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13.8.26

Conversaciones teatrales con Yarmila Guaramato, por Bartolomé Cavallo


 (Publicada Por Petroglifo Revista Critica Transdisciplinar,
17 de junio de 2024).

Por: Bartolomé Cavallo

Conversaciones teatrales con la distinguida dama Yarmila Guaramato, actriz, diseñadora, directora y docente teatral. Nacida en Valera llegó a Maracay en 1991 donde echó anclas en pro del desarrollo teatral de la región.

Con más de 30 años en los escenarios maracayeros, otros espacios han sabido de su arte. Fue estudiante de Ibrahim Guerra, Pilar Romero, Alberto José Suarez, José Jesús González, William Cuao, Gennys Pérez, Aida Calderón. También recibió pautas de directores internacionales como Jacques Matthies (Dinamarca), Robert Sjoblom (Suecia). Diseñadora de vestuario teatral de agrupaciones nacionales. Investigadora en el área de la pedagogía teatral penitenciaria caso adolescentes. Licenciada en Teatro, mención Docencia por Unearte.

Yarmila, comencemos esta conversación un poco para conocer de tu trayectoria y cuándo llegaste a esta ciudad:

¿Dónde y cuándo comenzaste en el mundo del teatro?

Mis comienzos se remontan a 1990  en la ciudad de Valera, estado Trujillo …cuando se llama a  concurso o audiciones para conformar el TNJ Valera -Teatro Nacional Juvenil de Venezuela- yo contaba con 16 años y para mi sorpresa quedo seleccionada de un grupo de 300 participantes por Pilar Romero e Ibrahim Guerra, los cuales montarían la obra  “Los peces del acuario”, trabajo que no pude concluir por cambio de residencia a esta ciudad de Maracay; ya estando aquí con 17 años ingreso en tres obras de teatro (A la diestra de Dios padre, El tirano Aguirre y El espantapájaros que quiso ser Rey)… paralelamente,  ingreso al insigne Teatro Estable de Maracay. Fueron tiempos afortunados y muy laboriosos.

¿Con toda esta fogosidad con que asumiste el hecho teatral? ¿Cuál es tu norte teatral?

En realidad, yo tengo como norte el teatro y los secretos de la buena dirección de escena ¡Cómo no tenerlo!, si fui una niña adelantada para esto del teatro; pero también es cierto que al este tengo la pedagogía teatral, en el sur tengo el ser vestuarista y en el oeste la escritura y la honestidad. Yo siento que 34 años de trayectoria implica muchos sacrificios que deben quedar registrados o transmutados en un papel o una foto. Es por esto, que me ocupa accionar porque el tiempo termina, pero algún legado debe quedar.

Cuando a una actriz se le consulta sobre posturas, lecturas de la vida: ¿Cómo te defines en el teatro?

Me apasiona saber que no todo está dicho, y me da mucho morbo intentar hacer algo desconocido o por descubrir; no importa el riesgo, pero hay que lanzarse… eso sí, antes tuve que haber investigado hasta la médula, si es posible. Soy intensa como un asperger quizás.

Por otra parte, mantenerse en este medio también es peligroso y cansón: ¿Cuál crees que es tu mayor fortaleza en el teatro?

La actuación, no sé si será una fortaleza, creo que es un don.

Pero ya llevas más de tres décadas en este medio: ¿Cuál es tu propósito a futuro en el teatro?

Mantenerme sin límites. El teatro es tan completo que me atrevo a todo… en especial me refiero a todo lo que implique creatividad y apasionamiento, allí estaré.

¿Eres pasionaria como directora o prefieres que los actores vayan perfilando los personajes?

Yo soy pasionaria con la premisa de la historia y trato de que vivamos una poligamia, donde todos nos casemos con esa premisa y arriesgarlo todo como un ludópata.

La otra actividad que te apasiona es el diseño de trajes teatrales: ¿Ves al teatro desde los trajes o son accesorios?

Los trajes o vestuarios son algo menospreciado por muchos, quizás no nos damos cuenta que el discurso visual es por lo menos el más inmediato y con un impacto del 70 % en la proyección no verbal. Déjame decirte una cosa: Si el cine venezolano entendiera esto, conjuntamente con un buen guion y una perfecta fotografía, la historia sería otra. Los accesorios, por lo tanto, son trofeos ocultos de discursos ancestrales de poder, frustración o erotismo entre otros. Entonces veo el teatro con trajes muy expresivos y accesorios muy intrigantes, alguien dijo alguna vez: “Hay tribus que no se visten pero sí se decoran”

Asumir la dirección teatral pareciera un reto, aún para las mujeres: ¿Qué te interesa como directora teatral?

Sorprender y conmover. Es vital para mí la “experiencia” y para ello estudio neurológicamente las posibles reacciones de un público ante la escena o propuesta. Ser mujer me permite moverme entre lo sublime y lo sugestivo de la creación.

Recientemente acaba de terminar la Muestra Teatral que se dio en el Teatro de la Ópera de Maracay: ¿Cómo ves el movimiento teatral regional?

De superación. Nos hemos  dado cuenta que no era suficiente saber actuar como en tiempos del teatro universitario, aquellos años 80 ; ni tampoco atreverse a estar a la vanguardia de las grandes direcciones  teatrales, que de por sí son tareas titánicas; sino que ahora debemos ser lo más asertivos posibles como  productores y convencer a la gente de las  ventajas de entrar en la historia desde lo presencial y no desde la virtualidad de Netflix a pesar de vivir en una ciudad de precarias opciones de movilización y salarios que no dan tregua al ocio. Estamos aprendiendo de los errores, pero sin dejar de marchar… el teatro debe seguir corriendo el telón a pesar de las circunstancias.

Ya para finalizar: ¿Qué le cambiarías al teatro que se está haciendo actualmente en el estado?

¿Cambiar?… Más que cambiar me gustaría profundizar en la reflexión, para que la transformación no sea impuesta sino intrínseca. Me gustaría profundizar sobre tres grandes temas: Principalmente abordaría la formación de las generaciones que se dedicaran al teatro ya que estamos certificando a personas en este oficio sin detenernos en lo cualitativo, ni en las condiciones mínimas de funcionalidad.

En segundo lugar, es pertinente detenernos en el portaaviones que puede significar los programas debidamente constituidos y presupuestados de los cuales su demora afecta entre otras cosas la Escuela de Espectadores o lo que es lo mismo, la cultura teatral. Por último y no menos importante la seguridad social del artista que es una deuda enorme y humanamente meritoria en vida y no en agasajos post mortem.

11.8.26

Memorias solidarias


Pablo García Gámez

Miércoles 24 de junio, 2026.  En Queens, recordando estar hace dos años en San Agustín del Sur, Caracas.  Barrio vestido de rojo y blanco para celebrar a San Juan: desfile, tambores y baile en honor al santo.  En Queens no se celebra San Juan, el 24 es un día más.

Me comunico con un pana por WhatsApp.  Pasadas las seis escribe: “Tembló feo”.  La memoria abre sus puertas: vuelven los recuerdos del filtro de agua tambaleándose, del televisor con la imagen de Superman, a punto de caer de la mesa; de la gente corriendo en el callejón, 59 años atrás durante el terremoto del ’67 que nos agarra a mis hermanas y a mí en la mínima casa en el barrio Manicomio.

Contactar a familiares y amigos cercanos mientras se buscan los canales de televisión por internet que muestren las primeras imágenes.  Poco a poco, durante la noche, va armándose la devastación de los dos terremotos; temprano en la mañana del 25, por las pantallas se asoma una ruina gigante: La Guaira.  El lugar para pasear y relajarse literalmente en el suelo, con seres humanos entre escombros.  Una reportera expresa un pensamiento colectivo: “Todos tenemos recuerdos de La Guaira”. 

De niño, esperaba los domingos en El Junquito -pueblo también devastado por los terremotos- para ir a La Guaira con la familia: el pescado frito con hallaquitas, tostones y el helado de coco en Naiguatá.  Las playas y la piscina de Los Caracas.  Recuerdos.

Ruinas.  Mezcla amorfa de concreto, metal, vidrio.  Adentro, seres humanos, mascotas.  Unos pierden la vida; otros intentan escapar del horror.  La Guaira es invadida: efectivos de seguridad, ciudadanos, los motorizados se dirigen hacia allá, pero no para descansar ni para rumbear como se hace antes del 24 de junio sino para servir y socorrer.

El número de personas sin hogar y sin comida es tan grande que se crean campamentos de refugiados.  El país se conecta y la inmensa mayoría de los venezolanos -algunos con muy poco- se aboca en donar ropa y servicios, recoger comida, cocinar, transportar insumos.  El desastre hace ver otras perspectivas: los motorizados, tradicionalmente vistos al margen, están entre los primeros grupos en hacerse presentes.

Las personas que pierden sus hogares son reubicadas temporalmente en espacios abiertos, plazas, escuelas; cualquier lugar sirve para albergar a multitudes en las que la población infantil es notoria.  Por cierto, en el terremoto del ’67, a mis seis años, mi familia constituida por cinco personas dormimos varias noches en el Ford Fairlane 500 de mi papá.

Por supuesto, aparecen los chalequeadores que, como en la letra de San Juan tó lo tiene, representan “...un pueblo que canta cuando va a llorar”.  Acogidos en refugios parodian con coreografía incluida:

Nosotros vivimos en Ciudad Carpita

nosotros vivimos en Ciudad Carpita

Si cae un palo de agua se moja todita (El Watahumor01).

El performance de los irreverentes refugiados contrarresta el dolor. Hay que actuar.  Es esencial la comida, el agua, la ropa; también es importante intervenir la realidad.  Los sismos y las réplicas lleva a los venezolanos a la liminalidad; la cotidianidad se quiebra y la población se siente rodeada por una atmósfera de oscuridad.  Los artistas escénicos salen a ayudar: sentir el duelo por los que partieron y a la vez encontrar la promesa de un mundo más amable; salen a los campamentos de refugiados: primero desbocados y después de manera organizada.

Actores, titiriteros, payasos, trapecistas, mimos, cuentacuentos, bailarines, músicos, cantantes.  Algunos con sus vestuarios o instrumentos musicales; otros con ropa informal, todos con ganas de compartir saberes.  El espectro abarca la representación, el espectáculo circense, el concierto, la danza y con frecuencia la intervención del espectador para que éste se exprese.

En los campamentos se quiebran angustias.  La actitud del gremio hace recordar que la cotidianidad no es el presente de concreto amorfo y polvo, sino el futuro que decidamos en colectivo: hay que ser solidarios.

Estos teatreros, y trabajadores de la escena, pertenecen a un movimiento hibrido, fragmentado, la mayoría en la alteridad y con recursos limitados.  Llevan el oficio a pesar de los obstáculos que ellos también atraviesan.  Está la actriz-dramaturga que navega por las redes sociales, buscando ayuda para el amigo atrapado entre los escombros de un edificio; ella se recompone y visita los campamentos para brindar momentos de esparcimiento.  En otra ciudad, una mujer de teatro crea una actividad en la sala donde trabaja para recoger donativos para los damnificados; ella siente apenada porque tiene poco para donar: ¡coño, ella, la misma que organiza el evento para su comunidad!  En otra ciudad una teatrera echada pa’lante produce un stand-up comedy en pocos días para recaudar fondos para un refugio para niños.

Los trabajadores de la escena están dispersos por la geografía venezolana ayudando a la población a recuperarse del trauma causado por el horror de dos terremotos.  Por ello, son héroes anónimos que han ganado la admiración de las comunidades al forjar las memorias de solidaridad.  



Caracas: voluntarios en las carpas

Este lunes 10 de agosto de 2026, un grupo de voluntarios integrado por Adliyet Castillo, Egilda Macero, Ninfa Ramírez y Alejandro Borrero realizaron una actividad para niños, niñas, adolescentes y adultos en un refugio de carpas lateral al Cuartel San Carlos y al Panteón Nacional, parroquia Altagracia.

El trabajo consistió en estimular la imaginación y la creatividad a través del entretenimiento.  Como parte de la actividad por medio del dibujo, el grupo incentivó trabajar expresar las emociones y la visión de mundo de los participantes.  Otra tarea fue la imitación de sonidos de animales para cerrar con una dinámica de baile. 

Al final de la presentación Nelly Lozada y Neyi Martínez, a nombre del Club de Abuelos Brisas de Lídice, entregaron una donación de cotillones a los participantes.  

Yaritagua: Taller de artes teatrales

 

La Compañía Municipal Teatro Escuela de Yaritagua, decretada por el alcalde Giovanni Parra, propicia una nueva experiencia para el desarrollo de las artes teatrales en el municipio, invitando a un proceso de construcción de saberes experimentación y producción artística en las áreas de máscaras y títeres gigantes, como elementos básicos para el teatro de calle y la animación sociocultural, que esta compañía se plantea como estrategia metodológica de convocatoria y participación comunal.

El taller tendrá como sedes principales La Escuela Comunal de Arte Conuco Teatro del Sol de la Comuna Comandante Supremo en La Piedra. Y la plaza Bolívar de Yaritagua. Además, realizará sesiones coordinadas con los animadores culturales en otras comunas.

De manera itinerante y permanente, este taller será el cordón umbilical del nuevo movimiento teatral del municipio estructurado en la arquitectura del poder comunal y el desarrollo integral de las comunas.

Los voceros comunales interesados en incorporar sus respectivas comunas a este proceso de formación artística deben comunicarse directamente con el profesor Alexis Aguirre (en Facebook).

8.8.26

Caracas: Las Brigadas Unearte y la comunidad

Adly Castillo

Este 8 de agosto de 2026, la Brigada Unearte Teatro y Audiovisuales visitaron un refugio en el que presentaron a los niños y niñas un espectáculo participativo, cuentacuentos y actividades de dibujo.  En las siguientes imágenes parte de la actividad.

El teatro sigue trabajando para la comunidad.






7.8.26

Teatro in Plaza en la Hemeroteca del estado Táchira.

 

Williamm Leal

En San Cristóbal, Venezuela, este viernes 7 de agosto 2026 se presentó la obra El pozo peligroso que además fue el acicate para el conversatorio que se desarrolló en el marco de Las Tertulias Vivenciales del Táchira.

Esta creación colectiva entre Abelardo Chavarriaga, William Leal y Edwar Dugarte escenifica la problemática social generada cuando la naturaleza: ríos y montañas son privatizados.

Teatro in Plaza es organizado por el Movimiento Teatro Escena Táchira (MOTESTA) agremiación donde, hasta el momento, hacen vida 10 grupos de teatro, artes circenses, mimos, títeres y performance art entre ellos Artechisua Teatro Viajero, Odraleba Teatro, Arte y Movimiento y Sancienzen Teatro de Vanguardia.

Las Tertulias Vivenciales del Táchira, con diversos temas, se realizan el primer viernes de cada mes de forma rotativa en la Hemeroteca del Estado Pedro Pablo Paredes, la Biblioteca Pública y el Ateneo del Táchira.

Guarenas: Valores en el Baúl de las Tradiciones, de Karina López.

Por Marta Crespo.

En este devenir de experiencias en los campamentos transitorios están: la presencia de un público espectador atento y participativo, las risas, las preguntas, y también la espiritualidad en medio de las miradas y respuestas de quienes nos apoyan en cada función.



No es tan fácil organizar el espacio, ni atraer a los niños cuando están adaptándose a una cotidianidad que, si bien les brinda protección y amor, es “diferente”, y hay que dar tiempo. Ordenadamente, bañaditos y curiosos, han llegado a cada función de títeres buscando como siempre un nuevo motivo para reír.  Y un conejito guarenero los atrae para viajar entre sueños.

Otra obra de títeres escrita por la profesora Karina López fue Valores en el Baúl de las Tradiciones, que nos habla de Guarenas. La pasamos muy bonito porque los niños recordaron muchas cosas divertidas de nuestro pueblo. Es la conexión con lo que tenemos aún, y que es nuestro, no se fue ni desapareció.  Está allí en nuestro corazón, en nuestra memoria. Poco a poco regresamos a la vida. Hay que continuar.

6.8.26

Guarenas: El Dilema del Bosque Verde Azul.

De Marta Crespo. Cultural Curupao.

¿Qué tema llevar a los campamentos? ¡El juego! Los niños necesitan jugar, reír, poner a trabajar su imaginación para reconectarse con la esencia de la vida a edades tempranas. Hoy, el juego está muy vinculado a las pantallas. ¿Qué obra de teatro para títeres escribo?

¡Ya sé! Vamos a jugar con lo más rico, activo, y creativo de nuestros juegos: ¡Los juegos Tradicionales! Dramatizar cada juego y, si es posible, ¡jugar! Aparte de esto, el mágico equipo ya tenía un plan para cerrar la actividad: coser después de cada función.  ¡Los Titiridedos!  Y cada persona se llevó su muñequito en el dedo. Todos los personajes del cuento presentado, pertenecientes a la fauna venezolana, se quedaron en el campamento con los asistentes a la obra de teatro.

          
Han sido jornadas maravillosas y la sorpresa más agradable es que se incorporan los padres, representantes, los abuelitos y abuelitas, y en oportunidades, los milicianos. Los guardias y policías ayudan a preparar el espacio, barrer, aportar una carpa para que el público esté cómodo.  

¡Gracias, Dios por la oportunidad de ayudar!

5.8.26

Nueva Jersey / Providence: Entrevista a Carlos Canales después del estreno de Suenan las campanas

 Un punto de vista

Entrevista a Carlos Canales
después del estreno de Suenan las campanas

por Carlos Rojas*

            criticarojas@gmail.com

                       Especial para Miradas al Escenario

                  

Carlos Canales en Suenan las campanas.  Foto cortesía de The Village Theatre © 2026.

 

Tras el más reciente estreno (26 de junio del 2026) de Suenan las campanas  en la 8va edición del Spanglish Theater Festival del Teatro Teba en el William V. Musto Cultural Center en Union City, NJ, y se representó el 27 y 28 de junio del 2026 en el marco del 3er Festival de Artistas en Escena por la Paz (27 y 28 de junio del 2026), celebrado en The Village Theatre de Providence (Rhode Island), organizado por el Teatro Tribal Danzante, la obra del dramaturgo puertorriqueño Carlos Canales no sólo confirmó la solidez de un largo proceso de escritura y reescritura, sino que encontró su verdadera dimensión en el encuentro con el público.

La representación se convirtió en experiencia viva y confirmó aquello que el texto apenas insinuaba: la memoria como territorio inestable, la salsa como lenguaje emocional y la escena como el último refugio de una identidad que se resiste al olvido.

Concluidas las funciones, regresamos a conversar con el dramaturgo, director, productor y actor Carlos Canales (1955, Río Piedras-Puerto Rico), esta vez no sobre la génesis de la pieza, sino sobre el acontecimiento escénico mismo: la relación con los espectadores, los silencios compartidos, las reacciones inesperadas y las revelaciones que sólo aparecen cuando el teatro deja de ser un proyecto y se convierte, finalmente, en una puesta en escena. Comienzo por preguntarte:

-Durante la función hubo varios momentos en que invitabas al público a cantar. ¿En qué instante sentiste que la audiencia dejó de observar al personaje y comenzó realmente a acompañarte emocionalmente?

En el estreno invité al público a cantar y el público respondió y gozó. Al finalizar la función en NJ, Héctor Luis Rivera, me sugirió que pusiera a cantar más veces a los espectadores. En la primera función en Rhode Island, añadí otro saneo y puse a cantar al público. En la última función en RI, puse a cantar al público otra canción y el público respondió. Aclaro que esas canciones que el público cantó fueron canciones de Héctor Lavoe. Me parece que el público no dejó de observar al personaje, porque la obra no cuenta una historia convencional ni tampoco tiene una estructura dramática tradicional. Yo pienso que siempre lo estaban acompañando y cuando el personaje los invitó a cantar el público aprovechó la oportunidad y lo acompañó con gusto y alegría.  

-La obra alterna humor, música y deterioro emocional de la memoria. ¿Percibiste algún momento preciso en el que las risas desaparecieron y el público comprendió que ya no estaba viendo una comedia, sino una tragedia?

El público reaccionó de muchas maneras al humor, a la música y al deterioro emocional de la memoria. Lo que más percibí del público fue el silencio que se rompía en los últimos que lo sentía por razones varias y difícil de explicar. Pienso que el público no sabía lo que estaba viendo y estaba a la expectativa y a la sorpresa e iba haciendo sus conjeturas y llegando a conclusiones.  

-Interpretas a un personaje cuya conciencia se fragmenta constantemente. Desde el escenario, ¿percibías que el público lograba reconstruir ese universo interior o preferías que permaneciera perdido junto al personaje?

Es una pregunta que no te la puedo responder. Solo percibía el silencio. Para mí, el espectador observaba un cuadro, y ese cuadro adquiría movimiento y volvía a paralizarse.

Mi posición fue siempre estimular la imaginación del espectador, pero sin ánimo de mi parte de contarlo. Mi objetivo fue que se adaptara a la fragmentación y reconstruyera la historia que yo no le estaba contando.  Que el presente, la representación, lo provocara y tuviera conflicto.

-El espacio escénico era muy íntimo y el público estaba a pocos metros de ti. ¿Esa cercanía aumentó la vulnerabilidad del personaje o modificó tu manera de actuar durante la representación?

La cercanía con el público fue parte de mi dirección escénica. Y aunque te parezca extraño, mi cercanía imponía una distancia, no física, sino de respeto e intriga. Yo interpreto al personaje sentado. En RI estuve muchísimo más cerca que en NJ. Toda mi dirección e interpretación se centró en esa premisa. Tenerlo cerca me retó como intérprete.

-Hubo espectadores que conocían profundamente la salsa y otros que no. ¿Notaste diferencias en la forma en que unos y otros reaccionaban ante las canciones y los silencios?

Hubo espectadores que cantaban conmigo. Me lo contaron. Excepto cuando invité al público a cantar con el personaje. Yo no veía a los espectadores. Percibía sombras. Pero cuando el público cantó con el personaje gozaron. Fue un momento sublime y disfrutamos todos.

-La obra evita explicar el Alzheimer y, en cambio, hace que el espectador lo experimente. ¿Escuchaste algún comentario después de la función que te hiciera pensar que ese objetivo realmente se había cumplido?

Más que explicar, contar, quise mostrar, ocultando información.  Si hubiera explicado el Alzheimer no hubiera escrito la obra. No me interesaba escribir una obra que contará la historia del personaje y las posibles razones médicas, entre otras. No quería escribir una obra sobre un caso clínico.

En esta obra, lejos de mí escribir una obra psicológica. La imagen que tuve del personaje fue sentado en una silla en un asilo de ancianos. El anciano estaba en silencio y de repente, como si se activara, mencionaba Radio Voz y cantaba salsa. Después se apagaba y volvía a la rutina anterior. En el foro, sí, lo escuché de algunos espectadores y me gustó escucharlo. En esta obra el conflicto se les plantea a los espectadores.

-Cuando el personaje llama a "Mai", ¿qué sentiste que ocurría en la sala? ¿Percibiste un cambio físico en la atención del público?

No lo puedo decir, porque no los veía. Pero Mai se quedó en sus pensamientos porque me lo dijeron. Al otro día, llegó un espectador que vio la obra el sábado y me dijo que se despertó diciendo Mai, porque se acordaba de su abuela.

-¿Existió algún momento de improvisación provocado por la respuesta del público o la representación se mantuvo exactamente como fue concebida en los ensayos?

Incorporé la improvisación y ocurrió en la última función. Para justificar el tercer soneo, improvisé y resultó hacerlo. La respuesta positiva del público rebasó mis expectativas, me motivé en esa escena y alargué el soneo.

-Al interpretar tú mismo un personaje que canta, recuerda, predica y se desdobla, ¿hubo alguna reacción inesperada del público que modificara tu ritmo interno durante la función?

Nada alteró mi representación y hubo muchos comentarios de los espectadores en las funciones, pero no me incomodaron. Porque el personaje que interpreto escucha voces y se las cuestiona.

-Muchos espectadores terminaron hablando de la memoria más que de la enfermedad. ¿Te sorprendió que la representación desplazara el centro de lectura desde el Alzheimer hacia la condición humana?

No te lo puedo asegurar. Pero si hablaron de la humanidad del personaje y me sorprendió. Pienso que el centro de la obra está en la memoria. Las canciones de salsa que canta son de los setenta, ochenta y noventa. Pero la letra de las canciones despierta la memoria. Pero la memoria no es un terreno baldío. La letra despierta situaciones y experiencias. Una espectadora me contó una experiencia con una de las canciones.

-¿Qué escena produjo la respuesta emocional más intensa del público: las canciones, el humor, los silencios o la invocación final a "Mai"? ¿Coincidió con lo que imaginabas durante el proceso creativo?

Es muy difícil responder esta pregunta. Creo que hubo una combinación de todo. Creo que la obra impactó como lo había imaginado. No me gusta espectacular, pero cuando al final invoco a Mai, percibí la intensidad del público. Fue una escena climática que caló en los espectadores.  Al final de la obra no hay apagón ni telón, cuando me levanté a saludar el público seguía impactado. Seguían en el viaje que les produjo la representación.

-En varios momentos el personaje parece conversar con voces invisibles más que con la audiencia. ¿Sentiste que el público aceptó convertirse en testigo de esa intimidad o intentó interpretar racionalmente lo que veía?

El público aceptó ser testigo, pero no pudo evitar participar, hubo risas y silencios.

-Después de las funciones en Providence, ¿cambió tu percepción como autor sobre la obra? Es decir, ¿el comportamiento del público te reveló algo del montaje que durante los ensayos todavía no habías descubierto?

Lo más duro que experimenté fue saber que estaba sentado y observando al anciano que estaba sentado e inmóvil en una silla. La presencia del público me impresionó y me sorprendió. Para incluir el segundo y tercer soneo tuve que improvisar y decir: “Para, Willie Colón. Willie, Willie, pararemos un momento. Este público gozó los soneos anteriores. Así que lo vamos a poner a gozá ahora”. Que el público goce más con las dos canciones será incorporado y me llevará a aprender otros soneos de la canción que no incluí.

-Al terminar la función, ¿qué silencios del público te sorprendieron más que los aplausos? Cuéntame.

Al final de la obra no hubo apagón, como te dije antes. Me levanté, me quité las gafas y saludé. En ese momento empezaron a aplaudir. Creo que les costó reaccionar porque estaban despertando de una pesadilla. Reponiéndose de la representación, de lo que había experimentado y sentido.

-Para terminar: Si tuvieras que definir la representación a partir de la reacción del público y no de tus propias intenciones como autor y actor, ¿qué dirías que vivieron realmente los espectadores durante esos cincuenta minutos?

Vivieron una experiencia teatral inusual. Estuvieron expuestos a una representación poco convencional, de una estructura circular, que les exigía llenar los blancos, manejar los recuerdos y conflictos que les provocaba el texto y la interpretación.

CR (@mipuntocritico)

 

*Entrevista realizada por Carlos Rojas. Crítico e Investigador teatral venezolano en tránsito por Bogotá (Colombia).   

Obra dramática seleccionada

Suenan las campanas (2025)
Yo, el Supremo (2025)
El Candombe del Olvido (2025)
El Reguetonero (2024)
Érase una vez en Buenafortuna (2024)
Yo soy el cantante (2023)
El come panty (2023)
Sopas Campbell (2023)
Invitación a la mesa (2023)
Historias de mi gente (2022)
Esas sombras que se ciernen (2022)
Doñaña (2022)
MAI (2020)
Corrupción (2019)
Los laberintos laberíntikos de Ciudad Ghótica (2018)
Los hijos desamparados de Bukowski (2017)
El seminarista (2017)
Antígona Barrio (2017)
El ángel de la muerte (2017)
Amor de Locura (2016)
Avant-Garde (2015)
Entre tú y yo está él (2015)
Siete lunas señoriales (2015)
El cumpleaños (2015)
El Rey del Tambor y el Rey del Palladium (2015)
Las noches oscuras (2015)
Cuando la memoria se convierte en olvido (2014)
A la luz de la luna (2014)
Inhala y Exhala (2013)
Vive y vacila (2012)
Fue una larga noche que terminó en el día (2011)
Los hijos desamparados de Bukowski (2011)
María del Rosario y sus hermanas (2010)
Juicio Final (2010)
No tengáis miedo (2010)
Representación (2010)
El camino (2010)
El árbol de la filosofía (2010)
Los hermanos Karloff-Lugosi (2009)
Mirando el horizonte con los ojos vacíos (2008)
Ellas revelaron secretos esa tarde (2008)
EL Generalísimo Brujillo (2008)
Basta ya (2007)
Las Vecinas (2007)
Esperando el momento (2006)
Cuéntame tu tristeza (2005)
Las Noticias (2005)
Historias de mi barrio (2005)
Breve viaje hacia la madrugada (2005)
Payaso de Carnaval (2004)
¡Qué bueno está este país! (2004)
El Señor exige tu presencia (2004)
La niña de cristal (2004)
La familia de don Piro Noble (2004)
El ángel reconstructor (2004)
Salsa, tango y locura (2003)
Los intocables (2003)
La esquina caliente (2002)
Luz Celeste (2002)
Bony and Kin (2001)
Bajo un fuego celestial (2000)
El viajero del tiempo (2000)
¡Maldita sea el Capitán América! (2001)
Ecuajey (1999)
Las turistas se divierten en el parque (1999)
Gracias, mundo (1999)
Vamos a reír un poco (1999)
Homenaje a la salsa clásica (1998)
Robinson, Cagney and Bogart (1997)
El perro de José Ferrer (1997)
¡Se formó la rumba! (1997)
Me gustan las películas de Charles Bronson (1995)
Vamos a seguir bailando (1993)
Margie (1993)
Juego Divertido (1993)
Los tres reyes magos del plebiscito (1993)
Especialmente para ti (1992)
Vórtice (1991)
Tiempo Siniestro (1988)
Juego Peligroso (1987)
La casa de los inmortales (1986)
María del Rosario (1985)
Corrupción (1984).

Ha publicado las obras de teatro: María del Rosario, Margie, Vamos a seguir bailando, La casa de los inmortales, Bony and Kin, Luz Celeste, Salsa, tango y locura, El cine del pueblo, ¡Qué bueno está este país!, Los intocables, Vórtice, Trilogía de los Dictadores, Ecuajey, El generalísimo Brujillo, Teatro del lado de allá y ¡Maldita sea el Capitán América!

En narrativa: (Relatos) Los hombres de los rostros tristes

Aquí les dejo algunos enlaces para consultar más sobre el autor:

Carlos Canales Cintrón:

https://peoplepill.com/people/carlos-canales-cintron/

http://worldcat.org/identities/lccn-n96027411/

https://leamoscuentosycronicas.blogspot.com/2020/06/ni-connery-ni-bond.html

 

En Wikipedia:
https://es.wikipedia.org/wiki/Carlos_Canales_Cintr%C3%B3n

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Miradas al escenario nace como resultado  del taller de Crítica Teatral organizado por la Compañía Nacional de Teatro de Venezuela durante e...