Podemos visualizar estos aportes de un nuevo teatro con la continuidad y el pensamiento escénico visual de Juan José Gurrola que insinúa: "el teatro no existe, yo lo bajo". Hay distintos modelos con las acciones poéticas de Brossa y las conceptuales de Gurrola como los antecedentes de un teatro post dramático, junto al teatro pánico de Jodorowsky, el experimentalismo del Grupo Di Tella y las prácticas participativas de Helio Oiticica y Ligia Klark. También la dramaturgia colectiva practicada por La Candelaria de Bogotá, el TEC de Cali, Escambray de Cuba, y Yuyachkani de Perú entre otros.
En estas concepciones, lo estrictamente
dramático aparece en propuestas ritualizadas más allá que en el teatro europeo
por la estructura de grupos, la relación con las formas y temas populares; la
urgencia política les dotaba de relevancia social que quebraba la autonomía
estética.
La lectura posteatral exige tomar en cuenta el
campo extendido de la teatralidad, el cruce del teatro con otras disciplinas en
las prácticas contemporáneas, la revitalización de lo dramático, la relación
con la creación artística o escénica.
El teatro se relaciona con la materialidad de
la comunicación. Simplemente el teatro no es el lugar de los cuerpos con peso,
sino también el de la concurrencia real, donde sucede una singular intercepción
entre vida organizada estrictamente y la vida real. Para estas agrupaciones el
teatro significa un lapso de vida en común que actores y espectadores pasan y
agotan juntos, respirando el mismo aire en el espacio donde tiene lugar la
actuación y esa observación.
La emisión y recepción de los signos y las
señales ocurren simultáneamente. En la representación teatral se origina un
texto conjunto a partir del comportamiento en la escena y en el público, aún
cuando no exista ningún discurso hablado.
Una descripción precisa del teatro está muy
vinculada a la lectura de este texto conjunto. Cuando se encuentra la mirada de
todos los participantes, la situación teatral " construye una totalidad de
procesos comunicativos y ocultos".
Simplemente, el teatro más allá del drama indaga
el modo que la práctica escénica ha empleado desde 1970 estás circunstancias
esenciales que las ha convertido en tema de su presentación ya que el teatro
comparte con las demás artes de la post modernidad la propensión a la auto
reflexión y a la auto- tematización.
Según Barthes, la modernidad de cada texto
plantea el problema de la posibilidad de si su lenguaje alcanza lo real. La
práctica escénica radical problematiza su estatus de realidad ya aparente. Las
palabras claves de auto- reflexión y estructura auto- temática tienden a
entenderse en la relación con la dimensión del texto, pues el lenguaje es por
excelencia el que abre el espacio para uso auto reflexivo de los signos.
El texto es simplemente estrato material de la
configuración escénica. La relación teatro y texto es la variante genuina y
auténtica del teatro post dramático.
En este tipo de teatro según Poschman, en el
texto teatral no dramático desaparecen los principios de " narración y
figuración", así como el orden de la fábula, alcanzando una
"autonomía de lenguaje".
La dimensión dramática es presentada por
diversos autores: Werner Schwab, Elfride Jelinek, Reinel Goetz producen textos
en los cuales el lenguaje no se manifiesta como un discurso de personajes, sino
como una totalidad autónoma. Los otros autores lo utilizan como una institución
oral, intenta crear una realidad escénica a través de la intensa realidad
sensorial del lenguaje. Otros autores también proponen como Jelinek crear capas
de lenguaje superpuestos: está propuesta consiste oponerse contra la dimensión
profunda de los personajes hablantes que comportan una ilusión mimética.
En el siglo XX hay que considerar dice Hans
Lehman, la formulación de Benjamin con lo que él llama lo "dramático"
con la competición física ya enraizada en el culto, el azar o conflicto mudo.
Se trata de la superación cristiana a través de la gracia y la Redención, más
allá del lenguaje, del límite del lenguaje humano. Se evidencia la
identificación entre
"Teatro y drama" allí donde la
concepción de lo dramático acentúa su gran proximidad respecto a la pantomima y
al mutismo enmascarado por el lenguaje
Lo dramático de Bergamin pertenece al teatro:
como rito y ceremonia, poesía en escena y semiosis extra lingüística al límite.
También lo dramático para Patrick Primavesi,
solo lo garantiza la redención del mito y la belleza allí donde queda excluido
de la comprensión.
Hacia finales del siglo XX el teatro dramático
ha alcanzado la madurez de un largo florecimiento como formulación discursiva
elaborada al principio por Shakespeare, Racine, Schiller, Buschner, Ibsen y
Strindberg, como variantes de una elaboración discursiva.
La carrera para la formación del discurso post
dramático en el teatro puede describirse como una serie de etapas de auto-
reflexión, descomposición y división de los elementos del teatro dramático.
La trayectoria va desde el gran teatro a
finales del siglo XIX, pasando por la diversidad de las formas teatrales
modernas de la vanguardia histórica y la neo vanguardia de los años cincuenta y
sesenta hasta las formas teatrales post dramáticas del S. XX.
Freddy Antonio Torres González.
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