Por Marta Crespo, Cultural Curupao.
Cada vez que voy a una función de teatro, pienso
en quienes están en escena, en los “tras bastidores”. En el tiempo “cósmico”: 45 minutos, una hora,
o lo que dure pasa ante nuestros ojos una historia contada por seres
maravillosos capaces de tal valentía como es caracterizar a personajes que nos
enseñaran algo… ¡Un privilegio!
Normalmente demora meses preparar una puesta. Esta puesta en escena de hoy, la de los
campamentos, no tiene tiempo de ensayos.
Su tiempo es de sensibilidad, de amor, de necesidad de aportar algo en
momentos que nadie se imaginó nunca pasaría.
Lo que les quiero contar es la experiencia en
los campamentos. No es cotidiano asistir a una función donde nuestra misión va
más allá de recrear, entretener, dejar un mensaje para llevarse a casa y pensar. Estas no, estas funciones dedicadas a los
campamentos también son para apoyar, ayudar, conducir a un público tan especial
a contactarse con la esperanza.
Distraer, divertir, sembrar entusiasmo… ¡Nuestros
títeres al escenario!
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