Calidez y alegría. Entrega y motivación. Y un invitado secreto e inesperado: Francisco Pancho Salazar.
Día caluroso de Febrero fue este viernes 13 en la
ciudad de San Felipe, Yaracuy-Venezuela. Una logística diferente nos aguardaba
para poder llevar a cabo en la comunidad de Las Tapias 2 nuestro Primer
Círculo de Lectura Interactiva Itinerante.
Uno de
los miembros del grupo, con quien nos trasladamos a todas las actividades de la
Agrupación, Blanca Estrella, mi camioneta, este mismo día se averió.
El encuentro era inaplazable. Entonces tomamos carro por puesto desde casa a
nuestra sede: Sala Coordinación. Y luego, desde allí, nos trasladamos con
nuestras cajas de libros en las manos, a las afueras de San Felipe, donde la señora
Yolanda, organizadora comunitaria y directora del A.C. Adulto Mayor El
Renacer, nos esperaba en la sede de su asociación para seguir organizando
el espacio y recibir a todos sus invitados.
Confieso que mientras hacía estos traslados,
una conmoción tenia lugar dentro de mí.
Por un lado, la emoción que me generaba el hecho
de accionar el inicio de un nuevo espacio en nuestro camino teatral como agrupación
con este proyecto de los círculos de lectura en un lugar distinto a nuestra
sede, en donde los hemos realizado desde un primer momento.
| Francisco Pancho Salazar |
Llegamos a comunidad las Tapias 2. La señora
Yolanda sale con gran alegría, y energía inagotable a dar la bienvenida. Un
abrazo fuerte y amoroso nos conectó y fue inevitable para mí ver a Pancho allí.
Al
terminar de arreglar el espacio, ya habían llegado muchas de las señoras que integran
la asociación. Mujeres con una energía
increíble. Mujeres poderosas, entusiastas y proactivas.
Con tal estímulo, Otra de ellas se levantó y
comenzó a bailar e invitó con su energia y acción a entrar al Circulo y hacer
lo propio.
En un
momento determinado me dejé llevar y entré a ese danzar. Y allí volví a
conectar con Pancho. Cerré los ojos, y por un momento lo vi vital , alegre,
vivaz como siempre, y dancé en alegría con él . Era como un homenaje secreto,
buscando que esa vitalidad que allí se estaba generando llegase hasta al él
para aupar la suya. Pero la vida ya
había señalado su momento de expansión al infinito cielo. Quiero pensar
entonces que nos despedimos danzando y que nuestras energías siempre podrán
encontrarse allí…
Con toda esta alegría festiva, y en lo
particular de sentimientos encontrados, comenzamos la apertura de este Primer
Círculo de Lectura Interactiva En Honor a la Mujer.
Unas
quisieron leer con ayuda del micrófono, otras no, expresando el querer usar su
voz plena. La conexión y vivacidad de cada lectura le dio una especial fluidez
y goce a la ronda de lecturas. Fue realmente
un disfrute escucharlas… estar ahí.
De las 10 piezas teatrales escritas por mujeres
venezolanas de los siglos XIX y XX, seleccionadas por Pino en su investigación
contenidas en su libro, se abrieron paso 4: Valentín, de María Cova
Fernández; Orquídeas Azules, de Mercedes C.de Arocha quien firmaba
como Lucila Palacios; Sangre Mestiza, de Leticia de Maneyro;
Melisa y yo de Elizabeth Schön, siendo las más recurrentes Valentín
y Orquídeas Azules.
Se generó entonces la tertulia entre cafecitos,
panes y galletas para degustar. Una de las participantes tomó la palabra y
agradeció lo ocurrido en esta tarde porque había sido un encuentro de disfrute y
se sentía muy contenta. Otra, acotó lo
importante que era reunirse para leer e voz alta y “más estas historias que
dejan abierta la imaginación…”, dijo. Otra
hizo un resumen de las emociones que sintió, dijo haberse sumergido entre risas
y alegría con dos de las obras, y sentir mucha tensión por otro de los dramas
leídos… sus palabras fueron: “! ¡Es como ir a la vida y disfrutar y reír! y
luego ir a la guerra, y llorar, y luego volver a reír…fue un tobogán de
emociones”.
Avanzó el tiempo. La conversación prosiguió su
curso con entusiasmo. Alguien alzó la voz y anunció, “¡Llegó la luz!”. Otra voz:
“¡Qué bueno!! ¡Podemos seguir!”.
Culminamos la jornada con todas esas
reflexiones y propuestas de posibles nuevos encuentros.
Vuelve a
mí la presencia de Pancho, con este andar inagotable de seguir en este camino
creador y que durante muchos años transitamos juntos.
¿Cómo saber que al día siguiente no estaría? Siempre creemos tener todo el tiempo del
mundo...
Quedó pendiente una nueva venida de él a Yaracuy,
a estos transitares de vida y creación que nos hermanaron.
Llegó la noche.
Despedidas entusiastas y fotografías precedieron el regreso de cada
quien a sus hogares. Algunas esperaron para llevarse en préstamo el libro.
De nuestra parte muchas emociones involucradas,
pero ante todo agradecimiento y compromiso.
Seguimos adelante… vienen nuevos encuentros.
Gracias a todas y todos por permitimos estar. Gracias Francisco Pancho Salazar,
¡Panchisimo! por tanto. Eres y seguirás
siendo parte de todo este camino…
Nos vemos en el próximo Círculo.
Sin que nadie lo supiera la actividad era un tributo para acompañar a Pancho en su nuevo camino, se fue nutrido de luz , magia y poesía, dejando sus imborrables pasos en la vida de quienes le conocimos dejando su estela de arte, familia y compartires. Luz y mas luz .
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