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26.4.26

El teatro del nuevo drama, por Freddy Antonio Torres González -Mérida 2026.

 El teatro del nuevo drama es el teatro que ocurre en cada actuación, en cada presentación, traducido como realización escénica.

Hemos visto en el teatro clásico griego la importancia de Thanatos en la cultura por el dualismo filosófico entre las pulsiones y el mundo del Super- ego, éste último le sirve como modelo de una rigurosa conciencia moral. Algo similar al Daimond de Sócrates como la voz de la muerte.

Y acaso no es en Antígona, la figura clásica por excelencia, dónde podemos ver y sentir desde el principio la llamada de Thanatos.

En la historia de la religión aparecen menos mártires femeninos que masculinos. Esto demuestra que hay también menos obstinación y carácter desafiante femenino.

Si pensamos en la primera parte de Macbeth se observa que la ambición y el impulso agresivo están mucho más desarrollados en Lady Macbeth que en su esposo.

Ciertamente en la segunda parte la relación se invierte, de manera que el camino de Macbeth lo lleva de manera consecuente de un crimen a otro, mientras que su mujer vaga como una sonámbula perdida en el palacio, oprimida.por un sentimiento de culpa.

El teatro del nuevo drama supone una doble tensión: la primera resulta de la autonomía del arte escénico respecto al drama convencional.

No es una negación del texto,

ni siquiera del drama,

sino el establecimiento de un campo

de creación donde emerge el diálogo

con la literatura,

dramática o no.

El drama de nuevo tipo

no es un teatro sin drama,

sino un teatro que plantea un conflicto

con el concepto burgués del teatro,

que se había apoderado de la hegemonía

del drama literario sobre el espectáculo

escénico hasta ahora.

La segunda tensión

resulta de la reivindicación

en cuanto a medio desde la categoría

de narración y más tarde desde

la categoría de performatividad.

Dice Hans Lehman que,

mantener la categoría asociada

a post dramático implica reconocer

la institución teatral en su dimensión

social y estética.

Desde esa doble tensión Lehman ofrece la tarea de elaborar un marco analítico para la comprensión de la creación escénica

contemporánea.

Establece un diálogo constante con las

categorías de la poética y con los

estudios sobre drama y dramaturgia con

las aportaciones que provienen de la filosofía,

la teoría de la literatura, la cultura visual,

la antropología y los estudios del performance.

El teatro del nuevo drama invita a reivindicar

de las estructuras y recursos para las

novedosas propuestas asoman a reclamar

la necesidad de reconocer " teatrales"

las formas artísticas desplazadas

a los márgenes o bordes espectaculares.

Podemos definir el teatro post dramático

aquella que surge de una aceptación de un concepto de drama que no depende de las aportaciones propuestas por Aristóteles

y Hegel : provienen de las reflexiones

de Craig hasta Artaud quienes definen

lo dramático como un conflicto, una búsqueda

que ningún texto puede contener por sí sólo.

El misterio es en lo dramático,

el momento en el cual se eleva

del ámbito a uno que es superior

e inalcanzable. Por lo tanto,

el drama no se situa en el texto,

tampoco en el cuerpo ajeno

a la textualidad, sino más bien

en la perturbación recíproca

entre " texto y escena".

El teatro del nuevo drama,

se ocupa del drama y la experiencia estética,

sino también de aquello que la hace posible:

la realidad escénica es la relación con el texto,

sea verbal o visual, aural o material.

De ahí la atención al tiempo y al espacio,

de la escena creada

a los modos de organización de los

materiales y su recepción.

El nuevo teatro de Hans Müller,

es como un libro teórico y crítico

acerca de la comprensión e interpretación

de la creación escénica contemporánea

más que una dramaturgia privilegiada:

"la del paisaje".

"El teatro no existe, yo lo hago",

En el texto teatral no dramático

de la actualidad desaparecen

los principios de narración y figuración,

así como el orden de la fábula alcanzando

una autonomía del lenguaje.

El panorama del Teatro más allá de la acción,

es ceremonia, voces en el espacio

y paisaje sensorial y luminoso.

La escena de nueva relación

nuestra más que una sucesión

o el desarrollo de una fábula;

una implicación de estados internos y externos.

Son los pintores que abren las ventanas de

una teatralidad abierta a los estados emocionales de las imágenes en el que

cristaliza la dinámica de su propia creación.

Por eso, la categoría apropiada

para esté nuevo teatro escénico

no es la acción, sino la de los estados .

Sin embargo el teatro niega

su propia posibilidad como

" arte temporal" a favor del desarrollo

de una fábula.

La contraposición de la dinámica dramática

sería la dinámica escénica.

Es la pintura aparentemente estática

es solo un estado provisionalmente

pictórico coagulado, en el cual

el ojo del espectador que pretende

acceder a la imagen visual del conjunto

debe percibir y reconstruir

su dinámica y su proceso.

El estado de la imagen escénica

es una figuración estética del teatro

que muestra una figura extraña

más que una historia aunque actúe

en ella hay actores vivos.

Así, la esencia post dramática

en un estado de los sentidos y de la

formaciones escénicas dinámicas.

El teatro de nuevo aliento

desvincula el momento ostentoso

de la ceremonia y lo valora en si mismo

como una cualidad estética,

desprendida de toda referencia religiosa

y de culto: se concentra en la sustitución

de la acción dramática por medio

de la ceremonia que está unido

al principio de los tiempos.

La ceremonia es todo el conjunto

de movimientos y procesos

que carecen de referentes

pero que son presentados

con una elevada precisión,

eventos de una peculiar

comunidad formalizada;

construcción de desarrollo rítmicos,

musicales , visuales, arquitectónicos;

formas para- rituales, así como

celebraciones del cuerpo

y la presencia; la empática

o monumental ostentación

acentuada de la presentación única.

Freddy Antonio Torres González -Mérida 2026.

27.3.26

Hoy día mundial del teatro: La experiencia del interés del héroe por la posteridad.

 (A Carlos Arroyo).

 

El teatro ha conservado la necesidad de ir del caos al cosmos como principio ordenador.
El hombre como la escena misma que lo retrata necesita un orden porque teme al caos como a la muerte.
Desde la experiencia cotidiana hasta la visión del universo en su totalidad, apela a principios ordenadores del teatro sin los cuales la vida sería imposible.
En la macro experiencia del cosmos
el elemento ordenador al que el hombre apela puede llamarse Dios o naturaleza como categoría metafísica.

Este Dios, esta naturaleza capaz de crear un cosmos del caos, es en el teatro el director, dios y naturaleza.
Es cierto que lo fundamental en el teatro, la vida, es obra del actor.
Es cierto también que un actor ocupando un espacio ante un público y en situación de representación, es el teatro.
Ni código literario, ni director, ni escenógrafo son imprescindibles hasta allí.
Y asimismo es cierto que, teóricamente, bastaría con la fuerza vincular creativa entre un grupo de actores y de éstos con el espectador, para que el hecho teatral de magnitud y verdad artística se diera.
Pero en la práctica, tal cosa se da de manera escasa porque el teatro es práctica, realización material de los hechos.

En el mundo trágico de Shakespeare
este interés del héroe por la posteridad
está totalmente ausente. por ejemplo
en la obra El Timón de Atenas cuyo protagonista es el más conocido misántropo de los tiempos antiguos.
Timón maldice a todo el género humano
y no cede un ápice en su odio feroz por el universo. Un crítico especialista en Shakespeare llega a comparar la misantropía de la obra Coriolano con la de Timón que llega a citar las soberbias palabras de aquel al abandonar a Roma: ¡Yo os destierro a vosotros…! "

Pero, ¿cuál es la causa de esa enfermedad hacia todo lo que proviene de los hombres?
La dicha de Timón ha consistido en repartir regalos, sin pensar jamás en la reciprocidad de los favorecidos por sus dones, lo que podría ser producto del cálculo.
De fiesta en fiesta transcurre así la vida de este hombre, rebosante de energía vital, prodigando su amistad a manos llenas.
Timón en cierta ocasión procura explicarles a sus amigos su concepción de la amistad,
ese sentimiento que lo impulsa a compartir con los otros todo lo que posee;
y así les dice: ' Hemos nacido para ejercer la beneficencia, y ¿Qué podemos llamar más exacta y justamente nuestras que la riqueza de nuestros amigos?
Todo lo que me pertenece es de todos, porque hacer el bien y ser generoso es la única actitud posible de un hombre noble.

Timón de Atenas no es una obra de Shakespeare muy conocida,
se monta rara vez y los conocedores de las obras del bardo inglés no 
están seguros
de que sea una pieza enteramente
Shakespeariana, ya que el texto que se conserva o tiene varios fallos.
Podría ser un borrador, o tal vez, una obra
empezada por Shakespeare terminada
por otro escritor de la época.

Definitivamente, la trama encarna el declive
del héroe epónimo. Al principio, Timón,
el rico generoso por excelencia,
está siempre rodeado de aduladores.
Regala tanto a sus amigos que,
al cabo de poco, no le queda nada.
Además, tiene muchas deudas y, por eso,
pide ayuda a sus compañeros.

La respuesta es unánimemente negativa.
En consecuencia, Timón abandona
la sociedad y vive, tal como el Rey Lear,
al aire libre. Incluso cuando descubre
una enorme cantidad de oro enterrado,
se niega a volver a hacerse rico y regresará
a la ciudad que lo destrozó.
Al morir Timón, la paz vuelve a Atenas.

Timón de Atenas es digna de llamarse
una tragedia puesto que documenta
la decadencia y caída de un personaje
complejo y noble.
La muerte de Timón es cruel e ilógica,
pero parece necesaria.
Se transforma en un ejemplo de los resultados provocados por la brutalidad de los seres humanos.
La obra constituye una condena a la avaricia,
la hipocresía y la prostitución.
Sin embargo, como muchas veces
en Shakespeare, las alternativas
no son ni claras ni atractivas.

Acaso tenga Timón toda la culpa
de su destino, al pensar que puede comprar
y no tratar amistades.
Otro personaje estupendo es Apemantus,
"un filósofo grosero", queda al margen
de la sociedad; no participa en los juegos
de servilismo que afectan a todos.
Pero no es un personaje admirable,
porque no se siente capaz de cambiar
su descortesía a pesar de la bondad de Timón.

A lo largo de la obra,
otro tema se destaca cada vez más:
la verdad. Un retratista y un poeta
demuestran que la realidad artística
varía según quien controla a los artistas.
La verdad lingüística desaparece
cuando la lengua es más débil que la auténtica.

 

Freddy Antonio Torres González. Mérida 2026.

22.2.26

La tragedia clásica: La tentación de vivir en la búsqueda de la gracia perdida. Freddy Antonio Torres González

 Sin duda nuestra época es nihilista, nos preocupamos a cada rato por un nuevo acceso al Ser, solo aparece una única respuesta que mostrar: la recuperación de la gracia perdida.

Existe pues una Epifanía de la Gracia que se parece a otra, quizás más pertinente para el hombre contemporáneo.
Es distinta de aquella que llamamos judeo-cristiana, también distinta a la griega como fundamento de la religión.

En esa otra Epifanía se revela algo misterioso que aparece como una luz cegadora, un término "ontológico": la Nada.
¿Qué semejanza existe para la violación de lo sagrado entre la Gracia y la Nada…?
Creo que se trata de una teología mística que se acerca al Dios revelado; desde nuestra perspectiva, se acerca una Gracia nueva, o de la Nada, no conoce, más bien interfiere la revelación de una deidad.

La Epifanía de la Nada puede solamente realizarse cuando aparecen hombres que no pueden renunciar a lo sagrado, pues ven en él la Gracia, dice Nietzsche.
Es una Nada que vivifica.
Heidegger afirma que hablar de la nada en la aflicción en la tragedia Ática nunca es habitual no es algo común.
"Jamás se puede hablar de la nada como se describe, por ejemplo un cuadro, es decir, sin mediaciones. Pero es posible apuntar a la posibilidad de tal decir de la Nada"

En el teatro contemporáneo aparece una experimentación existencial desde el cuerpo y el sueño, aparece un Ethos gnóstico, ya que no consiste en la adoración o el culto a cualquier dios, sino en la trágica experiencia de la "'ausencia divina de dios" que los poetas místicos lo llaman Nadie (Niemand).
Lo inaudito de una invocación poética, a través de la euforia, se junta con el poeta y se produce la Nada, origen y fin de su existencia:

Salmo:
Nadie nos volverá a amasar de tierra y barro,
nadie conjurara nuestro polvo.
Nadie.

Loado seas tú, nadie.
Por tu amor queremos
florecer.
Hacia
ti.

Una nada
éramos, somos, seremos,
floreciendo;
la rosa de nada,
La rosa de nadie. (Paul Celan).

En estos maravillosos versos
Rilke también descubre su Epifanía
descubre la rosa de nadie.
Cuando se trata de interpretar este poema
tenemos que reconocer a Nadie
una deidad ausente
ante la cual nos sentimos
Ausente
como una Nada
que sin embargo
quiere florecer.
Y,
en este florecer
hay un profundo agradecimiento
del poeta trágico
quien decide y cuenta
que somos la "rosa de nadie",
hay un Dios ignoto
que le produce la revelación
de la alabanza
una revelación de lo trágico.

Ahora bien, frente a la facticidad de la existencia, el hombre está irremediablemente solo. Solo con su deseo y horror al contemplar en la abismal profundidad de su corazón aquello que Nietzsche llamó mysterion.

En su relación con el mundo
el dramaturgo trágico
no pudiendo encontrar sosiego en sus desvelos,
ese don apacible de la calma existencial,
al contrario descubre realidades difíciles,
dispersas, plurales,
el poeta crea una zona de sosiego una paz silenciosa la cual le permite sobrevivir
un anhelo que posiciona al hombre
frente al mundo y ante la vida.

Es la vida identificada con el sufrimiento,
un mundo de contradicciones
la enfermedad del vértigo según Nietzsche,
que trata de abolir como falso todo
cuanto es perecedero que es una tempestad.
Trata de producir un sentimiento de poder
una verdad cuestionada
un tipo de error sin el cual el espectador
no logra vivir la experiencia trágica.

La verdad de estos seres
para Shakespeare es un tipo de error
una forma de comportamiento vital
una manera de vivir sus personajes
una determinada especie de seres brutales
comportamientos, intrigas, pasiones,
desenlaces, lucha y muerte como destino.

La voluntad de estos seres
no es otra cosa sino una voluntad
de hacer fijo lo verdadero
perdurable, estricto, mortal,
evitando el destino cruel y vertiginoso
de las situaciones del mundo creado.
Los conflictos y situaciones desencadenan
una imposibilidad de ver la cara del hombre
que se muestra a través de la ficción.

La trama de los hechos en el Rey Lear,
es la lucha del Rey por hacer tolerable
asequible, verdadero, comprensible
las relaciones para hacer visible
lo real de la verdad artística
que se desprende de una manera frágil
tras un velo de autenticidad sustentada
en una naturaleza obediente y de utilidad,
un final irremediable y feroz:

Simplemente aceptar los sucesos como algo inevitable, mirar los acontecimientos como propios y legítimos, aprender a soportar la vida de estos personajes majaderos a través de una ventana estrecha incómoda que anuncia la calma.

Shakespeare no tolera el hecho
de que el hombre no pueda mantenerse
indiferente ante el escenario del mundo
que es un monstruo de mil cabezas,
amenaza y reta a través de duelos y retos
los diabólicos enfrentamientos mortales.

Un hombre es un hombre
si nombra y valora los hechos
que proyecta hasta el infinito
la eternidad de su naturaleza

Como resultado de la teatralidad Isabelina Shakespeare experimenta una plasticidad estética de sus temas, personajes, historias de la existencia de una relación atroz viable, entre el mundo y el hombre, que es la vida.



Freddy Antonio Torres González. Mérida 2026.

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