Costa Palamides
In
Memoriam Nyrma Prieto y Guillermo Díaz Yuma
Cuando el artista escénico se vuelve conscientemente espectador crítico de su
profesión, para cumplir con una ponencia sobre interpretar y/o validar el arte
escénico, surgen estas impresiones críticas presentadas en el Segundo Encuentro
de Crítica de Arte en Venezuela; organizado por la Dirección de Apoyo Técnico y
Promoción de las Artes de Iartes. La razón es simple pero poderosa: resguardar
la memoria de nuestras huellas en las tablas para que no se borren ni
desaparezcan en el arenal dorado de nuestra efímera teatralidad. Nuestro
quehacer trabaja con el “aquí” y el “ahora” pero se regenera, se redimensiona,
o resucita en cada función, temporadas, giras y reposiciones. El “aquí” y el
“ahora” vuelven a estar presentes con la diáfana subjetividad del recuerdo, que
me depararon los siguientes espectáculos venezolanos que alcancé a ver en este
versátil y dinámico año 2025.
1.
LAS MERIENDAS DE ULISES, de Enric Nolla, con el Taller Experimental de Teatro
TET y dirigida por el eterno ya Guillermo Díaz Yuma; trata de iluminar la cruel
“crucifixión” de la familia y nos sumerge en una compleja red de afectos y
pasiones con una dureza no exenta de poesía, a través de un dispositivo
espacial que deviene en crucigrama o laberinto de unos personajes, que se van
desnudando hasta convertirse en esqueletos… y polvo de estrellas.
Interpretaciones que se elaboran desde lo apócrifo y lo crucial para poder
crear en escena esta “odisea” filial. La memoria, como un zumbido constante que
desenmascara relaciones y sucesos sin nostalgia.
2.
EL ORIGEN DE LAS ESPECIES, de Indira Carpio Leal, con Amaká Colectiva, bajo la
dirección de Marcela Lunar, nos golpea desde el génesis o el vientre materno
con una “Orestíada” coral; asume el “corpus” de lo trágico e irrumpe en un
escenario con galopes de caballos enérgicos, que se niegan a ser botín y
despojo del patriarcado, se niegan a ser “tierra devastada”, feminidades que
rechazan ser país invadido, territorio pisoteado. La mujer-puerta o la
mujer-recipiente adquiere visceralidad y se ausculta en la mesa de operaciones
que rueda huracanada por el escenario; movida por potentes coreutas que logran
producir un “estratégico” estremecimiento grupal.
3.
ROTA, de Simone de Beauvoir, de Ceres Teatro, con puesta en escena de Jericó
Montilla, nos transporta a una vorágine de mujeres despedazadas; y somos
testigos del descalabro o desmembramiento de un sinfín de quehaceres del
gineceo, al que la mujer se expone constantemente agrietada, cuesta abajo o
cuesta arriba, defendiendo su cuerpo y su alma. La obra va más allá del
manifiesto y asume con sinceridad la herida dionisíaca y la ponzoña en los
cuerpos sibilinos de poderosas sacerdotisas de la escena caraqueña.
4.
DESPLAZADOS, de Cruz Noguera, con Cuenta Peregrino dirigida por Somar Toro,
vuelve para quedarse, marcharse de nuevo y transfigurarse, desde lo sencillo y
tierno a lo frustrante, patético y lacerante. Arnaldo Mendoza y Vicente
Quintero en roles excepcionales y con múltiples herramientas histriónicas, se
entremezclan en el manejo vibrante de tesituras y altos vuelos, que provienen
de la dramaturgia y la propuesta escénica. El discurso escénico pone el dedo en
la llaga sin resentimientos y nos hace entender la vida como una travesía plena
de ilusiones y decepciones, donde lo importante no es llegar a la meta sino el
viaje mismo.
5.
En PROFUNDO, la mirada sarcástica de José Ignacio Cabrujas al universo
“mágico-religioso”, dentro del seno familiar venezolano, tejida meticulosamente
en la maraña de heridas abiertas, propiciada por los conflictos económicos y
sociales del país; es visibilizada e internalizada al máximo por Francisco
Denis, en una producción “quimérica” de la Compañía Nacional de Teatro; donde
la veteranía de su elenco estable, encabezada por: Aura Rivas, Anibal Grunn,
Francis Rueda, Luis Domingo González y María Brito, mantiene un pulso ecuánime
entre el desgarro y el sueño, entre la realidad y la ilusión, entre lo
monstruoso y lo humano.
6.
Jennifer Morales nos mantiene conectados con el redescubrimiento de joyas
secretas de nuestra dramaturgia. Así, el ROCK PARA UNA ABUELA VIRGEN, de
Rodolfo Santana, es repotenciado con una “paranoica” puesta en escena, que
busca al gran público con puntuales actuaciones. Sin olvidar, lo esencial que
se esconde tras la locura y lo extrasensorial; algo en que nuestros dramaturgos
son especialistas, desde César Rengifo hasta Gustavo Ott; desde Elizabeth
Schön, hasta Karin Valecillos.
7.
Dos montajes de LÍRICA, de Gustavo Ott, enaltecieron la diversidad de
interpretaciones que una obra maestra puede generar. El primero, fue del Taller
Experimental de Teatro TET, dirigida por Guillermo Díaz Yuma; donde se
desentrañan todos los contrastes psicológicos y gestuales de los personajes,
donde la “poética” de la obra pasa al cuerpo y alma de las actrices: Yuricbet
Navas, Oriana Chirinos y Andrea López; para dislocar muros y desarmar
resistencias que sólo puede lograr el arte de la palabra.
8.
LÍRICA, del Teatro Estable de Portuguesa, va a las “antípodas” donde lo
singular del tejido social de los personajes, adquiere matices plurales a
través de los distintos puntos de vista de la puesta en escena de Carlos
Arroyo; y donde la “crónica” audiovisual, redistribuye contenidos y formas, con
mecanismos espaciales y actorales interactivos.
9.
En la obra: EL HIJO DEL PRESIDENTE, Lupe Gehrembeck, entreabre nuestro circo
político, a través de una mirada “aristofánica” presuntamente familiar; y crea
personajes que transitan entre malabares vengativos y dan nostálgicos saltos al
trapecio dislocado de la realidad. Matilda Corral, enriquece esa cosmovisión
autoral, al develar verdades interiores y espejismos de las complejas
humanidades expuestas en la tras escena; lo cual hace, sin la estridencia de
los altavoces. Ambas creaciones, repercuten con la “música” bordada, que emiten
siempre las interpretaciones histriónicas sinceras del Gimnasio de Actores.
10.
URDIMBRES, con la fosforescencia de lo femenino, con la visceralidad del canto,
con el vuelo a través del ritual colectivo y sobre todo con la energía vital,
más de 30 féminas de nuestra escena, tomaron por asalto la Sala Anna Julia
Rojas de UNEARTE; para urdir verdades que ya no son secretos a voces. Hubo
sensación de vox populi creadora, de parto de poesía, de artesanía pura en
palmas encontradas, sillas “metafóricas” y vientres desgarrados. Diana
Peñalver, volvió al sacrificio y al sacerdocio que implica siempre la escena.
De allí salieron respiros de existencia y hechizos de lo trascendental.
11.
Karin Valecillos, nos trae una fábula de lo nuestro, de las dicotomías
sentimentales, de los dobles pareceres, de la dualidad del amor, de la
metamorfosis de pueblos chicos en infiernos grandes; todo eso, bajo el reflejo
de una: LUNA DE AGUA EN POTOSÍ. Un lugar misterioso, donde caben todas las
pasiones y todas las identidades. Miguel Ángel García, en un ejercicio de
dirección escénica brilló con luz propia. La desnudez de lo sustancial hace
apreciar todas las humanidades, que quedaron sumergidas en las profundidades
del agua y la complejidad de los caracteres, se debate entre lo catastrófico y
lo irreal.
12.
Un hospicio “terapéutico” donde el poder de la amistad y la solidaridad hace
disipar todo lo podrido que nos puede ofrecer nuestra particular: Dinamarca.
LOS CUATRO DE COPENHAGUE, de la imaginativa y certera en palabras, Lolimar
Suárez, Premio Bienal Apacuana de Dramaturgia, de la Compañía Nacional de
Teatro 2025, es diseccionada con “bisturí de cuatro filos”, por Luis Domingo
González; revelando los cantos de cisne de una tétrada conmovedora, que se
debate entre la vida y la muerte. Gerardo Luongo, Luis Enrique Torres,
Andersson Figueroa y César Castillo, fabulan la obra con cohesión actoral y
sentido de pertenencia.
13.
ESTRELLA NEGRA, la pieza de Pablo García Gámez, dirigida por Hassane Kouyaté,
con la técnica Kotebá del teatro popular africano; contada con espíritu de
tribu y cantada “en blanco”; con el cuerpo y el alma de un caribe “en negro”,
indómito, diagrama la controversial figura del jamaiquino Marcus Garvey.
Estableciendo en el escenario las polémicas inherentes al enfrentamiento de lo
individual, con lo colectivo y sobre todo las conflictivas luchas por un
movimiento panafricano, a nivel mundial. La primera coproducción entre Burkina
Faso/Africa y la Compañía Nacional de Teatro contó con el aporte significativo
en cantos, danzas y percusión de: Julia Carolina Ojeda, Carmen Ortiz y Denis
Bahamonde, respectivamente.
14.
En DOÑA ROSITA LA SOLTERA, Orlando Arocha rescata con florituras de excepcional
orfebre de nuestro teatro, una pieza lorquiana muy poco asumida. Dibuja en
escena corolas y pétalos que se marchitan, no sin antes convertirse en joyas y
hacer aparecer fantasmalmente una extraña epopeya que se oculta entre encajes
románticos y cortinas de invernadero. Diana Volpe, Haydée Faverola y Daniela
Alvarado, encienden siempre con brillantez una Caja de Fósforos, que desde hace
más de una década constituye un indiscutible farol escénico de persistencia y
creatividad; irradiando a Caracas desde la Concha Acústica de Bello Monte. Las
interpretaciones actorales se manejan desde la modalidad del aria operática,
hasta el pas de quatre, del ballet.
15.
El monólogo interactivo de Duncan MacMillan, que desde la sobreexposición
numérica llega a desentrañar la cualidad única de lo humano, es el que Consuelo
Trum, esculpió sobre el histrionismo gigante de Adolfo Nittoli; quien abrió
históricamente el “Primer Festival de Creación Actoral Ludwig Pineda”. LAS
COSAS EXTRAORDINARIAS, llegan a pasar y nuestra memoria las trata de fijar.
Mantener en vilo al espectador desde lo que se desdobla o no, desde lo que se
necesita saber o no, es la labor heroica de un Prometeo, que desde lo personal
nos extiende fuegos intergeneracionales. El grupo teatral Repico, nos
conmocionó con los fantasmas que están detrás de las llamas y fue así que entre
el mármol memorioso y la hoguera inextinguible, nuestro teatro anunció una palestra
de… cosas extraordinarias.
16.
PRESUNTOS DESCONOCIDOS, ¿puede una historia sobre el uso tiránico del celular
proveniente de la cinematografía italiana, convertirse en exitosa trama teatral
a nivel mundial? Así ha sucedido con este guion, de Paolo Genovese, que se ha
encaramado con virtuosismo en nuestro teatro, bajo la dirección de Basilio
Álvarez. El grupo Skena, con una vivacidad demoledora, verifica la conmoción de
lo escénico, que sólo produce el arte del actor cuando es pujante y
comprometido.
17.
Virginia Wolf, Silvia Plath y Alejandra Pizarnik, hermanadas por sus
existencias atípicas, respiran de nuevo en la eternidad de su obra, en un
espectáculo con dramaturgística del colombiano Carlos Satizabal; en un taller
montaje, que rezuma una potencialidad inusitada. Jericó Montilla, gotea:
“sangre, sudor y lágrimas”, en una nueva liturgia de la tragicidad; trazando
una escritura escénica que antes de decir, hiere. Todo esto en: ELLAS Y LA
MUERTE.
18.
Yoyiana Ahumada y Marisol Martínez encuentran una veta única, en: GALLEGOS:
SELVA, LLANO Y PALABRA, al ubicar lo anecdótico de una vida, en un contexto de
universalidad literaria, que no se esfuerza en ser dramática. La poética de lo
escénico dejada por Carlos Giménez en Rajatabla, es renovada con creces y buen
tino, defendida por intérpretes camaleones como: José Gregorio Martínez,
Margareth Aliendres y Jesús Das Merces. Destacan también, las creatividades de:
David Blanco, Altagracia Martínez y Oscar Salomón, en iluminación, vestuario y
escenografía, respectivamente.
19.
ComeCandela Teatro, nunca nos sacia con su huracán de actrices que son capaces
de mover cielo y tierra, para hablar de las luchas y conflictos de género.
Karolains Rodríguez, quien indagó con mucha identidad y sarcasmo en el mundo
explosivo de la masculinidad, en: “Machos”, de Luis Alberto Rosas, y ahora (o
desde antes), ausculta con su característica lupa, agridulce, la fenomenología
de la maternidad y lo matriarcal, en: ¡MADRE: PERO NO TERESA NI NACÍ EN CALCUTA
20-21.
Cuando el teatro celebra así de esta manera, uno sí se da cuenta. El Pequeño
Grupo de Caracas llega a un cuarto de siglo, con: 25 RAZONES PARA NO VER ESTA
OBRA DE TEATRO y AUDICIONES PARA ESCOGER UN BUEN PUBLICO; ambas de Paul Salazar
Rivas, su dramaturgo y director, artífice constante y vibrante, quien más allá
del homenaje al arte escénico, más allá de diagnósticos, repercusiones y
sublimaciones, más allá de lo histórico y lo actual que se entremezclan, ha
sabido cincelar con Aura D Ártenay, una huella significativa en el teatro
capitalino; no sólo captando nuevos talentos y audiencias, sino impregnando con
espíritu de veracidad popular y con mirada tierna no carente de humor, lo
paradójico y divergente de nuestra idiosincrasia.
22.
El teatro clásico español cuando se lleva a escena con el rigor escénico y la
concepción espectacular de Federico Pacanins, alcanza una nobleza y un carisma
incatalogable. Es el caso, de su puesta en escena de: DON JUAN TENORIO, de
Zorrilla, donde: Alejandro Miguez, Marx Cipriani y Gerardo Soto, afianzan su
entrega al arte del actor, en episodios distintos y subyugantes, donde la vida
y la muerte se hacen uno.
23.
William Cuao, logra una ofrenda octagonal a la cuentística venezolana, con la
obra teatral: SI YO TE CONTARA; donde se destaca, el compromiso exploratorio
del Laboratorio de Creación Artística, de la CNT; encabezado por la inocente
veteranía de Irabé Seguías y un sinfín de aderezos poderosos: como la magia, el
teatro de sombras y el humor; para poder confrontar en escena violencias y
desamores, quebrantos y adversidades.
24.
Marisol y Natalia Martínez, unen sus venas creativas en un experimento pleno de
descubrimientos y carente de lugares comunes, para actualizar entre tablas
rajadas, bambalinas deshechas y candilejas esquivas, la complejidad de uno de
los grandes mitos del teatro griego. Desde el original “Hipólito”, de
Eurípides, hasta la metateatralidad de Sarah Kane, pasando por la obra maestra
de Jean Racine: FEDRA, ENSAYO CLÍNICO SOBRE UNA PASIÓN; responde a la necesidad
de entender no sólo los entretelones de lo escénico, sino la hecatombe de la
lucha feminista, en un mundo plagado de injusticias de género. Como en las
grandes tragedias helénicas, siempre hay crímenes que esclarecer. Verónica
Arellano asume el reto protagónico y llega a la cúspide rodeada de talentos polifacéticos
y temerarios.
25.
Por último, tres obras celebraron en el 2025 una continua repercusión en
nuestros escenarios, con una potencialidad ecuménica donde lo mítico y lo
histórico encuentran raíces que se entrelazan: EL CORONEL NO TIENE QUIEN LE
ESCRIBA, de Gabriel García Márquez, que Rajatabla repone siempre con revuelo de
gallos desde 1989; en escenarios nacionales e internacionales, manteniendo el
legado de Carlos Giménez. HEMBRAS, MITO Y CAFÉ, de Marguerite Yourcenar, entre
otras autorías, cumplió 20 años en la escena venezolana, bajo la batuta de
Jericó Montilla y Teatro Ceres; en un ejercicio sin precedentes de furia
bacante; y el musical: EL HOMBRE DE LA MANCHA, que desde hace 10 años se
redimensiona con la fuerza quijotesca que le imprimen: Djamil Jassir, Dora
Mazzone y Luigi Sciamanna, entre otros. Los tres espectáculos en celebraciones
aniversarias repotencian la tradición escénica de Caracas, como capital teatral
y musical a nivel mundial.
Aspectos biográficos
Costa Palamides es director de teatro, actor-cantante y docente universitario
en artes escénicas. En el 2025 celebró los 40 años del Teatro de Repertorio
Latinoamericano TEATRELA y el Colectivo de Canto Popular AEDOS con “LOS DIOSES
Y LOS ADIOSES” (Latinoamérica en mi voz), “TEORÍA Y JUEGO DEL DUENDE” de
Federico García Lorca, “PEDRO INFANTE EN EL PAÍS QUE NADIE VE” de Benjamín
Farías y “MIKIS THEODORAKIS-100 AÑOS” con presentaciones y clases magistrales
en Caracas y Ciudad de Panamá.
*(Miradas
al Escenario agradece a Costa Palamides la autorización de reproducir esta nota
originalmente publicada en edcruzart.blogspot.com. En este artículo, Palamides brinda
una perspectiva una perspectiva inclusiva sobre la escena caraqueña en
2025, de ahí su relevancia).