Buscar este blog

Mostrando entradas con la etiqueta PGG. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta PGG. Mostrar todas las entradas

11.2.26

14 de febrero, 10:00am. Cine, teatro, poesía de Grecia en el Trasnocho Cultural, Caracas.

Este sábado 14 de febrero a las 10 a.m. en la Sala Paseo 1 del Trasnocho Cultural, el Centro Cultural Griego Venezolano reanuda sus actividades culturales para el gran público con la proyección de la película IFIGENIA de Michael Cacoyannis basada en la tragedia "Ifigenia en Áulide" de Eurípides.

Esta es una oportunidad muy especial para reencontrarnos con lo mejor del cine helénico y celebrar el Día Mundial del Idioma Griego (9 de febrero).

Previo a la proyección habrá palabras de la cineasta Efterpi Charalambidis sobre el cine de genial director grecochipriota (Zorba, el Griego, Electra, Las Troyanas entre otras). La película cuenta con el protagonismo de la gran actriz griega Irene Papas y lo más granado del universo actoral de Grecia.

También Costa Palamides hablará brevemente sobre la puesta en escena de tragedias griegas en la escena teatral caraqueña en un homenaje a Ludwig Pineda, el actor venezolano que más personajes griegos encarnó en nuestras tablas y que en el 2022 vivió en Grecia y actuó en griego en el montaje de Amor de Don Perlimplin con Belisa en su jardín de Federico García Lorca.


Por último, se presentará la edición bilingüe de una antología de la sublime lirica de la isla de Lesbos, la inmensa en su brevedad SAFO, cuyo título es ENCENDIDA POR EL DESEO con traducción del griego eólico de María Virginia Guevara, todo un acontecimiento literario en Venezuela gracias a Nila Ediciones de Giordana García Sojo.

Tres preámbulos exquisitos para celebrar con IFIGENIA en la pantalla grande, la proeza histórica y la vida eterna de la lengua griega, declarada por la UNESCO Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

La cita es este sábado 14 de febrero a las 10 a.m. en la Sala Paseo 1 del Trasnocho Cultural con entradas a la venta en la taquilla a 5$. Una presentación del Centro Cultural Griego Venezolano Venezolano inaugurando su variada programación del año 2026. Los esperamos.

22.1.26

Publicaciones. Memorias de un Actor: Gustavo Meléndez

Publicaciones:
Memorias de un Actor: Gustavo Meléndez

Portada de Memorias de un Actor: Gustavo Meléndez

Memorias de un Actor: Gustavo Meléndez 

Fundación Editorial El perro y la rana / Compañía Nacional de Teatro
2025
301 páginas 


Decir que el teatro venezolano contemporáneo tiene historia es limitante.  Más apropiado es señalar que nuestro teatro tiene historias, en plural.  Las artes escénicas venezolanas son diversas en su evolución y propuestas.  En ocasiones, historias esenciales quedan en la penumbra hasta ser expuestas.  Es el caso de Memorias de un Actor: Gustavo Meléndez, escrita por un actor que comparte su visión sobre el teatro, específicamente sobre el universitario.

El libro recoge las experiencias de Meléndez como caraqueño en las primeras 30 páginas y como hacedor de teatro el resto del libro.  Describe hechos y costumbres de la ciudad durante décadas de transición entre los años cincuenta y comienzos de los ochenta del siglo pasado cuando se establece el paisaje moderno en el valle que contrasta con el cinturón de marginalidad.  Más adelante, narra su paso por las artes escénicas junto a figuras relevantes del teatro nacional.  A la publicación se incorporan más de 130 imágenes de montajes, agrupaciones teatrales y programas de mano que refrendan una línea de trabajo de casi 60 años.

Caracas como escenario.

Meléndez describe aspectos de la ciudad, contextualizando el espacio en el que desarrolla su labor, espacio donde se establecen diferencias en el hacer artístico, a pesar de que por esos años ya García Canclini señala la hibridez entre lo culto, lo tradicional y lo popular en el ambiente urbano.  Para el caraqueño,  el teatro es un hecho comunitario que opera cambios en la sociedad. Escena y espectador mantienen una relación dialogante, de intercambio de saberes.

El actor comparte tradiciones citadinas vividas por Gustavo-niño: la primera, a instancia de los padres, es pagar promesa al Nazareno de San Pablo en la basílica de Santa Teresa vestido con la túnica morada, común en ese ritual.  Cuenta que estuvo en la tragedia ocurrida en ese templo el 9 de abril de 1952 en el que fallecieron 45 personas.  Ofrece otras imágenes de la ciudad: el niño descubriendo el mural de Amalivaca, de César Rengifo, en los pasillos de las Torres del Silencio, o la posibilidad a los siete años de caminar desde la barriada de Manicomio hasta la Plaza la Concordia.  Recoge una costumbre particular: ir al molino de El Guarataro a moler maíz para la masa de las arepas. 

Relata el creador escénico la pérdida de Evaristo Ramón, su padre y cabeza de una familia de siete integrantes, lo que obliga al adolescente a abandonar los estudios formales a estudiar artes gráficas en el INCE para sostener el hogar. 

El teatro.

Meléndez va tras una inclinación latente.  Sus inicios en el teatro se sitúan entre 1966 y 1967 bajo la guía de Beltrán Bujanda en el Liceo Nocturno José Gregorio Hernández; posteriormente trabaja con Santos Camargo y Levy Rossell entre otros.  De ahí en adelante la escena y la docencia teatral serán su vida.

En 1987 es nombrado director general del Teatro Universitario de la Universidad Central de Venezuela, tiempos en los que la hegemonía en las artes escénicas mantiene sus espacios con celo.  Durante esos años hay discusiones, a veces polémicas, sobre qué y cuál es teatro venezolano;  por ejemplo, un critico califica al teatro universitario de amateur privilegiando la posición del teatro profesional; plantea que los grupos de teatro universitarios no debían formar parte de las programaciones de festivales nacionales y mucho menos internacionales. 

Gustavo Meléndez tiene su concepción sobre lo profesional: “…lo que nos enseñaron nuestros maestros en el T.U. es que un artista es un profesional, en la medida que asume con gran responsabilidad su trabajo, en que es un estudioso de su arte, que tiene propuestas que enriquezcan la profesión que ha escogido para expresarse” (140).

En el libro se aprecia la cantidad de figuras que aportaron -y continúan aportando- a la escena venezolana como docentes, directores, actores, diseñadores, y como el teatro universitario se convirtió en esos años en espacio de aprendizaje, discusión y experimentación. Rodolfo Porras comenta al respecto: “El Teatro Universitario de la Universidad Central de Venezuela, bajo su dirección (de Meléndez), adquirió un rango de facto, que lo iguala a los mejores momentos de la historia de la institución.  Y digo rango de facto, porque le faltó el aprecio y la percepción social” (268).       

Memorias de un Actor: Gustavo Meléndez, muestra la evolución de un hombre que enfrentó las condiciones adversas de su medio y alcanzó sus metas; citando de nuevo al conocido teatrero Rodolfo Porras quiren resume la vida de Meléndez: “Sin ningún tipo de complejos, más bien con alegría y orgullo, se dedicó a mejorar su formación académica, asumió nuevas lecturas, nuevas interpretaciones del entorno social y político sin que esto significara una merma en su convicción revolucionaria” (267).  Memorias de un Actor: Gustavo Meléndez es el legado que deja un hombre de teatro integral, para entender y apreciar una parte significativa del teatro en nuestro país donde se investigó y experimentó con lenguajes diferentes como la creación colectiva, la dramaturgia local o la latinoamericana para abrir nuevos caminos y públicos a la escena. 

22.12.25

Ebenezer Scrooge en Carayaca, por PGG

 Ebenezer Scrooge en Carayaca

Por PGG

El domingo 21 de diciembre 2025, a las 3:00pm se estrenó en la sede de las Voces Risueñas de Carayaca, Los fantasmas de Ebenezer, versión libre de Annie Ferrer sobre Un cuento de Navidad, original de Charles Dickens. La dirección también es de Ferrer con la asistencia técnica de Juan Bautista Maestre y la producción del taller a cargo del Garaje Teatral.

El avaro y gruñón Ebenezer Scrooge revive en Carayaca con su conocido rechazo a la Navidad y a sus semejantes.  Ebenezer es visitado por el fantasma de su exsocia Jessica Marley, quien le advierte la llegada de tres espíritus: el de la Navidad Pasada, la Presente y la Futura, última oportunidad para redimirse como ser humano.

Lo interesante de este montaje es que los personajes son interpretados por niños entre 9 y 11 años, posterior a un proceso de ensayos para así poder representar este trabajo.  Teatro como actividad extracurricular: oportunidad idónea para conocer qué piensan estos preadolescentes sobre el impacto de las artes escénicas en sus vidas; oportunidad para explorar como reunirse para presentar una obra incide en la personalidad e ir desarrollando el talento y el espectador del futuro.

Para Mariángel Castillo, de 9 años, “en el teatro aprendí lo que es el trabajo en equipo.  También aprendí de mi personaje en Los fantasmas de Ebenezer, que la señora del pueblo era curiosa y, del cuento, que en general todos debemos cambiar las malas actitudes”.

“Tengo 10 años y pertenezco al elenco de Garaje Teatral hace 3 años” declara Alexeis Gutiérrez. Según él, “desde que estudio teatro he aprendido a liberar mis emociones.  He aprendido a identificar las partes de un escenario, interpretar diferentes personajes, la disciplina, el trabajo en equipo y muchas otras cosas importantes.  Mi experiencia en la obra Los fantasmas de Ebenezer, fue increíble porque me sentí muy identificado con el personaje de Ebenezer Scrooge.  Recomiendo estudiar y hacer teatro, porque en el teatro aprendes muchas cosas nuevas”.

“Pertenezco al elenco de Garaje Teatral hace 3 años.  Desde que estudio teatro me siento feliz y he tenido la oportunidad de conocer muchos amigos.  Por Garaje Teatral sé proyectar la voz, ayudar a los compañeros, trabajar en equipo y tener responsabilidad.  Mi experiencia en Los fantasmas de Ebenezer: me sentí muy feliz de interpretar el personaje de Bob Cratchit.  El teatro te enseña a no tener miedo al público para poder interpretar mejor los personajes”, explica Joshua Gutiérrez de 10 años. 

Verónica Lugo confiesa que “me siento muy cambiada, me siento relajada en Garaje Teatral.  He aprendido a comprender cómo se puede hacer teatro y a compartir.  Este lugar, Garaje Teatral, tiene las puertas abiertas para recibirlos a todos...” 

“Hacer teatro es un logro ya que ser actor no es fácil”, afirma Jhonelsy Mata, actor de 11 años, quien agrega que “estudiar teatro no es solo responsabilidad, es tener compañerismo y ayudarnos entre nosotros”.

“He aprendido teoría sobre el teatro y oratoria.  Me tocó desarrollar dos personajes en Los fantasmas de Ebenezer y me encanta la moraleja que deja.  El teatro me ayuda a vencer mi miedo escénico”, dice Renata Sojo.

Amanda Yssele, tiene doce años: “Desde hace un año estoy en Garaje Teatral.  Estoy agradecida y feliz de estar en una agrupación donde puedo ser yo misma y expresarme libremente.  He aprendido compañerismo, a llevarme mejor con mis compañeros.  Soy muy amigable, muy amorosa y me tocó hacer un personaje muy hostil y nada amigable. Recomiendo vivir la experiencia de hacer teatro para descubrir la magia de ser uno mismo.

Naomi Walling comenta: “He aprendido a no tener miedo escénico y a proyectar la voz.  En la obra soy una niña alegre que quiere que Ebenezer no sea pichirre.  Cada personaje nos enseña una cosa productiva”.

En el estreno estuvo presente el director, actor y luminotécnico Dionys Fuentes quien además es director de fotografía en TeleSur.  Fuentes habló con el elenco sobre aspectos del montaje y compartió experiencias con estos estudiantes de teatro.

Maneras de mirar

Maneras de mirar

Miradas al escenario nace como resultado  del taller de Crítica Teatral organizado por la Compañía Nacional de Teatro de Venezuela durante e...