Buscar este blog

1.7.26

El stand-up-up comedy como bálsamo, regulación y resiliencia en El Tigre

 

Florgeisapsa Millennial

Por Miguel Flores

El regreso de un creador a la tierra que lo vio nacer siempre posee una carga poética innegable, pero desde la perspectiva del rigor escénico, este retorno adquiere la dimensión de un acontecimiento cultural fundamental para nuestra comunidad. Florgeisapsa Millennial, una artista nativa de El Tigre, regresó a su hogar tras consolidar una intensa trayectoria. Formada académicamente en Caracas, donde egresó de la Universidad Nacional Experimental de las Artes, UNEARTE, su camino la llevó hace ocho años a radicarse en los paisajes más australes de la Patagonia, casi en el fin del mundo. Hoy, su vuelta a casa para reencontrarse con su familia y con la comunidad del colegio Tulio Febres Cordero, una institución que representa un verdadero privilegio educativo y una familia para el país, coincide con su primera presentación oficial en un escenario local. Este emotivo reencuentro y su altísimo valor humano han quedado plasmados como un testimonio invaluable en el documento audiovisual.

​Como observadores del hecho teatral, es fascinante analizar cómo lo que originalmente estaba pautado como el estreno de un espectáculo de stand-up comedy, un género que bajo la mirada profesional de Florgeisapsa cobra una madurez técnica y una dimensión conceptual totalmente nueva, supo dialogar con la realidad inmediata. Ante la dolorosa tragedia del terremoto ocurrida hace apenas ocho días, la función experimentó una transformación orgánica y urgente. Con una sensibilidad artística superior, la creadora le dio la vuelta a la propuesta para convertir el escenario no en un espacio de mera distracción, sino en un poderoso centro de aliento, regulación emocional y profunda solidaridad.

​El espacio del Club Paso Real, que destacó por su calidez y su excelente atmósfera, se transformó en un auténtico vórtice de espacio y tiempo. El público no asistió únicamente a un despliegue de humor, sino a un ejercicio de sanación colectiva a través de la presencia viva de la actriz. Con una notable economía de recursos y apostando por la palabra honesta como el eje fundamental de la experiencia escénica, la artista funcionó como un catalizador de bienestar. Logró elevar la energía de una audiencia que necesitaba sacudirse la tristeza, reencontrarse y procesar el dolor en comunidad, compartiendo el pan entre amigos y compatriotas, e impulsando una noble causa benéfica mediante la recaudación de insumos para el Hogar Bambi.


Lo que está sucediendo con Florgeipsa como creadora es una verdadera novedad tanto en Venezuela como en El Tigre. Su sólida formación se evidencia en su impecable dominio del ritmo, en el manejo de las pausas y en su capacidad para hacer que la comedia dialogue de forma respetuosa con la vulnerabilidad humana, utilizándola como una herramienta de transformación social incalculable. Esta exitosa y conmovedora presentación es apenas el inicio de una serie de actividades de gran relevancia que ya se estarán dando a conocer próximamente. Su primera e impactante función en su ciudad natal no solo deja constancia de su talento, sino que establece un bellísimo precedente ético y estético, recordándonos que el arte es, ante todo, un espacio sagrado para mirarnos a los ojos, sanar juntos y acompañarnos en la dificultad. Estaremos muy atentos a sus próximos pasos. 



30.6.26

LAS MUJERES SOMOS... a beneficio de HOGAR BAMBI 30 de junio, 7:00pm, CLUB PASO REAL, EL TIGRE, Anzoátegui

 

¡Hola!

Queremos contarte algo muy importante sobre nuestra función de LAS MUJERES SOMOS... este 30 de junio, 7:00pm en el CLUB PASO REAL, en EL TIGRE, estado Anzoátegui a beneficio de HOGAR BAMBI. Ante la situación actual, hemos decidido transformar este encuentro.

Aunque mantendremos nuestro espacio, el enfoque no será solo de stand-up comedy; queremos que sea una noche de apoyo comunitario, reflexión y regulación emocional para reconectar desde el corazón.

Nos hemos aliado con Hogar Bambi para convertir el teatro en un centro de acopio. Ellos están haciendo una labor increíble apoyando a niños huérfanos y rescatados del terremoto, y nos necesitan.

Si ya tienes tu entrada, ¡te esperamos! Tu presencia es un gran abrazo para la causa. Si no tienes entrada, ¡también puedes venir!

La invitación está abierta a todo el público que desee acercarse a donar suministros y compartir este espacio de conexión.

Además, nuestros queridos patrocinantes se suman a la causa: estarán recolectando insumos y donando parte de sus ganancias.

Trae lo que puedas, suma tu granito de arena y compartamos un momento inolvidable. ¡Nos vemos hoy, MARTES 30 DE JUNIO! 

29.6.26

Los quince de Isnotú, de Ligia Álvarez

 

Los quince de Isnotú, foto D. Ortega

Por David Ortega

 

El 21 de junio de 2026 tuvimos la oportunidad de viajar a Puerto La Cruz (estado Anzoátegui) para presenciar en la sala de Puerto Teatro, en el marco del Tercer Festival Teatro de Autores, la puesta en escena de la obra Los quince de Isnotú, escrita por Ligia Álvarez, reconocida dramaturga de la capital de la República.

 

La dirección estuvo a cargo de Carlos Díaz, director de la agrupación Teatro UDO de la Universidad de Oriente (UDO-ANZOÁTEGUI) desde hace 18 años de sus 52 años de labores. Para el montaje de esta obra, en esta oportunidad, contó con la actuación de los estudiantes Virginia Maneiro, Marieli Rengel, Francis Aguilera, Daniela Maneiro y Miguel Ramírez, quienes interpretaron a los personajes Isnotú, Graciosa, Julianita, Zoila y Vicente, respectivamente. Merece destacar la buena actuación de todo el elenco, sobre todo la de los personajes de Julianita y Graciosa (dos ancianas) que fueron interpretados magistralmente a pesar de la exigencia que requiere la encarnación de este tipo de personaje por jóvenes actores. También merece resaltar la completa fidelidad al texto de la obra original de Ligia Álvarez, el vestuario y la utilería minimalista acertada que se mostró.

Se trata de la historia de una adolescente considerada anormal por su madre porque Isnotú es una asidua lectora, diferente a la mayoría de las muchachas de su edad. La madre se empeña en celebrarle sus 15 años a pesar de la resistencia del padre y de la propia joven. La madre recurre a unas amigas ancianas que encuentran la manera de llevar a cabo la celebración, contando con las redes sociales para asegurar la asistencia de los invitados. Pero, lo que no previeron es que Isnotú no tiene amigos sino miles de contactos que pese a ser invitados no asisten a la fiesta, y tienen que regresar decepcionados a casa, menos el padre que siempre se opuso y la misma Isnotú que pudo terminar de leer una novela ese día. Así termina este divertido sainete contemporáneo.

24.6.26

Teatro Ateneo de Maracay: La convención, convencional. Por Bartolomé Cavallo

Asistí el sábado 20 de junio de 2026 al Ateneo de Maracay (TAM) para presenciar el espectáculo La Convención del dramaturgo venezolano Umberto Orsini (1926–2017) con el elenco del Teatro Estable de Maracay, y la dirección de Humberto Lara. Participan Maríaelena Prieto, Laura Vargas, Yannine Champion, Raquel Piñeiro, Vanesa Mendoza, Denys Alves; asistente: José Noguera y Jans Velásquez como maquillador. La parte técnica es del equipo técnico del TAM.

La Convención fue estrenada en 1967 con el sugestivo título de Bla, bla, bla; hecho importante que se desglosará más adelante. Esta obra se circunscribe en el sainete, género muy propio de mediados del siglo pasado; trata de la reunión de unas personas para discutir quién sería el próximo presidente. Aquí aparecen cinco actrices y un actor, aunque en el texto original aparecen más personajes. Cada uno se propone como candidato (a), pero a la hora de votar aparecen empatados con seis votos cada quien; deben, entonces, dilucidar el ganador o ganadora según diferentes formas; desde papeletas, quién habla mejor, quién es más simpático o hasta el famoso tín marín cúcara mácara.

Ambientada en los años 60 da a entender el momento histórico de la nueva democracia en el país, donde los mítines, reuniones, prensa escrita, jolgorios familiares y convenciones, eran el día a día de la sociedad venezolana. El país se debatía en partidos políticos, movimientos, grupos y casi toda la actividad social giraba en la política; hasta en la guerrilla de la extrema izquierda. De allí el título: la convención.

En este contexto, asumo que el maestro Lara marca el leit motiv para la puesta en escena, signada por solo seis sillas, a modo de un salón para reuniones, desde donde los accionantes se sientan, se desplazan, cantan y hacen coreografía. Hay varios momentos de mucha técnica de baile (Umberto Lara es profesor de ballet) lo que le imprime bien logrados pasajes, con apoyatura de canciones, coros, movimientos e improvisaciones y cantos en vivo. También utilizan franelas con figuras y máscaras que representan diversos personajes alegóricos a figuras de políticos venezolanos. A veces el trabajo coreográfico solapa al actoral.

En este contexto, hay que destacar el extraordinario trabajo de Marielena, limpio, sobrio, siempre pendiente de la actuación y del desplazamiento de sus compañeros y compañeras; cada vez que en escena -como personaje- pedía la palabra había que estar pendiente de lo que iba a ocurrir; por eso su presencia escénica es inmejorable. Por su parte Laura, con una voz bien puesta, matizada y muy dramática, redondea la conformación de un ambiente agradable al oído, aun en un ambiente marcado por los tonos altos y a veces destemplados. siento que esta joven está en planes de una gran actriz. Alvis buscó un personaje muy activo, resolutor, y es quien lleva el control de la puesta en escena, pero a veces se le escapa el personaje de las manos, haciéndolo rebuscar en esperpento actoral. Raquel controla muy bien el equilibrio, como veterana de las tablas que es. Yannine, con un personaje apagado -ojo, el personaje- lo trabajó muy bien; seductor, minimalista, transgresor. El resto se ajustó a lo solicitado.

Ahora bien, y dado que la pieza da para que se improvise, se manden a callar y se impongan textos unos sobre otros, el trabajo estuvo bastante limpio, con efectos de baile bien resueltos, utilización de las sillas a lo espectáculo musical, percibo que varios pasajes están desperdiciados, sobreutilizados; hubo momentos en que no alcanzaba la música o no llegaban a tiempo los micrófonos; también observé personajes que se salen de sus características, estaban más pendientes de organizar la coreografía. Alvis en un momento mandó a que entrara la música -porque no entraba- como si estuviera en un concierto en la calle: “José, mete la música”. Son los detalles que corrigen los ensayos.

Por otra parte, el TEM, ya cuenta con cerca de 60 años y solicito se enfoquen en montajes de mayor envergadura, tratar de buscar alianzas, presupuesto, terminen la sede y se conviertan en un grupo para recorrer el país y salir al exterior. Un grupo que nos represente en la aragüeñidad. El tiempo se les está montando encima, pues quien sale jubilado no tiene reemplazo y al cabo de algún tiempito, ya no quedará nadie como personal de planta.

En términos generales, La Convención es un trabajo digno.


Bartolomé Cavallo. Alumno de Ramón Lameda.

 

22.6.26

El Tigre: territorio escénico en el Estado Anzoátegui

 


Por Miguel Flores

La primera y más longeva temporada teatral en la ciudad de El Tigre fue obra del desaparecido Taller de Teatro Tigre, agrupación que en 1979 celebraba ocho años de fundación. Bajo la dirección del recordado maestro Cheo González (+), la compañía ofreció una memorable temporada de dos meses y medio con lo mejor de su repertorio. Entre sus producciones más emblemáticas destacaron El Bichoscopio (obra original de María Elena Walsh y Juan Pagés), El Monte Calvo (de Jairo Aníbal Niño), El Redentor (de Carlos José Reyes), A Dos Manos (del propio Cheo González), Los Hermanos (de Emilio Peña) y El Juego (de Mariela Romero), entre otras piezas fundamentales de su trayectoria.

​Tuve el privilegio de presenciar algunas de estas obras en su mítico Teatro de Bolsillo —ubicado en la calle Bolívar, de forma diagonal a la iglesia Virgen del Valle— y otras en el ya desaparecido Cine Plaza. Solo lograba entrar a algunas funciones; después de todo, era un menor de apenas 13 años. Aquellas temporadas transcurrieron entre 1979 y 1981, una época en la que ni siquiera imaginaba que un día formaría parte de la historia teatral de mi ciudad, y mucho menos que me convertiría en actor egresado de la Escuela Superior de Artes Escénicas Juana Sujo.

​Aquellos elencos estaban integrados por jóvenes y apasionados protagonistas que acompañaban al señor González en sus temporadas. Recuerdo con gran nitidez a Gledys Dimas, Adelaida Mora, Zoyla Ramírez, Yahaira Salazar, Iraida Cuenca, Alexis Morey, Luis Nelson Mata, Argenis Lozada y Luis Galbán, junto a muchos otros cuyos nombres el tiempo borra, pero la memoria resguarda.

El hilo dorado de la historia.

​Para entender este fenómeno hay que mirar hacia atrás. En la década de los sesenta, el maestro argentino Carlos Giménez fundó un taller de teatro en el antiguo Ateneo de Caracas, que posteriormente, en 1971, daría vida a la Fundación Rajatabla. Acompañado por creadores y actores extraordinarios como Hugo Arneodo, Juan Pagés y Aníbal Grunn, transformaron la escena nacional. Tras años de fructífera creación colectiva en la capital, la diáspora creativa llevó a dos de ellos al interior del país: Hugo Arneodo llegó a Cumaná y fundó el extraordinario grupo de títeres Quijotillo —al cual disfruté en numerosas ocasiones durante sus giras en nuestra Casa de la Cultura—, mientras que el maestro Juan Pagés se estableció en Ciudad Guayana para fundar el Taller de Teatro La Barraca, un faro de la teatralidad en el sur de Venezuela.

​José "Cheo" González, egresado de las filas de Pagés, regresó a El Tigre, su tierra natal, para fundar el primer movimiento escénico con visión profesional. Con su llegada, se dejó atrás el teatro puramente panfletario y político de los años sesenta, que se utilizaba en la Mesa de Guanipa como una herramienta de captación partidista por los movimientos de izquierda. El Taller de Teatro Tigre marcó el quiebre definitivo, impulsando un quehacer centrado en el arte, suspendido en una atmósfera poética entre lo onírico y lo profesional.

Festivales y permanencia.

​Años más tarde, en 1994, Juan Manuel Muñoz "Moriche", desde la presidencia de la Casa de la Cultura Ateneo Simón Rodríguez, fundó la primera Confrontación de Teatro de la Mesa de Guanipa, un hito que se realizó durante tres años consecutivos. Este festival local convocaba a agrupaciones nacionales a presentarse tanto en el Ateneo de El Tigre como en las comunidades vecinas. En ese mismo período dorado, germinó en el Ateneo el primer Festival de Teatro Infantil, que en sus dos o tres ediciones mostró el trabajo de colectivos profesionales de Caracas, Barcelona, Puerto La Cruz, Anaco, Cantaura y creadores locales. Coincidencialmente, por aquellos días también daba sus primeros pasos la Muestra de Teatro de Cantaura, que hoy ya celebra más de 40 años de resistencia cultural.

​Desde la segunda mitad del siglo pasado, la ciudad de El Tigre ha respirado una rica tradición teatral y una profunda historia escénica local. Hubo teatro, hay teatro y seguirá existiendo mientras el mundo ruede. Como bien sentencia nuestro hermano Argenis Lozada: "Yo conozco el güey que jala y la víbora que pica".

​¡Que viva la historia del teatro en El Tigre y la teatralidad local, regional y universal!

​Miguel Flores
Actor, director y productor teatral



21.6.26

Entrevista a Carlos Canales sobre su proceso creativo en la obra "Suenan las campanas" por Carlos Rojas*

 ENTREVISTA A CARLOS CANALES

SOBRE SU PROCESO CREATIVO

EN LA OBRA SUENAN LAS CAMPANAS

por Carlos Rojas*

             criticarojas@gmail.com

                      Especial para Miradas al Escenario

Carlos Canales.  Foto: Archivo Personal del Escritor © 2026.

Después de recorrer ese universo donde la memoria se fragmenta entre canciones, voces y delirios, resultaba inevitable conversar con el propio dramaturgo Carlos Canales (Río Piedras; Puerto Rico, 1955), sobre el proceso de creación de Suenan las campanas (2026).

Más allá de la lectura crítica, me interesaba entrar en el laboratorio íntimo de una obra que atravesó múltiples reescrituras hasta encontrar su forma definitiva: entender cómo nació la figura del anciano, por qué la salsa terminó convirtiéndose en estructura dramática y de qué manera la memoria, el humor y el deterioro emocional fueron moldeando una de las piezas más singulares de su dramaturgia más reciente.

La conversación no busca “explicar” la obra, sino acompañar las reflexiones que deja el texto: las voces, los silencios y las campanas interiores que siguen sonando incluso después de terminada la escena.

En el caso de su autor, no es simplemente una pieza sobre la vejez, la salsa o la memoria: es una inmersión en el momento exacto en que la identidad comienza a fracturarse y sólo quedan esas voces, canciones y los recuerdos de una vida intentando resistir al olvido.

A través de varias reescrituras y versiones sucesivas, Canales ha ido depurando una dramaturgia profundamente caribeña donde el asilo se convierte en escenario existencial, la radio en máquina de memoria y la salsa clásica en una especie de liturgia emocional.

Lejos de la nostalgia fácil, la obra explora el deterioro afectivo, la soledad y el miedo a desaparecer desde un lenguaje atravesado por el humor oscuro, el delirio y la música popular.

Esta obra también representa otro desafío singular: el de un creador que no sólo escribe, sino que además dirige, produce y acompaña el proceso de montaje de una obra que ha mutado constantemente en busca de su forma definitiva.

Conversamos con el creador puertorriqueño Carlos Canales, sobre el complejo proceso de creación de Suenan las campanas, una pieza donde las canciones no funcionan como acompañamiento, sino como restos de identidad; donde las campanas no anuncian una celebración, sino la voz persistente de una memoria que se niega a apagarse. Comienzo por preguntarte:

-¿Qué apareció primero en tu imaginación: el anciano en el asilo, la música salsera o la voz que llama a Mai”?

Lo primero que apareció fue la imagen de un anciano en un asilo. Después descubrí la voz y por último la música salsa, motivada por la primera emisora de salsa del mundo: WVOZ, Radio Voz, Carolina, Puerto Rico.

-¿La obra nació como homenaje a la salsa clásica o la salsa apareció después como vehículo para hablar de la memoria y el deterioro?

La obra nació como vehículo de la memoria, pero de la memoria involuntaria. Y en esa memoria…apareció WVOZ Radio Voz y la salsa.

-¿Por qué decidiste situar la acción en un asilo y no en otro espacio?

Porque así fue como me llegó la imagen.

-¿Qué encontraste teatralmente en ese lugar de abandono?

El lugar no fue parte de mi premisa, sino ver el anciano en el asilo. Es el anciano, su silencio y soledad, lo que me motivó a escribir la obra.

-¿Te interesa escribir sobre la vejez o más bien sobre la desintegración de la identidad?

Me interesó escribir, lo que percibía y decía el anciano. Hablar de la vejez y de la identidad no estuvo en mis planes.

-¿Hasta qué punto el anciano protagonista tiene elementos autobiográficos, familiares o provenientes de personas reales que conociste?

Sin lo autobiográfico no hubiera escrito ninguna de mis obras, menos las de mi familia.

-El personaje parece hablar desde varias identidades a la vez: cantante, predicador, hijo, enfermo. ¿Cómo construiste esa fractura de voces?

El anciano habla desde el recuerdo involuntario que fluye sin él proponérselo. Porque todas esas voces están en su interior, en la memoria y se vuelven protagonistas sin que él lo sepa, no las invoca.

-¿Qué papel juega la figura de la madre; la Mai dentro del núcleo emocional de la obra?

Ese es un elemento autobiográfico, colocándome yo como dramaturgo en la posición del personaje y decir los parlamentos de mis obras. Mai tiene múltiples significados que no te los puedo mencionar, yo sé que están, pero no los puedo identificar.

-¿Crees que Suenan las campanas es, en el fondo, una obra sobre la infancia que regresa al final de la vida?

Es sobre la memoria involuntaria donde queda abolido el tiempo y las etapas de la vida.

-¿En qué momento descubriste que el verdadero protagonista de Suenan las campanas no era el anciano, sino la voz?

Desde el principio lo sabía, la imagen me llevó a descubrir su voz, porque no hay elección por parte del anciano. En esta obra yo tuve que descubrir el silencio del anciano. La incertidumbre me mostró la luz.

-En Suenan las campanas, la música no acompaña la acción: parece ser la acción misma. ¿Escribiste escuchando esas canciones o las incorporaste después? Cuéntame.

Las canciones son el leitmotiv de la obra. Aunque no sé las razones. Pero el anciano canta y canta las canciones que están entrelazadas.

-¿Por qué la figura de Héctor Lavoe y la salsa de los años setenta resultó tan emblemática para la construcción del personaje?

Porque Héctor Lavoe fue el cantante favorito del anciano que lo escuchaba desde la adolescencia. Para el anciano, Héctor Lavoe era el mejor cantante de salsa. También le afectó la muerte de Lavoe.

-La repetición de frases y canciones tienen una fuerza casi hipnótica. ¿Pensaste la obra desde una lógica musical más que dramática?

Escogí las canciones por gusto del anciano, que es mi propio gusto. Después descubrí que las canciones generaban clímax. Sí, sentí lo musical y no lo dramático, pero lo musical lo convertí en dramático.

-¿Cuánto influyó el radioteatro o la radio puertorriqueña en la estructura de la pieza y en la presencia de WVOZ como dispositivo?

Sin la existencia real de WVOZ Radio Voz no la hubiera incorporado en la obra. La emisora es el motivo de la obra porque la emisora marcó la vida del anciano. WVOZ Radio Voz quedaba en Carolina, donde yo me críe, y nosotros, ubicados en la plaza de recreo, veíamos a los cantantes y músicos de salsa subir las escaleras del edificio.

-En una obra tan cargada de referencias musicales, ¿cómo evitar que la nostalgia se vuelva un recurso fácil y no una verdadera estructura dramática?

En la obra no hay nostalgia. Porque la nostalgia es un proceso consciente, que se evoca. La estructura de la obra está montada sobre la música salsa. El anciano canta porque quiere cantar (no estoy muy seguro de que quiera), porque le sale, porque se la dicta la memoria. La estructura es la música salsa.

-Suenan las campanas tuvo varias versiones antes de llegar a escena. ¿Qué implica para ti reescribir constantemente una obra atravesada por la memoria, la fragmentación y el delirio? ¿Ese proceso nace de la obsesión, de la inseguridad o del descubrimiento?

Lo que se repite en las versiones es el personaje del anciano sentado en una silla de ruedas. De la primera versión se desprenden las otras versiones. La tercera tiene una particularidad que no tienen las dos primeras. En éstas era un radioteatro y el actor leía el texto. En la tercera versión se elimina el narrador y se muestra el conflicto del personaje.

-En sus distintas versiones, el texto fue desplazándose de una estructura fragmentaria a una más depurada. ¿Qué te enseñó ese proceso sobre tu propia escritura?

Lo fragmentado se mantiene en las tres versiones. Pero la tercera, lo fragmentado supera a las dos primeras versiones. Me enseñó que el escritor puede escribir una historia de diferentes maneras, hasta que llega la que él entienda la más efectiva.

-¿Qué cambió más entre la primera y la tercera versión: la historia, la estructura o tu comprensión del personaje?

-La historia, el personaje es el mismo. En esta tercera versión la estructura está definida y supone un paso adelante escribiendo un texto que valide lo estático.

-¿Hubo escenas o monólogos que te dolió eliminar en las reescrituras?

Son tres historias distintas, pero la primera contiene la historia de la segunda y tercera. Digamos que separé las historias de la primera versión y las hice independientes. Podría decirte que son tres historias que se completan y se pueden representar separadas, como una obra de tres piezas breves.

-¿Qué te revela una relectura años después que no podías ver cuando escribiste la primera versión?

No se trata de ver, se trata de concisión y depuración. Tal vez el hecho de pensar que no había terminado de escribir la historia, que no había encontrado la historia que mejor plantea el conflicto. El hecho de descubrir misterios y decir: esta es la versión final.

-¿Cómo sabes cuándo una obra deja de necesitar correcciones y finalmente está lista para ser mostrada al público?

Es difícil de decir, pero llega el momento de no tocar más el texto, casi siempre ocurre con las representaciones. Pero los textos no están terminados. Es un misterio que no tiene explicación.

-Al ser autor, actor, productor y director, ¿qué tan difícil fue decidir qué cortar de un texto propio sin apegarte a ciertas escenas o diálogos?

La diferencia de este tercer texto con los dos primeros, es que fui añadiendo y no eliminando. El dramaturgo no debería apegarse demasiado a su texto, porque debe cortar lo que no funcione, más allá de lo que revela y poético que sea el parlamento.

-¿Dirigir una obra escrita por ti mismo te da libertad o te vuelve más exigente y despiadado con el material?

Lo que exijo a los actores cuando dirijo me lo apliqué.

-¿La decisión de actuar o estar dentro del proceso escénico modifica tu manera de escribir los silencios y las pausas?

Muchos silencios en el texto se mantienen, pero he reducido el tiempo en los ensayos. Es el tiempo la variación. Me ayudan a la respiración y a organizarme.

-Cuando además produces el montaje, ¿sientes que la logística y la economía alteran decisiones artísticas del texto o la puesta en escena?

No se pueden separar. Sí, las decisiones alteran el texto dramático, porque lo literario pasa a segundo plano y lo actoral se impone.

-¿Qué ha sido más difícil en este proceso: escribir la obra, montarla o defenderla ante un público que puede verla sólo como unhomenaje salsero”?

Primero, escribirla. Ya veremos cómo reaccionará el público, y como yo me sienta representándola. Yo intuyo que la obra posee varios lenguajes y códigos que debe captar el espectador.

-Suenan las campanas dialoga con otras obras tuyas sobre memoria, locura y familia. ¿Sentías mientras la escribías que estabas entrando en un universo mayor o lo descubriste después?

Digamos que iba profundizando en ese universo de la locura. El diálogo con otras obras mías se debe a situaciones que me fueron exigiendo a la hora de escribir la obra para yo interpretarla. Tomé la decisión de que yo era el anciano. Partiendo de esa ficción dialogué con mis obras.

-Para terminar: Después de haber escrito, actuado, reescrito, dirigido y producido Suenan las campanas, ¿qué crees que sigue sonando en ti cuando la obra termina: las cancioneso las voces que el personaje ya no puede callar?

Esta pregunta la responderé después del estreno que será el 26 de junio del 2026 en la 8va Edición del Spanglish Theater Festival, Union City, NJ, y de las funciones el 27 y 28 de junio del 2026 en la 3er Festival de Artistas en Escena por la Paz, Providence, RI.

CR (@mipuntocritico)

 

*Entrevista realizada por Carlos Rojas. Crítico e Investigador teatral venezolano en tránsito por Bogotá (Colombia).                                                                 

 Dramaturgia Esencial de Carlos Canales
Suenan las campanas (2025)
Yo, el Supremo (2025)
El Candombe del Olvido (2025)
El Reguetonero (2024)
Érase una vez en Buenafortuna (2024)
Yo soy el cantante (2023)
El come panty (2023)
Sopas Campbell (2023)
Invitación a la mesa (2023)
Historias de mi gente (2022)
Esas sombras que se ciernen (2022)
Doñaña (2022)
MAI (2020)
Corrupción (2019)
Los laberintos laberíntikos de Ciudad Ghótica (2018)
Los hijos desamparados de Bukowski (2017)
El seminarista (2017)
Antígona Barrio (2017)
El ángel de la muerte (2017)
Amor de Locura (2016)
Avant-Garde (2015)
Entre tú y yo está él (2015)
Siete lunas señoriales (2015)
El cumpleaños (2015)
El Rey del Tambor y el Rey del Palladium (2015)
Las noches oscuras (2015)
Cuando la memoria se convierte en olvido (2014)
A la luz de la luna (2014)
Inhala y Exhala (2013)
Vive y vacila (2012)
Fue una larga noche que terminó en el día (2011)
Los hijos desamparados de Bukowski (2011)
María del Rosario y sus hermanas (2010)
Juicio Final (2010)
No tengáis miedo (2010)
Representación (2010)
El camino (2010)
El árbol de la filosofía (2010)
Los hermanos Karloff-Lugosi (2009)
Mirando el horizonte con los ojos vacíos (2008)
Ellas revelaron secretos esa tarde (2008)
El Generalísimo Brujillo (2008)
Basta ya (2007)
Las Vecinas (2007)
Esperando el momento (2006)
Cuéntame tu tristeza (2005)
Las Noticias (2005)
Historias de mi barrio (2005)
Breve viaje hacia la madrugada (2005)
Payaso de Carnaval (2004)
¡Qué bueno está este país! (2004)
El Señor exige tu presencia (2004)
La niña de cristal (2004)
La familia de don Piro Noble (2004)
El ángel reconstructor (2004)
Salsa, tango y locura (2003)
Los intocables (2003)
La esquina caliente (2002)
Luz Celeste (2002)
Bony and Kin (2001)
Bajo un fuego celestial (2000)
El viajero del tiempo (2000)
¡Maldita sea el Capitán América! (2001)
Ecuajey (1999)
Las turistas se divierten en el parque (1999)
Gracias, mundo (1999)
Vamos a reír un poco (1999)
Homenaje a la salsa clásica (1998)
Robinson, Cagney and Bogart (1997)
El perro de José Ferrer (1997)
¡Se formó la rumba! (1997)
Me gustan las películas de Charles Bronson (1995)
Vamos a seguir bailando (1993)
Margie (1993)
Juego Divertido (1993)
Los tres reyes magos del plebiscito (1993)
Especialmente para ti (1992)
Vórtice (1991)
Tiempo Siniestro (1988)
Juego Peligroso (1987)
La casa de los inmortales (1986)
María del Rosario (1985)
Corrupción (1984).

Ha publicado las obras de teatro: María del Rosario, Margie, Vamos a seguir bailando, La casa de los inmortales, Bony and Kin, Luz Celeste, Salsa, tango y locura, El cine del pueblo, ¡Qué bueno está este país!, Los intocables, Vórtice, Trilogía de los Dictadores, Ecuajey, El generalísimo Brujillo, Teatro del lado de allá y ¡Maldita sea el Capitán América!

En narrativa: (Relatos) Los hombres de los rostros tristes.      

Aquí les dejo algunos enlaces para consultar más sobre el autor:

Maneras de mirar

Maneras de mirar

Miradas al escenario nace como resultado  del taller de Crítica Teatral organizado por la Compañía Nacional de Teatro de Venezuela durante e...