por Leonardo Guilarte
Lamuño / Red de Espectadores
Función del sábado 2 de mayo de 2026
Debo ser el único que ha ido a ver esta obra y, en vez de sonreír cuando comienza, pensó “Ay, coño”. Sé que tengo que hacer el esfuerzo para no utilizar las groserías, pero en este caso es un asunto documental: no me dije “Ay caramba” ni “Ay cónchale” ni “Cáspita, estoy poniendo la torta”, en mi caso fue un “Ay, coño” doloroso, que lo explicaré más tarde. Por ahora, entremos en lo que causa este divertimento escrito por Aquiles Nazoa.
Doy mi opinión como publicista y así van conociendo cómo es Mr. Hamlet, dirigida por Aníbal Grunn, quien en el segundo semestre del 2024 transformó este sainete, escrito en el siglo pasado, en un musical. El caption en la cuenta de Instagram de la Compañía Nacional de Teatro, que es quien produce este espectáculo, debería decir que esta obra causa: Alivio del Agotamiento: físico y mental. Cura para Dolores de Cabeza: un remedio infalible para cefaleas y neuralgias. Remedio para Problemas Digestivos: para aliviar la indigestión y los malestares estomacales. Tratamiento para la Adicción a la Morfina: remedio ideal para superarla. En especial después de alguna herida ocasionada por la guerra. Bebida de Templanza: por si prohíben la comercialización de bebidas alcohólicas y Mr. Hamlet pasa a ser una alternativa estimulante pero no alcohólica.
Y sí, esos textos no son de mi autoría, sino de la gente de Coca – Cola, antes de que la bebida se convirtiera en un refresco; pero es que con Mr. Hamlet es igual, se puede vender diciendo que sirve para todo eso y para más. Es un divertimento, en el amplio sentido de la palabra y de la relación que el espectáculo logra con el público. También lo es para el elenco, que en muchísimas partes hace un gran esfuerzo para no reírse. A veces lo logran, en otras no y eso acentúa lo divertido y la complicidad con el público. Las canciones y las coreografías funcionan como un relojito suizo y además te enamoran y cumplen el rol de ser espejos donde nos miramos y nos encontramos. La puesta en escena se pasea por momentos de mucho movimiento y por otros que resaltan por la carencia de este, se “pule el piso” de todo el escenario de la Sala Román Chalbaud del Teatro Alberto de Paz y Mateos, porque es algo que se requiere; el trabajo con los distintos planos que nos llevan a tener a personajes cerca del público y también muy alejados, es cónsono con lo que se está contando, nos ayuda a asumir distintas miradas; lo mismo sucede con el manejo de lo horizontal. Siempre observamos, hacia los lados, hacia al fondo, hacia nosotros y nosotras.
Vestuario, maquillaje, peluquería y utilería, son tan austeros como eficientes. Lo de cámara negra, la limita, porque el empleo de elementos escenográficos le hubiese dado otra dimensión con el manejo de formas y colores que irían muy bien con esta obra; en compensación, de la manera como está montada, la pueden representar casi que en cualquier escenario y eso incluye los no convencionales y la calle.
Las actuaciones, en general, están bien, y en algunos casos, como los de César Castillo (Narrador), Dora Farías (Reina), Omar Churión (Rey), Livia Méndez (entre las 5 Grandes), Gerardo Luongo (Polonio), Amilkar Antonio (Horacio) y Miguel Ángel Treccia (Hamlet), muy bien; brillan como elenco (y son veintipico). Ahora, si se me permite, me toca sugerir que la CNT debe desarrollar más a sus elencos en la actuación para comedia. Sé que las comparaciones son odiosas, pero es que si uno recuerda El sentido de la vida, esa maravillosa película de los Monty Phyton, notará cuánto margen hay para crecer; o Sopa de Patos de los Hermanos Marx. Lo mismo pasaría si vemos algunos sketches de Los Mendigos de El Show de Joselo, de Perolito y Escarlata y Flora y Hortensia de Radio Rochela; incluso Asesinos por naturaleza de Oliver Stone, que tiene un excelente manejo de un humor ácido de finales del siglo pasado.
En teatro venezolano, recordar Machete Canibal de Río Teatro
Caribe, el monólogo Actúa con Regina Espina con Annie Ferrer y Tropical de
Gregorio Magdaleno, es una forma de introducirnos en un tipo de humor local que
conecta con lo que Aquiles Nazoa plasmó en el papel con Mr. Hamlet. Quiénes
somos.
El diario El Universal publicó el 28 de junio de 2018, la crítica de Edgar Moreno – Uribe, sobre Tropical, quien, entre otras cosas, escribió “Es una indagación teatral, donde se suda, como ha dicho el director-autor Magdaleno, para descubrir quiénes somos, frente a unas maneras, unas formas impuestas en nuestros propios comportamientos. “Entonces nosotros como espectadores podemos conocer lo que podría ser el cliché, la iconografía de lo tropical, es decir, por ejemplo, los mambos, los bailes, los merengues, las cumbias, que de alguna manera signan una manera de ser y que nos contrastan en nuestra mirada interior…”
De allí viene mi “Ay, coño”. De saber, que si conociera en profundidad sobre el canibalismo cultural que impulsaba el Movimiento Antropofágico del Brasil de los años 20 del siglo XX o mucho más de Aquiles Nazoa, para conocer de manera amplia lo que él se planteaba con este libreto; entonces tendría más aristas para escribir la crítica, en vez de esta carencia cultural que me acompaña.
Si alguien no ha visto Hamlet, ni conoce del libreto, esta obra, Mr. Hamlet, le podría parecer una pieza original totalmente caribeña – venezolana. La CNT logra el principal objetivo de Nazoa, que consiste en echar el cuento de Hamlet a lo venezolano. Lo logra Aquiles, desde la página 1 “PRÓLOGO: Noche oscura, triste y cruenta, como cuenta de doctor. Pasa el cuervo pavoroso del famoso never more.” y también Grunn desde la primera coreografía de esta acertadísima concepción que la convierte en un musical. Lo antropofágico está en cada escena, cada gesto de los personajes es un gesto de aquí, no de Inglaterra ni de Dinamarca, la Reina borracha es nuestra y no aceptaremos que nadie nos diga que es danesa. Así que se cumple lo que iluminó Moreno–Uribe sobre Tropical: “… para descubrir quiénes somos, frente a unas maneras, unas formas impuestas en nuestros propios comportamientos”. Quiénes somos.
La Compañía Nacional de Teatro está gritando que somos venezolanas y venezolanos, en un momento histórico donde una parte de la población se está preguntando ¿Y ahora qué somos?
Me pregunto, ¿Somos lo que somos debido a lo político, a un
estatus jurídico, a una definición constitucional o lo somos debido a nuestra
manera de ser, nuestra cultura, nuestra identidad? Si la respuesta es lo
segundo, entonces al proteger eso que somos, siempre podremos volver a lo que
fuimos en los otros ámbitos, reconstruiremos lo que estaba.
Esta crítica se escribe en una ciudad que en 1641 quedó hecha escombros, debido a un terremoto en el que falleció más del 70% de la población. El 90% de quienes sobrevivieron, se fueron de la ciudad por temor a otro terremoto, porque perdieron sus viviendas, por las enfermedades que se generaron por la descomposición de los cadáveres, porque es casi imposible mantener cierta estabilidad psicológica si se vive en un lugar convertido en cenizas. Puede parecer insólito o milagroso, pero quienes se quedaron la volvieron a poner de pie. Uno de los libretos en los que estoy trabajando, como dramaturgo, es un monólogo sobre ese terremoto, de un hombre, afrodescendiente, quien sobrevivió y decidió quedarse en esa ciudad. Se llama “Caracas nunca muere”.
Asumo como tarea, en el mediano plazo, saldar la deuda de la falta de conocimiento en profundidad sobre el Movimiento Antropofágico y también sobre Aquiles Nazoa, que uno lo admira y lo ama, pero debe tomarse más en serio su estudio. Así que bueno ¡Viva el arroz con pollo!… coño.
PD: “¡Viva el arroz con pollo!” Es el mejor parlamento de toda la obra. En él se condensa lo que Nazoa buscaba con Mr. Hamlet.
FICHA
Agrupación: Compañía Nacional de Teatro
@cnteatro_ve
Dramaturgia: Aquiles Nazoa.
Dirección: Aníbal Grunn @agrunn
Actuación: Gerardo Luongo @gerardoluongoz , Dora Farías @dorafariasz , Yurahy Castro @yuracastroc , Omar Churión @omarchurion , Amilkar Antonio @thevikingart , Jo Sé @jose.venescena , Angélica Rinaldi @anggelikrinaldi , Ariana León @arianaleon_ , Andersson Figueroa @anderssonfigueroa
, Leonardo Ayala @leonardoayalaofici , Livia Méndez @liviamendez_actriz , Irmary Mota @irmarymota , Miguel Ángel Treccia @miguelangeltreccia , Yhannelys Medina @yhanmedina , Yendy Vegas @yendyvegas , Eduvina Soto @eduvina95_ , Gema Castro @soygemacastro , César Castillo @uncastillodecesar
, Yoel Rodríguez @soyyoelactorfit , Lenin Antequera
@leninante_ra , Yoe Ramírez @remixeador .
Dirección Coreográfica: Miguel Issa @miguelissa62
Entrenamiento corporal: Emérita
García @laeme1313
Producción general: Rufino Dorta @rufino_dorta @cnteatrove.
Productor Encargado: Arístides Muñoz
@aristidesm21
Música original: Ignacio Barreto
Arreglos Musicales: Jesús Milano.
Composición musical: Julia Carolina
Ojeda
Vestuario: León Padilla @leonciolion
Diseño de Iluminación: Alejandro
Martínez @thecat9347
Sonidista: José Gabriel Alejandro @callme.wolf
Técnico: Víctor Quiñonez, Pastor
Peña.
Leonardo
Guilarte Lamuño @leonardoguilartel
Es dramaturgo,
guionista, docente, director y publicista. Con más de 30 años en el mundo
audiovisual, también participa en experiencias teatrales. El año pasado, en
julio, estrenó como dramaturgo y director: “Extraños en el Subte”, en el
Festival de Autores In-visibles”, y posteriormente en noviembre, “¿Qué vaina
esta?”. Actualmente escribe la trilogía de monólogos “Sentir las cadenas”.
Forma parte de “Taima Teatro” y dirige el emprendimiento educativo Cursos
Solidarios @cursos.solidarios .
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