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21.5.26

El teatro de luto con la partida de la maestra Diana Labrador, por Jesús Eduardo Espinoza

 El último mutis de la dama de la escena zuliana:

El teatro de luto con la partida de la maestra Diana Labrador.

 

Por Jesús Eduardo Espinoza           

El movimiento teatral del Estado Zulia y de Venezuela hoy se visten de luto y envuelven en un profundo silencio ante la repentina partida de una de sus figuras más preclaras: la actriz, directora, docente y gerenta cultural Diana Labrador.  Se ha despedido del plano terrenal una auténtica dama del teatro, recordada no solo por su elegancia natural al vestir y la belleza de su voz, sino por la rigurosa disciplina y la alta responsabilidad con la que asumió el arte escénico como un canal de comunicación e identidad. 

Su historia está ligada a las páginas doradas del teatro regional. Diana dejó una huella imborrable en la Sociedad Dramática de Maracaibo, bajo la dirección de ese otro gigante y precursor de la dramática que nos dejó hace poco más de dos años: el maestro Enrique León. Bajo su tutela, Diana encarnó personajes memorables, formando parte de una generación de oro que convirtió a Maracaibo en faro teatral. 

Fiel a su pasión, la vida le permitió a Diana despedirse haciendo lo que amó desde que era una niña. Recientemente, brilló con luz propia en el montaje de la obra Oscuro, de noche, del dramaturgo venezolano Pablo García Gámez, producida por la Compañía Residente Baralt Teatro bajo la dirección de Leonardo Isea. Su interpretación de Mercedes, la abuela de Kenny, junto a un elenco de primera línea, fue el broche de oro de su carrera. Con este montaje, Diana viajó a Caracas para presentarse con rotundo éxito en el Teatro San Martín durante el Festival de Teatro Venezolano 2026. Dios y el teatro le concedieron el hermoso privilegio de culminar sus sueños en la plenitud de las tablas. 

Más allá del escenario, su vocación la llevó a la gerencia y a la formación como directora de la Escuela de Teatro Inés Laredo. Allí volcó sus conocimientos, manteniendo viva la llama de la academia para las nuevas generaciones de creadores.  

La maestra Diana Labrador, nacida en septiembre 1948 y fallecida el miércoles 20 de mayo 2026, es considerada una de las instituciones artísticas más completas de la región. Su carrera abarca más de cinco décadas de labor ininterrumpida.

Conocida por su faceta de actriz fue una auténtica mujer del renacimiento teatral; su praxis no se limitó al oficio como primera actriz. lo que de por sí es un logro.  De impecable técnica vocal, sus intervenciones destacan por la elegancia en escena y su versatilidad: actuó tanto en drama clásico como en comedia, títeres, cine y televisión, además de ser licenciada en letras.  Se desempeñó como directora y dramaturga, oficios en tradicionalmente reservado a figuras masculinas: escribió y adaptó numerosas piezas, especialmente dirigidas al público infantil y juvenil.

Esta multifacética figura incursiona en la docencia y gerencia cultural:  fue profesora de Historia del Teatro y directora de la Escuela de Teatro Inés Laredo, donde asumió las riendas de la institución en 1995. 

Esta querida actriz participa en numerosas obras de teatro y de cine. Su carrera actoral se dividió entre los grandes colectivos de la región, como la mítica Sociedad Dramática de Maracaibo, el Teatro María Calcaño y Baralt Teatro.  Con la Sociedad Dramática de Maracaibo, participa en Profundo, de José Ignacio Cabrujas, y en uno de sus trabajos más recordados, bajo la guía de Enrique León, Romeo y Julieta, versión de Enrique León; Gardel en el Hotel Granada y Traje de etiqueta; El médico a palos y Pedro Rimales en las etapas de finales de los 70 e inicios de los 80. Con el grupo María Calcaño forma parte del elenco de Entre la luna y los hombres y Te estoy mirando, amor.  En el cine regional intervino en películas y cortometrajes fundamentales para la filmografía del Zulia tales como: ¿Sabes quién soy? cortometraje de Manuel Mundo; Lossada Girasol en 1993, de Rafael Araujo; Piragua del sur, 1996, de Ricardo Ball; Holiday Inn, 1998, de Nerio Araujo.  Su obra de despedida de la escena es Oscuro, de noche en 2025, de Pablo García Gámez.

Hoy queda el dolor de su sorpresiva ausencia, pero nos reconforta el calor de su memoria. Diana Labrador no se ha ido; habita en el aplauso eterno, en las aulas de la Inés Laredo y en cada rincón del teatro zuliano que tuvo la fortuna de verla brillar. El teatro continúa porque Diana queda en la memoria de familiares, amigos y la admiración de los teatristas de Maracaibo y Venezuela.

Descanse en paz, maestra.  

 

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