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27.3.26

Hoy día mundial del teatro: La experiencia del interés del héroe por la posteridad.

 (A Carlos Arroyo).

 

El teatro ha conservado la necesidad de ir del caos al cosmos como principio ordenador.
El hombre como la escena misma que lo retrata necesita un orden porque teme al caos como a la muerte.
Desde la experiencia cotidiana hasta la visión del universo en su totalidad, apela a principios ordenadores del teatro sin los cuales la vida sería imposible.
En la macro experiencia del cosmos
el elemento ordenador al que el hombre apela puede llamarse Dios o naturaleza como categoría metafísica.

Este Dios, esta naturaleza capaz de crear un cosmos del caos, es en el teatro el director, dios y naturaleza.
Es cierto que lo fundamental en el teatro, la vida, es obra del actor.
Es cierto también que un actor ocupando un espacio ante un público y en situación de representación, es el teatro.
Ni código literario, ni director, ni escenógrafo son imprescindibles hasta allí.
Y asimismo es cierto que, teóricamente, bastaría con la fuerza vincular creativa entre un grupo de actores y de éstos con el espectador, para que el hecho teatral de magnitud y verdad artística se diera.
Pero en la práctica, tal cosa se da de manera escasa porque el teatro es práctica, realización material de los hechos.

En el mundo trágico de Shakespeare
este interés del héroe por la posteridad
está totalmente ausente. por ejemplo
en la obra El Timón de Atenas cuyo protagonista es el más conocido misántropo de los tiempos antiguos.
Timón maldice a todo el género humano
y no cede un ápice en su odio feroz por el universo. Un crítico especialista en Shakespeare llega a comparar la misantropía de la obra Coriolano con la de Timón que llega a citar las soberbias palabras de aquel al abandonar a Roma: ¡Yo os destierro a vosotros…! "

Pero, ¿cuál es la causa de esa enfermedad hacia todo lo que proviene de los hombres?
La dicha de Timón ha consistido en repartir regalos, sin pensar jamás en la reciprocidad de los favorecidos por sus dones, lo que podría ser producto del cálculo.
De fiesta en fiesta transcurre así la vida de este hombre, rebosante de energía vital, prodigando su amistad a manos llenas.
Timón en cierta ocasión procura explicarles a sus amigos su concepción de la amistad,
ese sentimiento que lo impulsa a compartir con los otros todo lo que posee;
y así les dice: ' Hemos nacido para ejercer la beneficencia, y ¿Qué podemos llamar más exacta y justamente nuestras que la riqueza de nuestros amigos?
Todo lo que me pertenece es de todos, porque hacer el bien y ser generoso es la única actitud posible de un hombre noble.

Timón de Atenas no es una obra de Shakespeare muy conocida,
se monta rara vez y los conocedores de las obras del bardo inglés no 
están seguros
de que sea una pieza enteramente
Shakespeariana, ya que el texto que se conserva o tiene varios fallos.
Podría ser un borrador, o tal vez, una obra
empezada por Shakespeare terminada
por otro escritor de la época.

Definitivamente, la trama encarna el declive
del héroe epónimo. Al principio, Timón,
el rico generoso por excelencia,
está siempre rodeado de aduladores.
Regala tanto a sus amigos que,
al cabo de poco, no le queda nada.
Además, tiene muchas deudas y, por eso,
pide ayuda a sus compañeros.

La respuesta es unánimemente negativa.
En consecuencia, Timón abandona
la sociedad y vive, tal como el Rey Lear,
al aire libre. Incluso cuando descubre
una enorme cantidad de oro enterrado,
se niega a volver a hacerse rico y regresará
a la ciudad que lo destrozó.
Al morir Timón, la paz vuelve a Atenas.

Timón de Atenas es digna de llamarse
una tragedia puesto que documenta
la decadencia y caída de un personaje
complejo y noble.
La muerte de Timón es cruel e ilógica,
pero parece necesaria.
Se transforma en un ejemplo de los resultados provocados por la brutalidad de los seres humanos.
La obra constituye una condena a la avaricia,
la hipocresía y la prostitución.
Sin embargo, como muchas veces
en Shakespeare, las alternativas
no son ni claras ni atractivas.

Acaso tenga Timón toda la culpa
de su destino, al pensar que puede comprar
y no tratar amistades.
Otro personaje estupendo es Apemantus,
"un filósofo grosero", queda al margen
de la sociedad; no participa en los juegos
de servilismo que afectan a todos.
Pero no es un personaje admirable,
porque no se siente capaz de cambiar
su descortesía a pesar de la bondad de Timón.

A lo largo de la obra,
otro tema se destaca cada vez más:
la verdad. Un retratista y un poeta
demuestran que la realidad artística
varía según quien controla a los artistas.
La verdad lingüística desaparece
cuando la lengua es más débil que la auténtica.

 

Freddy Antonio Torres González. Mérida 2026.

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