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23.4.26

La Conferencia del Doctor Hunamuno por Carlos Rojas

 Un punto de vista

La Conferencia del Doctor Hunamuno

por Carlos Rojas*
criticarojas@gmail.com

Especial para Miradas al Escenario

 

Carlos Canales.  Foto: Archivo Personal del Escritor © 2026.

Para mí, es un placer analizar una obra de este creador, siempre me ha gustado leer teatro. A continuación, querido lector, se presenta el más reciente texto dramático del dramaturgo puertorriqueño Carlos Canales (Río Piedras; Puerto Rico, 1955), entendido como un dispositivo escénico que organiza una sucesión de imágenes y una lógica sostenida de reducción progresiva del sentido, aquí les dejo el texto completo para que disfruten del teatro breve:

La Conferencia del Doctor Hunamuno

de

Carlos Canales

 

Personaje:

Profesor

La acción se desarrolla en un salón de conferencia.

En el centro del escenario, hay un caballete y sobre él hay una libreta gigante.

El profesor Hunamuno está ubicado en el centro del caballete.

El profesor Hunamuno observa a los espectadores.

PROFESOR: Gracias a todos por estar aquí. Voy a hacerles una presentación. Debo agradecer a Alberto, que fue mi alumno en la universidad, quien tuvo la gentileza de invitarme a compartir con ustedes unas reflexiones mías. Estas reflexiones están basadas en la observación y en la experiencia. Llevo décadas pensando en lo que voy a compartirles. Demás está decir que esta es la primera vez.

El profesor Hunamuno se mueve y queda detrás del caballete.

El profesor Hunamuno observa a los espectadores, como si fuera el mago Houdini.

El profesor Hunamuno descorre la página de la libreta gigante.

Los espectadores se enfrentan con un círculo verde y fondo blanco.

El dibujo está encabezado con el año 1960.

En el centro hay 35 figuras indefinidas.

Mientras los espectadores observan el dibujo, el profesor Hunamuno los observa.

Cuando se entienda prudente, el profesor Hunamuno pasa a la próxima página.

Los espectadores se enfrentan con un círculo azul y fondo blanco.

El nuevo dibujo está encabezado con el año 1968.

En el centro hay 30 figuras indefinidas.

Mientras los espectadores observan el dibujo, el profesor Hunamuno los observa.

Cuando se entienda prudente, el profesor Hunamuno pasa a la próxima página.

Los espectadores se enfrentan con un círculo amarillo y fondo blanco.

El nuevo dibujo está encabezado con el año 1971.

En el centro hay 27 figuras indefinidas.

 

Mientras los espectadores observan el dibujo, el profesor Hunamuno los observa.

Cuando se entienda prudente, el profesor Hunamuno pasa a la próxima página.

Los espectadores se enfrentan con un círculo violeta y fondo blanco.

El nuevo dibujo está encabezado con el año 1974.

En el centro hay 25 figuras indefinidas.

Mientras los espectadores observan el dibujo, el profesor Hunamuno los observa.

Cuando se entienda prudente, el profesor Hunamuno pasa a la próxima página.

Los espectadores se enfrentan con un círculo naranja y fondo blanco.

El nuevo dibujo está encabezado con el año 1980.

En el centro hay 20 figuras indefinidas.

Mientras los espectadores observan el dibujo, el profesor Hunamuno los observa.

Cuando se entienda prudente, el profesor Hunamuno pasa a la próxima página.

Los espectadores se enfrentan con un círculo gris y fondo blanco.

El nuevo dibujo está encabezado con el año 1990.

En el centro hay 17 figuras indefinidas.

Mientras los espectadores observan el dibujo, el profesor Hunamuno los observa.

Cuando se entienda prudente, el profesor Hunamuno pasa a la próxima página.

Los espectadores se enfrentan con un círculo marrón y fondo blanco.

El nuevo dibujo está encabezado con el año 2000.

En el centro hay 13 figuras indefinidas.

Mientras los espectadores observan el dibujo, el profesor Hunamuno los observa.

Cuando se entienda prudente, el profesor Hunamuno pasa a la próxima página.

Los espectadores se enfrentan con un círculo rojo y fondo blanco.

El nuevo dibujo está encabezado con el año 2010.

En el centro hay 9 figuras indefinidas.

Mientras los espectadores observan el dibujo, el profesor Hunamuno los observa.

Cuando se entienda prudente, el profesor Hunamuno pasa a la próxima página.

Los espectadores se enfrentan con un círculo marrón chocolate y fondo blanco.

El nuevo dibujo está encabezado con el año 2020.

En el centro hay 7 figuras indefinidas.

Mientras los espectadores observan el dibujo, el profesor Hunamuno los observa.

Cuando se entienda prudente, el profesor Hunamuno pasa a la próxima página.

Los espectadores se enfrentan con un círculo negro y fondo blanco.

El nuevo dibujo está encabezado con el año 2026.

En el centro hay 1 figura indefinida.

Mientras los espectadores observan el dibujo, el profesor Hunamuno los observa.

Cuando se entienda prudente, el profesor Hunamuno cubre la libreta gigante.

El profesor Hunamuno observa a los espectadores.

El profesor Hunamuno camina y se ubica en el centro del escenario.

Pausa larga.

 

PROFESOR: Cualquier pregunta que quieran hacerme, háganla.

El profesor Hunamuno queda esperando.

 

Norwich, CT, USA, 16 de febrero del 2026.

La escritura escénica que tiene como título La Conferencia del Doctor Hunamuno (2026) de Carlos Canales aquí analizada no se inscribe en los parámetros del desarrollo dramático tradicional. Más bien, se nos coloca frente a un dispositivo escénico que promete discurso y entrega silencio, que anuncia conocimiento y ejecuta una progresiva operación de vaciamiento.

No se trata de una conferencia en el sentido académico del término, sino de su desmontaje. El gesto inicial -un profesor, un caballete, una libreta- activa en el lector-espectador una expectativa clara: aprender algo. Sin embargo, Canales subvierte esa lógica desde el primer trazo. En lugar de argumentar, el profesor muestra. Y en ese desplazamiento, el teatro se convierte en una demostración sin tesis.

La estructura es de una precisión casi matemática: círculos de colores, años, cifras decrecientes. 1960, 1968, 1971… hasta llegar a 2026, donde sólo queda una figura. El procedimiento se repite con una insistencia que no busca variar, sino intensificar. No hay progresión dramática en el sentido clásico; hay una curva descendente que sustituye la acción.

 

La dramaturgia breve de Canales abandona cualquier anclaje narrativo o psicológico para instalarse en una lógica de reducción. Cada página arrancada de la libreta no añade información: la sustrae. Y es en esa sustracción donde emerge el conflicto. No entre personajes, sino entre lo que el espectador espera comprender y lo que efectivamente se le niega.

El profesor no explica. Observa. Y ese detalle, aparentemente menor, desplaza el eje de la pieza. Mientras el público intenta descifrar los signos, el profesor lo contempla. La conferencia deja de ser un acto de transmisión para convertirse en un espejo incómodo. El verdadero acontecimiento no ocurre en la libreta, sino en la mente del espectador.

La obra funciona como una máquina de sentido mínimo. No define qué está desapareciendo, y precisamente ahí radica su potencia. Puede tratarse de comunidades, de pensamiento crítico, de vínculos humanos, de memoria histórica o del propio sujeto contemporáneo. La ambigüedad no es evasión: es un campo abierto de interpretación donde cada presente queda implicado.

El nombre “Hunamuno” activa inevitablemente la resonancia con Miguel de Unamuno, y con ello una tradición de pensamiento atravesada por la tensión entre vida y muerte, fe y razón, permanencia y desaparición. Sin embargo, Canales no desarrolla una reflexión filosófica en términos discursivos; la condensa en una imagen. Una imagen que se repite hasta desgastarse.

El uso del color acompaña esta deriva. De tonos vivos a la opacidad final, el recorrido cromático sugiere no sólo una disminución cuantitativa, sino un oscurecimiento del tiempo. El último círculo negro, con una única figura no es un clímax dramático, sino una constatación: la soledad convertida en dato.

Hay en esta pieza una lectura profundamente contemporánea. Vivimos rodeados de estadísticas, gráficos, curvas descendentes, informes que anuncian crisis. Sin embargo, la saturación de información ha producido una paradoja inquietante: acumulamos datos, pero perdemos sentido. La Conferencia del Doctor Hunamuno parece operar precisamente sobre esa fractura. Muestra cifras sin contexto, imágenes sin relato. El resultado no es claridad, sino desasosiego.

Formalmente, la pieza se inscribe en una línea de teatro posdramático donde la acción se desplaza hacia la idea. No hay conflicto interpersonal ni desarrollo psicológico. El conflicto es perceptivo y ético:

¿Qué hacemos frente a una evidencia que no comprendemos del todo? ¿Cómo reaccionamos ante una desaparición que se nos muestra sin explicación?

 

El riesgo de esta apuesta es evidente. El minimalismo no admite fisuras. La repetición puede construir tensión o caer en la monotonía. Todo depende de la precisión del ritmo, de las pausas, de la mirada del profesor. Si el dispositivo se ejecuta con rigor, la pieza adquiere una potencia inquietante; si no, se diluye en su propio procedimiento.

Pero cuando funciona, el efecto es devastador. La reducción no sólo ocurre en la libreta; ocurre en la percepción del espectador. Algo se está perdiendo y no sabemos exactamente qué. Y quizá ese sea el punto: la imposibilidad de nombrar la pérdida es parte de la pérdida misma.

El momento más contundente no es la llegada a la cifra final, sino la frase que cierra la obra:

“Cualquier pregunta que quieran hacerme, háganla”.

Después de un silencio prolongado, la invitación resulta casi violenta. La conferencia no ha entregado respuestas; ha transferido la responsabilidad de formularlas.

La pieza no concluye: se abre. Y en esa apertura radica su dimensión ética. El teatro no como lugar de certezas, sino como espacio de interrogación. El lector/espectador debe decidir si pregunta o si calla.

En definitiva, La Conferencia del Doctor Hunamuno de Carlos Canales no representa la desaparición: la convierte en estructura. Es un teatro de reducción formal que habla del desgaste sin nombrarlo, que construye sentido a partir de la ausencia y que instala al espectador en un territorio incómodo donde comprender ya no es suficiente.

El autor propone aquí una pedagogía radical: no enseñar, sino confrontar. No explicar, sino exhibir. Y en ese gesto austero y preciso, profundamente contemporáneo, deja flotando una pregunta que no se resuelve en escena: cuando sólo quede una figura en el círculo, ¿seremos nosotros quienes la miramos… o quienes estamos dentro de ella?

CR (@mipuntocritico)

 *Carlos Rojas. Crítico e Investigador teatral venezolano en tránsito por Bogotá (Colombia).                                                                                                                                     

Nota: Las referencias de diálogos que aquí se utilizan fueron extraídos de la obra La Conferencia del Doctor Hunamuno de Carlos Canales, escrita en febrero del 2026 en Norwich; CT - EEUU

Carlos Canales ha publicado las obras de teatro: María del Rosario, Margie, Vamos a seguir bailando, La casa de los inmortales, Bony and Kin, Luz Celeste, Salsa, tango y locura, El cine del pueblo, ¡Qué bueno está este país!, Los intocables, Vórtice, Trilogía de los Dictadores, Ecuajey, El generalísimo Brujillo, Teatro del lado de allá y ¡Maldita sea el Capitán América!

En narrativa: (Relatos) Los hombres de los rostros tristes.       

Aquí les dejo algunos enlaces para consultar más sobre el autor:

Carlos Canales Cintrón - Wikipedia, la enciclopedia libre: https://es.wikipedia.org/wiki/Carlos_Canales_Cintr%C3%B3n

Carlos Canales Cintrón: Professor, Writer (1955-) | Biography, Facts, Career, Wiki, Life
https://peoplepill.com/people/carlos-canales-cintron/

http://worldcat.org/identities/lccn-n96027411/

https://leamoscuentosycronicas.blogspot.com/2020/06/ni-connery-ni-bond.html


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