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30.3.26

Día Mundial del Teatro en el Teatro Alberto de Paz y Mateos

 

Por Dora Lucena

La iniciativa de celebrar el Día Mundial del Teatro fue promovido por el Instituto Internacional del Teatro (ITI). Este organismo, dedicado al desarrollo del teatro, nació en la Primera Conferencia General de la UNESCO (1946) donde se aprobó por unanimidad una resolución destinada a la creación de esta organización.

La fecha elegida para celebrar el Día Mundial del Teatro es el 27 de marzo, por una razón histórica y simbólica ya que coincide con la fecha de apertura de la temporada de 1962 del "Teatro de las Naciones" en París. Este evento era un festival de gran relevancia internacional que buscaba unir a las naciones a través de las artes escénicas tras la Segunda Guerra Mundial. La propuesta fue presentada durante el Congreso Mundial de 1961 en Viena y fue aceptada de inmediato.

Desde sus orígenes, el ITI se propone promover el teatro en todas sus manifestaciones alrededor del mundo. Gracias a un conjunto de diversas iniciativas entre las que destacan las representaciones, los talleres y sobre todo, la lectura del Mensaje del Día Mundial del Teatro, esta fecha, se ha consolidado como un acontecimiento de especial relevancia para la comunidad teatral.

Cada año el ITI, invita a una figura destacada para compartir sus reflexiones sobre el teatro. En 1962, en el que fue su primer año, fue seleccionado el francés Jean Cocteau; en 1963, a Arthur Miller, de Estados Unidos; en 1969, a Peter Brook del Reino Unido; en 1992, a Arturo Uslar Pietri y, en 1995, Humberto Orsini, ambos de Venezuela. En 2009, la invitación fue para Augusto Boal de Brasil; para el 2013, le correspondió a Darío Fo de Italia. Y este año 2026, el estadounidense Willen Dafoe fue el seleccionado para las palabras del Día Mundial del Teatro.

Secuestro Rosa

Aquí en Venezuela, la Compañía Nacional del Teatro, organizó una serie de actividades en prácticamente todo el territorio nacional: monólogos, lecturas dramatizadas, obras, bautizos de libros, entrega de reconocimientos, conversatorios y por supuesto, lectura del mensaje.

En Caracas, las actividades organizadas en el Teatro Alberto de Paz y Mateos, contaron con la presencia del Ministro del Poder Popular para la Cultura, el periodista Raúl Cazal, la Viceministra de Cultura, Karen Millán, el rector de UNEARTE, Ignacio Barreto, María Alcira Matute e importantes personalidades del quehacer teatral de la ciudad.

Secuestro Rosa

Las actividades comenzaron con la lectura del Mensaje del Día Mundial del Teatro por parte de la actriz Dora Farías integrante del elenco estable de la CNT. Posteriormente, se realizó el bautizo del libro “Dramas de la Patria” escrito por el escritor, historiador, ensayista y dramaturgo venezolano Luis Britto García. Esta primera parte finalizó con palabras de Carlos Arroyo director de la Compañía.

Posteriormente, se presentó la excelente obra Secuestro Rosa, escrita por Elio Palencia bajo la dirección de Rufino Dorta. Actuaciones de Dora Farías, Yurahi Catro, Angelica Rinaldi, Yendy Vegas, Ariana León, Jesús Plaza y Omar Churión.

26.2.26

Una mirada al texto

Yojana Martínez comparte su texto.  Taller La propia voz
Escuela de Teatro Inés Laredo.  Maracaibo, 2024

Dora Lucena Ramírez

En Venezuela, continuamos en un contexto en el que el arte enfrenta múltiples desafíos. Pese a ello, el fortalecimiento del teatro es tangible: se observa un crecimiento y consolidación de los festivales, premios, lecturas dramatizadas y la creación de espacios nuevos e innovadores para la presentación de obras teatrales. Uno de los objetivos es dar voz a la dramaturgia nacional.

No obstante, hay espacios que permanecen cerrados para algunos grupos que parecen estancados en la invisibilidad. ¿A qué se debe esto?

Esto puede atribuirse a múltiples factores. Para conocer las posibles causas es fundamental, incluso vital, escudriñar el mundo exterior; no obstante, también es imperativo revisar de manera honesta “qué estamos haciendo, cómo lo estamos haciendo y sobre todo hacia dónde queremos ir”. Es fundamental tomar conciencia de estas realidades y trabajar en iniciativas para corregirlas. La mayoría de las veces, la falla suele ser multifactorial. Una de las principales deficiencias, nace desde la base: la calidad del texto.

En conversaciones informales con organizadores de festivales, premios, concursos, se señalan fallas en elementos fundamentales como: conflictos débiles, trama, estructura endeble, así como el desarrollo de personajes y diálogos sin profundidad. Ni qué decir de errores de ortotipografía y redacción; sin contar que el resto de los requisitos pueden presentan problemas en diseño, contenido y una extensa lista de etcéteras.

Por el contrario, en conversaciones también informales, con algunos participantes que no obtienen premios, en lugar de considerar si el texto realmente cumple con los requisitos y las normas de escritura establecidas, a menudo atribuyen su fracaso a favoritismos o sesgos: “no gané porque uno de los jurados no me quiere”, “es que no pertenezco a este círculo” “como no soy nadie, ni me tomaron en cuenta” “...siempre ganan los amiguitos”.

¿Es realmente así?, ¿el texto no cumplió con los requisitos establecidos? ¿O simple y llanamente había obras mejores? Las múltiples respuestas a estas interrogantes ya indican que el tema es más complejo de lo que podría parecer;  esto propicia el debate donde es posible encontrar nuevas vías para continuar con el mejoramiento del teatro nacional.

5.2.26

Conversatorio. El desafío del teatro venezolano en la actualidad. (7) Retos del teatro venezolano: Ligia Álvarez, por Dora Lucena Ramírez


 

Ligia Álvarez


Por Dora Lucena Ramírez


Este conversatorio se llevó a cabo en noviembre de 2024, organizado por el Instituto para el Desarrollo del Arte en Venezuela (iiAVE), en el marco del XXII Festival de Teatro Títeres en las Comunidades de Caracas Alberto Ravara (FETCOM). Se extendió una invitación a personas comprometidas con el ámbito teatral, provenientes de diversas especialidades: dramaturgia, actuación, docencia, producción, entre otros. La solicitud consistía en presentar un texto que abordara el tema del conversatorio, el cual sería leído por los asistentes.

 

Ligia Álvarez, Maestra Honoraria de Unearte, fue una de nuestras invitadas. Ligia Álvarez escritora, docente, dramaturga, poeta y editora, es Magister en Literatura Hispanoamericana, y Doctora en Arte y Cultura para América Latina y el Caribe.  Gran parte de su creación literaria ha sido publicada. Entre sus innumerables obras dramáticas, destacan: Luisa Heroína que obtuvo el premio de Autores Inéditos Monte Ávila en la mención dramaturgia (2012), y Teresa piano piano, que recibió mención honorífica en el Concurso de Dramaturgia Apacuana (2019).

 

 A continuación, reproduzco en su totalidad el texto de Ligia Alvárez, Retos del teatro venezolano.

 

Ligia Álvarez


Retos del teatro venezolano

Ligia Álvarez

Pienso que en estos aún primeros años del siglo XXI uno de los retos que el teatro venezolano debería asumir es ocuparse del teatro escrito por dramaturgas y dramaturgos venezolanos. Es el momento de dejar de lado la preferencia por lo extranjero. No significa desconocer lo foráneo, pero es necesario que leamos y posteriormente se monten las obras dramáticas escritas por nuestros escritoras y escritores. Son esas las piezas que nos identifican por mostrar cómo somos, qué sentimos y qué nos identifica. León Tolstói invitó a los escritores: "escribe sobre tu aldea y serás universal", yo exhorto a los directores: lleva a las tablas tu aldea y tu teatro será universal. 

30.1.26

Conversatorio. El desafío del teatro venezolano en la actualidad. (6) - El teatro y la economía: condicionamiento en el teatro actual: Luz Dary Quitian Mayor

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Luz Dary Quitian Mayor

 

Dora Lucena Ramírez

En esta oportunidad, dando continuidad a la publicación de las ponencias del Conversatorio El desafío del teatro venezolano en la actualidad, llevado a cabo por el iiAVE durante las actividades del FETCOM 2024, presentamos la ponencia enviada por la actriz, dramaturga y productora independiente Luz Dary Quitian Mayor, titulada El teatro y la economía: condicionamiento en el teatro actual.

Luz Dary Quitian Mayor ha participado como actriz en obras como Vacuno fábula, Medea del olimar, La travesía, No creo en el amor, entre otras.

Ha sido productora en Vacuno fábula, Terror y miseria, Medea del olimar, Cándido y los incendiarios, La travesía, Cadenas de cristal y organiza lecturas dramatizadas en Java´s, la terracita de Bello Monte.

Entre sus textos dramáticos se encuentran De vuelta, La travesía, Pedacitos de nosotros, Zapatos, Somorgujo y Omnipresente, ¿Mis aplausos?, Mis vacíos y La fuerza. 

Para cine ha escrito cortometrajes y seriados: El control, Reconocerse, Micaela. (seriado) Me miro en tus ojos, Un enfermo en disminución y Fernando De La Hoz.

Quiero resaltar que este encuentro no solo nos permitió examinar la realidad del teatro en Venezuela. Cada uno de estos textos enriqueció el diálogo, aportando visiones y perspectivas acerca de la situación actual, sino que también fomentó la colaboración, el intercambio de ideas y experiencias.

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Luz Dary Quitian Mayor
 
El teatro y la economía: condicionamiento en el teatro actual
Luz Dary Quitian Mayor 

Diría que siempre ha estado en el punto de emergencia.

En producción, una obra de teatro es un producto, y el valor final del producto es totalmente invisible (humeante), por eso siempre se necesita apoyo del sector privado y público. Es un producto de caducidad rápida, ya que las salas solo te dan 6 días de presentación. Estas salas, sean del sector privado o público son totalmente sectoriales, eso deja sin oportunidades a muchos grupos que no fluctúan entre los sectores. Son la mayoría en todo el país.

El transporte y el horario.

Creo que es una de las dificultades más fuertes para que el público de jóvenes, estudiantes, el público de a pie y la tercera edad pueda disfrutar de una obra, sin tener que preocuparse de cómo regresar a casa.  También es entendible que el horario no se puede subir, pero en este momento los horarios de las salas los bajaron y las dificultades continúan. Hay más disminución de público.

Falta de promoción en los medios y redes.

La limitación en la promoción hace que la visualización sea muy limitada. Las redes como Instagram para dar visibilidad deben pagarse, la radio es casi nula, la publicidad del teatro es igual. Y eso sucede a todo nivel. Los festivales son invisibles por falta de promoción.

Cada vez se van estrechando las oportunidades para las obras que no sean de las vacas sagradas de los sectores.

Los caminos se han ido cerrando, aunque la esperanza es efervescente. Pertenecer a un grupo ya sea privado o del Estado no garantiza una digna calidad de vida del teatrero. Eso ha obligado que el teatro se esté convirtiendo en el proceso de la inmediatez. No se puede mantener tres meses de ensayo. Las producciones cada día son más minimalistas, menos puesta en escena y más trabajo actoral. 

La generación de relevo va tomando otros caminos
que les ayudan a sobrevivir económicamente

23.1.26

Conversatorio El desafío del teatro venezolano en la actualidad (5) - Retos del mañana que ya llegó: Roma Rappa


Roma Rappa

Por Dora Lucena Ramírez

 

En esta ocasión reproduzco una nueva ponencia, correspondiente al Conversatorio El desafío del teatro venezolano en la actualidad. Ésta se titula Retos del mañana que ya llegó, y fue escrita por Roma Rappa. El Conversatorio formó parte de las actividades del XXII Festival de Teatro y Títeres en las Comunidades de Caracas Alberto Ravara (Fetcom 2024), organizado por el el Instituto de Investigación para el Desarrollo del Arte en Venezuela (iiAVE).


En la actividad, los asistentes leyeron de manera voluntaria un texto breve proporcionado por los ponentes invitados. Esta dinámica, no solo nos ofreció diversas visiones y perspectivas acerca de la situación del teatro, sino también propició el intercambio de ideas entre los presentes.


Roma Rappa es periodista, dramaturga y docente. Su obra dramática se inscribe en el ámbito del teatro sensible. Entre sus obras se encuentran: La casa sin memoria, El viaje del diapasón, Rosas blancas sobre mi tumba, Me llamo Lucifer y El silencio de la lluvia que viene. Roma Rappa, en 2019 recibió Mención Honorifica del Premio Apacuana de Dramaturgia Nacional por su obra Los papeles de Charo. En 2024 su obra El feng shui del tenedor fue reconocida como Mejor Dramaturgia Venezolana por la Asociación Venezolana de Crítica (Avencrit).

 

5 - Retos del mañana que ya llegó

Roma Rappa

Existe una nueva generación de creadores teatrales que aún estamos por descubrir. ¿Seremos capaces de brindarles un espacio que, aunque seguro, sea suficientemente disruptivo para que ellos encuentren sus propias voces? ¿Podremos mirar atrás solo para encontrar claves de entendimiento, pero así mismo buscar impulso para hacerlo todo de nuevo de un modo diferente? ¿Sabemos qué es eso que queremos lograr más allá de etiquetas insuficientes de lo contemporáneo, lo local o lo global? ¿Escribiremos desde estructuras, probablemente revisables, o nos daremos el permiso de vivenciar la razón sensible y la lógica poética de cada escritura? ¿Conviviremos en armónica batalla las distintas generaciones de hoy y del mañana?

Tal vez el mayor de los desafíos es lograr el registro de esas sensaciones y pensamientos, que solo tienen sentido en la vivencia del lector-espectador de una dramaturgia que se crea a sí misma. ¿Están listas las academias, universidades, conservatorios y escuelas de teatro para desandar y volver a trazar nuevos caminos? ¿Estamos listos nosotros?

Preguntas, que son solo dudas y propulsiones ante un tiempo que sigue avanzando y que no se detiene a esperarnos.

D.L.R, enero 2026

16.1.26

Conversatorio. El desafío del teatro venezolano en la actualidad (4)

 Conversatorio. El desafío del teatro venezolano en la actualidad 
(4)-El desafío del teatro venezolano en la actualidad: Rubén Joya

 

 

 

Dora Lucena Ramírez

 

Continúo con la publicación de las ponencias correspondientes al Conversatorio El desafío del teatro venezolano en la actualidad, que formó parte de las actividades del XXII Festival de Teatro y Títeres en las Comunidades de Caracas Alberto Ravara (Fetcom 2024). Este conversatorio se llevó a cabo en noviembre de 2024, organizado por el Instituto de Investigación para el Desarrollo del Arte en Venezuela, (iiAVE) La cuarta ponencia que les presento se titula El desafío del teatro venezolano en la actualidad y fue escrita por Rubén Joya, actor de teatro y cine, dramaturgo, productor audiovisual independiente, instructor, director y promotor teatral.

Rubén Joya es ganador de varios Premios Nacionales de Dramaturgia, como el Gilberto Pinto (2017), Apacuana (2018), Premio Nacional de Literatura Humorística Aquiles Nazoa (2020). Asimismo, ha recibido diversos reconocimientos por su destacada actuación y su labor en el ámbito teatral y formativo. Se desempeña como Coordinador General del tradicional ensamble teatral de agrupaciones del estado Aragua, con motivo del Día Nacional del Teatro. Es condecorado en 2020 con la Orden al Mérito al Trabajo, en su 1ra Clase “Alfredo Maneiro”.

 

4 - El desafío del teatro venezolano en la actualidad

Ruben Joya

Yo supe de una señora que estuvo, sin opción alguna, en medio de la guerra y cuando bombardeaban se negaba a ir a los refugios y se quedaba en casa. Le decían que si se tapaba con una sábana no le pasaría nada. Y no le pasó. 

En este escenario, el verdadero desafío fue un acto de resistencia, una declaración a inventar su supervivencia y un credo personal que articulara su lucha en medio del caos. 

Como en la dramaturgia, esta situación nos arroja a dos vías; una posible y poco creíble; otra creíble, pero improbable; la fragilidad de nuestras esperanzas se sostiene entre lo real y lo ficticio, en un teatro cuyas escenas están hiladas por circunstancias que claman por transformaciones audaces hacia otros “imposibles”. 

Ante este desafío, se requiere una militancia sensible y articulada. Sensible para discernir con claridad las opciones que se nos presentan; articulada, para que nuestra lucha no se reduzca  a vías con letreros y señalizaciones marcados, sino que encuentre nuevas sendas que desafíen las rutas trazadas permitiéndonos vislumbrar destinos insólitos y auténticos. 

Resulta poco productivo imaginar desde un escritorio cómo habla y siente una persona común que sufre algo común o extraordinario dentro de una sociedad tan sacrificada como demandante. Pareciera que estamos destinados al fracaso insalvable cuando de lo que se trata es de repensar cómo funciona lo que significa hacer algo para nos-otros. 

Reflexionar sobre el funcionamiento de alguna fanfarronada nos invita a explorar un vasto espectro que abarca desde el Siglo de Oro hasta nuestros días, abriéndose a nuevas variantes del fanfarrón. Este viaje puede revelarnos un arquetipo social que, anclado en las experiencias contemporáneas, se despliega más allá de los confines de un diálogo disfrazado de poder, o a la inclinación de un diálogo con un minúsculo sector que solo construye una realidad artificial a sangre fría sin otro interlocutor que lo perturbe. 

El verdadero desafío radica en fomentar el encuentro desafiando la linealidad impuesta, que a menudo se presenta como el único objetivo. Es esencial crear un acontecimiento escénico que derrumbe la cuarta pared revelando nuestra presencia activa en los asuntos que nos afectan. Debemos posicionarnos no como meros portavoces, sino como protagonistas de la realidad que vivimos en este momento. Solo así podemos dar voz a nuestras experiencias y contribuir a un diálogo transformador. 

A veces, tenemos la tentación de caer en lo mismo, de repetir lo conocido. A pesar de que ciertos temas puedan resurgir, existen múltiples ángulos para abordarlos. ¿Cuál es realmente el desafío? ¿Es llenar la sala de teatro con público? ¿Producir talleres de formación innovadores? ¿Por qué nos hemos quedado al margen de nuestra propia abundancia? 

Sabemos lo que implica cierto tema, pero a menudo nos cuesta alejarlo de lo reiterativo y aburrido. Pero, ¿Por qué? ¿Nos da miedo confrontar lo que late debajo de la costumbre? ¿O hemos caído en la orfandad creativa? 

Uno de los desafíos para mí, es aproximarme a la realidad teatral en las regiones porque existe la vieja costumbre de llamar “Serie Mundial” a lo que apenas sucede en un solo patio, mientras la capital se contempla el ombligo como si fuera el centro de toda nuestra geografía dramática. 

En Maracay existen dos instituciones de teatro que imparten clases regodeados en los clásicos -que son importantes- sin darse a la tarea de indagar en la cuerda de “amenazas inusuales” conformado por teatristas galardonados en todas las áreas del quehacer dramático. Voces dispuestas al diálogo, incluso, en el silencio de la gratuidad junto a talentos emergentes que se niegan a esa máxima mediocre de “arroparse hasta donde alcance la cobija”. Debemos romper la ética de la resignación porque el arte no busca conformarse con el tamaño de esa manta, sino entender que el teatro es, por naturaleza, el acto de desbordar los límites. 

Nuestro desafío no es habitar el espacio que nos ceden, sino diseñar nuestros propios vértices con el fuego de nuestras arrecheras y el peso de las frustraciones compartidas. Reclamamos una gobernanza de la sensibilidad: una sintaxis propia donde el pueblo sea el autor de su propio asombro lejos de las gramáticas impuestas por el poder; romper el cerco de los prejuicios infundados por la sociedad negándonos a ser el decorado aburguesado de una vitrina que se lucra con el sudor del talento ajeno. Ser imaginantes perpetuos implica autonomía. No buscamos lo dicho, ni repetir el guion de otros, buscamos lo que está por nacer.  

¿Nos faltan obras con un latido más feroz que dialoguen de frente al presente o con una poética del despojo donde la palabra sea tan potente que no necesite más que un cuerpo y una luz? Quizás el desafío, entonces, es dejar de lamerse las heridas con el lenguaje del agobio, y permitir que el prodigio, ese que ya vive en nosotros, reclame su lugar por derecho propio.  

A veces me asalta la sospecha de que hemos agotado desde el pensamiento más subversivo hasta el más cruel. Siento que estamos ladilladísimos pensando más en lo que los otros nos pueden impedir que en la alegría que pudiésemos darnos; estamos ladillados en darle una explicación al que se sienta a ver lo que pasa, en el miedo que nos produce pensar en lo mismo. Pero el teatro no puede ser una condena al cansancio. No nacimos para ser los administradores de nuestra propia agonía. No, qué va; la vida y el teatro reclaman otro pulso. 

Parece un contrasentido pensar que lo que alimenta nuestra práctica teatral son los pequeños incendios que olvidamos encender: la autodisciplina, que debería ser nuestro soporte, se convierte en un gesto vacío y el sagrado respeto al acuerdo colectivo en una mofa; el valor  de habitar la piel del otro pareciera como una pérdida de identidad; desafiar las creencias fijas y los estereotipos que nos petrifican se ve como un riesgo innecesario, y, en medio de todo  esto, valorar las heridas ajenas y el sentir del otro parece una cosa de gente rara, una locura en lugar de una necesidad. 

Es nuestro desafío, ¿llenar las salas de teatro con público? ¿Buscar talleres para repetir fórmulas o para fundar nuevos lenguajes? ¿Tener un sistema productivo rentable? Si no es rentable, ¿es porque, quizás, aún no hemos logrado que nuestra necesidad de decir sea tan vital como la necesidad de otros de escucharnos?  

La señora que nunca conocí transformó el caos en cosmos; creatividad, imaginación y templanza la acompañaron bajo las sábanas en medio de un conflicto bélico del cual jamás fue parte. Sin embargo, ante esta brutal agresión, supo aplicar lo impensable. Quizás había llegado el momento de romper con un prolongado período de indecisión y abandonar reglas y criterios anquilosados. ¿Fue acaso una cuestión de fe? ¿Reaccionó ante un nuevo desafío?  

Tenemos desafíos que brillan como luciérnagas en cada uno de nosotros, no hay vuelta atrás.  No nos defraudemos, no dejemos de derribar muros con preguntas. Las viejas certezas ya no aseguran nada. Pensemos cada uno en uno mismo y en todos a la vez, porque no existe pensamiento peligroso que se resista al incendio de nuestra propia verdad. 

 

Enero 2026

12.1.26

Conversatorio. El desafío del teatro venezolano en la actualidad (3). Reto del teatro: Rodolfo Porras

 Conversatorio. El desafío del teatro venezolano 
en la actualidad (3)
Reto del teatro: Rodolfo Porras

 

Dora Lucena Ramírez 


Continúo con la presentación de las ponencias del Conversatorio El desafío del teatro venezolano en la actualidad, realizado en el marco del XXII FETCOM realizado en noviembre de 2024, organizado por el Instituto de Investigación para el Desarrollo del Arte en Venezuela, (iiAVE) en la Sala Alberto Ravara, Caracas.

La ponencia que presento a continuación, titulada Reto del teatro, fue escrita por Rodolfo Porras, escritor, articulista, ensayista, dramaturgo, director, productor teatral, guionista de cine y televisión.

Rodolfo Porras, es Licenciado en Letras (UCV), Exdirector General del Instituto de las Artes Escénicas y Musicales (IAEM); fue Coordinador de Teatro de la Casa Nacional de las Letras de Andrés Bello. Ha recibido numerosos premios y reconocimientos en su quehacer artístico, entre ellos, en 2015 se hizo merecedor del Premio Nacional de Dramaturgia César Rengifo en su tercera edición por La Punta del Iceberg.

Reto del teatro: Rodolfo Porras

Las expresiones teatrales modernistas y del sainete a finales del siglo XIX y principios del XX dieron comienzo a un teatro venezolano propiamente dicho. Y aunque la influencia foránea era determinante, las temáticas y el uso del lenguaje caracterizaron un teatro nuestro. Cesar Rengifo consolidó ese proceso cuando abrió las estructuras teatrales a nuestra contemporaneidad. A partir de ese hito, se establece una presencia contundente del teatro venezolano en el país; a finales de los años sesenta, se vivió un período de muchísima actividad, investigación, confrontación de técnicas, conceptos, proposiciones estéticas y de formación. La presencia del arte teatral influía de manera contundente en el devenir cultural de Venezuela. En los años 80 comenzó un declive lamentable, que ha continuado hasta ahora.

Es clarísimo que el florecimiento del teatro en el período mencionado en el párrafo anterior, está vinculado directamente al caudal de dinero que entró a Venezuela a consecuencia del boom petrolero. Dinero que entró y que nunca se invirtió. Se gastó y sirvió para aumentar hasta el absurdo el consumismo de los venezolanos. Venezuela se comportaba como un país mucho más rico de lo que era, así que atrajo a numerosa gente, cuyos países pasaban por un período de vicisitudes económicas y políticas.

Muchos artistas vinieron al país a quedarse o lo visitaban con frecuencia. Entre otros fenómenos, Venezuela pasó a ser parte del circuito de ópera internacional (Venezuela era el país que mejor pagaba).  Los grupos de teatro tenían bastantes posibilidades de salir y mostrar su trabajo. Maestros llegaban para quedarse o para dar talleres, clínicas, charlas, conversatorios y pare usted de contar.

Las producciones teatrales se hacían con buenas inversiones de dinero; actores y personal técnico recibían buenos honorarios. Los festivales eran gigantescos y se les pagaba muy bien a los grupos. Los periódicos contaban con críticos teatrales y carteleras de los espectáculos. No es de extrañar que hubiese bastante y buen teatro. Publicaciones, entrevista a los protagonistas del quehacer escénico, fundamentalmente caraqueños y, en mucho menor grado, de algunas otras ciudades del país.

Quien quería hacer teatro solía agruparse o integrarse a un grupo. Por ello se hacía mucho teatro con grupos estables, que se permitían estudiar, proponer líneas de investigación o de probabilidades estéticas. Todo ese castillo estaba construido sobre las inmensas y coyunturales fortunas que entraban al país. Y como en todos los demás ámbitos del país, ese dinero beneficiaba a una minoría y dejaba por fuera a un porcentaje mucho mayor de venezolanos. Sin embargo, la minoría beneficiada conformaba un ecosistema teatral, críticos, salas, medios de comunicación, público, actores, directores docentes, técnicos que cumplían con su labor de darle una existencia pública y activa al quehacer teatral.

De todo esto quedó la publicación de la obra o parte de la obra de muchos dramaturgos. Y la memoria, que puede dividirse en dos: la remembranza de un teatro lleno de dinero y de posibilidades de producción, con publicidad y con gente que tenía para pagar entradas. No era un período de oro solamente porque se alcanzó una enorme calidad del hacer teatral en todas sus expresiones sino porque había oro negro para sostenerlo.

La segunda parte de esta memoria es el recuerdo de la posibilidad de crear un discurso teatral porque se trabajaba de manera estable. Creo que recuperar esas posibilidades económicas están lejanas y estoy seguro que no fue lo más importante que le ocurrió a nuestro arte. Es preciso formar grupos teatrales, que, aunque podría significar -con cierta relatividad- una consecución de estabilidad económica, lo más importante es lograr conseguir un discurso conceptual y estético, que abarque todas las instancias de expresión teatral.

La polarización política provocó que, por lo menos en Caracas existiesen dos culturas teatrales, una en el este y la otra en el centro oeste. Esta división es contraproducente, ya que se dispersa el talento, los recursos y peor que todo: el público. Esto sugiere la necesidad de agrupar a los teatreros, respetando profundamente sus posiciones ideológicas, pero generando dinámicas del sector sin que sean mundos apartes.

También estamos separados geográficamente. Las vicisitudes que se sufre en la mayoría del territorio de nuestro inmenso país y que queda fuera de Caracas, se refleja, evidentemente, en la actividad teatral. Se hace muy poco teatro y sin contar con estructuras e infraestructuras para mejorar la situación desde iniciativas extra institucionales. También geográficamente sufrimos otra escisión.

La presión internacional, no me refiero a la presión económica, sino a la que se ejerce contra toda la humanidad, está enfocada en atomizar, en que cada humano tenga una identidad idiocéntrica, o más poéticamente que sea una isla, o un idiota (en su sentido etimológico). Así que todo apunta a que vivamos separados, que cuando nos juntemos sea perentoria, coyunturalmente y demasiadas veces para criticar, quejarnos o darnos autobomba.

En otras palabras, tenemos un reto con dos caras. Olvidarnos de la época de oro en tanto chorros de dinero y la otra unirnos para generar procesos endógenos, colectivos que permitan que se haga el teatro que merecemos tener -en lo económico, en lo estético, tanto como en lo conceptual y técnico- nuestro, propio, sano y gratificante universo teatral. Que se construya una estructura que no dependa de circunstancias exógenas.


Creo que es un camino gigantesco, desproporcionado, pero es el camino… 
como diría Chimiro

Nota: Argimiro Gabaldón, alias Comandante Carache o Chimiro (1919 - 1964) fue un poeta, pintor, militante del Partido Comunista de Venezuela y guerrillero venezolano.

4.1.26

El desafío del teatro venezolano en la actualidad (2)

 Conversatorio El desafío del teatro venezolano en la actualidad.  
2- Desafíos actuales del teatro que hacemos: Lolimar Suárez


Dora Lucena Ramírez


En noviembre de 2024, fue organizado por el Instituto de Investigación para el Desarrollo del Arte en Venezuela, (iiAVE) el conversatorio El desafío del teatro venezolano en la actualidad y se realizó en sus instalaciones en Parque Central, en el marco del FETCOM 2024.


Para esta ocasión, invitamos a diversos profesionales del teatro para que participaran con una ponencia breve, escrita, vinculada al tema del conversatorio. Los invitados fueron: Pablo García Gámez, Lolimar Suárez, Rodolfo Porras, María José Quintana, Annie Ferrer, Rubén Joya, Oscar Cortes, Ligia Alvarez, Luzdary Quitian y Roma Rappa.


La dinámica que implementamos en esta oportunidad consistió en que los asistentes leyeran de manera voluntaria cada uno de los textos. Este enfoque, incentivó la participación de los presentes y fomentó un ambiente propicio para la reflexión.


Continuando con la presentación de las ponencias transcribo Desafíos actuales del teatro que hacemos, de la zuliana Lolimar Suárez Ayala. Ella es Licenciada en Comunicación Social y realizó estudios en la Escuela de Teatro Inés Laredo. Es escritora, dramaturga, formadora teatral, directora escénica y cofundadora de la Productora Teatral Teorema.

Lolimar Suárez ha recibido numerosos premios y reconocimientos, tanto en su faceta periodística como artística, entre los que voy a destacar: Premio de Dramaturgia Femenina Lina López de Aramburu (2022) de UNEARTE y Ganadora de la II Bienal Nacional de Literatura Apacuana 2024.

Es autora de numerosas obras teatrales, entre ellas: El puente, Señor Ministro, Piso 5, Rouge Cabaret, Amigas, Serpentario, Revelaciones, Los cuatro de Copenhague, Premio Bienal de Dramaturgia Apacuana 2025.


2 – Desafíos actuales del teatro que hacemos

Lolimar Suárez Ayala

Diría que un gran desafío es poder lograr circuitos nacionales de formación o de actualización en diversas áreas, como por ejemplo la elaboración de proyectos escénicos, las prácticas más efectivas en la producción de espectáculos o la gestión de redes para la captación de público, entre otros temas.

Otro gran desafío radica en lograr un repositorio de teatro venezolano donde todos podamos leernos, un espacio donde se pueda acceder a textos que permitan ampliar el abanico de selección para futuros montajes. 

El teatro en Venezuela es un arte que no suele ser tan favorecido como otras expresiones en términos infraestructura, mecenazgos, dotación, protección, proyección y formación dentro y fuera del país. Lograr que Venezuela pueda contarse entre los países de América Latina con más producción teatral y con más teatros haría una diferencia cultural enorme porque el arte teatral desarrolla por partes iguales dos condiciones vitales para el desarrollo humano: el sentido común y el sentido crítico.

Enero 2026

31.12.25

Conversatorio El desafío del teatro venezolano en la actualidad (I), por Dora Lucena Ramírez

  

Conversatorio El desafío del teatro venezolano en la actualidad

 I-El teatro debe ver: Pablo García Gámez

 


Por Dora Lucena Ramírez

Para noviembre de 2024, el Instituto de Investigación para el Desarrollo del Arte en Venezuela, (iiAVE) realizó un conversatorio denominado El desafío del teatro venezolano en la actualidad.

Este conversatorio formó parte de las actividades desarrolladas durante el XXII Festival de Teatro y Títeres en las Comunidades de Caracas Alberto Ravara (Fectom 2024). El encuentro tuvo lugar en las instalaciones del iiAVE en Parque Central.

En esta ocasión, la dinámica consistió en que los participantes leyeran de manera voluntaria un texto breve proporcionado por los ponentes invitados a compartir un escrito sobre la temática. Esta dinámica, nos permitió fomentar una participación más activa y abordar la problemática teatral desde múltiples perspectivas.

Los invitados fueron: Pablo García Gámez, Lolimar Suárez, Rodolfo Porras, María José Quintana, Rubén Joya, Annie Ferrer, Oscar Cortes, Ligia Álvarez, Luzdary Quitian y Roma Rappa, quienes nos aportaron diversas visiones acerca de la situación del teatro en la actualidad.

Iniciaré la presentación de los textos con una breve introducción sobre Pablo García Gámez. Dramaturgo, investigador y docente. Este caraqueño, residenciado en Nueva York, se mantiene en constante comunicación con la actividad cultural venezolana, y regresa a nuestro país con regularidad, ya sea como facilitador en talleres o participando en diversas actividades teatrales.

Su obra dramática ha sido presentada en diversos países y ha obtenido numerosos premios y reconocimientos por su labor artística.  Entre sus innumerables piezas se encuentran: Cariaquito morao; Madamadrina; Oscuro, de noche; Noche tan linda; Cheily, princesa de Catia; Taller de actuación Espina.  Pablo García Gámez, nos envió un texto titulado: El teatro debe ver. El cual reproduzco en su totalidad:

I-El Teatro debe ver: Pablo García Gámez

“Pensar en los retos que enfrenta el teatro venezolano es pensar en una compleja problemática que tenemos los hacedores de teatro.

Pienso que el principal reto que enfrentamos es volver a la etimología de la palabra teatro: lugar para ver.  Ver, vernos a nosotros mismos, ver el pulso de la ciudad, ver el país y su gente. El canon de dramaturgos venezolanos está compuesto por hombres y mujeres que vieron su momento.   

En tiempos que el mundo se polariza, sectores del nuestro teatro tienen mirada selectiva: no ven al otro que compone lo que llamamos teatro venezolano.  Tendemos a no ver nuestra realidad, tampoco vemos la riqueza dramatúrgica, actoral de diseño que tenemos. 

El no ver es grave en estos tiempos en que los medios impresos han desplazado de sus espacios a la crítica tradicional y que sus páginas cubren macro-espectáculos y chismes faranduleros.  Por ser de baja producción nuestras propuestas quedan afuera sin el eslabón que informa y evalúa. 

Por eso, además de artistas, nos toca ser difusores haciendo uso de lo que percibimos como competencia: las redes sociales.  Más importante aún es generar y mantener un público de los espacios próximos a nuestros sitios de trabajo: es necesaria la presencia de los vecinos, de los adolescentes, de las personas mayores muchos de los cuales nunca han pisado un teatro porque parten de la premisa que es algo elitista.  En este esfuerzo podría implementarse La Escuela de los Espectadores, el hermoso proyecto de Jorge Dubatti para crear diálogos entre audiencias y creadores.” 

Diciembre 2025

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