Teatro y filosofía, la vida del ser en la escena del asombro cotidiano.
(Texto dedicado al doctor Jonás Montilva)
-La violación de lo sagrado:
¿Que religión profeso? Ninguna
de todas las que me nombras.
-¿Y, por qué ninguna?
-Por religión.
Uno se pregunta , quién por fanatismo, o respeta las creencias y hasta las no
creencias de la otra gente considerado como ateísmo.
La íntima religiosidad de la escena clásica de Shakespeare por ejemplo no
disminuye el fervor de las veneraciones con la trama de los hechos compactados
por la trama Isabelina.
Lo sagrado del ser es una experiencia como ejercicio de poder que tiende a ser
absoluto.
Empédocles nos dice que la diosa Afrodita fue la primera reina del universo
considerada como la Edad de Oro de nuestro mundo donde no había conflicto entre
los inmortales y mortales. Desde luego, esto es un "mito' dónde expresa la
profunda nostalgia del hombre por la "sagrada paz" que antes había,
tanto en el cielo como en la tierra.
En general, lo sagrado es lo que con fervor anhelamos, pero difícilmente
podemos tener en su totalidad.
Lo sagrado en la escena de la tragedia griega es la experiencia que se escapa a
nuestra voluntad inquisitiva puesto que es un don, una gracia, un regalo que
transfigura al hombre que recibe este favor divino.
Nos referimos por supuesto al mythos que es muy superior que la sabiduría
mundana que nos hace vislumbrar la esencia de lo sagrado.
Es la parte divina del hombre cuando afirmamos con los ojos bien cerrados:
"Cuando los dioses eran más humanos
los hombres eran más divinos".
Todo mal, en el ensayo del filósofo ruso, Simon Frank cuando escribió su tesis La
crisis del humanismo: "Todo mal que para Dostoievski siempre tiene
origen espiritual, la soberbia, la alegría por la desgracia ajena, la crueldad,
el odio, y hasta la lujuria, proviene de algún modo, de la tendencia del alma
de vengar lo sagrado del hombre, ofendido y humillado, el núcleo más sagrado de
la personalidad de afirmar y defender sus derechos, de un modo absurdo y
perverso.
Los hombres malvados y oscuros de las obras de Shakespeare se puede visualizar
en Ricardo II, en su monólogo inicial donde nos confiesa que se quiere
vengar de la naturaleza por haberlo dotado de un cuerpo de monstruosa fealdad:
(Yo privado de esta bella proporción, desprovisto de todo encanto por la pérfida
naturaleza; deforme, sin acabar,
enviado antes de tiempo a este
latente mundo, terminado a medias,
y esto tan imperfecto y fuera de moda,
que los perros ladran cuando ante ellos
me paro. ¡Vaya! yo, en estos tiempos afeminados de paz muelle, no hallo delicia
en que pensar, el tiempo, a no ser espiar mi sombra al sol, y hago glosas sobre
mi propia deformidad).
Por cierto Nietzsche reconoce la 'ilusión' de lo suprasensible como la
disposición de sensibilidad del sosiego, que de algún modo brinda la
metafísica. Por eso es válido preguntar: ¿cuál es la naturaleza de esta “ilusión"
de lo suprasensible? ¿Tenemos derecho para instalar en un mundo extraño una
fuente de todo Bien y de toda Verdad, para desde allí para valorar esto que nos
acontece como Vida?
La relación de Nietzsche con la metafísica del ser de cifra en un movimiento de
pensar en el que está en juego es el valor de la existencia del hombre. El
hombre, minado desde adentro por el tiempo, ejecuta con Nietzsche, una tregua
amorosa con el tiempo para verse en el espejo de la profunda orfandad cósmica
que lo devora y, sin embargo, se detiene a pensar el valor de la existencia
ante los demás.
La vida, como la obertura de Don Juan de Mozart empieza con acorde
menor. Ese acorde menor no es otro que el asombro del “aparecer” de todo cuanto
aparece para decirlo en una frase filosófica de Heidegger. y ' aparecer "
"salir" es decisivo, "existir”. En un sentido existir expresa el
hecho de que algo de a partir de un cierto origen. Ese "darse algo"
en que consiste la existencia de todo cuanto aparece, se traduce en el
horizonte del hombre de manera de una "soledad enamorada" en la que
lo se desea y atrae causa temor y horror.
Esta soledad tiene un carácter de peregrino pleno de autenticidad, se hace
consciente de un rasgo migratorio y mudable de la experiencia de vida por
ejemplo en Ricardo II del dramaturgo inglés.
Todos los horizontes que se le presentan al hombre para valorar la vida, según
Nietzsche, es el ocaso de todos los objetivos que guarda el hombre para
confrontar la vida.
Solo queda un desierto en el que la subjetividad ejercite su dominio fracasado.
El universo de la representación, es según Kant, el mundo del conocimiento que
preserva un sólido fundamento que se revela en un vacío superficial de la
apariencia.
Frente a la facticidad de la existencia de Ricardo II , el hombre está sólo,
solo con su deseo y su horror
al contemplar en toda su abismal
profundidad aquello que Nietzsche
en un fragmento póstumo en 1870,
llamo Mysterion y asombro.
En lo que respecta al mundo,
no pudiendo gozar de él
como un don apacible en su quietud
sino por el contrario a través de la realidad
dispersa, disímil, y plural crea un armisticio
con el mundo a través de los valores
que le confieren conservación y crecimiento,
asimismo, la seguridad es su máximo
ante la vida, pues mientras más mira al fondo,
el hombre, tanto más hasta el fondo
a observar su sufrimiento.
Freddy A. Torres González
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