El teatro es una isla flotante, un espacio de libertad donde la curiosidad abre caminos.
La fatalidad como experiencia, según el Fausto de Goethe, es el más querido niño terrible de la fe para entonces atribuirle a Shakespeare, los prodigios de su teatro, la mentalidad de un hombre que profesa una religión revelada.
De hecho, no hay pruebas
lo que dicen sus personajes
no puede ser otra cosa que la expresión
de las conjeturas, y prejuicios de sus detractores.
Shakespeare se estudia más bien como un escéptico del Renacimiento tardío y como todos dudó que nuestra alma fuera inmortal y que Dios hubiera creado el mundo de la nada.
Se cree que un poeta como él ha tenido y como" lo revelado " sus obras maravillosas; un sentido de lo trágico que presupone una experiencia de fatalidad.
Con esto se alude a una irrupción en la vida humana de un "Fatum", que es similar a la Moira griega, es un poder único, ignoto, particularmente funesto, que penetra en nuestra existencia cotidiana desviándose del camino previsto por nosotros.
Pero, a pesar de esto, se puede como sugiere Nietzsche, aprender a amar el Fatum regresivo que viene de afuera al propio ser, de manera que con el talento del autor, llega a tener cierto sentido de expresión nihilista, "Ego Fatum":
Yo soy mi destino
y por eso deseo que se cumpla
cómo lo preveo,
y se cumpla. (Amor Fati).
El teatro siempre ha sido
en el entrenamiento diario del actor
todo depende de la hora
el estado emocional del aprendizaje,
un espacio libre donde el rechazo
y la libertad de estar confluyendo
para otorgar cualidades.
La experiencia de la fatalidad
a veces un castigo que recibimos
como culpa de nuestros antepasados
porque no proviene de una facultad divina.
No obstante, el fatalismo,
incorporado por ciertas religiones
ciertas sectas religiosas,
es más bien pretender adivinar
algo del Fatum que creemos
cómo apropiado para nosotros
En cuanto a la Moira de la tragedia griega
inflexible, ella actúa para corregir
un atributo de los dioses mismos.
Jan Kot un estudioso polaco de Shakespeare,
ni siquiera la ilusión de que se puede vivir
sin ilusiones".
Esto quiere decir que lo acerca a Kafka,
que no sea ilusorio.
Este acercamiento con Kafka es tenaz,
de profeta del desastre existencial.
Cualquier presunción de apreciar
o un ateo como ocurre con Cioran
el poeta de la inconveniencia de haber nacido,
quiere llevarlo a la plegaria lo cual no es verdad. Los ingleses pretenden hacer de Shakespeare un poeta del cristianismo
elevado para castigar a los incrédulos;
ellos ignoran que en su espíritu profundo
predomina la espiritualidad pagana.
La curiosidad abre caminos,
dice el biólogo chileno Maturana.
Escuchar de manera personal y única,
ni expectativas para soltar las certidumbres.
En el entrenamiento actoral del Odin Teatro de Barba, hace una selección basada en las dotes de carácter, en la fuerza de ánimo, en la testarudez, y no en el talento aparente o las capacidades expresivas del intérprete.
La mayoría abandona los ensayos, probablemente porque no logra comprender con la imagen de teatro que tiene, y los duros ejercicios de cuatro horas intensas.
Los que aguantan y se quedan consiguieron un sentido espiritual personal. Ellos mismos encontraron un sentido, es decir, no hay justificaciones.
Ellos mismos buscaron la razón a esta forma de entrenar el cuerpo desde la sumisión,
Si uno está centrado en lo que sabe,
recíprocamente: es una condición biológica
del encuentro entre el director y el actor.
según su propia organización interna,
no según su propia organización interna,
tampoco según una realidad objetiva.
Cuando Nietzsche lo formuló: los conceptos que no pueden ser revisados se convierten en momias capturan la realidad en un momento y la presenta como si fuera un hallazgo vivo.
El foco del facilitador " la tolerancia a la incertidumbre”.
La capacidad de estar con la pregunta sin apresurarse con la respuesta es lo ideal.
Dejar que el campo revele,
antes que el mapa decida.
Freddy Antonio
Torres González.
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