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8.2.26

CANDILEJAS. José Luis Montero: El rostro inmutable del teatro Zuliano. Por Jésus Eduardo Espinoza.

Trayectoria artística del zuliano José Luis Montero

Formación y primeros pasos.

Formación integral: además de la actuación, se ha preparado en canto lírico, en la danza y el ballet clásico, lo que le otorga un dominio corporal y vocal poco común en la escena venezolana. La cual lo hizo muy joven, para luego dedicarse al teatro.

Grupo Rajatabla (Caracas): fue actor del afamado colectivo dirigido por Carlos Giménez, fue uno de los directores más influyentes del teatro latinoamericano.

Cine venezolano: participó en rodajes bajo la dirección de Román Chalbaud, figura clave del cine nacional.

Reconocimiento en Maracaibo.

Actualmente es considerado primer actor del Zulia, con presentaciones en espacios emblemáticos como el Teatro Baralt.

Su presencia escénica se caracteriza por un trabajo corporal y vocal impecable, que mantiene al público absorto en cada interpretación.

En Macbeth
Estilo y aportes.

Versatilidad: combina la técnica clásica con exploraciones contemporáneas.

Multidisciplinariedad: su formación en canto y danza le permite enriquecer la interpretación actoral.

Compromiso cultural: ha sido parte de montajes que rescatan la memoria colectiva y reflexionan sobre la condición humana.

Legado regional: su carrera contribuye a consolidar a Maracaibo como un centro teatral de relevancia nacional.

José Luis Montero es un referente del teatro zuliano y venezolano, con una carrera que une tradición y modernidad. Su paso por Rajatabla y el cine de Chalbaud lo vincula con la historia del arte nacional, mientras que sus interpretaciones recientes en Maracaibo lo consolidan como un actor de gran vigencia y profundidad.

La fuerza actoral de José Luis Montero.

José Luis Montero posee una presencia escénica arrolladora que lo convierte en un intérprete capaz de transformar cada papel en una experiencia única. Su formación integral en teatro, canto y ballet clásico le otorga un dominio absoluto del cuerpo y la voz, herramientas que utiliza para fundirse con sus personajes y darles vida con intensidad y autenticidad.

Metamorfosis escénica: no se limita a representar, sino que se transforma, logrando que el público vea al personaje y no al actor.

Versatilidad: transita con naturalidad entre lo clásico y lo contemporáneo, desde Macbeth de Shakespeare hasta Informe para Informe para una Academia de Kafka.

Profundidad emocional: cada interpretación está cargada de matices, transmitiendo la complejidad humana y atrapando al espectador en la trama.

Rigor técnico: su disciplina en canto y danza se refleja en la precisión de sus movimientos y en la potencia de su voz, que sostiene monólogos intensos y escenas de gran exigencia.

Como Ricardo III en Romancero Shakespeare
bajo el sol
 
Impacto cultural: como primer actor del Zulia, ha consolidado un legado que reafirma la vigencia del teatro regional dentro del panorama nacional.

José Luis Montero es un actor que no actúa, se transforma. Su fuerza radica en la capacidad de desaparecer detrás del personaje y hacerlo vibrar con verdad, convirtiendo cada obra en un acontecimiento memorable para el público.

José Luis Montero en Macbeth
En cada aparición sobre las tablas, José Luis Montero despliega una energía escénica que desborda los límites del personaje. Su fuerza actoral no se mide solo en la potencia de su voz o en la precisión de sus gestos, sino en la capacidad de desaparecer detrás del papel y encarnar una verdad distinta en cada obra.

Montero no interpreta: se transforma. En Macbeth, su mirada oscura y su cuerpo tensado transmiten la ambición desmedida que devora al protagonista. En Informe para una Academia, su voz modulada y su gestualidad animalizada convierten el relato kafkiano en un espejo inquietante de la condición humana. Y en Agua de Colonia, su sensibilidad poética rescata la memoria colectiva con una intensidad que conmueve y sacude.

Su arte es un acto de metamorfosis permanente, donde la disciplina del ballet clásico y la musicalidad del canto se funden con la dramaturgia para crear personajes que respiran, sufren y vibran en escena. El público no ve a José Luis Montero: ve a Macbeth, a Pedro el Rojo, a cada criatura que emerge de su entrega absoluta.

Pronto homenaje a Marlene Nava.

La periodista cultural, fallecida recientemente, dejó como legado una pieza teatral inédita que su familia entregó a José Luis Montero. El hecho de que ella misma asistiera a la puesta de Macbeth otorga un carácter profundamente simbólico a este proyecto. La obra, ya terminada y lista para estreno, se perfila como un homenaje que une periodismo, memoria y teatro, reafirmando la función del arte como guardián de la identidad zuliana. Con el apoyo del Arquitecto Jesús Lonbaldi, conjuntamente con la Compañía Residente Baralt Teatro Clásico, bajo la dirección de la puesta en escena de Alfredo Peñuela.

Proyección futura: El loco y la monja.

La elección de un texto de Stanisław Witkiewicz, dramaturgo polaco de vanguardia. Este proyecto promete confrontar al público con temas de locura, espiritualidad y crítica social, en un lenguaje que desafía las convenciones.


José Luis Montero no actúa:
se disuelve en la piel del personaje,
se convierte en Macbeth,
en Pedro el Rojo,

en memoria viva del Zulia.
El público no ve al actor,
ve la vida misma,
transformada en teatro.

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