Luis Perozo Cervantes
En nuestra visita a Caracas aprovechamos para
ver buen teatro venezolano. Al salir de la librería El Buscón, un nombre
familiar nos atrajo en la cartelera teatral del Trasnocho Cultural. El genial
actor Augusto Nitti protagoniza la obra La Azotea, junto a Raquel Yánez.
Como no somos conocedores del mundo teatral de
Caracas, más allá de los grandes referentes institucionales que han viajado a
Maracaibo, nos atrevimos a comprar un par entradas movidos por la confianza que
inspiraba el nombre de Nitti como protagonista.
No hubo otra razón: fue por él que nos condujimos por primera vez a una sala del Transnocho Cultural. Sin conocer nada de la trayectoria de Juan Carlos Martín, el autor de la obra, ni de Guido Villamizar, el director, me senté expectante a esperar una obra de teatro comercial, ése que no existe en Maracaibo.
La obra me hizo reír en muchas ocasiones. El
personaje de Raquel Yánez, llamado "Susy", me cautivó por sus ambivalencias. Creo
que la dualidad sentenció el éxito de la pieza desde los primeros minutos.
Buena dicción, un enfoque de nicho actoral bien definido y una chispa que se
traduce en verdad actoral, hizo que Raquel Yánez se comiera el escenario en
toda la obra: ella sostiene la comicidad y da fundamento al dramatismo natural
de Nitti.
En mis palabras y en las fotografías de mi compañero de vida, Rael Timaure, queda el testimonio de quienes disfrutaron de una obra fresca, bien actuada y libre de las ínfulas del teatro local, que quiere cambiar el mundo en cada escena. Ojalá en Maracaibo haya más teatro de esta calidad y con la seguridad de entregar al público una historia que en las tablas justifique las risas y los sentimientos más nobles.



