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15.2.26

13 de febrero, 2026. Agrupación Teatral Coordinación y el Primer Círculo de Lectura Interactiva ITINERANTE Homenaje a la mujer.

Calidez y alegría. Entrega y motivación. Y un invitado secreto e inesperado: Francisco Pancho Salazar.

 

Día caluroso de Febrero fue este viernes 13 en la ciudad de San Felipe, Yaracuy-Venezuela. Una logística diferente nos aguardaba para poder llevar a cabo en la comunidad de Las Tapias 2 nuestro Primer Círculo de Lectura Interactiva Itinerante.

Uno de los miembros del grupo, con quien nos trasladamos a todas las actividades de la Agrupación, Blanca Estrella, mi camioneta, este mismo día se averió.

El encuentro era inaplazable.  Entonces tomamos carro por puesto desde casa a nuestra sede: Sala Coordinación. Y luego, desde allí, nos trasladamos con nuestras cajas de libros en las manos, a las afueras de San Felipe, donde la señora Yolanda, organizadora comunitaria y directora del A.C. Adulto Mayor El Renacer, nos esperaba en la sede de su asociación para seguir organizando el espacio y recibir a todos sus invitados.

Confieso que mientras hacía estos traslados, una conmoción tenia lugar dentro de mí.

Por un lado, la emoción que me generaba el hecho de accionar el inicio de un nuevo espacio en nuestro camino teatral como agrupación con este proyecto de los círculos de lectura en un lugar distinto a nuestra sede, en donde los hemos realizado desde un primer momento.

Francisco Pancho Salazar
Por otro lado, toda una revolución en mi interior causada por la incertidumbre, el temor y la búsqueda de conexión energética para aupar la vida hacia alguien que recién, este mismo día, nos enterábamos transitaba un momento de gravedad vital: nuestro querido Francisco Pancho Salazar, maestro del teatro venezolano y amigo entrañable. Ya hoy sabemos todos, que cuando este escrito salga a la luz, el gran y amado Panchísimo Salazar ha trascendido al infinito Universo, dejándonos un hondo pesar. Pero en el momento que esto sucedía aún estaba entre nosotros y esta inquietud de no saber con exactitud qué sucedía me movía el alma.

Llegamos a comunidad las Tapias 2. La señora Yolanda sale con gran alegría, y energía inagotable a dar la bienvenida. Un abrazo fuerte y amoroso nos conectó y fue inevitable para mí ver a Pancho allí.

 Al terminar de arreglar el espacio, ya habían llegado muchas de las señoras que integran la asociación.  Mujeres con una energía increíble. Mujeres poderosas, entusiastas y proactivas.

Una de ellas acercó el sonido al espacio donde realizaríamos el encuentro, y señaló que pondría música para alegrar todo mientras llegaban las demás…  así lo hizo .  Y Este hecho encendió una fiesta, una celebración.

Con tal estímulo, Otra de ellas se levantó y comenzó a bailar e invitó con su energia y acción a entrar al Circulo y hacer lo propio.

 En un momento determinado me dejé llevar y entré a ese danzar. Y allí volví a conectar con Pancho. Cerré los ojos, y por un momento lo vi vital , alegre, vivaz como siempre, y dancé en alegría con él . Era como un homenaje secreto, buscando que esa vitalidad que allí se estaba generando llegase hasta al él para aupar la suya.  Pero la vida ya había señalado su momento de expansión al infinito cielo. Quiero pensar entonces que nos despedimos danzando y que nuestras energías siempre podrán encontrarse allí…

Con toda esta alegría festiva, y en lo particular de sentimientos encontrados, comenzamos la apertura de este Primer Círculo de Lectura Interactiva En Honor a la Mujer.

La ronda de lecturas comenzó. La dinámica fue la misma de los círculos que realizamos en el Teatro Coordinación cada mes.  Todas con sus libros de La Antología de Lorena Pinto sobre La Dramaturgia Femenina Venezolana en sus manos, y abiertos al azar para luego ver qué dramaturgas contenidas en la antología nos hablarían este 13 de Febrero.

 Unas quisieron leer con ayuda del micrófono, otras no, expresando el querer usar su voz plena. La conexión y vivacidad de cada lectura le dio una especial fluidez y goce a la ronda de lecturas.  Fue realmente un disfrute escucharlas… estar ahí.

De las 10 piezas teatrales escritas por mujeres venezolanas de los siglos XIX y XX, seleccionadas por Pino en su investigación contenidas en su libro, se abrieron paso 4: Valentín, de María Cova Fernández; Orquídeas Azules, de Mercedes C.de Arocha quien firmaba como Lucila Palacios; Sangre Mestiza, de Leticia de Maneyro; Melisa y yo de Elizabeth Schön, siendo las más recurrentes Valentín y Orquídeas Azules.

Voces cargadas de matices dieron vida a las historias, dejando a todos con ganas de más... pero la luz del sol ya se marchaba y la luz eléctrica no nos acompañaba producto de un largo apagón de estos que, lamentablemente, ya son cotidianos por estos predios. Así que el encuentro demandaba un cierre.

Se generó entonces la tertulia entre cafecitos, panes y galletas para degustar. Una de las participantes tomó la palabra y agradeció lo ocurrido en esta tarde porque había sido un encuentro de disfrute y se sentía muy contenta.  Otra, acotó lo importante que era reunirse para leer e voz alta y “más estas historias que dejan abierta la imaginación…”, dijo.  Otra hizo un resumen de las emociones que sintió, dijo haberse sumergido entre risas y alegría con dos de las obras, y sentir mucha tensión por otro de los dramas leídos… sus palabras fueron: “! ¡Es como ir a la vida y disfrutar y reír! y luego ir a la guerra, y llorar, y luego volver a reír…fue un tobogán de emociones”.

Avanzó el tiempo. La conversación prosiguió su curso con entusiasmo. Alguien alzó la voz y anunció, “¡Llegó la luz!”. Otra voz: “¡Qué bueno!! ¡Podemos seguir!”.

Así que continuamos un poquito más para hacer el concebido cierre. Tomaron la palabra y poblaron el espacio de agradecimientos y manifestaciones de afecto; de reflexiones sobre la importancia de este tipo de encuentros entre el arte y la comunidad , y en este caso específico, el teatro y la comunidad.

Culminamos la jornada con todas esas reflexiones y propuestas de posibles nuevos encuentros.

Vuelve a mí la presencia de Pancho, con este andar inagotable de seguir en este camino creador y que durante muchos años transitamos juntos.

¿Cómo saber que al día siguiente no estaría?  Siempre creemos tener todo el tiempo del mundo...

Quedó pendiente una nueva venida de él a Yaracuy, a estos transitares de vida y creación que nos hermanaron.

Por ahora quiero quedarme con esta sensación, la sensación de que este 13 de febrero su energía estuvo allí, en el nacimiento de este Primer Círculo de Lectura Interactiva Itinerante. En una alegría y algarabía vivida. En un encuentro como los que tanto le movían y llegamos a compartir, donde el teatro nos permite hacer la  vida viva.

Llegó la noche.  Despedidas entusiastas y fotografías precedieron el regreso de cada quien a sus hogares. Algunas esperaron para llevarse en préstamo el libro.

De nuestra parte muchas emociones involucradas, pero ante todo agradecimiento y compromiso.

Seguimos adelante… vienen nuevos encuentros. Gracias a todas y todos por permitimos estar. Gracias Francisco Pancho Salazar, ¡Panchisimo! por tanto.  Eres y seguirás siendo parte de todo este camino…

Nos vemos en el próximo Círculo.

1 comentario:

  1. Sin que nadie lo supiera la actividad era un tributo para acompañar a Pancho en su nuevo camino, se fue nutrido de luz , magia y poesía, dejando sus imborrables pasos en la vida de quienes le conocimos dejando su estela de arte, familia y compartires. Luz y mas luz .

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