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23.10.26

Octubre en las tablas: Memoria, vigencia y legado de José Ignacio Cabrujas y Rodolfo Santana

Rodolfo Santana y José Ignacio Cabrujas
 
 Por: Jesús Eduardo Espinoza León

Octubre se nos cuela en el calendario con la fuerza telúrica de los grandes creadores. El día 21 de este mes nos convoca a un doble e inevitable ejercicio de memoria al conmemorarse un nuevo aniversario de la siembra física de dos gigantes absolutos de la dramaturgia venezolana y latinoamericana: José Ignacio Cabrujas y Rodolfo Santana. Y la memoria se ensancha y se ilumina aún más cuando sabemos que el próximo 25 de octubre celebraremos también el natalicio del maestro Santana, guionista de cine, director y pluma implacable nacido en esa entrañable tierra guarenera que tantos talentos ha dado a nuestra patria.

Hablar de Cabrujas y de Santana es hablar de la columna vertebral de nuestra identidad escénica. Cabrujas, con esa agudeza irónica y brillante para diseccionar la psique criolla, transformó el humor negro y la radiografía política en un arte universal, legándonos obras imprescindibles como: El día que me quieras, Acto cultural o Profundo. Santana, por su parte, con una pluma incansable y profundamente comprometida con las urgencias sociales, diseccionó los dilemas del poder y la condición humana en piezas memorables que han cruzado fronteras con éxito, tales como: La empresa perdona un momento de locura, El animador, Los criminales, Mirando al tendido, Rock para una abuela virgen, Nuestro padre Drácula, Baño de damas o La farra. Cada uno, desde su trinchera y con su estilo inconfundible, engrandeció el desarrollo de la dramaturgia nacional y impulsó el guion cinematográfico y teatral a una categoría de altura.

Esos legados no se han esfumado; flotan en el aire, palpitan en el tablado y reverdecen en cada rincón del país. Nuestra dramaturgia brilla con luz propia gracias al talento de destacadas autoras como Xiomara Moreno, Loida Pérez y Ligia Álvarez, así como por el aporte invaluable del Zulia con creadoras de la talla de Lolimar Suárez, quien ha dejado en alto a la región al alzarse con el segundo premio de la II Bienal Nacional de Literatura Apacuana, siendo la única mujer en alcanzar este galardón, junto a Nelly Oliver y Yazmína Jiménez. A ellas se suman voces esenciales de las letras y las tablas como Nereida Flores, Marta Crespo, Marina López, Karin Valencillos, Indira Páez, Inés Muñoz Aguirre, Héctor "Bongo" Castro, José Gregorio Cabello, Eduardo Bravo, Oscar Charo, Manuel Aponte, Juan Carlos Azuaje, Marco Purroy, Néstor Caballero, Gustavo Ott, Pablo García Gámez, el maestro de gran trayectoria Aníbal Grunn, quien sigue llevando la historia a la escena con verdades y cosechando éxitos recientes en Caracas, con su afamada obra Granada, traición y crimen; el talentoso Elio Palencia y el maestro José Gabriel Núñez, quienes continúan tejiendo esta historia compartida.

Mención aparte merece la labor incansable de creadoras como la dramaturga e investigadora Elimara Navarro, quien año tras año rinde un merecido homenaje a la memoria de Rodolfo Santana en su tierra Guarenas, Estado Miranda a través de lecturas dramatizadas, funciones teatrales y proyecciones cinematográficas que recuerdan su paso por el séptimo arte. Del mismo modo, instituciones y artistas como el maestro Carlos Arroyo, al frente de la Compañía Nacional de Teatro, también formado en esa misma escuela de rigor y excelencia, llevan montajes de altura que dignifican el nombre de Venezuela ante el mundo.

Como bien sabemos quienes defendemos este oficio, una obra sin primicia, conflicto y temática no es dramaturgia, y es precisamente esa fibra viva la que permite que el dramaturgo, el director y el actor transformen la página escrita en un hecho claro, vibrante y emocionante ante el espectador. Los que seguimos vivos en este camino, escribiendo, formando desde las aulas y montando piezas teatrales, sabemos que el teatro es la fuerza que nos sostiene.
Hoy, desde lo más infinito de la eternidad, recordamos a José Ignacio Cabrujas y a Rodolfo Santana con el mayor cariño. Sus enseñanzas siguen vivas en cada alumno, en cada texto inédito y en cada telón que se alza para recordarle al espectador quiénes somos y hacia dónde vamos.

¡Que viva el teatro venezolano!

 

¡Que viva el teatro venezolano!

12.10.26

El impacto de Chaplinarium: Una sacudida estética en Maracaibo

La magia de lo esencial: Rigor, poesía y memoria en Chaplinarium


Por: Jesús Eduardo Espinoza

La raíz (Chaplin / Champlin): Hace una clara referencia conceptual y estética al universo del gran maestro del cine mudo, la pantomima y la tragicomedia, Charles Chaplin (Charlot). Remite a la melancolía revestida de humor, a la poesía de lo cotidiano, a la crítica social sin palabras y a la fragilidad humana frente a la maquinaria de la modernidad.

Asistir a espacios alternativos como es el Centro Cultural del Titere Arepa y Cacao en Maracaibo, devela en ocasiones joyas escénicas que reafirman la vitalidad y madurez del teatro independiente en el Zulia. Un claro ejemplo de ello es la reciente presentación de Chaplinarium, a cargo de Teatro Esencial, agrupación que ha demostrado una consistencia admirable bajo el legado pedagógico y artístico sembrado por el profesor Eduardo Marín; legado que continúa su hijo, el director y actor Ángel Marín junto al maestro Isidro Morillo para crear un elenco joven profundamente disciplinado.

La dramaturgia del cuerpo y la partitura cinematográfica

Chaplinarium no es una simple sucesión de gags cómicos; es un ejercicio depurado de teatro físico y gestual que dialoga de manera orgánica con la herencia del cine mudo de Charles Chaplin. Lo que impresiona de inmediato es la llamada dramaturgia del actor: cómo el cuerpo se convierte en el texto principal. La obra articula una estructura fragmentada, de pulso marcadamente cinematográfico, donde cada transición, cada postura y cada silencio están sostenidos por una precisión milimétrica.

La música cumple un rol fundamental como partitura invisible que guía el ritmo de las acciones. Lejos de ser un mero fondo sonoro, la música y el movimiento se funden en una simbiosis perfecta que permite contar la historia sin requerir un exceso de palabras. Especialmente conmovedora resulta la secuencia del encuentro amoroso entre Chaplin y la joven bailarina: es una escena cargada de una profunda dramaturgia corporal donde la danza narra el nacimiento, titubeo y desarrollo de un afecto puro, estallando en una poesía visual que conmueve las fibras más íntimas del espectador. Aunque la pieza se enriquece al matizar su lenguaje físico con puntuales y certeros momentos de diálogo hablado, es la expresividad corporal la que sostiene el peso dramático de la propuesta.

Rigor estético y entrega colectiva

A nivel visual, el espectáculo es impecable. El diseño de iluminación, el colorido del vestuario, el maquillaje y la atmósfera general demuestran que la juventud de los intérpretes no está reñida con el rigor profesional. Cada actor se encuentra concentrado, habitando su personaje de "cuerpo y alma". Ver a Ángel Marín encarnar el espíritu de Chaplin con tanta entrega, guiando a un grupo de jóvenes que responden con semejante limpieza escénica. 

Igualmente, sorprende la actuación de Javier Rincón deja constancia de que en Teatro Esencial existe una verdadera escuela de formación basada en la práctica rigurosa, el ensayo constante y el amor por el oficio. No se trata de un taller improvisado, sino de un proyecto con sólidas bases estéticas que no tiene absolutamente nada que envidiar a las carteleras de la capital u otras plazas del país.

Más allá de la escena: Reflexiones sobre el gremio y la autogestión

Este montaje invita también a una reflexión urgente desde la mirada del espectador crítico. La materialización de este tipo de obras, así como el esfuerzo titánico de levantar espacios culturales mediante la autogestión, sin depender de dádivas institucionales demuestra que cuando hay voluntad, dignidad y respeto por el público, el teatro se convierte en un acto de resistencia y de alta factura artística.

Sin embargo, el crecimiento de una plaza teatral sólida exige también una revisión interna de los hacedores de escena. Es imperativo propiciar la integración gremial y construir un tejido de crítica constructiva y de apoyo mutuo. El éxito de agrupaciones como Teatro Esencial, que con piezas como Chaplinarium o su aproximación a Los creyentes, sumado a otros hitos recientes de la movida zuliana, demuestra que en el Zulia se hace un teatro limpio, poético y necesario.

Cuando los creadores se unan bajo la premisa de que el triunfo de uno enaltece a todos, el eco de la escena zuliana trascenderá con mayor fuerza las fronteras regionales. Chaplinarium, por derecho propio, una muestra luminosa de ese teatro que dignifica nuestras tablas y nos recuerda por qué amamos este oficio.

Finalmente, bien vale la pena ver este maravilloso trabajo de estos jóvenes actores, caracterizado por su calidad y disciplina.

Ficha técnica y artística de Chaplinarium

Elenco: Anastacia Arandia, Ángel Eduardo Marían, Angélica García, Fai Rivero, Javier Rincón, Merlianyi Pirona, Keren Montero, Lianeth Hernández, Víctor Martínez.
Dirección: Colectiva
Diseño sonoro: Ángel Eduardo Marín
Iluminación: María Alviarez
Vestuario: Angélica García, Melisa Escalona.
Agradecimientos especiales: Pedro Vargas, Melisa Escalona.
Producción:  Grupo de teatro Esencial, Melisa Escalona, Isidro Morillo, Alcides Villalobos, Tania Coy, Diego Morales. (Que hacen posible un equipo de altura).       

3.8.26

Justicia para el arte zuliano, por Jesús Eduardo Espinoza

 

El reconocimiento histórico de certificación de saberes de la creación zuliana 
fue entregado por las autoridades culturales a 400 artistas. 

Por Jesús Eduardo Espinoza

Llegar a una ciudad nueva es, en el fondo, iniciar un primer acto sin saber exactamente cómo se desplegará la trama. Hace diez años, Maracaibo dejó de ser geografía ajena para convertirse en mi territorio cotidiano, el espacio donde la vida exigió reconfigurarse y echar raíces. Hoy, al repasar este decenio, entiendo que la cultura no solo se habita: se interpreta, se descifra y se sostiene colectivamente a través de las instituciones y las personas que la hacen posible.

En esta trayectoria, la Escuela de Teatro Inés Laredo me dio a conocer como docente. Durante nueve años. Cinco años al frente de la cátedra de Análisis del Texto Dramático compartí con generaciones de estudiantes el rigor de desarmar la estructura de la pieza teatral: entender la pulsión secreta tras una réplica, el peso del subtexto en el silencio y la carpintería invisible que sostiene la acción dramática. Enseñar a leer, analizar, su temática y conflicto entre los personajes en el texto. Fue, al mismo tiempo, una lección diaria sobre la condición humana y sobre el oficio escénico.

Lic. Giovanny Villalobos
El teatro es movimiento constante. Recientemente, este trayecto se vio honrado en las instalaciones del Centro de Arte de Maracaibo Lía Bermúdez (CAMLB) en un acto de profunda significación para la memoria viva de la región. La Secretaría de Cultura del Estado Zulia, bajo la gestión del licenciado Giovanny Villalobos, en alianza con la Universidad Politécnica Territorial de Maracaibo, la Gobernación del Zulia y el Ministerio Popular para la Cultura, llevó a cabo un proceso histórico de acreditación de saberes.

Es fundamental destacar que este tributo no fue un hecho aislado ni personal: más de trescientos artistas, cultores, creadores, escultores y hacedores de diversas disciplinas fuimos convocados para recibir el justo reconocimiento de nuestras trayectorias. Para todos ellos, cuya labor silenciosa y constante ha transformado el tejido sociocultural del estado, va también mi más sincero aplauso y felicitación. Validar formalmente la experiencia empírica, la investigación y el impacto comunitario de este gremio es un acto de justicia histórica que dignifica el trabajo de la creación zuliana.

El autor Jesús Eduardo Espinoza
En lo personal, recibir en ese marco la acreditación como Maestro Emérito en Dirección Teatral y Artes Escénicas constituye un compromiso renovado con la cultura. Esta distinción no marca un punto de llegada, sino la apertura de un nuevo frente de trabajo. Mi paso por la educación formal en la Escuela de Teatro Inés Laredo se traslada ahora hacia la acción directa en la comunidad.

Desde un nuevo centro cultural comunitario, asumiré la tarea de continuar la formación tanto en la escritura teatral como en la puesta en escena, convencido de que la herramienta dramática cobra su mayor sentido cuando echa raíces en el entorno social y contribuye al engrandecimiento del lugar que nos acoge.

El arte de la dramaturgia sigue siendo el vehículo para interpretar nuestro tiempo. Al cerrar un ciclo en el aula para abrir un canal de creación comunitaria y producción escrita, ratifico el compromiso con la palabra, la escena y la transformación cultural de nuestra tierra.

Nada de esto hubiese sido posible sin la huella imborrable de quienes trazaron el camino antes que yo. Todos mis logros en las artes escénicas se los debo a recordados maestros y profesionales del teatro que me legaron sus infinitos saberes. Rindo tributo a nombres fundamentales como Rodolfo Santana (fallecido), Tomás Jurado Zabala, Néstor Caballero, Elio Palencia, Armando Urbina (fallecido), Gilberto Pinto (fallecido), César Eduardo Rojas, Blanca Sánchez, Nicolás Curiel (fallecido), Levi Rossell (fallecido) y Enrique Porte (fallecido). Aunque muchos de ellos partieron a otro plano, sus enseñanzas permanecen vivas y me han permitido transmitir ese legado a mis alumnos: tanto a aquellos del estado Miranda, en Guarenas, como a las promociones egresadas de la prestigiosa Escuela de Teatro Inés Laredo en Maracaibo. De ellos me llevo la riqueza de las experiencias compartidas, la convivencia en las tablas y, sobre todo, el afecto entrañable de maravillosos estudiantes.

Gracias a los organizadores. Profesores evaluadores de las distintas areas artisticas.

3.5.26

Claroscuro: Veinte años de transmutación escénica en el Teatro Esencial

 Claroscuro: Veinte años de transmutación escénica en el Teatro Esencial

 

Por: Jesús Eduardo Espinoza León

En el panorama teatral de Maracaibo pocas piezas logran desafiar la erosión del tiempo con la lozanía que exhibe el monólogo Claroscuro. Esta obra, original de Eduardo Morín, fundador del Teatro Esencial se mantiene como un hito de resistencia cultural, ahora bajo la dirección de Ángel Marín. Presenciar esta puesta en escena en la sala del Teatro Esencial, ubicada en la sede de Arepa y Cacao, detrás del C.C. Santa Bárbara, es asistir a un ejercicio de madurez interpretativa donde el texto dramático se revela como un organismo vivo, capaz de mutar y dialogar con el presente.

El peso de la obra recae sobre la arquitectura corporal y vocal del polifacético actor Isidro Morillo. Con una trayectoria consolidada en el estado Zulia, Morillo ejecuta una verdadera proeza de altura interpretativa al encarnar la dualidad de la trama. El actor transita con una fluidez orgánica desde la introspección de un Monje del siglo XIX hasta la vibrante presencia de un indígena Wayúu. Esta transición no es meramente técnica; es una transmutación de cuerpo y alma que nos traslada del pasado histórico a la realidad contemporánea, explorando con rigor antropológico los rituales, las creencias ancestrales y la búsqueda incesante de identidad a través de un lenguaje y un trabajo corporal impecables.

La puesta en escena se enriquece con un contrapunto sonoro de altísima factura. Las voces de las talentosas actrices María José Alviarez y Keren Montero se integran como un discurso paralelo que dialoga con el monólogo. La introducción de la música de Mercedes Sosa y Silvio Rodríguez no es meramente decorativa; actúa como un puente emocional que transmuta la atmósfera del escenario.  "Unicornio". de Silvio Rodríguez, introduce una carga simbólica sobre la pérdida de la inocencia o la búsqueda de lo inalcanzable. Al integrarse al texto, la palabra escrita se eleva a una dimensión lírica, haciendo que el espectador no solo "entienda" el drama, sino que lo "sienta" a través de la nostalgia colectiva que evocan estos cantautores.  La interpretación de piezas fundamentales de Mercedes Sosa y Silvio Rodríguez aporta una carga emocional que subraya el discurso del personaje, logrando una atmósfera de profunda poética visual y auditiva que fue apreciada por una nutrida asistencia. Gracias al talento vocal de las mencionadas artistas.

La fuerza de la voz se percibe con la presencia sonora de Mercedes Sosa que aporta una profundidad telúrica que ancla el texto a la tierra y al compromiso social y humano, elevando el monólogo a un rito de identidad.

Sin embargo, el éxito de Claroscuro junto a otras piezas de nivel como Los Creyentes y Aire de París es solo la superficie de un proyecto mucho más ambicioso. Detrás de cada función hay un grupo de actores que no solo actúan para un público, sino que trabajan activamente en la recuperación de un espacio digno para sus proyectos. Según Ángel Marín, la visión de este movimiento trasciende la autogestión: la idea es consolidar una sala bien acondicionada que sirva de plataforma para grupos y compañías de otros directores y dramaturgos de la región.

Esta filosofía, despojada de egoísmos, busca unir las artes escénicas bajo una misma disciplina y entrega. El objetivo final del Teatro Esencial es generar un público cautivo para el teatro zuliano, abriendo sus puertas a la diversidad de propuestas de la zona. Es una señal de vitalidad para la calle 95; una apuesta por la unión gremial que demuestra que, con voluntad y rigor, el teatro puede ser el motor que transforme y recupere el corazón cultural de nuestra ciudad. 

29.4.26

Orlando Ascanio: El hombre que hizo de Villa de Cura un escenario de luz, por Jesús Eduardo Espinoza

 

Homenaje a un pilar del teatro regional venezolano.
El maestro Orlando Ascanio no solo formó actores, sino que sembró
identidad en una comunidad a través de la constancia.

Especial para Mirada al Escenario. 

Por: Jesús Eduardo Espinoza

El teatro venezolano hoy baja el telón con una profunda reverencia. Ha partido el Maestro José Orlando Ascanio, un hombre que no solo hizo del escenario su vida, sino que convirtió la vida de todo un pueblo en un escenario de dignidad y arte. Nacido en Los Teques, el 23 de mayo de 1939. Dramaturgo, director y profesor de teatro. Fue alumno del mexicano Emilio Carballido, el colombiano Enrique Buenaventura y el uruguayo Atahualpa de Cioppo en cursos breves y largos entre varios otros nombres que incluyen a profesores regionales, nacionales y europeos. Ha dirigido en compañías de Aragua y Miranda. Ha sido distinguido con premios y reconocimientos, Ascanio llevó el teatro en el pulso desde sus primeros años escolares, una vocación temprana que lo conduciría a formarse bajo la tutela de figuras titánicas acompañado de Miguel Torrence. Hoy los teatristas de Aragua, lloran su partida a la eternidad.

El milagro de Villa de Cura

Lo que comenzó como un proyecto de taller-montaje en Villa de Cura terminó siendo una de las historias de amor pedagógico más hermosas de nuestra geografía teatral.  Ascanio no llegó solo a dar clases; llegó para quedarse. Los niños, jóvenes y adultos del pueblo, cautivados por su mística, lo “atraparon” en la mejor de las redes: la necesidad de aprender. Allí fundó una escuela que se convirtió en el epicentro sociocultural de la región.

A través del Teatro Estable de Villa de Cura, capital del Municipio Zamora del Estado Aragua, el Maestro demostró que el talento no tiene fronteras geográficas. Sus obras, cargadas de una poética social y un compromiso humano inquebrantable, llevaron el nombre de su pueblo a festivales nacionales e internacionales, demostrando que el teatro es, ante todo, una herramienta de transformación.

Un legado entre gigantes

La estatura artística de Orlando Ascanio se mide por el respeto de sus pares. Su sala fue refugio y centro de saberes donde convergieron las mentes más brillantes de nuestra escena. Por sus espacios transitaron figuras de la talla de Rafael Briceño y Amalia Pérez Díaz, pilares de la actuación; Carlos Jiménez, Román Chalbaud, Isaac Chocrón, Rodolfo Santana y otros dramaturgos vieron en la labor de Orlando un ejemplo de resistencia cultural.

La justicia del tiempo

Aunque los últimos años del Maestro estuvieron marcados por la nostalgia y el deterioro físico de su amada sala de teatro, el destino —y quizás la justicia divina de los artistas— permitió que en el tramo final de su vida sus peticiones fueran escuchadas.  La recuperación de su espacio de trabajo y el reconocimiento de la Compañía Nacional de Teatro a través de su presidente Carlos Arroyo, le otorgaron el lugar de honor que su trayectoria de décadas reclamaba.

El adiós a un Maestro

Hoy, el teatro venezolano se viste de luto, pero no de silencio. El fallecimiento de Orlando Ascanio nos deja un vacío físico, pero su legado respira en cada uno de sus alumnos que hoy sostienen la antorcha. Orlando no se olvida; se vive en cada ensayo, en cada texto social y en cada aplauso que resuene en Villa de Cura.

 

¡Paz a su alma, Maestro! ¡El escenario de la eternidad lo recibe de pie!

16.4.26

Mucho más que un cuento: El Pinocho “Milagro Corazón”, de William Quiroz, humaniza la fantasía en Maracaibo


 El musical teatral Pinocho en la gran sala del Teatro Baralt.  Este jueves 16 de abril a partir de las 6:30 pm.

 

Por Jesús Eduardo Espinoza.

La agrupación Titilar Teatro, de Maracaibo, referente indiscutible del espectáculo infantil en la región, estrena su nueva producción musical: Pinocho. La cita es a partir de este jueves 16 de abril, a las 6:30 p. m., en la emblemática Gran Sala del Teatro Baralt.

Tres décadas de magia bajo la dirección de William Quiroz, destacado docente, actor y dramaturgo con más de 30 años de trayectoria, esta puesta en escena promete cautivar a toda la familia.

El Viaje del Héroe: De Madera a Corazón. La obra sigue la historia clásica de Carlos Collodi, pero adaptada con el sello de la "pluma" de Quiroz. Veremos el proceso de creación de la marioneta por parte de Geppetto y su anhelo de tener un hijo. La trama se centra en las aventuras y desventuras de Pinocho mientras intenta aprender qué significa ser un "niño de verdad", enfrentándose a las tentaciones y las consecuencias de sus decisiones.

La interacción entre los actores y las marionetas (dirigidas por Wolfgang González) crea una atmósfera mágica donde lo inanimado cobra vida, representando la dualidad del propio Pinocho.  Basada en la tradición de Titilar Teatro y la descripción de este nuevo montaje dirigido por el maestro William Quiroz, la comedia musical de Pinocho se presenta como una experiencia sensorial y pedagógica. Quiroz, formado en la Escuela de Teatro Inés Laredo bajo la guía de figuras como Nereida Pérez Bertulia Camacho, María Artuñez y Yazmina Jiménez, Alexis Blanco,  ha dedicado su vida a humanizar la escena y formar nuevas generaciones sin perder la sencillez que lo caracteriza.

Una puesta en escena integral

La obra destaca por una versión que combina la experiencia de actores consagrados con el ímpetu de nuevos talentos del estado Zulia. Entre los elementos que dan vida a esta historia se encuentran:

A cargo del maestro titiritero Wolfgang González, quien también actúa como  Geppetto y aporta la tradición del teatro de objetos a la acción dramática con marionetas de alto nivel.

La puesta cuenta con un diseño visual de alto nivel a través del despliegue de colorido en el vestuario, escenografía detallada y efectos especiales de iluminación que transportan al espectador al mundo de fantasía.

Pinocho refleja la disciplina característica de Titilar, donde los intérpretes cantan, bailan y actúan, una mística defendida también por el poeta y dramaturgo Carlos  IIdemar Pérez, quien forma parte del elenco.

Un legado en la escena infantil

Titilar Teatro sigue consolidando su repertorio profesional, que ya cuenta con éxitos como La loca historia de la Caperucita Roja y el Lobo Feroz, Romeo y Julieta, Sopa de Piedras (de José Ignacio Cabrujas) y El Mago de Oz.

Es muy valiosa esa visión de unidad que a  venido planteando el  maestro William Quiroz. En el ámbito de la gestión cultural, ese deseo de integrar a diversos creadores en un solo espectáculo no solo fortalecería la calidad artística, sino que enviaría un mensaje de solidez institucional ante los entes públicos.  

El teatro en el Estado Zulia no es solo entretenimiento; es un patrimonio vivo sostenido por la disciplina, el sudor y la pasión de hombres y mujeres que han dedicado su vida a las tablas. En el centro de este movimiento encontramos a figuras como el maestro William Quiroz, un creador incansable y un soñador que hoy plantea una meta necesaria: la unión gremial en un gran espectáculo común.

Una visión colectiva

La propuesta de Quiroz trasciende el éxito individual de su agrupación, Titilar Teatro. Su deseo es amalgamar los talentos de Maracaibo en una puesta en escena que demuestre la fortaleza del sector. Esta integración permitiría: el intercambio de saberes entre actores consagrados y nuevas generaciones la optimización de recursos creativos y técnicos; .y el impacto social, demostrando que el arte es un puente de encuentro.

El apoyo gubernamental no debe verse como un favor, sino como una inversión necesaria en la identidad del pueblo. El teatro profesional que se produce en nuestra región merece espacios dignos, presupuestos justos y una plataforma que permita que el esfuerzo de directores como Quiroz llegue a cada rincón del estado.

Es hora de que el talento teatral del Zulia brille con la fuerza de un solo cuerpo. El llamado está hecho: por un teatro sólido, unido y respaldado.  

Si el maestro Quiroz desea materializar esta unión, se podría proponer un "Festival de Escenas Cruzadas" o una coproducción regional donde cada agrupación aporte un elemento (actores, escenografía, música) para una obra de gran formato.

La invitación queda abierta para que el público zuliano se deje sorprender por la entrega, el ritmo y la magia de esta comedia musical que reafirma el compromiso de Quiroz con la excelencia teatral.   

Gran Sala del Teatro Baralt
Jueves 16 de abril, 2026 6:30pm
Boletos: $5

29.3.26

En la URU de Maracaibo: Un Vía Crucis que estremece a los espectadores.

La planta actoral se entregó en cuerpo y alma para dar vida 
a una historia universal.

 Por: Jesús Eduardo Espinoza.

Qué evento tan conmovedor y significativo para la comunidad marabina.  Es evidente que la Universidad Rafael Urdaneta (URU) se transformó en un escenario de profunda espiritualidad y talento artístico con esta puesta en escena.  La pieza contó con la escritura y dirección de la reconocida dramaturga zuliana Lolimar Suárez, quien logró una transición fluida entre la narración de las 14 estaciones y la acción dramática pura.

Suárez no se limitó a la ilustración de pasajes bíblicos; diseñó una atmósfera plástica donde el espacio abierto fue aprovechado para generar profundidad y realismo, permitiendo que el público se sintiera parte del camino al Gólgota. Lo que realmente parece haber elevado la experiencia fue el “engranaje” de diversas áreas creativas dela universidad:

-Teatro: Jóvenes actores que mantuvieron una entrega física y emocional impecable.

-Danza: Movimientos que aportaron plástica y ritmo a la narrativa.
-Música: El acompañamiento de la Orquesta Sinfónica y la Polifonía Coral, de gran altura artística fundamental para crear esa atmósfera de recogimiento.

La combinación de la narrativa, la atmósfera planificada y el talento juvenil logró su objetivo principal: emocionar. Los asistentes fueron testigos de un trabajo integral donde el hilo conductor de la vida, muerte y resurrección se mantuvo firme de principio a fin, demostrando el alto nivel artístico que se gesta en esa casa de estudios.  Es admirable ver cómo el arte universitario logra conectar con las tradiciones religiosas de una manera tan solemne y profesional, uniendo a la ciudad de Maracaibo en un momento de reflexión. La Universidad Rafael Urdaneta fue testigo de un despliegue escénico que trascendió lo meramente religioso para convertirse en un hecho artístico de alto impacto. El Vía Crucis Viviente, representado en la explanada frente al Aula Magna, demostró que el teatro al aire libre, cuando es guiado por una visión clara, puede transformar el entorno urbano en un espacio sagrado.

Los jóvenes actores y bailarines exhibieron una concentración férrea. Su entrega física fue notable, manteniendo el arco emocional de sus personajes sin fisuras, a pesar de las distracciones naturales del espacio exterior.  La participación de la Orquesta y la Polifonía Coral no fue un simple adorno; fue el motor que impulsó el ritmo de la obra, logrando que cada estación tuviera una carga dramática específica gracias a la música en vivo.  La obra “Pasión, Vida, Muerte y Resurrección” cumplió con la premisa fundamental del teatro: conmover. La sinergia entre los jóvenes talentos de la URU y la experiencia de su directora permitió que la técnica (danza, música y actuación) no opacara el sentimiento, sino que lo fortaleciera. Fue una demostración de que el talento universitario en el Zulia tiene el rigor necesario para asumir grandes formatos.

El reciente montaje del Vía Crucis en los espacios de la Universidad Rafael Urdaneta no fue solo un acto de fe, sino una lección de rigor escénico y compromiso institucional. Bajo la dirección, la pieza alcanzó una factura profesional que merece ser analizada desde sus componentes técnicos y humanos.

Uno de los puntos más altos de la producción fue la caracterización de los personajes.  La vestimenta no se limitó a la simple indumentaria histórica; cada traje exhibió una estética de altura, con texturas y diseños que aportaban jerarquía y realismo a la trama.  A esto se sumó un diseño de iluminación que dejó de ser un elemento pasivo para convertirse en un actor más. Las luces no solo permitieron la visibilidad en el espacio abierto frente al Aula Magna, sino que esculpieron las escenas, acentuando el dramatismo de las estaciones y guiando la mirada del espectador a través del dolor y la esperanza de la pasión.

Es notable el nivel de concentración y mística alcanzado por los jóvenes actores. Cada intérprete demostró una entrega en cuerpo y alma, logrando una definición de personajes que evitó las caricaturas para enfocarse en la verdad emocional. Esta “entrega total” es el resultado directo de la vocación y el profesionalismo de los docentes de las cátedras de Teatro, Danza, Música y Canto Polifónico, quienes lograron amalgamar sus disciplinas en un lenguaje común.

Es imperativo reconocer que el éxito de esta obra radica también en la sinergia entre las autoridades universitarias, profesores y representantes. Este apoyo es el ecosistema necesario para que el teatro universitario cumpla su función social y artística. Cuando una casa de estudios respalda con tal contundencia una historia de esta magnitud, eleva el estándar cultural de toda la región.

Lo vivido en la Universidad Rafael Urdaneta es el resultado de un engranaje perfecto entre la vocación pedagógica y la excelencia artística. El trabajo de los profesores de arte en las áreas de danza, música, teatro y canto no solo formó intérpretes, sino que edificó una experiencia estética que sacudió la sensibilidad de los presentes. La mística y el profesionalismo vertidos en este Vía Crucis son testimonio del potencial cultural que reside en nuestra juventud cuando es guiada con rigor.

Dada la magnitud de la producción, el impecable diseño de vestuario y la atmósfera lograda a través de la iluminación, resulta imperativo que este montaje no quede en una función. Una obra de esta factura técnica y espiritual posee los méritos suficientes para establecerse en una temporada de, al menos, dos funciones adicionales.

Presentar nuevamente este trabajo no solo sería un justo reconocimiento al esfuerzo titánico del equipo docente y estudiantil, sino un regalo necesario para la ciudad de Maracaibo, que demanda espacios donde el arte y la reflexión se encuentren con tal altura. El teatro universitario ha hablado, y su voz merece seguir resonando en los espacios abiertos de la URU.

8.2.26

CANDILEJAS. José Luis Montero: El rostro inmutable del teatro Zuliano. Por Jésus Eduardo Espinoza.

Trayectoria artística del zuliano José Luis Montero

Formación y primeros pasos.

Formación integral: además de la actuación, se ha preparado en canto lírico, en la danza y el ballet clásico, lo que le otorga un dominio corporal y vocal poco común en la escena venezolana. La cual lo hizo muy joven, para luego dedicarse al teatro.

Grupo Rajatabla (Caracas): fue actor del afamado colectivo dirigido por Carlos Giménez, fue uno de los directores más influyentes del teatro latinoamericano.

Cine venezolano: participó en rodajes bajo la dirección de Román Chalbaud, figura clave del cine nacional.

Reconocimiento en Maracaibo.

Actualmente es considerado primer actor del Zulia, con presentaciones en espacios emblemáticos como el Teatro Baralt.

Su presencia escénica se caracteriza por un trabajo corporal y vocal impecable, que mantiene al público absorto en cada interpretación.

En Macbeth
Estilo y aportes.

Versatilidad: combina la técnica clásica con exploraciones contemporáneas.

Multidisciplinariedad: su formación en canto y danza le permite enriquecer la interpretación actoral.

Compromiso cultural: ha sido parte de montajes que rescatan la memoria colectiva y reflexionan sobre la condición humana.

Legado regional: su carrera contribuye a consolidar a Maracaibo como un centro teatral de relevancia nacional.

José Luis Montero es un referente del teatro zuliano y venezolano, con una carrera que une tradición y modernidad. Su paso por Rajatabla y el cine de Chalbaud lo vincula con la historia del arte nacional, mientras que sus interpretaciones recientes en Maracaibo lo consolidan como un actor de gran vigencia y profundidad.

La fuerza actoral de José Luis Montero.

José Luis Montero posee una presencia escénica arrolladora que lo convierte en un intérprete capaz de transformar cada papel en una experiencia única. Su formación integral en teatro, canto y ballet clásico le otorga un dominio absoluto del cuerpo y la voz, herramientas que utiliza para fundirse con sus personajes y darles vida con intensidad y autenticidad.

Metamorfosis escénica: no se limita a representar, sino que se transforma, logrando que el público vea al personaje y no al actor.

Versatilidad: transita con naturalidad entre lo clásico y lo contemporáneo, desde Macbeth de Shakespeare hasta Informe para Informe para una Academia de Kafka.

Profundidad emocional: cada interpretación está cargada de matices, transmitiendo la complejidad humana y atrapando al espectador en la trama.

Rigor técnico: su disciplina en canto y danza se refleja en la precisión de sus movimientos y en la potencia de su voz, que sostiene monólogos intensos y escenas de gran exigencia.

Como Ricardo III en Romancero Shakespeare
bajo el sol
 
Impacto cultural: como primer actor del Zulia, ha consolidado un legado que reafirma la vigencia del teatro regional dentro del panorama nacional.

José Luis Montero es un actor que no actúa, se transforma. Su fuerza radica en la capacidad de desaparecer detrás del personaje y hacerlo vibrar con verdad, convirtiendo cada obra en un acontecimiento memorable para el público.

José Luis Montero en Macbeth
En cada aparición sobre las tablas, José Luis Montero despliega una energía escénica que desborda los límites del personaje. Su fuerza actoral no se mide solo en la potencia de su voz o en la precisión de sus gestos, sino en la capacidad de desaparecer detrás del papel y encarnar una verdad distinta en cada obra.

Montero no interpreta: se transforma. En Macbeth, su mirada oscura y su cuerpo tensado transmiten la ambición desmedida que devora al protagonista. En Informe para una Academia, su voz modulada y su gestualidad animalizada convierten el relato kafkiano en un espejo inquietante de la condición humana. Y en Agua de Colonia, su sensibilidad poética rescata la memoria colectiva con una intensidad que conmueve y sacude.

Su arte es un acto de metamorfosis permanente, donde la disciplina del ballet clásico y la musicalidad del canto se funden con la dramaturgia para crear personajes que respiran, sufren y vibran en escena. El público no ve a José Luis Montero: ve a Macbeth, a Pedro el Rojo, a cada criatura que emerge de su entrega absoluta.

Pronto homenaje a Marlene Nava.

La periodista cultural, fallecida recientemente, dejó como legado una pieza teatral inédita que su familia entregó a José Luis Montero. El hecho de que ella misma asistiera a la puesta de Macbeth otorga un carácter profundamente simbólico a este proyecto. La obra, ya terminada y lista para estreno, se perfila como un homenaje que une periodismo, memoria y teatro, reafirmando la función del arte como guardián de la identidad zuliana. Con el apoyo del Arquitecto Jesús Lonbaldi, conjuntamente con la Compañía Residente Baralt Teatro Clásico, bajo la dirección de la puesta en escena de Alfredo Peñuela.

Proyección futura: El loco y la monja.

La elección de un texto de Stanisław Witkiewicz, dramaturgo polaco de vanguardia. Este proyecto promete confrontar al público con temas de locura, espiritualidad y crítica social, en un lenguaje que desafía las convenciones.


José Luis Montero no actúa:
se disuelve en la piel del personaje,
se convierte en Macbeth,
en Pedro el Rojo,

en memoria viva del Zulia.
El público no ve al actor,
ve la vida misma,
transformada en teatro.

31.12.25

Maracaibo despide el 2025 teatral con aplausos y esperanzas, por Jesús Eduardo Espinoza.

 Maracaibo despide el 2025 teatral con aplausos y esperanzas.

(Jesús Eduardo Espinoza comenta algunas de las piezas 
de la cartelera marabina en 2025).


 Por: Jesús Eduardo Espinoza.

Oscuro de noche, de Pablo García Gámez
Baralt Teatro
Dirigida por Leonardo Isea.

La inseguridad urbana y la violencia cotidiana, reflejada en la pérdida de Kenny por el robo de su moto. Dirección: Leonardo Isea, con la Compañía Residente Barart Teatro.  La obra logra transformar un hecho doloroso en un discurso escénico de gran fuerza dramática, interpelando directamente al público sobre la fragilidad de la vida en la ciudad. Su éxito la llevó al Festival de Teatro Venezolano 2025 en el Teatro San Martín, consolidando a Baralt como espacio de resonancia nacional.

Macbeth, de William Shakespeare (versión Alfredo Peñuela) 
Compañía: Clásico Baralt
Actuaciones destacadas: José Luis Montero y Doris Chávez.

La versión de Peñuela revitaliza el clásico con un enfoque contemporáneo, sin perder la densidad trágica del original. Las interpretaciones aportaron intensidad y credibilidad, mostrando cómo el poder y la ambición siguen siendo temas universales. Una puesta que reafirma la vigencia de Shakespeare en el contexto zuliano.

La resurrección de Winston Smith
Autor y director: Milton Quero.  

Una propuesta de gran potencia temática, con actuaciones sólidas que sostuvieron la tensión dramática. Con unos personajes bien interpretados por el autor Milton Quero y Denny Fernández, quienes exploran la memoria y la resistencia del individuo frente a sistemas opresivos, con un lenguaje poético y contundente.  Se convirtió en una experiencia escénica de altura, que dejó huella por la fuerza y ritmo de las acciones dramáticas y sus diálogos.

Serpentario, de Lolimar Suárez Ayala
Teorema Producciones en alianza con Piso Verde  
Dirección: Arnaldo Pirela.

Una puesta sobria y bien lograda, con actuaciones de excelentes actrices  Keyla Sanabria como Mirna, Gaudy Alarcón como Carmen y Lolimar  Suárez como Porfiria que transmitieron la densidad emocional del texto. La obra se inscribe en la tradición de un teatro íntimo y reflexivo, que conecta con la sensibilidad del espectador. Fue recibida con éxito, confirmando la capacidad de Pirela para dar vida a dramaturgias contemporáneas.

Aire de París, de Marc Egea
Teatro Esencial.

Una historia de dos hermanas, Ester y Rosa (Ismenia Juárez y María Alviarez), y secretos familiares.  Una pieza que se sostuvo en la calidad interpretativa de las actrices, quienes dieron matices y profundidad a sus personajes. La trama se enriqueció con un aire nostálgico que llenó la escena  por sus evocaciones.

Piso 5, de Lolimar Súarez
Tejedores de Sueños del Sur del Lago
Direccion: Jhonathan  Camacaro.

El grupo de Jhonathan  Camacaro mostró una interesante lectura de la pieza de Lolimar Suárez, que se presentó exitosamente en los espacios del Colegio Fe y Alegria. Piso 5 se consolidó como una puesta en escena de gran fuerza simbólica, donde el encierro físico se transforma en espejo de las tensiones humanas. La agrupación Tejedores de Sueño ofreció un montaje que combina juventud, talento y reflexión social.  

Tinta y libertad.  Textos fragmentados de Federico García Lorca
Fundación Teatral del Sur
Dirección: Carlos Luzardo y Luis Ramos.

En esta propuesta, cuatro actores nos ofrecieron un mosaico lorquiano, donde la poesía se fragmentó para multiplicar su intensidad y acercar al público a la riqueza del autor.

Guayaba Verde, de Henry Semprún 
Fundrama
Dirección: Richard Olivero.

Una historia conmovedora sobre dos hermanos y un amigo cercano, atravesada por el dominio de la mujer. Las actuaciones están a cargo de Zully Montero, José Ramón Morán y Henry Semprún quienes dan vida emocional a la trama, impactando profundamente al público por su temática y sensibilidad con una critica sobre la condición humanas y, sobre todo, tóxicas.

Los Creyentes, obra teatral original de Eduardo Marín inspirada en “El Credo” del poeta Aquiles Nazoa   
Escuela Teatro Esencial.

Los Creyentes es un montaje bien llevado a escena, que exploró la fe y la condición humana desde un prisma teatral intenso, reafirmando la capacidad de la agrupación para abordar temas trascendentes con fuerza interpretativa.

El médico a Palos, de Molière, en versión de la dramaturga Lolimar Suarez
Escuela de Teatro Inés Laredo
Dirección: Arnaldo Pirela.

La conocida escuela de artes escénicas de Maracaibo promovió a sus estudiantes con la comedia de Molière. Los jóvenes actores mostraron sus capacidades interpretativas en esta sátira con soltura en escena.

El circo del sur, de Rodolfo Santana
Fundación Teatro del Sur.

Una buena puesta en escena de parte de Carlos Luzardo y de Luis Ramos. Lograron crear un montaje de altura con excelentes actuaciones.

Aparte de la cartelera…

El Teatro Baralt se erige como un espacio de encuentro entre lo clásico y lo contemporáneo, entre la denuncia social y la poesía escénica. Cada montaje ha sido un latido que confirma la vitalidad del teatro zuliano y su capacidad de conmover, cuestionar y celebrar la vida.

Este 2025 demostró la teatralidad creadora de hombres y mujeres de la escena zuliana, muchos de ellos reconocidos y premiados por su talento.  Persiste la necesidad del apoyo sostenido de diversas fuentes tanto públicas como privadas que promuevan la continuidad de proyectos, fortalezcan el desarrollo de las artes escénicas en la región.

La comunidad artística espera que nuestros gobernantes permitan que el teatro siga siendo un espacio de encuentro, reflexión y celebración de la vida y que sobre todo, respalden las instituciones que se dedican a la pedagogía teatral.

El teatro zuliano despide 2025 con aplausos y esperanza: que la escena siga iluminando a Maracaibo.

Maneras de mirar

Maneras de mirar

Miradas al escenario nace como resultado  del taller de Crítica Teatral organizado por la Compañía Nacional de Teatro de Venezuela durante e...