El teatro del nuevo drama es el teatro que ocurre en cada actuación, en cada presentación, traducido como realización escénica.
Hemos visto en el teatro clásico griego la
importancia de Thanatos en la cultura por el dualismo filosófico entre las
pulsiones y el mundo del Super- ego, éste último le sirve como modelo de una
rigurosa conciencia moral. Algo similar al Daimond de Sócrates como la voz de
la muerte.
Y acaso no es en Antígona, la figura clásica
por excelencia, dónde podemos ver y sentir desde el principio la llamada de
Thanatos.
En la historia de la religión aparecen menos
mártires femeninos que masculinos. Esto demuestra que hay también menos
obstinación y carácter desafiante femenino.
Si pensamos en la primera parte de Macbeth se
observa que la ambición y el impulso agresivo están mucho más desarrollados en
Lady Macbeth que en su esposo.
Ciertamente en la segunda parte la relación se
invierte, de manera que el camino de Macbeth lo lleva de manera consecuente de
un crimen a otro, mientras que su mujer vaga como una sonámbula perdida en el
palacio, oprimida.por un sentimiento de culpa.
El teatro del nuevo drama supone una doble
tensión: la primera resulta de la autonomía del arte escénico respecto al drama
convencional.
No es una negación del texto,
ni siquiera del drama,
sino el establecimiento de un campo
de creación donde emerge el diálogo
con la literatura,
dramática o no.
El drama de nuevo tipo
no es un teatro sin drama,
sino un teatro que plantea un conflicto
con el concepto burgués del teatro,
que se había apoderado de la hegemonía
del drama literario sobre el espectáculo
escénico hasta ahora.
La segunda tensión
resulta de la reivindicación
en cuanto a medio desde la categoría
de narración y más tarde desde
la categoría de performatividad.
Dice Hans Lehman que,
mantener la categoría asociada
a post dramático implica reconocer
la institución teatral en su dimensión
social y estética.
Desde esa doble tensión Lehman ofrece la tarea
de elaborar un marco analítico para la comprensión de la creación escénica
contemporánea.
Establece un diálogo constante con las
categorías de la poética y con los
estudios sobre drama y dramaturgia con
las aportaciones que provienen de la filosofía,
la teoría de la literatura, la cultura visual,
la antropología y los estudios del performance.
El teatro del nuevo drama invita a reivindicar
de las estructuras y recursos para las
novedosas propuestas asoman a reclamar
la necesidad de reconocer "
teatrales"
las formas artísticas desplazadas
a los márgenes o bordes espectaculares.
Podemos definir el teatro post dramático
aquella que surge de una aceptación de un
concepto de drama que no depende de las aportaciones propuestas por Aristóteles
y Hegel : provienen de las reflexiones
de Craig hasta Artaud quienes definen
lo dramático como un conflicto, una búsqueda
que ningún texto puede contener por sí sólo.
El misterio es en lo dramático,
el momento en el cual se eleva
del ámbito a uno que es superior
e inalcanzable. Por lo tanto,
el drama no se situa en el texto,
tampoco en el cuerpo ajeno
a la textualidad, sino más bien
en la perturbación recíproca
entre " texto y escena".
El teatro del nuevo drama,
se ocupa del drama y la experiencia estética,
sino también de aquello que la hace posible:
la realidad escénica es la relación con el
texto,
sea verbal o visual, aural o material.
De ahí la atención al tiempo y al espacio,
de la escena creada
a los modos de organización de los
materiales y su recepción.
El nuevo teatro de Hans Müller,
es como un libro teórico y crítico
acerca de la comprensión e interpretación
de la creación escénica contemporánea
más que una dramaturgia privilegiada:
"la del paisaje".
"El teatro no existe, yo lo hago",
En el texto teatral no dramático
de la actualidad desaparecen
los principios de narración y figuración,
así como el orden de la fábula alcanzando
una autonomía del lenguaje.
El panorama del Teatro más allá de la acción,
es ceremonia, voces en el espacio
y paisaje sensorial y luminoso.
La escena de nueva relación
nuestra más que una sucesión
o el desarrollo de una fábula;
una implicación de estados internos y externos.
Son los pintores que abren las ventanas de
una teatralidad abierta a los estados
emocionales de las imágenes en el que
cristaliza la dinámica de su propia creación.
Por eso, la categoría apropiada
para esté nuevo teatro escénico
no es la acción, sino la de los estados .
Sin embargo el teatro niega
su propia posibilidad como
" arte temporal" a favor del
desarrollo
de una fábula.
La contraposición de la dinámica dramática
sería la dinámica escénica.
Es la pintura aparentemente estática
es solo un estado provisionalmente
pictórico coagulado, en el cual
el ojo del espectador que pretende
acceder a la imagen visual del conjunto
debe percibir y reconstruir
su dinámica y su proceso.
El estado de la imagen escénica
es una figuración estética del teatro
que muestra una figura extraña
más que una historia aunque actúe
en ella hay actores vivos.
Así, la esencia post dramática
en un estado de los sentidos y de la
formaciones escénicas dinámicas.
El teatro de nuevo aliento
desvincula el momento ostentoso
de la ceremonia y lo valora en si mismo
como una cualidad estética,
desprendida de toda referencia religiosa
y de culto: se concentra en la sustitución
de la acción dramática por medio
de la ceremonia que está unido
al principio de los tiempos.
La ceremonia es todo el conjunto
de movimientos y procesos
que carecen de referentes
pero que son presentados
con una elevada precisión,
eventos de una peculiar
comunidad formalizada;
construcción de desarrollo rítmicos,
musicales , visuales, arquitectónicos;
formas para- rituales, así como
celebraciones del cuerpo
y la presencia; la empática
o monumental ostentación
acentuada de la presentación única.
Freddy
Antonio Torres González -Mérida 2026.