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18.12.25

ARTESTUDIO, escenario no convencional, por Carlos Rojas

Un punto de vista

ARTESTUDIO, escenario no convencional:

 Reflexiones al espacio en las artes escénicas en Bogotá

por Carlos Rojas*

criticarojas@gmail.com

Especial para Miradas al Escenario

CuartOscuroDir: Ricardo Rozo / Foto cortesía: Artestudio

Hablar de Ricardo Rozo Rincón (Bogotá; 1957), es referirse a un creador integral que nunca se conformó con la etiqueta cómoda de simplemente "coreógrafo".

Su obra, construida a lo largo de cuatro décadas, no es un repertorio acumulado, sino un sistema de preguntas:

-¿Qué puede un cuerpo frente a un objeto? ¿Qué significa danzar en un espacio que no fue pensado para ello? ¿cómo se traduce la fragilidad en movimiento?

Desde la fundación de Objets-Fax en el año 1986, hasta la consolidación de Artestudio: escenario no convencional en Bogotá, Rozo ha expandido los límites de la danza contemporánea hacia territorios donde la plástica, la arquitectura, la dramaturgia y la vida social se entrecruzan, se mezclan.

El nombre Objets-Fax -"objetos de comunicación"- ya anunciaba una poética singular: pensar el movimiento a partir de dispositivos escenográficos que no acompañan al cuerpo, sino que lo confrontan, lo resisten y lo obligan a reinventarse.

 

La Huella 2004 -  Dir: Ricardo Rozo / Foto cortesía: Artestudio

Hoy, ese impulso inicial sostiene el núcleo de investigación y creación donde la danza dialoga con las artes plásticas, los espacios no convencionales y la dramaturgia del objeto. Allí, la proximidad con el público rompe la comodidad de la mirada frontal y revela la vulnerabilidad como potencia.

Cubos, muros escalables, mini-arquitecturas en madera, cajas perforadas, involucrando plásticos reciclados, tierra negra, magnesia y residuos de café, con circuitos de video en tiempo real y pirámides de madera y policarbonato, han sido soportes y materia la coreográfica y no simplemente utilería; detonantes de un lenguaje que articula cuerpo, diseño y memoria.

Ese gesto originario -convertir la precariedad en motor de invención- ha venido consolidándose como un lenguaje escénico desde la creación de la compañía coreográfica Objets-Fax en París.

Más tarde se proyecta en su etapa suiza iniciada en 1992 y se expande con la apertura del ESTUDIO en Bogotá (2001), su metamorfosis en ARTESTUDIO, Escenario no convencional (2014) y finalmente con la constitución legal de la Fundación Objets-Fax / El Contragolpe en 2016, también en Bogotá.

CuartOscuroDir: Ricardo Rozo / Foto cortesía: Artestudio

Desde el Antílope Festival en Suiza hasta la programación actual de ARTESTUDIO en Bogotá, su trayectoria ha generado plataformas de circulación, formación y experimentación, siempre orientadas a fortalecer comunidades emergentes y a dar voz a ciudadanías diversas.

Ese impulso alcanza un nivel político radical con proyectos como Distrito Deseo. En un contexto atravesado por censura, violencia simbólica y silenciamiento de las disidencias, Artestudio, Escenario no convencional no se limita a mostrar obras: constituye un espacio de resistencia vital.

Allí, corporalidades trans, no binarias y queer no son objeto de representación, sino de sujeto creador, capaces de narrarse desde sí mismas y no bajo la mirada normativa. Programar desde las disidencias no es un gesto decorativo, sino una acción transformadora que convierte el arte en estrategia de supervivencia.

Tratar de comprimir la trayectoria de Rozo a lo estético sería ignorar lo decisivo: también ha sido un gestor fundamental de infraestructuras culturales que entiende la danza como un derecho y no como un lujo. 

CuartOscuroDir: Ricardo Rozo / Foto cortesía: Artestudio

El caso de la obra CuartOscuro lo evidencia: transformar en poesía la clandestinidad de la homosexualidad implica resignificar el espacio, el cuerpo y la memoria como verdaderos territorios de emancipación.

Lo decisivo aquí es que no se habla desde la teoría, sino desde la praxis encarnada: se acompaña a artistas y colectivos, se cualifican procesos y se activa un pensamiento crítico sobre la dramaturgia corporal y espacial desde las disidencias, Artestudio: escenario no convencional reafirma que la cultura sólo cobra sentido cuando hospeda diferencias y propone vínculos.

En este entramado resulta imprescindible destacar la labor de Andrés Cárdenas Palencia (Corozal; 1993), cuya doble sensibilidad como gestor cultural y artista visual ha sido, desde 2014, un factor decisivo en la consolidación de Artestudio: escenario no convencional, como una infraestructura cultural plural y diversa.

CuartOscuroDir: Ricardo Rozo / Foto cortesía: Artestudio

El trabajo de Rozo, que articula política y estética, ha potenciado visibilidad para cuerpos, memorias e identidades queer mediante curadurías, producción de experiencias artísticas y estrategias de sostenibilidad que permiten que el arte no sólo represente, sino que afirme vidas, potencie voces y construya comunidad dentro del tejido LGBTIQ+ bogotano.

Desde mi punto de vista, no puedo sino celebrar y apoyar la existencia de espacios como Artestudio, Escenario no convencional y programas como Distrito Deseo, porque nos recuerdan que la cultura sólo tiene sentido cuando se abre, se comparte y se democratiza.

Estos territorios no son privilegio de unos pocos, sino necesidad vital de una ciudad que debe aprender a escucharse en todas sus voces, en todas sus corporalidades y memorias.

Hombres de Cuidado Dir: Ricardo Rozo / Foto cortesía: Artestudio

Acompañar estas iniciativas, es apostar por un arte que no se encierra en la estética, sino que se proyecta como comunidad, como pedagogía de la diferencia y como acto de resistencia.

Lo que hacen Artestudio: escenario no convencional y quienes, se suman a apoyar esta sinergia, es afirmar que la cultura no se reduce a mero entretenimiento: es un derecho, una forma de cuidado y una herramienta para construir ciudadanía y comunidad.

En suma, Ricardo Rozo ha hecho de la danza un laboratorio estético y un acto de sociedad y cuidado artístico. Su legado trasciende en transformar el cuerpo en territorio de libertad y el arte en una experiencia compartida de resistencia y memoria.

CR (@mipuntocritico)

*Artículo realizado por Carlos Rojas / Crítico e Investigador Teatral radicado en Bogotá.

 Agradecimientos al Ricardo Rozo, Andrés Cárdenas Palencia y Artestudio: escenario no convencional.

Fotografías cortesía de Santiago Páez, Claudia Garzón y Juan Pablo Daza © 2025.

 

Hombres de Cuidado (2023 y 2025): Arqueologías del prejuicio es el resultado de una co-producción entre la Fundación Objets-Fax / El Contragolpe, Artestudio: escenario no convencional y el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo.

 

CuartOscuro/Camera Obscura (2016, 2021-2023). Obra co-producida por el Antílope Festival, Cantón de Neuchatel, el Programa Arte Conexión del Idartes, Bogotá y Artestudio: escenario no convencional (2016).

 

En sus versiones más recientes, la circulación de la obra ha sido apoyada por el Programa Es Cultural Local de Chapinero (2020), Beca Red Galería Santa Fe del Idartes (2020), Beca ENREDD (2022) de la SCRD de Bogotá y también por medio de recursos propios y auto-gestionados en los años 2022 y 2023.

 

 

Regina Espina, un monólogo postmoderno que inspira, por Eduardo J. Bravo G.

 Regina Espina, un monólogo postmoderno que inspira.

 

Por: Eduardo J. Bravo G.

El siglo XXI nos está mostrando una amalgama de dramaturgos en la escena venezolana que va moviendo ese hecho dramático del teatro venezolano y esto lo podemos ver en la obra de Pablo García Gámez Actúa con Regina Espina, que se mostró en el Festival de Teatro Venezolano 2025 a cargo de la agrupación Garaje Teatral, bajo la dirección de Juan Bautista Maestre y la actuación de Annie Ferrer que encarna el personaje de Regina Espina.  El telón del reconocido Teatro César Rengifo de Petare se subió para que los días 17 y 18 de noviembre pudiera el público deleitarse con este montaje. Un público que ha quedado cautivado ante la historia de esta mujer que avanza en su hecho histriónico del arte de la interpretación.

Este unipersonal nos muestra a una supuesta actriz llamada Regina Espina que, de manera cómica y peculiar, se nutre bajo las bases de su carrera: desde el inicio en un concurso de belleza hasta sus consejos para el éxito. En ellos va a destacar la disciplina.  Con un estilo que mezcla la comedia con una receta de reflexiones sobre la actuación y la fama.

Esta pieza teatral reflexiva y humorística nos muestra ese mundo de la actuación, donde el personaje de Regina Espina nos enseña un icono ficticio del teatro venezolano. El aumento de la trama comienza a darse al tiempo que Regina se ha hecho famosa por enseñar formulas interpretativas. Fórmulas que consigue al combinar las técnicas teatrales con la cultura popular. Es allí el punto tan importante de este trabajo dramatúrgico, dado que es una crítica a esa gran cantidad de talleres que han proliferado en todo el país, ofreciendo recetas mágicas de actuación, de dirección y de escritura del drama, que, en mucho de los casos, sucede y en este caso lo acuño yo. “Como si les indicaran a los participantes, que por cada disciplina existe una pastilla en la farmacia, te la tomas y ya tienes la respuesta a tu formación inmediata en el teatro en todas sus áreas”. Así lo muestra la obra, dado que la maestra Regina Espina en poco más de una hora nos muestra esta fórmula. Pues ella devela como los participantes en dichos talleres pueden convertirse en estrellas de teatro, el cine y la televisión. Vaya muestra magistral en este hecho de la actuación de la actriz que logra el objetivo, pero no el objetivo formador como tal, sino la manera de engañar a los participantes con su gran receta. Y muy claro este monólogo nos presenta una sátira sobre esas ofertas engañosas de formación escénica que pululan a todo lo largo y ancho de nuestro territorio las cuales buscan lucrarse aprovechando la ingenuidad de todos aquellos que aspiran ser actores, actrices, directores o dramaturgos y dramaturgas.

Así, pues, nos encontramos que Regina Espina, es según lo que ella ha realizado, una primera actriz por toda su carrera, donde en su primer momento fue elegida en un concurso de Belleza como Miss Pericoco, lo cual viene a ser respalda por la arepa de su familia. Aliciente esta parte y muy popular. Ella se siente muy apegada a sus raíces. Y esto lo notamos en la obra cuando en una oportunidad rechazó una propuesta de actuación para trabajar junto al reconocido director de cine Almodóvar. Ella con mucha altura, toma la decisión de quedarse en su país. Pues piensa que allí puede desarrollar su carrera. Ahora, para apalear la crisis que siempre presenta el teatro en cualquier tiempo, comienza a dictar estos talleres de actuación, para subsistir a cada final de mes, pero también dicta otros talleres de modelaje.

Es este hecho de la dramaturgia como vehículo poderoso para explorar la condición humana, así lo define la obra Actúa con Regina Espina, con una contribución reciente que fascina a todos y que nos invita a esa reflexión ofreciéndonos un espacio para la risa, pero también para la autocrítica. El enfoque audaz se nota muy desarrollado en el escenario con un espectáculo que enamora. Esa "Diva" que se siente olvidada por la industria, conflictúa a cada momento representando muchos de los desafíos que enfrentan aquellos que buscan reconocimiento en el teatro, el cine, la televisión. Conmueve, dado que es un espejo, donde las actrices o actores que ya han pasado su tiempo se hallan en esa disyuntiva. Es entonces, el momento de enseñar, de realizar clases magistrales para develar los secretos de cómo te puedes convertir en estrella en una sola hora. Es este punto álgido, dado que allí subyacen una crítica mordaz a las presiones y exigencias del sistema teatral contemporáneo.

Pablo García Gámez ha sido reconocido por su capacidad para reinventar la narración dentro de la dramaturgia latinoamericana. Sus obras han sido representadas en escenarios tan diversos como Nueva York, México y Venezuela, y cada una de ellas representa una fuerza narrativa única. Actúa con Regina Espina no es la excepción; su estructura innovadora y el uso del monólogo permiten una conexión intima entre el público y la protagonista. Esto crea una experiencia envolvente. En este sentido, nos encontramos con una dramaturgia y puesta en escena de la posmodernidad. Comprendiendo que en la posmodernidad hay un rechazo a la narración lineal de la historia contada. Así lo afirma Javier Vidal, en su escrito Teatro Posmoderno:

La experiencia postmo es una construcción de la conciencia, lo que se suele englobar en el binomio ilusión-juego. En lo postmo se buscan maneras de organizar los fragmentos de información para que existan como experiencia.  la representación postmo abandona la narrativa como base.  Narrativa-experiencia acción. La experiencia ilusión-juego no es apta para la acción. Lo caótico, lo antártico, no planificado están organizados en un solo concepto: Lo “Indeterminado”. (pp. 55, 56).

El autor nos indica que se encuentran tres formas de representación postmo: “la organización de acuerdo a objeto-espacio-tiempo, la organización, de acuerdo al “Individuo”, la organización de acuerdo a la Colectividad”. Así nos afirma Vidal referente de los fundamentos postmodernos: a) Indertemanencia, b) cosa-espacio o material cronológico, c) Narcisismo, d) Colectivismo. (p. 56).

Allí se haya el punto de este trabajo, que se dirige hacia la postmodernidad. Cuando enfrentamos a la obra, nos damos cuenta de que lo dinámico sobrelleva a la acción, de esas dificultades de ser artista en un mundo que a menudo olvida a sus estrellas. Pero también de aquel que comienza a soñar. Ese que se mira en los grandes escenarios y piensa que, si es posible una pastilla de actuación, dirección, dramaturgia, sería fabuloso, puesto que no tiene tiempo y lo que necesita es el éxito, el triunfo y andar de escenario en escenario. "Pero vaya mal información para aquellos que lo piensan así. Todo éxito bien necesita un esfuerzo, y más el de la buena formación y el conocimiento en tu área". Entonces, el mismo aspirante a actor, director o dramaturgo se debe imbuir bajo estos esquemas para encontrarse a la par con sus contemporáneos.

Con esta obra, García Gámez, nos invita en ese panorama teatral venezolano enriquecedor para una vanguardia dramatúrgica. Pero a su vez la actriz, mueve ese hecho actoral que empuja a que, a pesar de las adversidades, bien vale la pena el esfuerzo. Es el hecho que apunta, esa dramaturgia y luego la puesta en escena. La voluntad estructural de esa dramaturgia ha dado la tarea que, en la actualidad, diez de las obras de García Gámez han sido escenificadas en diferentes países, lo que demuestra la vitalidad y relevancia de su trabajo. Actúa con Regina Espina", al ser parte del Festival de Teatro Venezolano, no solo reafirma la posición de este dramaturgo, sino que también resalta la importancia de dar voz a historias que muchas veces quedan relegadas.

A manera de conclusión, al tiempo que nos adentramos a esa función intima de "Regina Espina" encarnada por esta excelente actriz de Carayaca, es imposible no sentir una expectación. No solo nos estremeció el monólogo, sino que nos llevó a eso que tal vez: muchos artistas necesitamos; que es la conversación necesaria, del rol que nosotros representamos ante la sociedad, no solo como artistas, sino que, en muchos de los casos, cuando se va a fungir de docente en el hecho teatral y artístico. Annie Ferrer a través de la obra de Pablo García Gámez continuará desafiando las convenciones y aplaudiendo la diversidad, donde esto permita que se encuentre un referente imprescindible de la dramaturgia moderna, pero a su vez de la manera como vemos la actuación en este tiempo y el hecho formador. Por lo tanto, si se busca una experiencia teatral que combine humor, crítica social y un profundo sentido de humanidad, Actúa con Regina Espina es indudable una cita que para presentaciones futuras no se puede perder.

 

 Fuentes Bibliográficas/Electrónicas

-Regina Espina.  (Disponible en) https://ReginaEspina #AnnieFerrer #PabloGarcíaGámez #MonólogosNoConvencionales #HumorInteligente #TeatroVenezuela #ElGarageTeatral. (Consultado 23 de noviembre de 2025)

-Teatro Posmoderno. Javier Vidal. (1980) (Disponible en:) https://revistasenlinea.saber.ucab.edu.ve/index.php/temas/article/view/97/93. (Consultado 23 de noviembre de 2025).

Festival de Teatro Venezolano 2025: Talleres de Formación, por Fanny C. García Núñez

 Festival de Teatro Venezolano 2025: Talleres de Formación

 

Por: Fanny C. García Núñez

El Ministerio del Poder Popular para la Cultura, a través de la Compañía Nacional de Teatro y el Centro Nacional de Libro, llevó a cabo la segunda edición de los Talleres de Dramaturgia “Rodolfo Santana” 2025 tras un proceso de postulación realizado entre el 14 y el 17 de octubre. Una programación que se dictó de forma independiente por reconocidos maestros como: Aníbal Grunn, Ligia Álvarez, Rodolfo Porras, José Gregorio Cabello, Jesús Benjamín Farías, Lolimar Suárez y Héctor Castro. Por medio de nueve talleres en modalidad presencial y virtual en un período de dos meses.

En esta oportunidad tuve el privilegio de inscribirme en el Taller de Teatro y Poesía impartido por la profesora Ligia Álvarez, con sesiones online, los días lunes y jueves de 6:00 a 9:00 p.m. Más allá de perfilar un proyecto teatral, el taller se convirtió en un laboratorio de introspección sobre el proceso creativo del dramaturgo. La dinámica de cada sesión se desarrolló en un marco de participación constante que partió de las lecturas de distintos textos dramáticos y poéticos asignados por la facilitadora. Además, de contar con los autores como invitados especiales con el fin de conocer los conflictos y argumentos de sus textos, así nos revelaron sus experiencias en el proceso de escritura y desarrollo profesional en el ámbito de la dramaturgia. Tuvimos el placer de tener como invitados a José Gabriel Núñez (video pregrabado), Paúl Salazar Rivas, Pablo García Gámez, Gennys Pérez, José Luis Gámez y Annie Ferrer.

Bajo un cronograma bien definido, profundizamos en la creación de nuestro proyecto al explorar el lenguaje teatral desde el “YO” dramático y poético. Este enfoque se convirtió en el eje central para la construcción de personajes y escenas a partir de una “IMAGEN GENERADORA”, ese motor metafórico que nos ayuda a diseñar atmósferas envolventes y que da cauce al conflicto. Este último elemento se debió establecer de forma clara antes de empezar a dialogar, ya que sin él no hay drama, no hay una secuencia en la historia que pueda interesar y por el contrario, en vez de captar la atención, lo que hace es que el espectador o lector se desinterese ante la ambigüedad.    

Desde el 23 de octubre hasta el 15 de diciembre, el proceso de escritura de nuestros proyectos fue leído y debatido. Entre los compañeros, intercambiamos percepciones o comentarios. Mientras que la profesora Ligia Álvarez estaba atenta a nuestras intervenciones para corregirnos o sugerirnos, ella también nos recalcó la importancia de abordar en nuestros textos esa problemática o denuncia que queremos representar, pero desde una musicalidad reflexiva, alejada de prejuicios y tecnicismos aleccionadores, independientemente si la realidad retratada es cruda o sutil. Un aprendizaje clave fue cuidar el lenguaje, al evitar etiquetar esos personajes populares, diferenciando lo coloquial o grosero de lo vulgar u obsceno. En este punto, ella tomó como referencias a los dramaturgos venezolanos César Rengifo en sus obras Vivir en Paz, Sonata del Alba, Trampa de los Demonios y a Rodolfo Santana en El día que Aprendí una Palabra, Ángel Perdido en la Ciudad Hostil, Mirando al Tendido.           

En fin, en este Taller de Teatro y Poesía asimilamos que el norte de todo dramaturgo es reflejar la esencia y el carácter humano, para establecer esa comunicación que une y no separa. 

15.12.25

San Felipe, Yaracuy: Jornada Aniversaria del Círculo de Lectura Interactiva, Agrupación Teatral Coordinación, por Elsy Loyo

 San Felipe, Yaracuy: Jornada Aniversaria del Círculo de Lectura Interactiva, Agrupación Teatral Coordinación

Por Elsy Loyo

Llegó el 13 de diciembre, y con él nuestro Círculo de Lectura Interactiva de Celebración y cierre en este año 2025. Nuestros queridos Cabrujas y García Gámez nos hicieron el honor con su presencia, con sus obras y también con sus vidas, así como la guía del maestro Azparren Giménez.

Esta tarde de convocatoria es soleada. Sol sanfelipeño. Cielo azul bordado de blancas nubes con diversidad de formas que te hablan, y te cuentan historias. Con este escenario sugestivo, cálido y luminoso llegamos a la sede horas antes de la cita prevista para afinar los últimos detalles.

El equipo culinario acciona en la cocina. En el escenario se termina de instalar el sonido. Por primera vez usaremos micrófonos en el Círculo.


Comienzan a llegar los tempraneros, y nos encuentran probando sonido. Sus caras de sorpresa, seguidas de sonrisas, preguntas, y comentarios llenan el lugar con scenario se termina de instalar el sonido. Por primera vez usaremos micrófonos en el Círculo.expectativas y emoción por lo que habría de suceder.

Estamos un poco atrasados para el comienzo; pero la gente departe con alegría. Esperamos a uno de los compañeros que ha tenido que realizar una travesía para poder buscar su instrumento musical que trae hoy al Círculo. ¡Ha llegado…!, dice una voz.  Se inicia el camino…

Precede Vivaldi para convocar a Cabrujas. La invitación es simplemente a escuchar, y a sentir su presencia a partir de esta conexión especial que en su vida fue la música académica, los grandes compositores, la ópera.

El momento abre.   El escuchar. La invocación. A partir de allí, fluidamente los participantes intervienen y comentan acerca de lo que cada uno conoce de Cabrujas. Algunos manifiestan la conexión que tenían con él a partir de sus artículos en El Nacional. Otros afirman conocerlo por sus telenovelas, sobre lo cual una de las participantes dice, “…Hay un antes y un después de Cabrujas en las telenovelas de este país… el rompió los esquemas, uno sentía que le hablaba a uno de verdad verdad…”

La mayoría, de los presentes manifiestan que, cuando Cabrujas se fue, dejó un vacío y un pesar, como cuando parte alguien muy cercano a nuestras vidas. Con relación a esto alguien menciona: “… es como si uno lo hubiese conocido. Aún cuando uno nunca lo vió en persona… Nos hace falta Cabrujas”.

Igualmente hubo el señalamiento de la mayoría de no conocer su dramaturgia ni en el mundo del teatro como tal.  Esa coyuntura es propicia para hablar sobre esa parte de la vida de Cabrujas que, en esta tarde, precisamente, nos convoca.  Hablamos de su basta e importante obra que lo ha convertido en un referente obligado del Teatro Venezolano siendo uno de los dramaturgos más representativos del país, marcando una época y trascendiendo hasta la actualidad.

Seguimos avanzando. Termina esta primera instancia introductoria sobre Cabrujas.

 Anunciamos un momento que precede el hablar de García Gámez y esto viene inspirado en uno de sus aromas favoritos.

Cuando hacía los previos para la realización de este encuentro le pregunté a Pablo por sus aromas predilectos.  Uno de ellos fue éste: “… Me encanta la guayaba, el aroma. Comerla no, pero el aroma me encanta…”. Así que me dije: aquí en el Círculo estará ese aroma en tu honor Pablo, y para nosotros también el degustar su sabor. He hicimos un brindis. El brindis de apertura de esta Celebración es con un aromático y suculento jugo de guayaba.

El colectivo que hoy está en el encuentro, en su mayoría, sabe de Pablo García Gámez justamente por frecuentar el Círculo. Los que hoy vienen por primera vez manifiestan no conocerle.  Entonces hago la introducción pertinente de su amplia y reconocida trayectoria como dramaturgo.  Nacido en Caracas y residenciado en New York es considerado en la actualidad por el catedrático español Antonio Cesar Morón: “Una de las voces más sobresalientes del hispanismo teatral contemporáneo”.

Pongo en la palestra también la importancia de García Gámez como hombre sensible de teatro, motivador, promotor, aupador y visivilizador del trabajo teatral de mucha gente y agrupaciones de nuestro país y fuera de él.  Precisamente este programa del Círculo de Lectura Interactiva ha contado con su apoyo para hacerlo cada vez más visible ante el mundo, lo cual agradecemos desde el alma.

Habiendo puesto en contexto a todos sobre nuestros invitados de honor, llega el momento del concebido preámbulo antes de la ronda de lecturas.

Cambia el ambiente, se apaga la luz de Sala. Luces tenues en el escenario.  Cercanías.  Micrófono abierto.  Cajón.  Bongó.  Voz. Y desde la conexión musical Gamenezca ofrendamos un bolero de La Lupe, una de sus cantantes amadas. Seguidamente, y bajo está misma conexión con Pablo y este espíritu de celebración de hoy, invocamos y convocamos el espíritu festivo de Brasil. Cambian las luces, cambia el ritmo, la energía, y en un canto colectivo abre un fragmento de “Acuarela do Brasil”, recordando con ello a Gal Costa, otra intérprete musical de su predilección.

Con esa energía arriba de estos dos momentos gozosos comienza la dinámica concebida para las lecturas de esta tarde decembrina, el azar nuevamente es nuestro sino. Servida está la mesa del mundo Cabrujiano y Gaminénce. En un bol, números en papelitos determinan de qué lado de la mesa tomaremos una carpeta.

Nadie sabe en un primer momento si es Gámez o Cabrujas quien les ha tocado, ni cuál de sus obras. Se revela el misterio. Reorganizamos el Círculo, y al igual que se hizo en el Encuentro de Noviembre, La dinámica de lectura será intercalada: Cabruja- Gámez. ¡Listo!  

Comienza la otra parte de esta aventura.

La lectura se va desarrollando de manera fluida, sentida, va moviendo mundos en su avance.  Las voces amplificadas dan potencia a las lecturas.  Termina este momento. Todos estamos tocados de alguna manera.

La tertulia correspondiente a este emotivo encuentro de lecturas con José Ignacio Cabrujas y Pablo García Gámez, viene precedida de la degustación de rodajas de pan campesino con una salsa roja perfumada de albahaca, inspirada en las salsas italianas para pasta, en honor a Cabrujas y sus raíces de la bella Italia. Acompañado de café negro y después conservita de coco, cuyo aroma y gusto son de los predilectos de Gámez.

Mientras estos sabores deleitan el paladar de los asistentes y volvemos un poco a nuestro centro, anuncio que tendremos un importante tertuliano entre nosotros la tarde de hoy que nos hizo el honor de enviar sus materiales para hacerse partícipe del Círculo: El maestro Leonardo Azparren Giménez.

Él le manifestó a Lusvio, al ver publicado el evento, que era de su interés aportar al encuentro dos artículos sobre Cabrujas que ha escrito hace un tiempo. 

Nosotros agradecidos y honrados por su deferencia, por supuesto, los incluimos. Acoto sobre esto al grupo especificando que en uno de los artículos que el maestro Azparren nos envía para este encuentro, titulado: “José Ignacio Cabrujas: Un drama de fe, desilusión y catarsis” señala en un punto que: “… la dramaturgia de José Ignacio Cabrujas tiene en cuatro obras su mejor expresión… Profundo, Acto Cultural, El día que me quieras y El Americano Ilustrado…”.  Les señalo a todos, que traía a colación este punto en particular porque justamente, tres de esas obras por él mencionadas, son parte del archivo en la biblioteca de nuestro Centro de Documentación e Investigación Teatral, y hoy, precisamente, fueron tocadas en nuestro Círculo. Seguimos encontrándonos en el Azar concurrente de Lezama Lima.

Ha terminado la degustación y el momento informativo.

Se organiza la transición a La Tertulia. Cabrujas ha llegado acompañado, entregándonos a: Profundo, Acto Cultural y El Día que me Quieras. García Gámez por su parte ha venido con: Madamadrina, Olvidadas, Juanita y Claves y Ofrendas.

Viene la reflexión, la conversación de lo sucedido. Muchas palabras y frases sueltas   vienen a mi con respecto a lo que las obras leídas de Cabrujas y García Gámez abren hoy en los participantes: “ .. . Humano, cercano, identificación, ironía, sarcasmo, poder, pulso, ritmo, visionario, confrontación, ternura. Lo humano, lo cercano, lo político, el poder, la crítica, el sistema, selva de cemento. Placer, alegría… nudo aquí, en el pecho. Nostalgia, pasión, festejo. Me tomó y eso me sorprendió…”

Está última frase: “Me tomó y eso me sorprendió “, la dijo una de las participantes al hablar sobre su lectura de un fragmento de Acto Cultural, de Cabrujas. Señalaba que no sabía lo que le había pasado, pero que se había metido en ese mundo como si la hubiesen empujado, y allí se sumergió.  Otra de las asistentes, con respecto a su encuentro con la obra de García Gámez: Olvidadas. Tocaba su pecho para referir que allí, en ese lugar, sentía aún el nudo del impacto que le causó leer a esas dos mujeres, “… no sé…me conmovió mucho el momento en que se abrazan y se toman las manos… ¡ay, no sé, estoy conmovida! Me gustaría leerla completa”.

Uno de los compañeros señalaba que él tenía un gusto especial por lo irónico y lo sarcástico, y que precisamente le había tocado leer un fragmento en El día que me quieras, donde Cabrujas a través de los personajes y la escena los mostraba magistralmente, “...lo disfruté, lo leí con placer”.

Seguimos avanzando en la conversación. Pulso, ritmo, poder, estructura abierta, ahora abren el camino de la disertación de quienes este 13 de diciembre coinciden en tener en sus manos para leer: Ofrendas y Claves de Pablo García Gámez, su más reciente obra escrita. Una de las participantes comenta: “Cuando comencé a leer vi que era una obra diferente… era como con una estructura abierta. No podía ubicarme donde estaban, pero en la medida que avanzaba me iba ganando.  El texto, por decirlo así, tenía poder y en breve comprendí que es lo que pasa. Y si, me pegó”.  La otra lectora, refiriéndose a la misma obra, acotaba: “Sí, a mí me ganó el ritmo. Todo iba, iba, iba.  Me sacudió el hecho de que los personajes no eran mencionados con nombres, si no como sujetos. ¡Sin nombre!  Y por supuesto, todo lo que va sucediendo me aceleró el corazón… me ahogó.  Pero quedé con ganas de más, de seguir leyendo, pero las dos juntas, así en voz alta”.

Alguien dice en el grupo: “Para mí, como se dijo al principio del encuentro, Cabrujas es una voz vigente, y yo digo que fue en su tiempo un visionario. ¿Y Gámez? Lo percibo como una voz nueva. ¡Es una voz nueva!  Nos habla en este hoy.  No lo conocía. Hoy lo conocí y me gustó mucho. Me gustó”.

La tertulia se alarga, púes el interés por lo que cada participante expone da pie a los demás para seguir conversando.  Mientras los oigo y los veo, dentro de mí y en silencio, soy tomada por la emoción. Veo cómo este grupo ha crecido, no sólo en cantidad, como hoy, sino en evolución. El crecimiento que veo en quienes nos han acompañado de manera constante desde hace dos años, acudiendo a la cita de cada mes para vivir esta aventura.

Muchos de ellos nunca habían tenido una obra de teatro en sus manos como material de lectura. Aquí fuimos propiciando caminos y aperturas para despejar sus dudas para ir poco a poco adentrándolos este mundo.

Y ahora les oigo hablar de acotaciones, de estructura del texto, de ritmo, de conformación de los personajes en relación a las temáticas e historias que los autores mueven en cada obra, y la translación, la comparación de lo leído, que es quizás lo más importante que este programa busca propiciar, a sus propias vidas, a su entorno y al país.

Ahí están haciendo toda esa disertación y disfrutándola.  Entonces, creo que esto es un bonito y significativo regalo de aniversario. El Círculo está creciendo.

Llega el final.  Antes de despedirnos, les pido un momento más para el cierre. Las luces cambian nuevamente y el escenario abre su magia. La pauta nuevamente es escuchar. Abrir. Dejarse tocar y accionar a lo que te viniera hacer.

De pronto, el espacio se plena de sonoridad. Un tango: El día que me quieras cantado por Gardel. Ese Gardel al cual hoy se hiciese tanta referencia en la obra de Cabrujas de su mismo nombre.

En una primera instancia sólo escuchamos, y poco a poco las voces se multiplican, abrimos en un canto grande y sentido.  Algunos vemos a Zárraga llegar convocado por su tango, por Gardel, por la vida y este sueño del teatro que nos une y nos renace de la muerte.

Aún conmovidos. Llega el momento de despertar… vuelve la luz de sala. Ya es tarde. La noche toca la puerta.  Cómo siempre hay quienes corren porque luego no encuentran como trasladarse; otros se quedan un poquito más.

Una de ellas al salir nos dice: “Anhelo que llegue enero para volver al Círculo.  Esto es ya para mí una pasión, ¡mi pasión!”

Para Cerrar. Me quedo con esa palabra: ¡pasión! Creo que la Pasión signó la vida de Cabrujas, Creo que Pablo vive la vida tomado por la Pasión. La Pasión también nos sostiene a nosotros para seguir adelante. Pasión por crear, vivir y seguir creando.

Me toma la noche y no me queda más que agradecer a todos y cada uno de los Integrantes de la Agrupación Teatral Coordinación, a todos y cada uno de los asiduos lectores del Círculo y a todos los que se incorporan.  A los autores, dramaturgas y dramaturgos que nos permiten hurgar en sus mundos. Gracias a todo el que ha apoyado. Gracias también a ti Hernán Colmenares, por abrir puertas y caminos para la promoción de este Programa.

Y finalmente: gracias querido Cabrujas. Gracias querido García Gámez. Gracias querido maestro Azparren Giménez.  A ustedes: gracias por todo, y por tanto.

Nos vemos en el próximo Círculo.

14.12.25

Tres puntos suspensivos... etcétera etcétera, por Ligia Álvarez

 Tres puntos suspensivos... etcétera etcétera


Por Ligia Álvarez

La obra Tres puntos suspensivos... etcétera etcétera de Lali Armengol Argemi, que tuve la oportunidad de presenciar el 14 de diciembre de 2025 en la Sala Experimental del Teatro Alberto de Paz y Mateos, se presenta como un título que es, en sí mismo, una invitación y un enigma. El uso de los puntos suspensivos y la reiteración del etcétera  nos convida a la investigación y el descubrimiento, sugiriendo tanto lo obvio como lo no dicho, lo cual se convierte en la esencia de la experiencia teatral.

Esta pieza experimental, nacida de una creación colectiva de un grupo y su autora, y estructurada posteriormente por la directora Jericó Montilla, exige del espectador el mismo proceso de unión de piezas. Es un rompecabezas en el que los silencios son tan significativos como las palabras, llenos de emoción, memoria y la inevitable confrontación con el absurdo de la realidad. Si el teatro del absurdo existe, es porque la vida misma es una contradicción, una premisa que la obra abraza por completo.

El montaje es una tela formada por muchos retazos que el público debe "coser" con sus propias vivencias, investigación, reflexión y sentir. La pieza está llena de cabos sueltos, vacíos y agujeros que, lejos de ser defectos, se convierten en un elemento positivo al obligarnos a la reflexión no solo sobre nuestro entorno más cercano, sino sobre las contradicciones del mundo.

 

El elenco, compuesto por ocho jóvenes de la Compañía Juvenil del Laboratorio Teatral Anna Julia Rojas, se mueve en un espacio casi vacío dominado por una mesa y, eventualmente, varias sillas. Este mobiliario muta constantemente de función, sirviendo tanto para sentarse como para pararse encima o esconderse debajo, dibujando imágenes potentes con los cuerpos de los actores.

La obra es rica en expresión corporal; los movimientos son fundamentales, destacando un efecto coro que cautiva. La disposición del público alrededor del escenario es clave: en un ingenioso juego escénico, los actores dan la espalda a una parte del público y el frente a otra, garantizando que todos experimenten momentos de visión "privilegiada" de la cara del actor y otros de distanciamiento. Este dispositivo escénico refuerza la sensación de ambigüedad y múltiples perspectivas.

La obra es una amalgama de contradicciones, hablando de muchas cosas y de nada en particular. Nos habla de Venezuela y del mundo al mismo tiempo. La referencia a la patria se hace ineludible cuando el coro entona "Al árbol debemos", contrastando con la cruda mención de temas como el hambre, el genocidio, la corrupción, los desaparecidos (más de 300 niños), y el recuerdo de un toque de queda y la suspensión de garantías constitucionales.

Es un espacio experimental que funciona como una denuncia política y social en un efecto de vaivén que conecta el aquí, el ayer y un después. La incorporación de elementos como batas quirúrgicas, el teatro dentro del teatro, el rompimiento de la cuarta pared y la exploración del absurdo con una "reverberación dialógica" dan cuenta de la complejidad de la propuesta.

Tanto la directora Montilla como el elenco aseveraron en un foro posterior que la obra está en proceso y es una muestra de un avance. Esto, lejos de ser un atenuante, es una declaración de principios: están haciendo lo que debe hacerse en un laboratorio teatral: experimentar, descubrir, abrir los ojos, equivocarse y aprender.

Tres puntos suspensivos... etcétera etcétera es un lienzo de silencios y gritos, una denuncia en forma de teatro experimental. Es una obra que hay que ir a ver con la mente abierta, dispuestos a unir retazos y a confrontar el absurdo que nos rodea. Es una promesa de progreso: si continúan el proceso, la obra está destinada a superarse a sí misma.

Cuchito Mío, por Ligia Álvarez

 Cuchito Mío

 Por Ligia Álvarez

La Sala Rajatabla abrió sus puertas el pasado sábado 13 de diciembre de 2025 para obsequiar al público la cautivadora comedia Cuchito Mío. Esta pieza, original de Cruz Noguera y dirigida por Somar Toro, es una producción de Cuenta Peregrino y El Galpón del Arte.
El montaje contó con la participación de un elenco que conjuga experiencia y juventud: cuatro veteranas actrices— Araceli Prieto, Rebeca Aponte, Citlalli Godoy y Maritza Rojas—junto a los jóvenes histriones Joaquina Ovalles y Miguel Ángel Treccia.
Cuchito Mío es una comedia vibrante con diálogos jocosos, dinámicos y coloridos. La escenografía, sumamente sencilla, se utiliza de manera funcional para segmentar el espacio escénico en tres áreas: la habitación de Cuchito, el comedor y la cocina. La mayoría de las escenas se desarrollan en las dos primeras estancias.
La obra está amenizada con música. Las cuatro intérpretes femeninas preparan un espectáculo que resulta muy simpático, y el actor que da vida a Cuchito, acompañado de su guitarra, demuestra su talento como cantante e instrumentista.


A pesar de las carcajadas que provoca, la pieza también invita a la reflexión al exponer los problemas existenciales de sus personajes. Cuchito es un joven huérfano que ha sido criado por sus hermanas mayores, lo que lo ha tornado dependiente. Él anhela emanciparse y vivir su propia vida, pero sus hermanas viven con el temor de que abandone el hogar familiar.  

Finalmente, el protagonista debe tomar una decisión crucial, una elección que lo dignifica y le otorga autonomía.  

Cuchito Mío es una obra altamente recomendable para pasar un rato agradable, pero que simultáneamente nos lleva a meditar sobre los roles que asumimos en la sociedad y cómo, en ocasiones, la fachada pública que mostramos difiere drásticamente de nuestra realidad privada. La pieza aborda temas universales como la emancipación, la lucha interna por superar la dependencia y la valentía de tomar decisiones que nos conducen a la libertad.



Entre luces y gestos: el circo humano de Rodolfo Santana, por Jesús Eduardo Espinoza

 Entre luces y gestos: el circo humano de Rodolfo Santana

 

Por Jesús Eduardo Espinoza          

Fundación Cultural Generación Teatro Sur de Maracaibo
Autor: Rodoldo Santana.
Elenco:
Luis Artismendi (Dogui)
Neimarde Arismendi (Golconda)
Luis Ramos (Golmunda)
Equipo creativo:
Iluminación y sonido: Carlos Luzardo
Adaptación y dirección general: Luis Ramos 

En la institución educativa Fe y Alegría de Maracaibo, en un espacio cálido y dispuesto para actividades culturales, la Fundación Cultural Generación Teatro Sur presentó con rotundo éxito la obra Mis Big. El gran circo del sur: las mujeres más gordas del mundo, escrita por el fallecido dramaturgo venezolano Rodolfo Santana.

La puesta en escena contó con una excelente planta actoral que supo encarnar con intensidad el conflicto y la temática propuesta. La obra invita a la reflexión sobre la condición humana y el significado de la existencia, utilizando el circo como metáfora de la vida y sus múltiples facetas.

El universo de Santana se despliega con un tono melancólico, cómico, burlesco y nostálgico, reflejando las esperanzas y desilusiones de quienes buscan un lugar en el mundo. La trama recrea el lado oscuro de los certámenes de belleza, mostrando cómo, a medida que los personajes interactúan entre sí y con su entorno, se revelan las complejidades de sus vidas y las duras realidades que enfrentan.

En el centro de la historia, dos mujeres se enfrentan en un concurso. Dos mujeres, una vida. Una metáfora poderosa que desnuda las contradicciones de la sociedad y expone, con ironía y ternura, la lucha por la dignidad y el reconocimiento.     

La puesta en escena mantuvo un ritmo dialogado constante que permitió al público seguir con claridad la trama y sumergirse en el universo propuesto por Rodolfo Santana.

Las interpretaciones fueron el eje de la representación.  El trabajo actoral de los tres intérpretes conmovió al público, dejando en evidencia un nivel artístico notable.  Luis Ramos, en el papel de Golmunda, ofreció una construcción impecable del personaje, con movimientos precisos y una gestualidad madura que evidencian su experiencia en la escena. Neimarde Arismendi, como Golconda, desplegó una fuerza interpretativa cargada de emoción, mostrando al personaje con soltura y pasión, lo que generó gran conexión con los asistentes.  Luis Artismendi, en el rol de Dogui, encarnó con solidez al presentador del circo. Su concentración desde el inicio y la manera en que dio cuerpo y voz al personaje lograron una interpretación de altura, que aportó grandeza y carisma al espectáculo.

En el aspecto visual, el montaje se enriqueció con un decorado cuidado, el uso de diapositivos escenográficos, efectos especiales y un diseño de luces que aportaron colorido elevando la propuesta estética y reforzando la atmósfera circense de la obra. 

Este montaje rindió homenaje al legado de Santana, quien siempre insistió en que muchas de sus obras aún esperaban ser llevadas a escena. sino que también reafirmó la capacidad del teatro zuliano de ofrecer espectáculos de calidad, capaces de emocionar y reflexionar sobre la condición humana. Con sensibilidad y rigor, el equipo logró un espectáculo de gran belleza que reafirma la vigencia del teatro venezolano y su capacidad de conmover y cuestionar al público.

Maracay: Fin de siglo, o el florero azul, por Bartolomé Cavallo

 Fin de siglo, o el florero azul


Asistí el sábado 13 de diciembre de 2025 a la nueva sala El Teatrico, en el Centro Comercial Parque Aragua, para presenciar el montaje Fin de siglo, de la dramaturga Aminta de Lara, con el grupo Jap Producciones, con la dirección de Daniel Vásquez y la actuación de Ruth García y Johan Patiño.

En género de comedia oscura, la trama gira en torno a un muerto que deja de herencia un florero azul; pero este muerto estuvo casado con una mujer y después se casó con un hombre. Ambos, exesposa y exesposo se citan en la casa del difunto para dilucidar a quién le corresponde el dichoso florero. Aparecen los amores-desamores, los celos, las intrigas y hasta la necesidad de comenzar una relación, ahora, de estos seres.

Pero llega un momento en que la historia no da para más y se va estancando. Se produce un ritornello que evita la incorporación de elementos mucho más dramáticos; la ceguera, la incapacidad para pensar y la muerte, por ejemplo. La autora no se atreve a ir más allá y crear una verdadera tragedia, que en estos tiempos de fin de mundo tenemos muchos ejemplos. Más bien se queda en una discusión sibilina, sin mayor profundidad.

Observé a Ruth García, una sobria actriz, desenvuelta, con gran presencia en escena, muy natural y desfachatada que se come el espectáculo. Excelente voz y se maneja con gran profesionalismo en las tablas. Johan Patiño por su parte buen comediante, corto cuando para al drama, comedido y presto a corregir cualquier falla que pudiera ocurrir en escena. Daniel Vásquez, resuelve la puesta con los elementos mínimos: un mueble, una mesa con hielo, ron y refresco. Incorpora un excelente elemento: la presencia del muerto con una tela negra. Este elemento está omnipresente, pero termina como dueño de la escena final.

Esta obra se adapta perfectamente al tamaño de la sala, permitiendo que las voces sean audibles y que la distancia entre el público sea casi encima de los actores, sin desmedro de un nuevo espacio para la actuación aragüeña.

En términos generales, Fin de siglo es un buen espectáculo, ponderado, sin buscar más allá de una obra para meditar en clase media, sin los atropellos de los grandes y nefastos dramas que los periódicos nos atropellan a diario. Hay que destacar que –no había visto– la posibilidad de que el público pudiera comprar licor y tomar en la sala.

Bartolomé Cavallo. Alumno de Ramón Lameda.

13.12.25

Primera Navidad en Adgan, por Ligia Álvarez

 Primera Navidad en Adgan

 

Crítica por Ligia Álvarez

Primera Navidad en Adgan, de la pluma de Henderbelh Useche y Yorvis De Los Santos, es una propuesta escénica dirigida al público infantil que destaca por su autenticidad y sensibilidad.  En un panorama donde escasean las producciones teatrales para niños —y muchas veces se recurre a fórmulas importadas—, esta pieza, escrita por dos jóvenes creadores venezolanos, ofrece una historia original cargada de valores universales.

El montaje transmite un mensaje entrañable de unión, afecto y cooperación, enmarcado en la época decembrina, momento propicio para reflexionar sobre la importancia de compartir y fortalecer los lazos familiares. La trama gira en torno a algunos visitantes de otro planeta que llegan a la Tierra para descubrir el significado de la paz y las celebraciones navideñas, con la intención de llevar esa experiencia a su mundo.

La puesta en escena se apoya en una estética vibrante, con una escenografía luminosa y un vestuario lleno de vida. Los intérpretes, todos jóvenes talentos, despliegan energía y carisma, manteniendo la atención de los pequeños espectadores con movimientos ágiles y actuaciones expresivas. La música, cuidadosamente seleccionada, refuerza el mensaje de la obra. Temas como “El burrito sabanero” y “Corre caballito” aportan alegría y conexión cultural de Venezuela, elevando el ánimo del público.

La dirección, a cargo de Yorvis De Los Santos, logra cohesionar todos los elementos del espectáculo, evidenciando un sólido trabajo colaborativo. El narrador, figura clave en el desarrollo, guía con acierto el hilo argumental, utilizando una técnica efectiva que facilita la comprensión de los más pequeños.

La producción, realizada por el grupo 1nspira2producciones, cuenta con la participación de Desirée Martínez, Annaly Cornieles, Jiskarlys Perera, Sara Rodríguez, Nirvana Capote, Editson Quintero, Carlos Carvajal, Valentina Mejías, Saharay Torrado, Enmanuel Bustos y Héctor Centeno. Todos ellos contribuyen a una experiencia escénica cálida y significativa.


A pesar de que el Teatro San Martín reabrió sus puertas tras años de inactividad, la asistencia fue limitada. No obstante, este tipo de iniciativas merecen mayor difusión, ya que promueven el arte y los valores en las nuevas generaciones. Se espera que la obra continúe en cartelera durante los días previos a la Navidad, brindando a más familias la oportunidad de disfrutar de este hermoso espectáculo. (7/12/2025)

Maneras de mirar

Maneras de mirar

Miradas al escenario nace como resultado  del taller de Crítica Teatral organizado por la Compañía Nacional de Teatro de Venezuela durante e...