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5.4.26

El mundo trágico: el actor en la dramaturgia, por Freddy A. Torres González

 

Juan Carlos Gené


Freddy A. Torres González

Vivimos tiempos complejos.

También tiempos confusos.

Esa compleja confusión se transmite en las imágenes que las denominaciones despiertan en nosotros; en este caso la referencia al actor y su especificidad en el teatro.
Pero en lo teatral la palabra actor despierta imágenes diferentes a cada uno de nosotros y esto es un fenómeno contemporáneo.

En el mundo trágico de Eurípides y Nietzsche la idea del mito es el irresistible poder de la música en la Sirenas que les servían para llamar a los seducidos por su canto.
Los hombres mueren cuando se entregan a la verdad y dejan de aferrarse a sus ilusiones.
Pero Odiseo, el astuto, se salva porque ha ordenado que lo amarren al mástil de su nave y ha taponado sus oídos de sus compañeros de viaje a fin de que no oigan el canto de las sirenas que embriagan.

Hasta mediados del siglo pasado
el hombre o la mujer que encarnan
personajes de ficción trazados en forma
literaria por el dramaturgo.

Sin embargo, existía una excepción:
Los actores que asumían la tradición
popular, callejera, de improvisación,
la máscara y la espontaneidad no literaria,
quedan suscritos a las representaciones
de La Comedia del Arte, por ejemplo.

Del arte de la cultura al arte elemental,
esto parece ser una idea moderna.
¿Pero, lo es de verdad?
El hombre arcaico,
despiertan nuestra curiosidad
todas las obras del arte bruto,
producidas por personas ajenas a la cultura,
que no han recibido de ellas ninguna
información o influencia.

La gran construcción dramática de Occidente
cuyo documento fundamental es la dramaturgia, desde Esquilo hasta
Heiner Müller, es una imponente verbalidad.
Si bien Shakespeare Calderón o
Lope de Vega es la cúspide de ese
monumento innegable, la base dramatúrgica
de todo el teatro anterior, es la verbalidad.
Todo el teatro mundial como documento
en 2500 años de existencia histórica
sólo conserva de su pasado el documento de la dramaturgia.

El hombre arcaico resucitó un arte espontáneo,
más cercano a la naturaleza, con sus asperezas y sus peligros;
mientras que el arte de las Musas
se manifiesta a veces demasiado ordenado,
casi demasiado armonioso, que nos ofrece una cierta seguridad, pero nos da un ilusorio equilibrio emocional y fantástico.

En esto Nietzsche tiene razón:
para los seres humanos es la ilusión,
la belleza encubridora, un antídoto
contra la verdad... asesina.
Pero preguntaría Eurípides, es nuestra vida
entonces, ¿sólo soportable si se basa
en la mentira…?
¿Es la lucha entre la verdad y la belleza
un combate igual al combate de la verdad
y la apariencia? Y nosotros... ¿hemos de morir
cuando el Ser se nos revela?
No haber nacido supera todo lo que se sabe.

Tenemos que resignarnos a vivir el teatro
siempre en el presente.
Existe, creo, cierto acuerdo de máxima
complejidad en la evolución de la materia,
es el hombre, un individuo con conciencia
de sí mismo. Capaz de representarse
su propia muerte y de imaginar la eternidad
y el infinito permaneciendo en su inmanencia.
Y la condición de su existencia,
de este individuo hombre, es la materia.
Y también, el hombre- actor es cuerpo,
es esencia material y la materia la condición
de su espiritualidad.

Por definición el hombre, dice Juan Carlos Gené, es el actor como creador cuyas fantasías obsesivas son las que siempre compone los materiales primarios del arte.

El hombre - actor siente que deben ser

accionadas, comprometiendo con ello
todo su cuerpo como un todo:
pulso, aliento, gesto, pensamiento,
afectividad y verbalidad.
Todas ellas funciones corporales,
manifestaciones de vida, que se organizan
en función expresiva.

La palabra cultura
se asocia a una militancia,
a un adoctrinamiento.
Está asociada s todo un aparato
de intimidación y de presión del arte.

Ahora bien, ¿qué sentido secreto tiene
lo divino para los hombres…?
¿Es algo esperanzador o es algo deprimente?
Justamente un Coro de Sófocles ofrece una contestación muy pesimista por cierto,
en Edipo en Colono:
"otra vez no haber nacido
supera todo lo que se sabe;
más una vez salido el sol,
volver ahí de prisa de dónde se viene,
es mejor".
Eurípides fue un nihilista religioso
eso quiere decir que se distanció
de la religión oficial para remontarse
a una religión ancestral, sagrada, reprimida.

Ahora bien,
quiero referirme en el oficio del actor,
a las fantasías que se accionan.
El verbo accionar va unido a lo teatral
desde la expresión "drama": lo que ocurre,
es decir, la acción. Y de ahí del actor,
el que hace, el que acciona.
Pero ¿qué hace el actor en la escena?
¿En qué consiste esa acción, esa dinámica
que depende la viva teatralidad de un hecho
escénico…? Acciona para modificar a los
otros, y para hacerlo se modifica.
Definitivamente, un personaje es un modo de relacionarse con los otros;
Y esto es una manera de modificarse, para poder a su vez, modificar.

El instrumento
corporal del actor
es el cuerpo,
es en realidad,
el yo del actor.
Es un cuerpo,
el hombre lo es,
respuesta
fenómeno
estímulo
piensa
con el cuerpo,
siente
haciendo
"orgánico"
término
clave
paso
sorprendente
de la actuación,
cuerpo
libre
asombrado
creativo
conciencia
sujeto
actuante.

Por todo ello,
encarnar un personaje
darle corporeidad
es la operación donde el actor
convoca al personaje en su cuerpo
y se deja modificar por la fantasía
literaria que despierta.
Es un trato íntimo, entre el actor
y lo literario que materializa
en su cuerpo despierto.
Es un parto, nacimiento humano,
la madre (el actor) y el niño (el personaje).
El director es la comadrona,
orienta, sugiere, alienta, ayuda, en fin.
No puede parir; su parto es otro;
complejo, personal, silencioso.
Menos individual.

12.3.26

El universo de la representación revela en la escena un vacío ejercicio de la apariencia teatral. Freddy A. Torres González


Para Nietzsche existir expresa el hecho de que algo se dé a partir de un cierto origen.
Ese darse algo en que consiste
la existencia del actor
de todo cuanto aparece
se muestra desde "la presencia escénica", una especie de intuición enamorada
en el que lo que desea y atrae el intérprete
es lo orgánico interpretado,
vacío existencial,
carácter físico
estrictamente emocional,
manifiesta el horror
del hombre buscando el ser aquí y ahora.

La filosofía de la representación
en lo que representa al mundo de la acción
no pudiendo el hombre gozar de él
como un don de la relajación y,
después de la concentración
aparece súbitamente una relación
con el mundo del entorno de las cosas
realidades disímiles, dispersas y plurales.

De repente aparece la quietud respirada
un vacío existencial del mundo,
un armisticio con el entorno de la escena,
para que origine un sentimiento
amplitud, seguridad, serenidad
ante la vida de los hechos de la obra;

La verdad de la técnica del actor
en situación es una voluntad
compartida ahí, preciso, determinado,
una forma de desterrar el miedo,
el peligro, la inquietud y la angustia
buscando el criterio de la verdad
que produce un orden y sosiego.

La verdad de esos momentos
de los actores atrapados por el dominio
de la técnica produce un hacer voluntario
perdurable, escapar del ritmo presuroso
atrapado por la ficción de la obra;
y las pretensiones del director.
La verdad del hecho de actuar,
ver, sentir, pensar y existir en soledad.

El otro ideal cara a cara la vida del personaje
poético, apasionado, con un plan de vida
busca con desesperación redimensionar
lo inaprehensible para hacerlo propio
tolerable, como para comenzar el texto cómodo; el misterio de lo real
cuando en verdad el actor está escondido
intercambiando sucesos, acciones
y la pretensión de su carácter genuino.
El otro ideal lejos de la crisis existencial
que produce los hechos escénicos
es una oportunidad para que "la persona"
viva una relación ideal con:
el partner ideal, la pareja ideal
el oponente ideal y el público perfecto;
es una excelente ocasión para encarar
todo aquello que desea para si,
es un permiso para vivir la fantasía y,
aceptar todas las cosas como son.

Lo que Nietzsche cuestiona
es el hecho de que la vida se tome
cómo argumento para descalificarla
para la creación paralela de un mundo
verdadero.

Los hombres hemos compuesto
un mundo de la apariencia
en el que podamos vivir...
Nadie soporta vivir y actuar de otra manera.
Sin embargo, de todas maneras,
no queda el mundo demostrado.

La justificación de la existencia del personaje
por la vía estética se presenta un paradigma
que confronta la modernidad del teatro;
un mundo hermenéutico que dialoga
con la tradición de la ética y la disciplina el
fenómeno brechtiano del distanciamiento.

Entre el mundo y el hombre hay un pacto,
hacer posible las actividades físicas
de un estilo capaz de producir
un horizonte plástico de expectativa;
incluso superar la premisa de la obra
para superar también el mundo de la vida.

Ahora el mundo del juego aparece,
para la vida como juego perdurable,
para expresar en la escena conocida
también la existencia pensada
un atrevimiento biomecánico del cuerpo
que se constituye en metáfora cósmica.

Se trata de transferir la constitución
de un ser único; eso significa transferir
la esencia ontológica del hombre - teatro
a la totalidad de todo lo que existe,
dónde lo que ocurre es todo lo contrario.

Aquello que es ser hombre,
solo se convierte en juego
posee una soberanía absoluta
con un mundo propio como apunta Nietzsche,
dotado de una razón teatral única,
conducida por la inocencia,
un hombre solo jugando con el mundo
donde atraviesa la apariencia finita
para observar orgánicamente " la vida".

Es decir, avanzar con todo
lo que lo constituye, genera y destruye.

Un ser humano sólo
descubriendo el nacimiento
y la muerte...
infinito y temporal,
una danza lúdica que juega
con el cosmos
el azar y la ternura,
la existencia precoz.

Así vemos al hombre con calma,
instalado con la verdad trágica
con el gozo supremo
libre de decidir su destino.

Lamentablemente,
la experiencia de ver, sentir y ser,
se va con el camino luminoso
atónito
mundano
precoz
Inaudito,
siempre él
en su laberinto,
creador,
artista,
soportando
la incógnita celestial,
dudando,
usando su destino
de llegar a ser
el que ya es.
¡Y punto!

Freddy Antonio Torres González. Mérida 2026.

8.2.26

Teatro y filosofía, la vida del ser en la escena del asombro cotidiano, por Freddy A. Torres González

 Teatro y filosofía, la vida del ser en la escena del asombro cotidiano.


(Texto dedicado al doctor Jonás Montilva)

-La violación de lo sagrado:

¿Que religión profeso? Ninguna
de todas las que me nombras.
-¿Y, por qué ninguna?
-Por religión.

Uno se pregunta , quién por fanatismo, o respeta las creencias y hasta las no creencias de la otra gente considerado como ateísmo.
La íntima religiosidad de la escena clásica de Shakespeare por ejemplo no disminuye el fervor de las veneraciones con la trama de los hechos compactados por la trama Isabelina.
Lo sagrado del ser es una experiencia como ejercicio de poder que tiende a ser absoluto.

Empédocles nos dice que la diosa Afrodita fue la primera reina del universo considerada como la Edad de Oro de nuestro mundo donde no había conflicto entre los inmortales y mortales. Desde luego, esto es un "mito' dónde expresa la profunda nostalgia del hombre por la "sagrada paz" que antes había, tanto en el cielo como en la tierra.

En general, lo sagrado es lo que con fervor anhelamos, pero difícilmente podemos tener en su totalidad.
Lo sagrado en la escena de la tragedia griega es la experiencia que se escapa a nuestra voluntad inquisitiva puesto que es un don, una gracia, un regalo que transfigura al hombre que recibe este favor divino.
Nos referimos por supuesto al mythos que es muy superior que la sabiduría mundana que nos hace vislumbrar la esencia de lo sagrado.
Es la parte divina del hombre cuando afirmamos con los ojos bien cerrados:
"Cuando los dioses eran más humanos
los hombres eran más divinos".

Todo mal, en el ensayo del filósofo ruso, Simon Frank cuando escribió su tesis La crisis del humanismo: "Todo mal que para Dostoievski siempre tiene origen espiritual, la soberbia, la alegría por la desgracia ajena, la crueldad, el odio, y hasta la lujuria, proviene de algún modo, de la tendencia del alma de vengar lo sagrado del hombre, ofendido y humillado, el núcleo más sagrado de la personalidad de afirmar y defender sus derechos, de un modo absurdo y perverso.

Los hombres malvados y oscuros de las obras de Shakespeare se puede visualizar en Ricardo II, en su monólogo inicial donde nos confiesa que se quiere vengar de la naturaleza por haberlo dotado de un cuerpo de monstruosa fealdad:

(Yo privado de esta bella proporción, desprovisto de todo encanto por la pérfida naturaleza; deforme, sin acabar,
enviado antes de tiempo a este
latente mundo, terminado a medias,
y esto tan imperfecto y fuera de moda,
que los perros ladran cuando ante ellos
me paro. ¡Vaya! yo, en estos tiempos afeminados de paz muelle, no hallo delicia en que pensar, el tiempo, a no ser espiar mi sombra al sol, y hago glosas sobre mi propia deformidad).

Por cierto Nietzsche reconoce la 'ilusión' de lo suprasensible como la disposición de sensibilidad del sosiego, que de algún modo brinda la metafísica. Por eso es válido preguntar: ¿cuál es la naturaleza de esta “ilusión" de lo suprasensible? ¿Tenemos derecho para instalar en un mundo extraño una fuente de todo Bien y de toda Verdad, para desde allí para valorar esto que nos acontece como Vida?

La relación de Nietzsche con la metafísica del ser de cifra en un movimiento de pensar en el que está en juego es el valor de la existencia del hombre. El hombre, minado desde adentro por el tiempo, ejecuta con Nietzsche, una tregua amorosa con el tiempo para verse en el espejo de la profunda orfandad cósmica que lo devora y, sin embargo, se detiene a pensar el valor de la existencia ante los demás.

La vida, como la obertura de Don Juan de Mozart empieza con acorde menor. Ese acorde menor no es otro que el asombro del “aparecer” de todo cuanto aparece para decirlo en una frase filosófica de Heidegger. y ' aparecer " "salir" es decisivo, "existir”. En un sentido existir expresa el hecho de que algo de a partir de un cierto origen. Ese "darse algo" en que consiste la existencia de todo cuanto aparece, se traduce en el horizonte del hombre de manera de una "soledad enamorada" en la que lo se desea y atrae causa temor y horror.
Esta soledad tiene un carácter de peregrino pleno de autenticidad, se hace consciente de un rasgo migratorio y mudable de la experiencia de vida por ejemplo en Ricardo II del dramaturgo inglés.

Todos los horizontes que se le presentan al hombre para valorar la vida, según Nietzsche, es el ocaso de todos los objetivos que guarda el hombre para confrontar la vida.
Solo queda un desierto en el que la subjetividad ejercite su dominio fracasado.

El universo de la representación, es según Kant, el mundo del conocimiento que preserva un sólido fundamento que se revela en un vacío superficial de la apariencia.

Frente a la facticidad de la existencia de Ricardo II , el hombre está sólo,
solo con su deseo y su horror
al contemplar en toda su abismal
profundidad aquello que Nietzsche
en un fragmento póstumo en 1870,
llamo Mysterion y asombro.

En lo que respecta al mundo,
no pudiendo gozar de él
como un don apacible en su quietud
sino por el contrario a través de la realidad
dispersa, disímil, y plural crea un armisticio
con el mundo a través de los valores
que le confieren conservación y crecimiento,
asimismo, la seguridad es su máximo
ante la vida, pues mientras más mira al fondo,
el hombre, tanto más hasta el fondo
a observar su sufrimiento.

Freddy A. Torres González

15.1.26

La atmósfera espiritual, el sacramento del arte creador es posible.

 La atmósfera espiritual, el sacramento del arte creador es posible.


Freddy Antonio Torres González.

Se sabe que el acto creador comienza cuando la disposición de las facultades interiores y exteriores se armonizan, llega a su desaparición cuando está armonía desaparece.

La misión creativa es la posibilidad de crear , aparecen cosas nuevas como por arte de magia.
En el comienzo todos tenemos un impulso creativo que lo posibilita.
Esto produce en el intérprete una clave en el desarrollo personal y en la progresión social.
Definitivamente crear es inventar posibilidades que favorecen un cambio espontáneo no preciso, personal y muy racional: se impone el sentido común para crear lo imprevisto.
En el ambiente cultural es posible hablar de la creatividad en sus formas artísticas, literarias, científicas, estas capacidades aparecen en el día a día trabajando con conciencia, fé y sentido de la verdad.

La creatividad desde el campo de la "psicología positiva" es un recurso esencial para superar los bloqueos y dificultades que permiten disfrutar experiencias personales que dan fuerza para continuar viviendo para el trabajo creador.
Sinceramente un evento creativo es un suceso nuevo, una pasión indescriptible muy religiosa.

Por supuesto, hay que incluir en este suspenso creativo "las sensaciones y pensamientos divergentes o colaterales", que exigen respuestas lógicas y racionales: el sentido común del creador.
Son distintas maneras de crear formas de mirar el mundo cotidiano inmediato por caminos distintos al habitual que no acostumbramos a transitar. Ese es el asunto más conmovedor.

Para que en el teatro surja algo nuevo en la escena tiene que ser un acontecimiento vigoroso y a veces heroico que sorprenda al espectador.
El espectador aburrido paga una entrada y se sienta en la butaca para que suceda algo nuevo que lo saqué de la mediocridad cotidiana que no tiene la dignidad de un aplauso fervoroso.

En los talleres de formación actoral algunos participantes asisten porque creen que tienen dificultades con el asunto de la creatividad: se sienten frustrados, incapacitados, bloqueados, llenos de miedo escénico y a veces vergüenza para salir a escena.
Esa resistencia se convierte en un obstáculo, un prejuicio sobre uno mismo, un freno para desarrollar la creatividad. Este miedo se manifiesta como la incapacidad, se olvida que los distintos creadores del arte también hacen malos trabajos y fracasan a veces.

Solamente la entrega incondicional al escenario posibilita la creatividad del actor y sus procesos creativos.
Los grandes maestros se dedican con fervor a la investigación de la creación en el teatro.
Hay que descubrir de manera práctica el espíritu, la energía, las pasiones y sus actos que develan los nuevos ropajes que debe saber para poder entrar en esa atmósfera espiritual como un " sacramento del arte creador" como hecho posible.
Es lo que llamó Stanislavsky el "estado de ánimo creador".

Hay que entender que la labor artesanal creadora del actor debe tener la concentración adecuada, la naturaleza física y espiritual con los cinco sentidos dispuestos de todo su cuerpo y mente, su memoria y la imaginación.
El peor enemigo de la creatividad del actor es el prejuicio de todo lo que hace, piensa y siente que no le permite abrir las puertas de la creatividad.

En los entrenamientos el tema de la creatividad ayuda mucho a transformar situaciones de frustración, soledad o miedo que busca desesperadamente una búsqueda personal para una vida en escena más cómoda y creativa.

¿Quién no ha tenido una idea genial en una situación difícil?
todos somos creativos porque no tenemos más remedio para superar los obstáculos de la existencia cotidiana.
Menos mal que nuestro cerebro inventa, prueba, adivina, elimina y a raíz de ello cambia de una vez el entorno para bien o para mal.
Hay que celebrar este estado creativo escribiendo, recitando un poema glorioso, danzando o pintando desde la imprevista energía creativa que nos envuelve gozosos para evitar frustraciones.

Construir nuestra propia manera de crear tiene que ver con superar los automatismos, la manera fácil de conducir procesos, la pasividad, el miedo y la rabia que nos mueve hacia la indiferencia pasiva de hacer siempre lo mismo .
La energía creativa del arte teatral es un instrumento fabuloso para fluir con gusto, atrapar los recursos de la creación que existen, y muchas condiciones de apertura, estudio y curiosidad para provocarnos y salir del marasmo de la mediocridad

La imaginación: una imagen vale más que mil palabras

Si el cuerpo es la maquinaria del actor, la imaginación es su combustible

El mejor amigo de un artista cualquiera es su imaginación.

Es la herramienta para que las diversas posibilidades habiten en el cuerpo y el espacio.

No existe vida real en escena.

La vida real, declara el maestro ruso, no es arte, no es imitación de la vida en la escena.

La naturaleza en el arte requiere ficción que es el aporte del autor.

El problema del actor y la técnica es transformar la ficción de la obra en realidades escénicas.

Para elaborarla, el actor necesita la imaginación.


Freddy Antonio Torres González. Mérida. 2026

2.1.26

La actuación como verdad personal y el teatro terapia, por Freddy Antonio Torres González.

 La actuación como verdad personal y el teatro terapia

Por Freddy Antonio Torres González.

Jacques Lecoq dice que prefiere al actor que no se identifique demasiado con el personaje porque corre el riesgo de apropiarse una parte del texto para él sin poder dársela al público.

Este director de la tesis del "cuerpo poético del actor" piensa que tiene que empezar su trabajo partiendo de la neutralidad para llegar cerca de la diversidad humana, sin transformar todo en yo.

Para conseguir esa neutralidad, Lecoq creo la máscara neutra, una máscara que representa un rostro neutro, un equilibrio, que aporta la sensación física calma y ayuda a sentir el estado de neutralidad previo a la acción.

Está máscara es utilizada por el actor en los entrenamientos para lograr según el director un estado de receptividad hacia el entorno, sin un conflicto interior.

La máscara es un punto de apoyo que elimina las tensiones donde le permite respirar libremente, sin las tensiones que dificultan el desempeño libre del actor.

Como el rostro del actor se neutraliza, su verdadera expresión se traslada al cuerpo.

La máscara acrecienta la presencia del actor, lo sitúa en un estado de tranquilidad, en una situación de descubrir, aperturar y disponer todo lo que le rodea libre de preconceptos.

De esa manera, el actor busca mirar, sentir y tocar con la apariencia de la primera vez.

Lo que ocurre es que la máscara neutra despoja al actor de sus artificios.

El trabajo termina sin la máscara, con el cuerpo y el rostro disponibles y serenos.

La máscara no representa un personaje, sino una actitud, un ser neutro, que aprende a vivir exclusivamente en el aquí y el ahora, no tiene pasado y no compara; no tiene pasiones conocidas, ni tiene miedo al futuro, su cuerpo está en equilibrio.

El actor padece un estado de indiferencia creativa, apoyado en un presente continuo, en el que todo cuenta pero no hay apego a nada, como si viviera, solo un descubrimiento casi desinteresado del entorno.

La actuación como verdad personal es un reto para el actor porque lucha por conocerse a sí mismo lo que no termina nunca y que es necesario ahondar en los sentidos físicos, en su propia verdad, y en las emociones para lograr la autenticidad en la escena.

La palabra persona procede del latín y del griego "prosopon"; pero fueron los latinos los que denominaron "persona" a la máscara del actor o personaje.

Cómo sabemos, no solo se representan personajes en el teatro, sino que nuestro mundo personal también es un mundo de teatro, son personajes que expresan su propio argumento.

¿Quiénes somos cuando actuamos? Cuando colocamos la conciencia en nuestra propia actuación nos damos cuenta de "quienes estamos siendo", y eso vale para el escenario y para la vida.

Hay una galería de personajes que están dentro de nosotros que conservan su energía y muchos de ellos sufren también.

Lo que escondemos y queremos destruir nos maneja a nosotros.

El teatro es también

propicio para salir

de nuestro propio drama

jugar diferentes personajes,

darle voz, movimiento,

vida, apaciguarlos y a la vez,

ampliar nuestro repertorio

personal, reconocer lo que surge

en un espacio de ficción.

La Gestalt

pone en contacto diferentes voces

internas, secretas, mediante un

diálogo espontáneo como si se tratara de

un teatro interior; estos diálogos de la terapia

son ensayos teatralizados de nuestra vida.

El trabajo del actor consiste también,

mirar nuestra propia experiencia interna,

Necesitamos trabajar internamente.

Estamos continuamente proyectando

fantasías amenazantes al mundo,

y estas fantasías, nos impiden

correr los riesgos razonables que nos impulsan y además son parte del crecer como persona y el vivir .

Lo alarmante,

es cuando nos tomamos la fantasía

como realidad y vivimos en el sueño

o en la pesadilla que nos cuesta despertar de nuestro delirio interno.

El teatro nos permite ser testigos

de las relaciones y emociones entre nuestros personajes internos; podemos ver

nuestras polaridades y asumir

como dicen los terapeutas:

la tercera posición.

La del observador o testigo que observa

el gran juego de nuestra personalidad.

Hay que hacernos responsables

de todas nuestras caras y llegar a decir

ante cada una: "ese soy yo".

Un loco dice, Yo soy William Shakespeare;

el neurótico, ojalá yo fuera William Shakespeare; y la persona sana, "yo soy Yo, y tú eres tú.

Mérida 2026.

 

21.12.25

Canto al Solsticio de invierno desde el teatro, ventana del sol y la luz, por Freddy Torres González.

 Canto al Solsticio de invierno desde el teatro, ventana del sol y la luz.


Esta mañana quiero referirme a algunos aspectos de la conducta interpretativa
para analizarla poéticamente,
sin embargo, la palabra técnica y los contenidos de la misma,
no están sujetos a debate.

Metodología, o método
tienden a reemplazar el lugar
que corresponde ocupar la técnica.

Se entiende que los actores que trabajan con ella en sus salones de estudio,
y los alumnos que la están aprendiendo,
pueden ayudarnos a perfilar mejor de que se trata este método para los norteamericanos.

Hay mucha gente cercana alrededor
del "Arte del Actor',
profesionales en actividad dispuestos a responder lo que ocurre con la técnica para ellos,
suponemos que hay muchas otras personas que no han tenido acceso para asimilar la existencia de la técnica.

Actores que desean con ansias entrenar,
alumnos en formación dispuestos a hacer
el esfuerzo de "aprender a aprender ".
No puede haber asimilación del aprendizaje
si no existe una predisposición a revisar con pasión las leyes de acceso al conocimiento de la técnica interpretativa.

Por ejemplo,
un actor que aprende a aprender,
acabará descubriendo el valor de una técnica
que lo implica en la pregunta para construir,
y no en la respuesta ya construida.

Ahora bien.
Qué es aquello que hay que tener para luego poder olvidar: la técnica.

La técnica ha permitido reconocer mi comportamiento frente a un conflicto,
ya que solía pensar que mientras más rápido solucionaba mejor era mi accionar, cuando en realidad, estaba dejando de trabajar por el miedo a otra cosa, no tenía conciencia de que no puedo controlar sin darme cuenta que la realidad perdía más.
El estructurar el ejercicio me permitió entender ese comportamiento en la lentitud en que debe ser ejecutado sin perder mi accionar.
La técnica me coloca en el escenario a trabajar,
hacer las cosas todo el tiempo,
a ganar en Libertad al ser YO el que elige cada momento que hacer.

La técnica es la máquina eterna del "estímulo y la sorpresa" llega a través de la acción corporal y de no saber qué va a pasar, la acción sorprende ya, el ensayo devela la magia de crear: hacer, mover, sentir, temblar, no pensar, respirar, transmitir profundo y sentir que el tiempo solo es una palabra y delante nuestro es un personaje que sonríe y pregunta... ¿Por qué? , ¿Que pasó?, nada, simplemente se aplicó la técnica.

Definitivamente la técnica es el tronco que hace que un árbol sea posible. Es la disciplina que conduce al actor a la libertad y la creatividad.

La técnica permite construcciones originales desde el origen y eso se consigue con la técnica. La sensibilidad de como somos y como ocurre algo nuevo en cada ensayo. Un trabajo desde la técnica nunca te abandona, te agarras a él y lo renuevas en cada función.

La técnica también es un viaje de puertas que se van abriendo. Habitarlo es conocer el siguiente paisaje desde el cuerpo. Palpar la geografía del instante, transformarse. Emitir.

Para otros, la técnica es la estructura sobre la que se sienta el talento.

Ensayar con libertad e imaginación para que pase lo que no puede ser pensado . Hacer las cosas sin pensar con tu primer impulso y con toda la intensidad, de la que eres capaz para conseguir lo que iba a marchitarse.

Toda técnica entraña una metafísica. La astucia de la técnica es hacer que florezca la imaginación en la construcción de un personaje al servicio de una representación de una verdad a menudo profunda, intensa, más que la propia realidad.

El caos y el orden hacen que el conflicto sea el elixir para disfrutar de un verdadero hallazgo.  La técnica interpretativa nos da la brújula para ese puerto de libertad y total creatividad. Contiene la carta de navegación para hacer de la estructura dramática una verdadera búsqueda desde la auténtica pesquiza, desde la pregunta, donde el actor convierte la teoría en acción, y el conflicto y los objetivos en materia prima para la creación escénica.

Todo orden tiene que tener un desorden para ordenar y hábitar, con una dirección, un sentido, una forma sin haberlo sabido antes, una energía, una vivencia para que ocurra algo que te lleva a una creación, rica, fresca, interesante, orgánicamente estructurada y equilibrada. Una manera de trabajar buscando en el infinito con dirección, sentido, vivencia orgánica, desde la pregunta, no desde la respuesta. La técnica te acompaña. Te equilibra.

Definitivamente señores,
la técnica es la llave para expresarnos
sacar al preso que llevamos dentro
ayudarlo, animarlo, a que pierda el miedo
al vacío, a las palabras y al encuentro con el otro.

Actuar desde la esencia humana y el ritual;
la técnica es un descubrir constante dinámico, creativo y apasionante.

Finalmente,
La técnica es el conjunto de herramientas que ensayo a ensayo vamos vinculando con el hacer, comenzando con un planteamiento racional para llevarlo al plano inconsciente. A mayor dominio de la técnica en cada ensayo, mayor será la calidad y coherencia del ensayo, permitiendo la construcción de una conducta particular y genuina.

La técnica es el recorrido minucioso que emprende el actor para conquistar una ruta segura y fecunda en parámetros prácticos y conceptuales, en pro de dar nacimiento a un proceso creativo. La técnica esta enmarcada por una pregunta y sus procesos y recorridos trazados son la búsqueda a la resolución de aquella pregunta detonadora.

La técnica existe para convertir al actor en un artista de la escena compleja.

Freddy Torres González, diciembre 2025.

6.12.25

Teoría y teatro: Cuerpo, cerebro, cultura, por Freddy Antonio Torres González

 Cuerpo, cerebro, cultura.


Por Freddy Antonio Torres González

En el libro de Turner, Cuerpo, cerebro, cultura (1993), el autor intentó integrar en su teoría socio- antropológica del ritual, los datos y las instancias de la etología y la neurobiología, intentando poner a punto una aproximación globalizante, "bio-antropológica" que trata de conciliar necesidades culturales y necesidades biológicas, determinismo genético y aprendizaje

Turner también en su libro Antropología del performance, aclara que la complejidad del fenómeno ritual más allá de los paradigmas y de los cliché socio-antropológicos dice: los rituales no asumen solamente funciones sociales y culturales en tanto dramas sociales, es decir, dramatizando los conflictos y poniendo así a las comunidades en condiciones de superarlos dinámicamente, con la reintegración o con el caos o el cisma, y gracias a esto, "transformarse"; los rituales asumen también funciones biológicas y por lo tanto "transculturales" respondiendo a necesidades genéticamente determinadas y, por ejemplo, tiene que ver con los orígenes, la estructura de nuestro cerebro superior.

Los procesos creativos, los que generan nuevos conocimientos culturales podrían resultar de una coadaptación, quizás en el proceso ritual mismo de información genética y cultural.

En las teorías de la lateralización o del cerebro, bicameral, Turner hipotiza otra función biológica del ritual, consiste en permitir pasar del habitual sub utilización del hemisferio derecho del cerebro a una fuerte estimulación simultánea de ambos , con el llamado fenómeno rebote, el primer hemisferio es iluminado y luego apagado, para permitir que el segundo se ilumina y luego apagado.

La actividad rítmica del rito, con el estímulo sonoro, visuales, luminosos, pueden llevar al máximo estímulo simultáneo de ambos sistemas, haciendo que los participantes del rito sientan lo que los autores llaman "efecto positivo inefable" : (experiencia escénica: Freud); o éxtasis yoguica, o unión mística, (Cristiana); Satori (iluminación Zen); Luz interna (Cuáqueros); la conciencia trascendental (Tomas Merton) y el Samadi Yoga (Turner, 1993).

La función creativa y subversiva del ritual enfatizada para los para- chamanes del teatro como Grotowski, y Barba y también de la danza como Baush y otros , conciben y practican la estética para provocar efectos iniciaticos permanentes Schechner, 1999) en desventaja de su naturaleza de "medio para conocer el saber cultural y de los modelos individuales de comportamiento".

Animalidad y prácticas performativas.
Las prácticas performativas no podrán nacer de la combinatoria de retazos de viejos modelos sino del planteamiento de nuevos paradigmas epistemológicos.

La etnoescenologia.
Es una corriente nueva de ciencias del espectáculo propuesto por JM Pradier. Se ocupa primordialmente del "árbol del ritual" ideado por el director antropólogo, Schechner, es una visión evolucionista que simplifica la representación del entramado entre los distintos factores en juego tendiendo a desvalorizar todo en cuanto en el hombre y en sus rituales y performance hay de genéticamente determinado y de animalidad ligada a reacciones arcaicas y a necesidades biológicas primarias.

En las ritualizaciones humanas no hay solo comportamientos aprendidos sino también comportamiento genéticamente determinado movido por necesidades biológicas.

Pradier se esfuerza por demostrar la teoría biológica de la relación teatral actor-espectador:
a) existe una espectacularidad humana, en el mundo animal sustancialmente hecha de las relaciones de organismos vivientes en presencia de otros organismos como en las "danzas de cotejo".
b) La espectacularidad humana participa también de esta espectacularidad, de sus bases biológicas y de sus determinaciones genéticos.
c) por lo tanto los actores como los Espectadores envisten en la relación teatral, necesidades biológicas antes que culturales (sociales, estéticas, espirituales) elaborando determinismos biológicos.

En síntesis:
En el teatro, antes que los seres humanos pensantes dotados de neocorteza, somos también animales, o mejor organismos vivientes y, como tales, nos comportamos.

Cuando como espectadores se nos pone en presencia de otros organismos vivientes, se desata en nosotros reacciones físicas y cognitivas típicas, ausentes en otras situaciones: la Kinesterio o empatía muscular es una de éstas, en la medida en que es producida solamente por movimientos biológicos y reconocibles por los espectadores.

La importancia, para el actor, de la recuperación de la animalidad existe una amplia literatura del siglo XX desde Meyerhold, Grotowski, Suzuki a Barba.

Finalmente para Pradier, el comportamiento performativo es una elaboración altamente especializada de facultades y necesidades determinadas que se basa en aprendizajes culturales (actores-espectadores).

Freddy Antonio Torres González. Mérida 2025.

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