la verdad artística
que se desprende de una manera frágil
tras un velo de autenticidad sustentada
en una naturaleza obediente y de utilidad,
un final irremediable y feroz:

Simplemente aceptar los sucesos como algo inevitable, mirar los acontecimientos como propios y legítimos, aprender a soportar la vida de estos personajes majaderos a través de una ventana estrecha incómoda que anuncia la calma.

Shakespeare no tolera el hecho
de que el hombre no pueda mantenerse
indiferente ante el escenario del mundo
que es un monstruo de mil cabezas,
amenaza y reta a través de duelos y retos
los diabólicos enfrentamientos mortales.

Un hombre es un hombre
si nombra y valora los hechos
que proyecta hasta el infinito
la eternidad de su naturaleza

Como resultado de la teatralidad Isabelina Shakespeare experimenta una plasticidad estética de sus temas, personajes, historias de la existencia de una relación atroz viable, entre el mundo y el hombre, que es la vida.



Freddy Antonio Torres González. Mérida 2026.

19.2.26

Yaracuy: Homenaje a Germán Ramos en la Biblioteca Oswaldo Méndez, Yaritagua

La Biblioteca Oswaldo Méndez y la Asociación de Artistas Plásticos de Yaritagua siguen tramando el Programa de Conversatorios, homenaje en vida a insignes ciudadanos artistas y cultores del pueblo. El mes de febrero se le asignó al titiritero actor dramaturgo poeta y artista plástico Germán Ramos, director del Teatro del Sol, como se hizo popular, en la región, el Taller de Títeres y Teatro "Porque un día salga el sol sin nubes que lo oscurezcan".  Desde 1980 hizo su casa del sol en la capital del Municipio Peña generando para la localidad y todo el país sus propuestas de títeres, teatro de calle, circo-teatro y animación sociocultural.

El Teatro del Sol y el trabajo de Germán Ramos son una referencia fundamental del arte escénico de la región centro occidental y del país. Es una fuerza creativa que desde Yaritagua se proyecta como una entrega amorosa y filosófica al arte. Por eso, esta mañana se reencuentran poetas y músicos de Lara y Yaracuy, hermanados por los rayos del sol yaritagüeño, que sostiene un arte de compromiso espiritual con el pueblo y sus poderes creadores. De la Ruta Latinoamericana de Poesía, hicieron una escala Braynely Mendoza y Francisco Pancho Pérez, el trovador brechtiano Rafael Viloria, el querido camarada de muchas aventuras Alexis Mujica y con él, la artista plástica y narradora oral Nildhe Silva.

Estuvieron presentes la artista circense Aura Hernández, toda una embajadora de la herencia yaracuyana y su fraterna tradición creativa; por el lado de Llantawa, se agradece la presencia del profesor Jesús Chucho Delgado, camarada compañero dentro de esta historia así como los artistas plásticos Iván Castillo y Frank Suárez, el actor Heberth Tovar, la poeta Moraima Almeida, silenciosa y vigilante testigo de muchos procesos creativos; el poeta Virgilio Castillo y su valioso aporte de valor humanista, que más allá de las diferencias políticas, ofrece fraternalmente un abrazo. El querido profesor y crítico Rubén Romero Montilla; el cariñoso personal de la Biblioteca Pública de Yaritagua: Brizeida, siempre cortés. Argenis, Marisol, Marbella; el cantautor Molleja y otros afectos que le dieron un valor especial a esta mañana del 19 de febrero de 2026.  Agradecemos a todos de corazón.

18.2.26

Acuarela: El espejo en el que necesitamos vernos.

Leonardo Guilarte Lamuño / Red de Espectadores

Función del domingo 15 de febrero de 2026

El teatro, en su esencia más pura, funciona como un espejo de la sociedad. Es el espacio donde la comunidad teatral nos brinda lo que ha observado en el entorno para devolvernos una imagen que, a veces, preferiríamos no ver.

La Compañía Nacional de Teatro (CNT, @cnteatro_ve) nos presenta esta puesta en escena dirigida por Omar Churión, que se atreve a abordar uno de los vacíos más dolorosos en la dramaturgia venezolana reciente: la violencia sistemática contra la infancia.

Churión, nos comentaba luego de la función, que sentía mucha preocupación por la invisibilización de este tema; por eso decidió trabajarlo. Curiosamente, el año pasado en Caracas, se realizaron dos obras con el tema de la violencia contra menores, una de ellas es por supuesto Acuarela, la otra es El Recreo, una obra magistral, escrita y dirigida por Theylor Plaza, en el Hogar Canario y que nos coloca frente a la crudeza y complejidad del acoso escolar.

Presentada en la Sala Román Chalbaud del Teatro Alberto de Paz y Mateo, en su segunda temporada, Acuarela busca la sensibilización a través del impacto emocional y de un texto que aporta mucha información para comprender los contextos.

Una dramaturgia nacida de la investigación

Lejos de ser un texto previo, es fruto de seis meses de investigación colectiva. El elenco, mayoritariamente juvenil (perteneciente a los elencos Emergente y de Laboratorio de la CNT), se sumergió en el visionado de documentales, análisis y debates sobre la violencia contra menores de edad. De esos conversatorios y reflexiones surgieron frases y textos que Churión compiló y ordenó, dándole sentido dramatúrgico.

El resultado es un guion narrativamente interesante que necesariamente rompe la cuarta pared: vemos a un Escritor intentando crear una obra mientras sus Personajes, basados en personas reales y no en pura ficción, le hablan y también al Público. A esto se suma un hilo conductor perturbador: una entrevista, que el Escritor le realiza a un Asesino en Serie de niños. A través de este recurso, la obra explora la psicopatología del agresor y, más importante aún, las causas estructurales que empujan a los niños a la calle, muchas veces huyendo de abusos intrafamiliares perpetrados por padres o hermanos.

Estética de la luz y esculturas móviles

Visualmente, la obra es un acierto. Churión demuestra una asertividad extraordinario en el manejo de la violencia física: no la muestra de manera explícita o gratuita, sino que se vale de la sugerencia, las sombras y el sonido. El público siente el dolor sin necesidad de ver el golpe directo, lo cual resulta mucho más potente y respetuoso con la temática.

La escenografía es dinámica y contemporánea. Los elementos móviles permiten que los actores interactúen constantemente con el espacio, creando "cuadros que se mueven" o “esculturas vivas” que justifican el título de la obra. La iluminación juega un papel protagónico; el manejo de los espacios, la oscuridad, los colores y las sombras es exquisito. Hay momentos donde la sombra es la verdadera protagonista, obligando al espectador a fijar la mirada y prestar más atención, profundizando en la lectura espacial de la escena.

Desde hace varios años, los montajes de la Compañía Nacional de Teatro, vienen con el sello de una aproximación plástica, son obras en las que tanto lo pictórico como lo escultórico llega a tener gran peso (dos buenos ejemplos son Profundo y Los 4 de Copenhague). Van reconfigurando la utilización del espacio, la concepción del espacio teatral y aprovechan cada milímetro de la Sala Román Chalbaud, sus paredes de ladrillos, la tramoya, el piso, los faroles; son montajes multiespaciales, es como una película 4D, puedes mirar hacia cualquier lado y encontrarte uno o varios elementos que acompañan tu proceso como público y van generando más sentido y sensaciones, que ocasionan que la experiencia de asistir a la obra se viva a plenitud.

El peso de la actuación

El trabajo actoral es, sencillamente, impresionante. Enfrentarse a un texto cargado de angustia, incertidumbre y dolor, requiere una exigencia física y emocional inmensa. Sin embargo, el elenco resuelve cada momento con una naturalidad conmovedora. Logran combinar instantes de dulzura sublime con la crudeza de la realidad callejera, manteniendo al espectador envuelto en una atmósfera densa desde el momento en que suena la música infantil de apertura.

Una obra necesaria (aunque incómoda)

Acuarela no es una obra para "gustar" en el sentido tradicional. Como bien señaló una espectadora al final de la función del domingo 15 de febrero: "No me gustó". Y esa es, precisamente, la victoria de la pieza. No puede gustarnos el abuso, ni la negligencia adulta, ni el acoso, ni la violencia, ni la indiferencia, ni la impotencia. Aunque celebremos este poema urbano que abruma con la belleza que encuentra en el dolor, tenemos que reaccionar frente al tema y decir que nos desagrada; ya que la obra busca incomodar para concienciar. Nos toca acompañarla con conciencia ciudadana y humanidad.

Acuarela es un montaje necesario dentro del teatro venezolano contemporáneo. Es una invitación urgente a mirar lo que duele para poder sanarlo. Toca ir, sensibilizarnos y contribuir a que el teatro cumpla su  función social.

Esta obra es una pieza fundamental para padres, jóvenes, tíos, abuelas, madres, y también para estudiantes de sociología, psicología, trabajo social y de cuerpos policiales. Por su contenido, está recomendada para mayores de 14 años; ojalá pudiese ser vista por estudiantes, cuerpo profesoral, y empleadas y empleados de liceos y colegios de la zona, así como de entes públicos y privados de la de la Av. Andrés Bello, pienso en la Fundación del Niño Simón, la Contraloría General de la República, entre otros, dado que el Teatro Alberto de Paz y Mateos, está a pocas cuadras de estas instituciones.

La Compañía Nacional de Teatro mantiene su compromiso con la accesibilidad cultural. Los boletos rondan los U$D5 a Tasa BCV, con políticas activas como “Jueves gratis para mujeres” y “2x1 los viernes”. Acuarela continuará esta semana, desde el 18 al 22 de febrero, en horarios de 5:00 pm de jueves a sábado y el domingo a las 4:00 pm.

El equipo que realizó esta maravillosa obra está conformado por: Omar Churión, en Dramaturgia y Dirección; “Jo Sé”, Amilkar García, Francys Briceño, Sara Escalona, Yemaya León, Sebastián Quevedo, Yisser Oviedo, Kenyerli Gelvis, Maddy Hernández y Keyla Guerrero, en Actuación; Gema Nerissa, en la Asistencia de Dirección; Jasón Hernández, en la Producción; Sofía Carreño, en la Asistencia de Producción; Alejandro Martínez, en Iluminación; Alejandro Capote, en Sonido; Johana Rojas, en Vestuario; y Rufino Dorta, en la Producción General.

 

Leonardo Guilarte Lamuño (@leonardoguilartel)

Es dramaturgo, guionista, docente, director y publicista. Con más de 30 años en el mundo audiovisual, también participa en experiencias teatrales. El año pasado, en julio, estrenó como dramaturgo y director: Extraños en el Subte, en el Festival de Autores In-visibles, y posteriormente en noviembre, ¿Qué vaina esta?   Actualmente escribe la trilogía de monólogos Sentir las cadenas. Forma parte de “Taima Teatro” y dirige el emprendimiento educativo Cursos Solidarios (@cursos.solidarios).

16.2.26

Teatro necesario. William Leal

Foto: William Leal
          

Vinieron de lejos, vinieron de muy lejos (…)  ¿Qué querían?  Tierras, oro, plata seres humanos, ¿para qué?  La codicia los guiaba era su alimento. Su placer fue el robo, el saqueo, la violación. Su cultura es: pillaje, tortura y muerte”. La obra teatral De lejos (William Leal, 2023) plantea la angustia y padecimientos de nuestros ancestros ante la invasión a Nuestrocontinente por parte de los poderosos imperios del siglo 16: español, portugués, francés e inglés. Irrupción traducida en genocidio, robo de tierras y saqueo de valiosos recursos cómo el oro.

 

Foto: William Leal
Explosiones, infraestructuras destruidas. Más de una centena de víctimas entre heridos y fallecidos es el saldo, conocido hasta el momento, del ataque armado al territorio venezolano ejecutado el pasado 3 de enero por fuerzas militares pertenecientes al imperio que desde mediados de la pasada centuria desplazó a las otrora poderosas potencias europeas. El teatro como voz de los oprimidos no puede callar ante semejantes acciones que similares a las del siglo 16 buscan la depredación de recursos naturales que al áureo metal agréganse ahora el petróleo, el gas y otros.  

 

El martes 3 de febrero el teatro venezolano, aunado en el Movimiento Teatral Venezolano Organizado (MOTEVO), alzó su voz por medio de la Toma Teatral Nacional 3F para denunciar la perversa agresión contra el territorio nacional y el rapto del presidente de la República Nicolás Maduro junto a su esposa Cilia Flores.  Teatreros y teatreras estuvieron en escena   por la Patria. 

 

De lejos, Artechisua Teatro Viajero

En San Cristóbal, estado Táchira, la plaza Bolívar y la Casa Steivorth (frente a la Plaza) fueron los escenarios donde el Movimiento Teatro Escena Táchira  atendiendo el llamado del  MOTEVO articuló, con el respaldo del Ministerio del Poder Popular para la Cultura en el Táchira, a  las agrupaciones  Arte y Movimiento, Artechisua Teatro Viajero, Odraleba Teatro, Sacienzen Teatro de Vanguardia y Misión Cultura-Táchira   en esta  inédita  jornada. 

 

Foto: William Leal

Las obras La Bestia insolente de Arte y Movimiento, De Lejos (Artechisua Teatro Viajero), Sentir venezolano (Misión Cultura) y Experimento 1,1(Sacienzen Teatro de Vanguardia y Odraleba Teatro) afirmaron lo necesario que es hoy, cuando las agresiones armadas van precedidas de arremetidas cognitivas (mayormente a través de las redes electrónicas) un teatro contestatario que descolonice esas mentes alienadas que solicitan intervenciones e invasiones militares a su propia patria. 

 

William Leal            

S.C, febrero de 2026   

Maneras de mirar

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Miradas al escenario nace como resultado  del taller de Crítica Teatral organizado por la Compañía Nacional de Teatro de Venezuela durante e...